Castillo de Arévalo

 

Nombre: Castillo de Arévalo
Localidad: Arévalo
Provincia: Ávila
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Castillo militar medieval
Estado: Bueno
Visita: Horarios
Localización: N41 04.172 W4 43.241

El castillo de Arévalo se encuentra emplazado al norte del núcleo urbano y enclavado en una elevación, en las confluencias de los ríos Adaja y Arevalillo, que le proporcionan una especie de foso natural defensivo. Edificado en el siglo XV según Cervera Vera, “ pues su existencia se cita en 1481 (Torres Balbás), fue construido al parecer por los entonces Duques de Arévalo, según consta en el testamento de D. Álvaro de Zúñiga otorgado en la villa de Béjar del Castañar en 1486.” Donde declara: “Primeramente en lo que toca a la villa de Arévalo con la fortaleza que yo e la dicha duquesa mi muger en ella edificamos. Fue entregada a la reina doña Ysabel.”

Los muros exteriores nos muestran su planta pentagonal. Orientada al mediodía se levanta la fachada principal, de la que sobresale la antigua mota o torre, transformada en torre del Homenaje, la cual estuvo unida lateralmente a los muros que constituían la segunda muralla del reciento urbano en la villa, quedando aún restos del grueso muro de cal y canto revestido de sillares en la cara exterior. Frente a esta fachada con portada adovelada, se extendía una gran plaza.

Perpendiculares a la fachada principal arrancan las dos fachadas laterales que tuercen hacia el interior, reforzando sus ángulos con torres circulares, para formar las dos fachadas posteriores, cuyo encuentro se realiza en otra torre circular.

En toda la fábrica del castillo se pueden observar dos tipos diferentes de aparejo constructivo. El tercio inferior de los muros es de piedra. El resto es de ladrillo, en un estilo inequívocamente mudéjar, con garitiones en los lienzos finamente diseñados, apoyados en grandes repisas cónicas, y matacanes falsos sobre cornisas voladas encima de arquillos.

Las almenas, sin embargo son las gruesas propias de la época de influencia italiana de hacia 1520, y hay troneras rasantes de un tamaño impresionante. La Torre del Homenaje, que domina la fachada que da a la población, constituye elemento fundamental en los castillos señoriales de los siglos XV y XVI,

y considerada esencial en la fortificación castellana, consiste, en el castillo de Arévalo, en una torre de planta cuadrangular con exterior en semicírculo dándola una forma de D, con tres suelos superpuestos y seguramente abovedados y divididos con forjados de madera para hacer más flexible la utilización del espacio dentro de la torre, que solía servir como punto de coordinación de las defensas del castillo.

La villa de Arévalo situada norte de la provincia de Ávila, integrada en una zona de tierras llanas y arenosas, en la comarca geográfica denominada Tierra de Arévalo, se encuentra emplazada en un estratégico altozano. Siguiendo a Cervera Vera, las primeras noticias históricas que se tienen del pueblo que pudiera haberse asentado en este territorio están relacionadas con los vacceos, tribus de origen celta, que construían sus núcleos urbanos sobre cerros próximos a los ríos, con propósitos estratégicos y defensivos, por lo que es probable si nos atenemos a estas características, que constituyeran el núcleo urbano de Arévalo.

Este núcleo urbano persistió durante la dominación romana a pesar de las devastaciones a las que fue sometido y mantuvo su desarrollo durante los tres siglos de periodo visigodo (S. V-VII) consiguiéndose una fusión de los hispano-romanos con los visigodos hasta la invasión musulmana en el siglo VIII, teniendo que adaptarse a las vicisitudes históricas y superviviendo precariamente a través de largos siglos En el año 1082  tuvo lugar la  definitiva repoblación de Arévalo por Alfonso VI. El núcleo urbano se asentó  aprovechando la ventajosa persistencia de una vieja población

En el siglo XIII Castilla y León se unen definitivamente con lo que Arévalo deja de ser villa fronteriza, consolidándose el núcleo urbano en una época en la que sus habitantes pueden gozar de una situación de paz. Los judíos protegidos por Alfonso X debieron de adquirir gran prosperidad económica. La villa recibe concisiones y privilegios de los soberanos, quienes las visitan.

