Castillo de Belmonte

Nombre: Castillo de Belmonte
Localidad: Belmonte
Provincia: Cuenca
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Castillo
Estado: Bueno
Visita: Horarios
Localización: N39 33.477 W2 41.821

Es un singular edificio que, por su estado de conservación, por su especial estructura, y por su aspecto exterior, prácticamente el mismo que tuvo en el momento de su construcción, constituye un valioso tesoro patrimonial para su comarca, su región y para el conjunto monumental español. Fue construido en la segunda mitad del siglo XV, por orden de don Juan Pacheco, primer Marqués de Villena.

Era un momento de convulsiones y luchas internas en el reino de Castilla. El marqués se proponía acumular territorios y construir fortalezas para hacerse fuerte ante los problemas sucesorios que se avecinaban. En 1456, en el cerro de San Cristóbal, se inicia la construcción del castillo. El comienzo efectivo de las obras se produce en 1457 y duran hasta 1472, en que quedaron detenidas.

En 1474, fecha de la muerte de Juan Pacheco, aún no estaban concluidas. Su hijo, Diego López Pacheco, continuó en parte la obra de su padre, pero no le prestó demasiada atención a la fortaleza belmonteña, en la que quedaron bastantes detalles por terminar, entre ellos el almenaje.

Su arquitecto fue seguramente Juan Guas, cuyo trabajo para el marqués está documentado en otras obras, como el monasterio del Parral, en Segovia. Durante los siglos XVII y XVIII, el castillo, en estado prácticamente de abandono, va sufriendo diversos estragos, que lo llevan a un estado ruinoso en los primeros años del siglo XIX.

Fue la heredera de la casa de Villena, Eugenia de Guzmán, más conocida como la Emperatriz Eugenia de Montijo, la que se encarga de restituir al castillo su esplendor original. Hacia 1857 comienza las obras de restauración. Restaura las defensas de acuerdo al proyecto inicial, pero en el interior se impone el gusto de la época.

Así, el arquitecto español Sureda realiza los cierres de las galerías que dan al patio, utilizando el ladrillo como material constructivo. Con la caída del imperio francés, en 1870, cesa la restauración. La emperatriz se había gastado más de millón y medio de pesetas en la restauración del castillo.

Tras la caída del imperio francés cesa la restauración y el edificio es ocupado durante unos años por los dominicos franceses que lo adecúan como monasterio. Tras la marcha de los dominicos, el sobrino-nieto de la emperatriz, el Duque de Peñaranda, Hernando Fitz-James Stuart y Falcó continúa con las restauraciones e incluso lo llegó a habitar.

Posteriormente, sirvió también como cárcel del Partido Judicial de Belmonte, y como academia Onésimo Redondo para mandos del Frente de Juventudes. Después quedó abandonado, sufriendo un progresivo deterioro. Por Decreto del 3 de julio de 1931 el castillo fue incluido en el Tesoro Artístico Nacional (equivalente hoy en día a Monumento Nacional).

Actualmente es propiedad de la Casa Ducal de Peñaranda descendientes de la Duquesa de Alba, María Francisca de Sales Portocarrero, hermana de Eugenia de Guzmán, más conocida como Eugenia de Montijo, que fue emperatriz de los franceses por su matrimonio con Napoleón III. Gracias a la colaboración entre los propietarios, la administración local y el Ministerio de Fomento, el castillo ha sido rehabilitado y en verano de 2010 se abrió al público.

El castillo fue concebido como fortaleza-palacio, para satisfacer por una parte las necesidades defensivas del marqués de Villena, que quiso prepararlo ya para el ataque y defensa de la artillería. Por otra parte, tuvo la función de una residencia lujosa, acorde con sus ansias de poder y la influencia de don Juan Pacheco. La planta del castillo es muy peculiar, denominada de “estructura atenazada”, construida sobre un triángulo equilátero con dos cuerpos en dos de sus lados, y en el otro, la torre del homenaje, triángulo que, mediante la barrera exterior, se convierte en polígono de nueve lados con torreones en los vértices.

Los torreones cumplen una doble función, como contrafuertes y como defensa de las partes más vulnerables. El recinto principal se rodea de una barrera de exquisita construcción que defiende las partes más bajas. Esta barrera tiene tres puertas. La planta de este castillo en forma de estrella es única, y su interior palaciego decorado con lujosas techumbres mudéjares en sus salones y galerías, así como su “bestiario medieval” esculpido en piedra, no tienen parangón en España y, sin duda, hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de España.

