Castillo de Cogolludo

On by Pedro Mª Vargas



  • Nombre: Castillo de Cogolludo
  • Localidad: Cogolludo
  • Provincia: Guadalajara
  • Comunidad: Castilla La Mancha
  • Tipología: Castillo Medieval Militar
  • Coordenadas: N40 56.932 W3 05.378
  • Estado: Ruina
  • Visita: Libre


Se trata de una fortificación de pequeño tamaño que forma parte del recinto amurallado de la villa de de Cogolludo, a modo de reducto. Así lo afirman Pavón Maldonado (1984:118) y Laguna Paul y López Gutierrez (1989:15). A su vez, contaba con una cerca o barrera de mampostería de menor altura que lo  protegía, aunque no abarcaba su recinto por completo, pues únicamente se disponía en los lados sur, este y parte del norte, donde se encontraba con la muralla urbana. En su parte meridional enlazaba con la muralla de la coracha que ascendía hacia la Loma del  Lomo.

Conocemos que en el año 1503 se construyó en la barrera una escalera de fábrica que permitía acceder al muro de la coracha. En una fotografía del legado de Francisco Layna Serrano se aprecia una estructura de mampostería a pocos metros de distancia del cubo suroeste de la fortaleza, que hace un giro hacia la coracha y que podría corresponderse con el entronque de la barrera con la muralla. La tasación del año 1503 deja entrever que la coracha se unía con la barrera del castillo mediante un arco, aunque la poca exactitud del documento no permite afirmarlo.

El edificio presenta una gran homogeneidad de aparejos en su camisa exterior, al emplearse materiales de tipología autóctona aparejados como mampostería ordinaria de tipo irregular, lo que unido a la degradación de los materiales, ha homogeneizado enormemente los paramentos. Este hecho, sumado al  precario estado de conservación de los paramentos, hace que sea extremadamente difícil la identificación y secuenciación de fases constructivas.

La intervención arqueológica realizada en el año 2007 consistió en la realización de varios sondeos estratigráficos que han permitido documentar varias de estas estructuras en planta, no así en alzado completo. La razón de esto viene dada por la gran cantidad de escombros acumulados en el interior, procedentes del colapso del castillo, seguramente efectuado, definitivamente, con la voladura de las tropas francesas durante la Guerra de Independencia (1808-1814). La mayor parte de las estructuras documentadas aparecen cubiertas por estos niveles de escombro que ocultan a  priori las estructuras del castillo medieval. Esto, sumado a la localización de pavimentos de aparente cronología moderna, nos impide asegurar cuál era la cota de los niveles de habitación bajomedieval, además de las más que presumibles estructuras pertenecientes al castillo previo a la llegada de la Orden de Calatrava en el s. XII. Por otro lado, la localización en estratigrafía de pavimentos a cotas muy someras, realizados sobre paquetes de escombro, nos hace plantearnos la hipóteses de la continuidad del uso de este espacio tras su abandono formal entres en el siglo XVI.

El elemento que más destaca del conjunto es la mal llamada Torre del Homenaje, cuya adscripción cronológica no está exenta de polémica. Todos los investigadores que han abordado el estudio del castillo la han identificado como tal, pero las fuentes documentales no permiten situar la ubicación de esta torre en el recinto y únicamente los resultados de las excavaciones arqueológicas permitirán identificarla. Hace casi 30 años Manuel Retuerce (1983: 74-75) describió por primera vez esta torre, identificándola como un claro ejemplo de qubba andalusí, y datándola en el siglo IX. Posteriormente, Jorge Jiménez (1992: 152-156) y Juan Zozaya (1992: 63-73) también consideran acertada esta atribución, que situaría la fortaleza de Cogolludo dentro del sistema defensi-vo de la Marca Media. Sin embargo, Basilio Pavón (1984: 118) duda de esta atribución islámica, proponiendo que la torre podría ser más moderna, datándo-la a partir del siglo XII y englobándola dentro del ámbito mudéjar toledano.

Se trata de una torre de planta cuadrangular, con un acceso moderno abierto al este, y cuyo interior es de planta circular. Se encuentra actualmente exenta, habiendo perdido las conexiones con paramentos  perpendiculares a ella tanto al este como al oeste. Pero, observando las huellas dejadas sobre la torre  por estos, se puede ver como eran posteriores a la torre, originalmente exenta. En el caso del paño oeste, la huella dejada sobre la torre es el resto de un simple acondicionamiento previo para adosar las fábricas de modo descentrado. Por otro lado, la unión de la torre y el paño este fue más compleja; se inserta en la fábrica de la torre a la mitad del paño y varios sillares se introducen en esta gran roza vertical practicada sobre la torre. Esto pudo ser constatado al realizarse un sondeo estratigráfico en este punto, pues se documentó tanto la diferencia cronológica como de aparejo.

En cuanto a la técnica constructiva de la torre presenta un aparejo mixto, alternando hiladas de mampostería ordinaria de diverso tamaño y calidad con verdugadas dobles de ladrillo macizo, con la particularidad de presentar, en muchas ocasiones, ladrillos  puestos a sardinel entre cada mampuesto, a modo de tabica vertical. Las diferencias de altura de los mampuestos se solventan con abundantes ripios, fundamentalmente en la fachada sur, frente a las abundan-tes adiciones de mortero de cal y ladrillo en las fachadas norte y oeste. Llama la atención que la mayoría de mampuestos son elementos de procedencia local (bloques de areniscas y conglomerados) y no  presentan un acondicionamiento previo sus caras antes de ser colocadas, simplemente se busca la más  plana. Si el material utilizado es tipo laja, caso de la mayoría de los mampuestos utilizados, suelen colo-carse a sardinel o a tizón, que incluso en ocasiones, apoyado por una mayor adición de mortero, se apa-rejan de manera oblicua (pseudo spicatum). Dentro de esta torre hay algunos mampuestos más cuidados, que  parecen proceder de otros usos anteriores, lo que podemos denominar spolia. Esta mampostería encintada aparece repetida en otros conjuntos fortificados, que si bien presentan ciertas variaciones, en esencia responden a un mismo patrón constructivo: serían los ejemplos más cercanos el castillo de Jadraque y el castillo de Peñafora en Humanes de Mohernando, además de otros más lejanos localizados en las  provincias de Madrid y Segovia (ZAMORA, 1998; DAZA, 2001, 2003 y 2008; ZAMORA y VELA, 2005).