Ala muerte de Juan II le sucede su hijo Enrique IV (1454-1474), hijo de la reina María de Aragón, cuya proclamación celebró la villa de Arévalo y dónde estuvo residiendo en repetidas ocasiones, alojándose en el palacio del Real, construido por Enrique II pues era en esta villa donde se encontraban la reina Isabel de Portugal y sus dos hermanastros “los infantes doña Isabel y don Alonso”.

El rey Enrique IV, en 1469 firmó la merced a favor de don Álvaro de Zúñiga, Conde de Plasencia , cediéndole la villa de Arévalo y su tierra, nombrándole Duque de Arévalo y su tierra, a cuya concesión se opondría sin éxito la princesa Isabel, al igual que los arevalenses que le negaron el señorío de la villa. Sin embargo, D. Álvaro de Zúñiga y su mujer Leonor de Pimentel fueron tan fieles servidores del rey que incluso éste les favoreció con la donación de la  Villa de Arévalo. Es a ellos a quienes se atribuye la edificación del castillo de Arévalo que nos ocupa.

A la muerte del rey Enrique su hermanastra Isabel se proclama “Reina de Castilla y León”, pero al subir su trono ni el Duque de Arévalo, que ostentaba el oficio de Justicia mayor del reina, ni otros cortesanos influyentes la prestaron obediencia, ya que eran partidarios de la Beltraneja y del marido de ésta Alfonso V, rey de Portugal. Castilla volvía otra vez a estar en armas.

Los hechos y batallas se establecían a favor del rey Fernando, con lo que Pedro de Zúñiga, hijo del Duque de Arévalo, a comienzos de 1476, se presenta en Tordesillas ante la reina solicitando el perdón de su padre. La victoria del rey portugués era imposible y los Reyes Católicos, y en 1480 los duques renunciaron a favor de ellos todos los derechos y acciones que tenían en la villa de Arévalo, recibiendo la reina esta villa, disponiendo que en tiempo alguno de dicha villa pudiera ser enajenada, ni apartada, ni quitada de su corona real, por causa alguna.

Pese a las distintas fechas que ofrecen los diferentes historiadores podemos distinguir varias etapas en su construcción, aunque siempre teniendo en cuenta que los límites cronológicos son aproximados y que dentro de cada una de ellas podríamos realizar otras múltiples subdivisiones.

La primera de estas etapas correspondería a mediados del siglo XV. Ya se ha señalado al Duque de Arévalo, D. Álvaro de Zúñiga como el primer promotor y como momento origen de la edificación.

Este segundo momento constructivo presenta una mayor complejidad. Cooper lo relaciona con la potenciación de la fortaleza por parte del Rey Fernando. El mismo señala que “ el 9 de diciembre de 1504 llegan al castillo siete obreros para desescombrar la torre del homenaje y la coracha. Es el principio de una serie de ocho campañas de obras que Fernando sabe continuar aún cuando la situación política le obliga a ausentarse del trono”.

Durante la primera campaña (1504) una de las obras llevadas a cabo fue la reforma de la puerta de Adaja pero no se ha podido identificar ninguna otra estructura específica de esta etapa.

En la segunda campaña(1506) abundan las referencias a los elementos de la fortaleza realizados o en construcción: se habla de varios carpinteros que trabajaron en la garita de la torre de la duquesa, se construyen las cimbras de  madera para realizar la bóveda de ladrillos sobre la puerta principal y los arcos de la torre del espolón, en la garita de la torre del homenaje y en la torre de Arevalillo. Se asentó el puente levadizo y se terminan de construir los cubos en la Torre de Adaja. Se realiza ahora el pozo de la coracha.

En los años posteriores, el volumen de las obras no es grande, casi no se registran llegadas de ladrillos y los pocos que se usan  son de las existentes en campañas interiores. Sin embargo la campaña de 1515 es probablemente la campaña más importante en el desarrollo del castillo: casi todo el aparejo construido fue de piedra, para lo que se necesitaron la colaboración de nuevos oficiales y canteros.

En 1516 muere el Rey Fernando y como consecuencia de ello cambia el planteamiento de las obras. Pedro de Arévalo vuelve a dirigirlas con la asistencia del capitán Gorvalán. Las obras del baluarte se realizarán  con un ritmo febril lo que va a supones un elevado gasto en mano de obra. Se realizan en piedra mientras dura, después en ladrillo, debido bien al alejamiento del cantero o a la falta de materia prima, cabe suponer que quedaban sin embargo bastantes ladrillos de los comprados en las primeras cinco campañas.

