Castillo de Brihuega

On by Pedro Mª Vargas

 

Nombre: Castillo de Brihuega, Castillo de Peña Bermeja
Localidad:Brihuega
Provincia: Guadalajara
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Castillo
Estado: Ruina consolidada
Visita: Libre
Localización: N40 45.465 W2 52.193

El castillo de Brihuega se encuentra junto a la iglesia de Santa María, nos hallamos ante una de las fortificaciones más complejas de la provincia, al tiempo que, por su larga historia, de las que más alteradas han llegado hasta nosotros, como un puzzle de difícil resolución. Se trata de un probable alcázar de origen musulmán, después usado por los arzobispos de Toledo con semejante finalidad, y con valores defensivos muy secundarios. Situado al borde de un barranco sobre el río Tajuña, también recibe el nombre de Castillo de la Peña Bermeja, que actúa como formidable foso natural por todo su costado sur. De orígenes antiguos no documentados, se sabe que fue residencia veraniega de los reyes taifas de Toledo entre 1032 y 1085, en especial de Almamún, quien se lo donó a su huésped y refugiado don Alfonso, después rey de Castilla y León, y conquistador de Toledo.

Este monarca donó Brihuega y su castillo a los obispos de la sede primada, quienes lo poseyeron hasta la época contemporánea. La villa de Brihuega, y sus defensas medievales, por su estratégica situación en el valle del Tajuña y en la zona central de la provincia de Guadalajara, ha sido escenario de muy importantes y decisivas batallas en casi todas las guerras que ha conocido la España moderna, desde la Guerra de Sucesión, hasta la última Guerra Civil. Centrándome en el conjunto residencial, conviene saber que estaba separado del resto de la villa no sólo por un recinto exterior al que todavía se accede por las puertas noroccidentales llamadas de la Guía y del Juego de la Pelota -muy alteradas en época moderna-, sino que además contaba con un foso a modo de barranquera, hoy cegado, lo que para Jorge Jiménez es dato inequívoco de su origen musulmán al recordar la disposición de las cavas del antiguo alcázar de Madrid, Guadalajara, Peñahora o Alcalá la Vieja.

Este recinto que conforma una verdadera alcazaba o ciudadela, con su palacio interior, delimita hoy todavía dos amplios espacios al SE y al NO que, a modo de albacaras, acogen respectivamente parte del camposanto y el llamado «Pradillo de Santa María», extensión compleja donde se labraron la iglesia de Santa María de la Peña -de origen protogótico-, y el convento barroco de San Francisco, amén de otros edificios, que crean una ciudadela separada de la misma villa. Pero el mayor interés lo sigue manteniendo, a pesar de lo castigado de sus restos, el alcázar residencial en cuestión. Ya Layna plantea que los arzobispos, especialmente Ximénez de Rada ( 1215-1240 ), transformaron notablemente el edificio taifa. A partir del tercer obispo don Juan, siguiendo por don Martín López de Pisuerga, quienes labraron los elementos románicos y protogóticos de las salas adornadas con bellas ventanas tripartitas y zócalos de pinturas mudéjares, delimitaron los lados norte y este de un seguro patio central distribuidor, de una interesantísima portada bífora de equívoca estilística -recientemente demolida por el propio ayuntamiento de Brihuega-, ha sido la investigadora Magdalena Merlos, quien más se ha preocupado de plantear una reconstrucción del aspecto originario del palacio de Almamún, siendo interesante su estudio de las mismas dependencias palaciegas, aunque parece más discutible otra publicación suya donde se ocupa de definir los supuestos restos musulmanes de índole militar, intentando rehacer el castillo agareno de Brihuega.

Respecto al alcázar de Almamún, esta autora no duda en fechar la citada portada monumental -con dos ventanas laterales simétricas a modo de alacenas- en el siglo XI, de época taifa, por lo que serían los restos más antiguos de dicho alcázar, atreviéndose a configurar, en torno a esta puerta, una sala posterior de recepciones, dotada con cinco arcos diafragma y techumbre de madera, un gran patio delantero y dos salas a él perpendiculares, en un esquema propio de los primeros palacios hispanomusulmanes; y que, al quedar abierto al sur sobre el citado barranco, constituye un antecedente de posteriores esquemas mudéjares. A esta interesante “almunya” taifa, con jardines y huertos de fama proverbial -conocidos como la Casa del Paraíso-, añadirían los arzobispos el citado salón-capilla, así como el resto de las estancias adornadas con los lindos miradores románicos. Otras opiniones no menos respetables han valorado la citada portada como mudéjar, a partir de la tosca sobriedad de sus capiteles vegetales, y como integrada en la misma obra del gran salón y de la capilla adyacente, fechando todo el conjunto en el siglo XII, ya de época cristiana.

Respecto a las fases de construcción del castillo islámico que pudo haber en Brihuega, Merlos plantea, a partir del análisis de los muros subsistentes, una primera etapa anterior a lo taifa que podría ir del siglo IX al XI, formada por una torre fuerte hacia oriente, y un recinto hacia poniente que más tarde albergaría el palacio de Almamún. Sería un esquema muy elemental, del tipo hins, que considera con paralelos en el mundo berebér de la Península. Una segunda fase configuraría el posible alcázar taifa en cuestión, ya explicado; una tercera supondría la erección de la torre semicircular, en torno al siglo XII y XIII, y finalmente algunos añadidos ya del siglo XVI, como la actual capilla de la Vera Cruz.

Habiendo sido excavado el conjunto del castillo de Brihuega, sin grandes novedades, existe un plan director encaminado a trasladar el cementerio, consolidar las ruinas y ejecutar unos jardines de tipo público, que vendrán a enlazar el pasado huerto briocense con el futuro conjunto monumental, en un lugar tan lleno de historia.

Fuente

http://www.brihuega.org


 

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