Uno de los elementos más significativos de esta torre es el vano localizado en su fachada norte. Actualmente tapiado, se muestra muy desdibujado al exterior, aunque se puede observan aún cómo estaba realizado con ladrillo macizo en las jambas y quicio monolítico, todo ello perfectamente enjarjado con los paramentos, lo que indica la contemporaneidad de ambos. No se conserva el remate de este vano al exterior, pero sí al interior, donde presenta soluciones muy curiosas al combinarse la planta exterior cuadrangular con la interior circular. Al interior mantiene evidencias de su remate a base de aproximación de lajas horizontales, lo que podría interpretarse como síntoma de antigüedad en la fábrica, similar a los vanos que se pueden observar hoy día, por ejemplo, en las torres de la muralla de Buitrago de Lozoya (Madrid) y en los paramentos más antiguos de la Puerta del Sol en Toledo.

Otro de los detalles más interesantes de la torre es su cúpula hemiesférica de ladrillos macizos al interior, que si bien es un síntoma de modernidad a juicio de Pavón Maldonado (1984), no presenta ruptura alguna en su conexión con los paramentos interiores de la torre, realizada con la misma mampostería regularizada con verdugadas de ladrillo que se ve al exterior, pero demostrando una menor altura de hiladas y una ausencia casi total de tabicas verticales. Además, la fábrica exterior, en su unidad, arropa completamente la cúpula. A nuestro juicio, esta solución constructiva es bastante arcaica, ya que, en vez de usar como recurso pechinas o trompas para la sustentación de la cúpula, se ha optado por realizar al interior un cilindro hueco, cuya continuación es la  propia cúpula, realizándose un reparto de fuerzas homogéneo a lo largo de todo el muro. Esto puede  poner de manifiesto la escasa confianza del alarife en los muros de la torre, o bien los escasos conocimientos con los que contaba.

La localización del acceso al conjunto es también una incógnita. Con el estado actual del castillo y con la colmatación interna del conjunto, es muy difícil hacerse una idea de cómo se practicaba el acceso. A  partir de la intervención arqueológica realizada en el año 2007, se puede proponer una hipótesis para localizar un acceso secundario o portillo. Consistiría en acceder al castillo desde el interior de la villa, por la ladera sur del cerro, aprovechando la barrera que tuvo y que se ha conocido a través de las fuentes documentales estudiadas (vid. Supra). Una vez atravesada ésta, y alcanzados los muros del castillo  bajo la torre principal, se llegaba al extremo oriental del castillo, donde se abriría paso al interior a través de un pequeño vano que comunicaba con el patio alargado o patín, documentado a través de las fuentes. Hay que añadir como curiosidad que en este espacio, donde la documentación menciona que se localizaba la armería, se hallaron en la intervención arqueológica dos bolaños de piedra para una pieza de artillería de calibre medio (12 y 18 cm. respectivamente) sobre un pavimento de enmorrillado de cantos de cuarcita, característico de zonas de tránsito frecuente.

Otra de las noticias documentales ha llevado a al-gunos historiadores a afirmar que el único acceso del recinto interior del castillo era en recodo, ya que en la tasación del año 1505 se hace referencia a “un paño dentro de la fortaleza, enfrente de la puerta de dicha  fortaleza, de seis tapias y medio de altura por tres y medio de grosor”. El documento no hace mención si se trató de una obra de renovación de una fábrica antigua o de un muro levantado ex-novo. En esta misma tasación de 1505 se menciona la construcción de un lienzo de muralla en el castillo que iba de la torre del homenaje hasta la torre de la campana, de “cincuenta y seis tapias de altura hasta las almenas” y cinco pies de ancho de vara real. Por último, en los testimonios aportados en el año 1622 por el Concejo durante el pleito con el Duque de Medinaceli se mencionan que la fortaleza (en la que se incluía el castillo) contaba con torres con tres troneras para artillería y en los paños entre torres se disponía otra tronera.
En cuanto a las estructuras y organización interna del castillo, Layna Serrano ya adivirtó en su libro que resultaba muy aventurado hablar de cuáles podría contener y su localización debido a la gran cantidad de escombro acumulado. Gracias al documento de tasación del año 1503 se puede confirmar la existencia de un patio (“ patin” en el documento original), cuya ubicación exacta pudiera ser la inmediata al acceso propuesto anteriormente. En este patio se construyó una cámara o dependencia de mampostería destinada a armería, que contaba con una única puerta labrada en sillería, con una ventana y una techumbre  plana o a una sola vertiente, adosada al menos a una de las paredes del patio. Esta volumen tenía una altura de trece tapias y veinte pies y sus muros un grosor de dos pies. En la armería de Cogolludo se podían encontrar tiros de pólvora grandes, bombardas, pasamuros, culebrinas, espingardas y ballestas.

Fuente: Nuevas aportaciones al estudio del castillo de Cogolludo (Guadalajara). Enrique Daza Pardo

Galeria 1

 

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