Carlos V en Pimiango

On by Pedro Mª Vargas
Carlos V
Se cumple el centenario del nacimiento de Carlos V (Gante 1500-Yuste 1558), hijo de Felipe I el Hermoso y de Juana I, y nieto de los Reyes Católicos y de Maximiliano I, emperador de Alemania. Al morir Felipe el Hermoso, rey de León-Castilla, se hizo cargo de la regencia Fernando V el Católico; doña Juana permaneció encerrada hasta su muerte, por causa de una supuesta locura. Muerto el Rey Católico, Juana 1, Juana la Loca, vino a ser la primera reina de España. Con diecisiete años el archiduque Carlos se traslada desde Flandes, donde residía, hasta España para hacerse cargo del trono. La ceremonia de la jura como rey tuvo lugar, ante las Cortes reunidas en Valladolid, el 7 de febrero de 1518.
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El desembarco del futuro emperador Carlos V se produjo, tras doce días de navegación, el 19 de septiembre de 1517 en la costa de Villaviciosa, lejos de su destino, el puerto de Santander. Le acompañaba su hermana doña Leonor, futura reina de Portugal y después de Francia. Desde Villaviciosa emprenden camino hacia Valladolid y se alojan sucesivamente en Colunga, Ribadesella y Llanes.
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Desde esta villa “realizaron el recorrido con tiempo favorable y pasaron por el alto de la Horcada, términos de Acebal y de la Venta del Pomar. Pasado el río Purón y el lugar de Puertas continuarían a Vidiago y Pcndueles, para llegar al paraje de Santiuste, depués de pasar el río Cabra, acaso por un puente como el llamado del Campo en aquel siglo; pasado el puente se hallaba el lugar de la Franca, por cuyas inmediaciones iría el camino; y un poco más al E se halla Colombres,” conjetura Juan Uría Ríu. Puede darnos una idea de la dificultad que entrañaba el camino, lo escrito por Jovellanos a su paso por el concejo en el siglo XVIII “Santiuste: descanso y desayuno; enorme bajada, y sólo transitable a pie. Puente del Campo, divisorio de las dos provincias; se ve la boca por donde corre al mar un riachuelo. La Franca, Colombres. Malísima calzada. Barca de Unquera, sobre el Deva”.
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Debido al mal estado del camino la jornada no finaliza en San Vicente de la Barquera, sino que pernoctaron en Pimiango el lunes, 28 de septiembre de 1517. Amando Laso (1982), en un trabajo que aúna investigación, documentación y tradición oral, elabora una teoría sobre el poblamiento de la Sierra Plana de Pimiango, e identifica en la casa fuerte de los Colombres, hoy “El Palacio”, los aposentos que ocuparon Carlos I y la infanta doña Leonor, así como la plaza en la que se cantó y bailó para los ilustres invitados; parte de la comitiva regia, carretas y caballerías se alojaron en la inmediata casa solar de la Higar en las Bajuras de Pimiango. Cuarenta barcos integraban la flota real que zarpó de Flesinga, y aunque sólo una parte del séquito desembarcó, en Villaviciosa per- manecieron cuatro días dedicados a requisar -obligado por el incendio de la nave en que iba la caballeriza las carretas y los mulos destinados a llevar los equipajes de Carlos I y su cortejo. Según el cronista flamenco Laurent Vital (en este revistín se transcribe su relato), comieron y pasaron la noche; al día siguiente, después de oír misa y desayunar, partieron para San Vicente.

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Así pues, ahora conocemos, al igual que en los otros concejos, la vivienda que albergó a Carlos I en Ribadedeva. “Es un rancio edificio de finales del siglo XII que fue construido por los Mogrovejo, bajo, denso, encerrado en sí mismo, pero desde afuera ya ofrece el aspecto llamativo de piedra antigua y bella. Por un arco pasamos al patio interior que está rodeado de construcciones, con la fachada del palacio orientada al sur siendo el resto establos y otras dependencias. La decadencia de la familia que lo sustentaba desde comienzos del siglo XVI, Los Colombres, hizo que su propiedad se dividiera y hoy vemos la fachada separada en dos, pertenecientes a otras tantas viviendas, (…) Salimos por otro barco en la parte opuesta de la plaza que, como escribió Laurent Vital e interpreta sabiamente Amando Laso, fue escenario de aquel recibimiento caluroso al monarca, a su hermana Leonor y su séquito de caballeros flamencos y sirvientes; donde danzaron en honor del monarca y su hermana las jóvenes de Pimiango y alegraron a los visitantes”, escribe Francisco Valle (1994). En la obra colectiva en varios volúmenes, “Gran Atlas del Principado de Asturias” (1996) se escribe referido a Pimiango: “Se encuentra la que fue Casa Fuerte de los Colombres, aposento de Carlos I a su paso por el concejo en 1517”.

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A propósito del recibimiento dado a Carlos I y Leonor, Uría Ríu escribe: “Lo que está fuera de dudas es que la danza era sólo de mujeres y que se realizaba en rueda, siendo posible asegurar con los elementos descriptivos del relato que comentamos que no se trataba de una danza prima, sino de una giraldilla, aunque en rueda se bailan estos dos tipos de danza”. Emilio Pola (1952) escribe: “Sería el pericote tal vez; sería el pericote lo que en su honor bailaron en Colombres unas viejas, pero como nada se dice concretamente, por lo menos en este último pueblo lo que bailaron pudo ser el fandango punteau que es para viejas… de buen humor, tipo del perlindango.”
Llama la atención el que el escritor llanisco, en otro de sus ensayos, excluya esplicitamente a Pimiango del área del pericote, máxime, cuando incluye otro lugar de Rivadedeva, Villanueva.

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Sin embargo, es muy probable que las jóvenes de Pimiango bailaran el hoy llamado pericote, ante el futuro emperador y su hermana; y es que Pimiango, puestos a teorizar, pudiera ser el origen de esta ancestral danza. Posiblemente el pericote sería reminiscencia de una danza ritual pagana de los moradores de Tina. Del poema “Val de Tina” de Celso Amieva son estos versos: “Corazón del gran tiempo viejo / Diástole con el oleaje / y sístole con el silencio / Cuna tal vez del pericote”. Y es que nuestros antepasados han mostrado especial inclinación por el singular paraje que conforma la rasa de Tina: el hombre prehistórico dejó la impronta de su arte en las paredes de la cueva de “El Pindal”; cerca de esta espelunca, en el siglo XIII, erigieron la Capilla (año 1208) y posterior- mente la ermita de San Emeterio; hacia el este, Santa María de Tina construida sobre un edificio de devoción cristiana de los primeros años de la Reconquista.

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Valamé se ha llamado al pericote, por el valamé (válgame) de las invocaciones que figuran en la letra de las canciones.

¡Valamé!, ¡valamé!,
mi tíu Xico rompió un pie
y después que lu rompió
llevólu a Santu Medé.
Amando Laso García
Referencias bibliográficas:
LASO MADRID, AMANDO: “Apuntes Históricos”, El Oriente de Asturias (revista), Llanes, junio de 1982 y julio de 1991.
POLA CUESTA, EMILIO F: “El pericote”, BIDEA, n° 15. Oviedo, 1952.
VALLE POO, FRANCISCO: “La claridad después de la lluvia”, Temas Llanes n° 70, El Oriente de Asturias, Llanes, 1994.
VVA.A.: “Gran Atlas del Principado de Asturias” Ed. Nobel, Oviedo, 1996.
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