La importancia tipológica del castillo de Arévalo la encontramos en lo avanzado del diseño que le coloca junto con el castillo de la Coca en una categoría especial. En el de Arévalo destaca el tamaño de las cañoneras, del que no existe ejemplo algun, en otro lugar de España antes de finales del siglo XV.

Cooper comenta refiriéndose al castillo de Arévalo” las garitas y los matacanes ciegos se parecen mucho a los de Coca y no cabe dudar que, si ambos castillos son de la fecha que las pruebas históricas y epigráficas indican, la persona que fue capaz de diseñar uno de ellos difícilmente, podría ser distinta del arquitecto del otro”. Es un rasgo común en la época el anonimato en la autoría de las obras arquitectónicas y más en este tipo de construcciones.

Otra característica destacable del castillo es su forma pentagonal. En su conjunto es un saliente desde las murallas del pueblo a lo largo de una loma, con una escarpada caída hasta la confluencia de los ríos Adaja y Arevalillo, que le proporcionan así un foso natural. Existiría probablemente un foso que protegería la entrada en la parte que daba al pueblo, lo que ha venido a demostrarse con las excavaciones que se mencionan más adelante.

La ejecución de estas obras pone de manifiesto importantes restos arqueológicos en la explanada sur, de un tamaño y una importancia que desborda con creces las previsiones iniciales. El tratamiento y puesta en valor de dichos restos ralentiza las obras y las prolongan más allá de su plazo previsto inicial, haciendo necesario el estudio y preparación de labores complementarias que se abordan a través de un modificado.

Las estructuras encontradas en los sondeos mostraron, por un lado, una estructura de gran importancia frente a la Torre del Homenaje ( que identificamos con el baluarte construido a comienzos del siglo XVI) y, por otro lado, los restos de una cámara de tiro, casi enfrente de la puerta del castillo, que podía pertenecer a una barrera artillera construida para defender este, que hacía preciso realizar una intervención en área abierta, excavando completamente las estructuras , hasta llegar a los niveles del uso del siglo XVI; al menos en la mitad del este del frente del castillo, la zona más rica en estructuras. Los hallazgos arqueológicos pueden dividirse en tres grandes estructuras documentadas: el foso, la barrera y el baluarte.

Castillo de Arévalo 21b

La colección de variedades de cereales se inició por el Servicio Nacional del Trigo en el año 1956 en el Laboratorio de su sede central de Madrid, instalándose las muestras en un frasco de cristal  con forma de grano con una ranura posterior en la que se coloca un tubo de ensayo con un manojo de espigas en su interior.

A finales de los años 70, transformado ya el Servicio Nacional del Trigo en Servicio Nacional de Productos Agrarios (SENPA), la colección se traslada a la torre del homenaje del castillo de Arévalo, constando entonces de unas 150 variedades de trigo clasificados por tipos y clases comerciales, más 140 muestras de otros cereales y 70 de malas hierbas.

Actualmente hay 250 variedades de trigo, 150 de otros cereales (avena, cebada, centeno, arroz y maíz) conservándose de cada una de ellas espigas y grano, y en el caso del arroz espigas, arroz cáscara y arroz elaborado.

Igualmente se dispone de una colección de insectos de graneros, así como láminas explicativas de sus ciclos biológicos; 90 muestras de malas hierbas de los cultivos y semillas adventicias, tanto en planta como en grano clasificadas botánicamente y archivadas por su acción  en la industria harinera.

La utilización del Castillo como almacén de cereales se abandona en 1968, procediéndose a la habilitación en el interior del castillo de seis habitaciones dormitorio dobles dotadas todas ellas de cuarto de baño incorporado, que se instalan en la zona oeste del patio principal, y otros dos dormitorios dobles con servicio compartido en una nueva construcción interior que se adosa al lienzo nordeste en el patio posterior del castillo.

Desde 2001 hasta 2010 se ha procedido por parte de FEGA a la restauración y actualización de sus instalaciones para acondicionarlas a su situación actual.

Fuente

www.lamoranaytierradearevalo.blogspot.com.es

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com