La empresa gestora del Castillo, Fortaleza de Belmonte SL, ha dotado al castillo con diversos contenidos culturales y didácticos para hacer de la visita al Castillo de Belmonte un paseo cultural por la historia del castillo y sus moradores. La visita cultural dispone de audio-guía en 4 idiomas (español, inglés, francés e italiano), audiovisual en gran formato con proyección de 12 minutos como introducción al recorrido turístico, y tecnologías de luz y sonido que trasladan al visitante a otra época.

Después de la visita al castillo de Belmonte, el visitante conocerá además de cómo era la vida en un castillo medieval, las vicisitudes de la guerra de sucesión en castilla en la segunda mitad del siglo XV, entre la princesa Juana “La Beltraneja” protegida del marqués de Villena valedor de sus derechos dinásticos, y su tía Isabel más tarde conocida como “La Católica”, y el papel que desempeñó el señor de este castillo en esa contienda.

El resultado de la contienda, que une Castilla y Aragón definitivamente, determinará la unificación de España en 1492 con la caída del reino de Granada donde también participaron activamente los señores del castillo de Belmonte siendo Diego López Pacheco capitán general de los ejércitos españoles en la reconquista de Granada.

El visitante también se trasladará a la segunda mitad del siglo XIX con salas ambientadas al estilo de la propietaria del castillo en esa época, Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia por su matrimonio con Napoleón III y descendiente del marqués de Villena. Durante el recorrido de esas salas se da a conocer la apasionante vida de esta noble española que llegó a ser regente del imperio francés en tres ocasiones y que ordenó la restauración del castillo de Belmonte a mediados del siglo XIX.

Continúa la visita con el paseo por el adarve, entre almenas y torreones, y ambientado por el audio-guía, se sitúa al visitante en el lugar del soldado siglos atrás oteando el horizonte en busca del enemigo o rechazando un asedio al castillo. Desde el torreón norte, se puede disfrutar de una magnífica vista del pueblo de Belmonte, desde donde se especifica en un gran panel los principales monumentos que se vislumbran desde la altura del castillo: la magnífica Colegiata de San Bartolomé que ordenara construir el marqués de Villena, el antiguo alcázar del Infante Don Juan Manuel actualmente en reconstrucción, el hospital de San Andrés, el convento de las madres Concepcionistas, la Plaza del Pilar, el convento de los Trinitarios, y como no, la muralla que desde el castillo protector abraza el casco antiguo de Belmonte.

Para terminar, y después de pasar por la torre del homenaje, podemos bajar al patio de armas por una escalera de caracol y visitar las mazmorras y sótanos, y por fin descansar en la taberna del castillo saboreando un vino y queso de la tierra, antes de proseguir nuestro periplo por Belmonte y las tierras de La Mancha.

Durante la Guerra Civil española (1936-1939) el castillo sirvió de cuartel de la guardia civil y cárcel. En ese tiempo sufrió grandes destrozos, quedando prácticamente arruinado. En la actualidad, el castillo pertenece a la Casa Ducal de Peñaranda – Montijo, formada por el Duque de Peñaranda (y Conde de Montijo) y sus 3 hermanos, por línea directa.

En el año 1931 fue declarado Monumento Histórico.. Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Sin duda alguna, el Castillo de Belmonte se ha hecho un pequeño hueco en la historia del celuloide. Desde que Charlton Heston y Sofía Loren protagonizaran la película El Cid, el castillo ha sido un marco incomparable para otras producciones:

  • El Cid, (Anthony Mann, 1961). El castillo aparece de fondo durante el torneo.
  • Los señores del acero, (Paul Verhoeven, 1985). Se rodó casi íntegramente en Belmonte. Durante su rodaje se quemó parte de la torre del homenaje.
  • Juana la Loca, (Vicente Aranda, 2001). Es el primer fotograma de la película. Sin embargo, el subtítulo indica que es el de Tordesillas.
  • El caballero Don Quijote, (Manuel Gutiérrez Aragón, 2002). Para el rodaje de esta película se pintaron de granate muchas de las paredes interiores.

Fuente

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Belmonte en su versión del 30 de enero de 2017, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

 

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com
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