Albacar de Cifuentes



    • Nombre: Albacar de Cifuentes
    • Localidad: Cifuentes
    • Provincia: Guadalajara
    • Comunidad: Castilla La Mancha
    • Tipología: Albacar
    • Estado: Ruina
    • Visita: Libre


Los restos del Albacar se encuentran medio ocultas por la vegetación, en el cerro sobre el que se asienta al castillo de Cifuentes. El Albacar es una cerca compuesta por cubos macizos unidos por lienzos de muro, realizados con tapial, cuyo recorrido se adapta a la superficie de la meseta, dejando en su interior un espacio amplio que serviría para que acamparan las tropas, contando con una protección suficiente y defendible en un primer momento de ataque. El albacar es una construcción generalizada dentro de las fortificaciones de Época Islámica, apareciendo asociado prácticamente a la mayoría de las tones vigías que se encuentran jalonando lo que fue la Marca Media de al-Andalus, y cuya función era precisamente la de albergar a las tropas que paraban a descansara su amparo en las campañas organizadas contra los cristianos, garantizando, albacar y torre, una cierta seguridad.

No pocas veces este elemento defensivo, por la protección que proporcionaba, ha originado el asentamiento de una población que, con el tiempo, arraigó en ese lugar y fue el germen de algunas de nuestras ciudades o pueblos actuales, como en los casos de Atienza (Valiente;Cuadrado, 1988), Alarilla o Guadalajara (Cuadrado; Crespo; Arenas, 2001: 87-96), aunque en estas pueblas islámicas se puede comprobar que el albacar se extiende por la cara del ceno no visible por el enemigo, como un elemento más de protección, al impedir que éste calibre las fuerzas que defienden la torre. En el caso de Cifuentes se interpone como un tapón entre el núcleo urbano y el recinto señorial.

Es posible que este albacar tuviera su propio abastecimiento de agua para soportar un asedio, o simplemente asegurar el suministro a una tropa acampada en el recinto. En la ladera norte se observa una hondonada de más de dos metros de diámetro, con abundante vegetación y que parece tratarse de un hueco abierto para la captación de agua de alguno de los manantiales que manan del cerro. Este elemento no pudo ser estudiado durante las campañas de excavación, aunque se realizó una limpieza superficial. El mismo material con el que está construido, tapial muy similar a la tabiya musulmana, denota la influencia de la arquitectura militar islámica en el diseño de los diferentes recintos y es muy posible que su erección la llevasen a cabo alarifes mudéjares en la misma época en que se edificó el castillo.

No obstante la mala calidad del tapial del que están hechas, indica ya su atribución a época cristiana. a identificación de mechinales en algunos de los cubos existentes del albacar nos indica su proceso de construcción mediante la colocación de tableros de madera verticales y paralelos, sujetos uno al otro por travesaños de madera perpendiculares, que se iban rellenando con grava y mortero de cal apisonados o con arcilla; una vez endurecido el  mortero se retiraban los tablones quedando las huellas de los travesaños de madera, cuya parte externa se pudre con el tiempo quedando los mechinales que hoy pueden verse.

El tapial se utilizó profusamente en las fortificaciones islámicas, tanto para cercas como para fortalezas, al ser fácil, económico y proporcionar la dureza suficiente para resistir los ataques; por citar ejemplos cercanos, se puede comprobar el uso de este material en los lienzos que quedan de esa época en el Alcázar de Guadalajara y si parece clara la relación con las construcciones islámicas en los elementos a los que nos hemos referido, donde se hace más patente es en la inclusión de la puerta en acodo como acceso al recinto del castillo. La entrada acodada parece surgir en el siglo XI en la Granada Ziri, manteniendo luego su uso almorávides y almohades, llegando a su mayor perfección con los nazaríes durante los siglos XIV y XV; por influencia mudéjar se incluyen en las defensas cristianas, tanto en castillos como en cercas urbanas, entre finales del siglo XIII y mediados del XV. Esta puerta está abierta en el costado de una torre, con lo cual queda protegida por ésta y por el lienzo de muralla inmediato. Ya en el interior es necesario dar un quiebro para entrar en el patio de armas, cumpliendo este recodo la función de dificultar la entrada una vez vencida la puerta, sobre todo en el caso de tratarse de jinetes.

Las diferentes construcciones que se observan dentro del castillo no aclaran suficientemente su primitiva distribución interior, si bien los mechinales que se distribuían antes de las rehabilitaciones a lo largo de los cuatro lienzos, indicaban la existencia en su momento de un segundo piso, y en algún caso, como en el muro oeste, quizá un tercero o una pasarela que ampliara el adarve sobre el tejado. Los dos torreones documentados están construidos con tapial y se pueden observar aún los mechinales que quedaron tras la retirada de las tablas que componían la caja para su construcción. Uno de ellos conserva toda la planta y se ha podido reconocer un zócalo de piedras en su cara exterior como nivelación de la pendiente; el otro sólo conserva la cara interior con una altura cercana a los dos metros. El tapial con el que están construidas ambas torres es de mala calidad, muy deleznable, realizado con cantos medianos y con escasa cal en su composición, como corresponde a los tapiales cristianos de la última fase en la que se utiliza este material para construcciones castrenses. Esto unido a los efectos de la repoblación con pinos de la ladera del cerro algunos casos el trazado de las zanjas corta los estos de muros, ha provocado la ruina de casi la totalidad del albacar.

En este lado sur se han podido documentar los restos de la muralla que unía estos torreones y el esquinero de la parte del cerro más cercana a Cifuentes, del que únicamente queda un gran montón de tierra, y las bases de otros en las que aún se conservaba el zócalo de piedra que se pudo observar en el primero de los torreones descritos. En la ladera norte del cerro se efectuó una limpieza para poder documentar una oquedad circular tallada en la roca, que habíamos localizado en campañas anteriores y que identificamos como el aljibe que debía dar servicio al albacar, recogido, como decíamos antes, por Juan Catalina García.

Retirando el abundante matorral que había crecido en su interior, indicio de un alto índice de humedad, e documentó un hueco circular de más de dos metros de diámetro tallado e la roca, que alcanzaba una profundidad, hasta donde se realizó la limpieza ya que no se excavó, de cerca de 1,5 metros. No se conservaba la circunferencia en u totalidad, faltando en su lado sur un cuarto de la misma que podría haber desaparecido por la erosión de la roca en la ladera.

El alto índice de humedad y la talla de la piedra, podrían indicar que se trataba bien de un aljibe, bien de un ensanchamiento intencionado de los alrededores e uno de los múltiples manantiales que brotan en la ladera para una captación e agua. Durante la retirada de la vegetación se encontraron mezclados numerosos fragmentos de cerámica de varias épocas, normalmente en trozos pequeños mal conservados, procedentes posiblemente de evacuaciones periódicas de las basuras el castillo.

Fuente:  El castillo de Don Juan manuel en Cifuentes. Excavación arqueológica y estructuras defensivas. Miguel Ángel Cuadrado Prieto

Galeria 1

 N40 46.998 W2 37.243

Pedro Mª Vargas

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