Castillo de Aulencia

On by Pedro Mª Vargas

 

Nombre: Castillo de Aulencia
Localidad: Villanueva de la Cañada
Comunidad: Madrid
Tipología: Castillo Medieval Palaciego
Estado: Ruina
Visita: Exterior
Localización: N40 26.633 W3 57.323

Junto a su enclave, surgió la desaparecida aldea de Villafranca del Castillo, que actualmente da nombre a una urbanización de lujo. De ahí que también sea conocido como castillo de Villafranca.

Se encuentra en un cerro que domina a los demás, muy cerca de las confluencias de los ríos Guadarrama y Aulencia. Este ultimo pasa por la base del cerro en que se orienta la fortaleza; todo ello pertenece a una finca particular, bien cuidada y alejada de cualquier núcleo de población. Se cree que al amparo del castillo hubo un pueblo llamado Horcajo, situado en la mesetilla que hay entre la citada junta de los ríos.

El castillo presenta forma cuadrada, aproximadamente 25 metros de lado, en cada esquina y los centros de sus lienzos tiene una torre circular y dentro de este recinto, adosadas a sus caras norte y este, pero formando edificación aparte, se encuentra la Torre de Homenaje, también cuadrada que, además, tuvo otro recinto del que quedan restos en su parte norte y los cimientos en su parte oeste. Del resto de este recinto no se aprecia nada, ya que la erosión es bastante grande en el resto del terreno. Esta construido con ladrillo y mampostería al mas puro estilo mudéjar y es uno de los mas atractivos por su aspecto rudo y solitario.

La Torre de Homenaje, como ya hemos dicho, se encuentra en una esquina del recinto exterior, pero independiente. Posee 4 plantas, de las que la ultima, según parece ser, fue levanta mas tarde que el resto de la fortaleza, aunque guarda bastante similitud con el resto de la obra. Solo unos chaflanes en las esquinas y el color de sus materiales denotan este cambio. Se ingresaba en esta por la segunda planta, como es habitual en la mayoría de los castillos, por una puerta situada al sur y daba acceso a una escala partida en dos, por unos arcos de ladrillo que sujetaban a su vez, las otras dos plantas, repitiéndose en la segunda este mismo tipo de separación,  una vez dentro de esta estancia, vemos a mano derecha el arranque de una escalera que conducía a los piso superiores, a la izquierda la chimenea y esparcidos sus frentes 3 ventanas, además en la cara norte hay un acceso que conduce, torciendo una vez en el a la izquierda, a una cámara abovedada a la torre del centro de la cornisa norte y que serbia, sin duda, para la vigilancia de esta zona del castillo desde el interior del mismo. Y desde aquí se observa perfectamente la barrera exterior, foso y la parte mas llana situada en el frente de la fortaleza, por lo tanto mas necesitaba la defensa.

En la segunda planta se observan los huecos de otras ventanas, una de ellas tapiada; en la ultima planta, supuestamente mas moderna, se abren dos grandes ventanales y en la pared oeste, siguiendo la línea de las otras, pero con campana externa queda la chimenea, bastante mas apropiada para un salón principal que no por lo que le antecede.

De la terraza no queda nada y sus almenas debieron ser sustituidas por un pretil todavía existente en algunos tramos, en su cara sur quedan restos de una espadaña con una cruz de hierro.

A la planta baja hoy se entra por dos puertas abiertas a ras de suelo y que fueron hechas para dar paso al ganado que allí se guardo durante mucho tiempo; al igual que las otras plantas, esta dividida en dos cámaras, pero cerradas con bóveda de cañón, ya que en las restantes, la techumbre debió ser de madera, estas dos cámaras son iguales y solo en la primera de ellas se abre un hueco-ventana, seguramente no original; también en esta misma sala existe un hueco donde acaba la escalera que sube al resto de la torre, quizás para descender ha esta planta se utilizase una escalera de mano, quedando así incomunicado el resto ya que no se aprecian síntomas de haber seguido una escalera desde abajo.

En el patio dela fortaleza y en la cara oeste de la torre quedan los restos de un pequeño aljibe, también construido en ladrillo y al que baja una pequeña escalera muy deteriorada.

El recinto construido del mismo material de la torre, aunque pudiera pensarse que esta es anterior, esta bastante bien conservado, conserva 7 torreones cilíndricos de los 8 que tuvo, ya que del que se encuentra en contacto con la esquina de la Torre de Homenaje solo se conservan sus arranques, entre el centro de esta fachada y el esquinero con su cara sur, se abre la que debió ser puerta de ingreso a la fortaleza, esta dominada por el Homenaje y a su vez debió ser defendida por un balconcillo amatacanado, ya que se conservan tres ménsulas, de la base de este huevo de esta es bastante desproporcionado por lo que, seguramente, se engrandecería para darle otro tipo de utilidad a la que, en un principio tuvo.

El torreón central situado en la cara oeste, posee la particularidad de tener un portillo al que se accede torciendo en recodo desde la torre a la que se ingresa por el patio y dando al exterior protegida por el segundo recinto. De este segundo recinto no queda mas que los restos de un muro con las bases de tres torres por el norte, situado al borde del foso, excavado aquí por ser la parte mas vulnerable de la fortaleza y en el lado oeste se aprecian unas hiladas de piedra del mismo recinto; pero el resto nos se observa nada, como he señalado anteriormente, por la erosión del terreno.

Castillo de Aulencia 9

Castillo de Aulencia 8

El adarve esta totalmente desmochado, aunque se aprecian restos de escalera en el torreón sureste. Se debe anotar que en la cara norte parece también haber sido añadido parte del muro, ya que se aprecia perfectamente una línea de almenas tapadas para continuar este.

De la historia de este castillo solo conocemos que se menciona en las Relaciones Topográficas pertenecientes al pueblo de la Despernada, hoy llamado Villanueva de la Cañada. Madoz solo cita formando parte de la finca de su nombre y que vio directamente los avatares ocurridos en nuestra guerra del 36. En el 37, sirvió de refugio a una brigada de uno de los frentes, a la que hubo que desalojar, imaginado los trances que esto conllevara, se comprende el deterioro general de este castillo.

Bibliografía

Guía de los Castillos de Madrid, Jorge Jiménez Esteban – Antonio Rollón Blas

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