Castillo de Cuevarana

On by Pedro Mª Vargas

Nombre: Castillo de Cuevarana, Torre de Cuevarana
Localidad: Oña
Comarca:  La Bureba
Provincia: Burgos
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Castillo
Estado: Vestigios
Visita: Libre
Localización: N42 45.884 W3 25.905

Castillo de Cuevarana 1El Castillo de Cuevarana se encontraba sobre un risco situado entre el Valle de Valdivienso y Trespaderne, concretamente en los ríos Ebro y Oca que forman el profundo y espectacular desfiladero de la Horadada, Oña.

Dicho castillo se encontraba estratégicamente relacionado con las fortalezas de Tedeja y Oña y nos dice la tradición que el Castillo se encontraba “encima de una gran cueva”. De origen pre-romano o romano, que constituiría el foco subordinado a la FORTALEZA DE OÑA y que durante la campaña de Osma que Abderramán III (año 934) lanzara contra los cristianos, fue arrasada (según el cronista musulmán Ibn Hyyan). La campaña se llevó a cabo de Este a Oeste de la provincia burgalesa, comenzando por Cerezo de Río Tirón, llegando a Oña, para luego “recular” y dirigirse al Monasterio de San Pedro de Cardeña por considerarlo un lugar “olvidado de calamidades, amena y ampliamente cuidada, importante y bien construida…”

Castillo de Cuevarana 2En 1027, Sancho el Mayor compra a Nuño Feles, un integrante de la aristocracia local, el castillo de Cuevarana, situado en la desembocadura del Oca en el Ebro, en la confluencia de los desfiladeros de ambos ríos, dentro de los límites del territorio fundacional del monasterio de Oña. La colección diplomática de Álamo solo recoge el registro del documento que está en el Archivo Histórico Nacional, por lo que resulta de interés su transcripción íntegra:

“1027, octubre, 14. In Dei nomine. Ego Nuno Feles una cum uxore mea Eylo, placuit nobis spontanea nostra voluntate sic vendimus tibi Sancius, gratia Dei rex, simul cum coniuge tua Maiori regine, meas hereditates propias simul cum castello Couarana, cum omnibus adherentiis suis, populatum vel ad populandum, in Castela vetula in alfoce de Mesgarricos el lugar de Carçeto. Facta carta in Era M LXV, notum die II idus octobris, regnante rex Alefonsus in Legione et rex Sancius in Castella confirmat coram testibus Munio Felez; Sancius episcopus, confirmat; Julianus episcopus, Didaco Munioz, Goncaluo Rodriz, Salvator Gundisaluiz, Nuni Goncaluiz, confirmant”.

Castillo de Cuevarana 3El hecho de que Cuevarana estuviera en poder de un particular y no de los condes es una situación anómala tal vez relacionada con el ascenso de las élites locales tras la desintegración del reino visigodo. Aunque la primera noticia de Cuevarana no la tenemos hasta 1027, el rey Ordoño I (850-866) es quien coloniza el espacio del Alto Ebro comprendido entre Valdenoceda y Miranda de Ebro, época en la que pudieron estar plenamente activos los castillos de Cuevarana, Tedeja y Mijangos. Pero el control de los castros, antecedentes del alfoz, era la puerta para ejercer el dominio político sobre el territorio y el castro de Cuevarana pudo estar relacionado con un sistema vigente en época prerromana o romana. Por eso Cuevarana pasa a poder de Sancho III el Mayor y a continuación su hijo García consolida el sistema navarro de tenencias. Más tarde, en 1063, el rey castellano Fernando I, hijo también de Sancho el Mayor, otorga el castro de Cuevarana a la abadía oniense, con sus entrada y salidas, sus montes, fuentes, lagunas, acequias, tierras, viña y huertos31. Salvador González, conde de la Bureba y con relaciones cercanas al rey Sancho II de Castilla, concede en Cuevarana varias heredades al monasterio en los años 1071 y 108032. Es evidente que Cuevarana fue un castro pequeño que perdió pronto su función militar, que tuvo que ser escasa porque no se conocen tenentes a su cargo ni se reconvirtió en cabeza de alfoz, a pesar de su situación estratégica para vigilar la entrada del desfiladero de la Horadada hacia Trespaderne y también la del valle de Valdivielso. En 1280, el abad de Oña arrienda al concejo de Cereceda la serna de Cuevarana por la mitad de la vendimia y de la fruta. El territorio adscrito al castrum de Cuevarana, perdida su función como baluarte y control de un territorio, evoluciona exclusivamente hacia la serna.

Castillo de Cuevarana 4Cuevarana es reutilizado como espacio agrario. El abad oniense en este caso manda que las vides se planten en forma de parrales, un trabajo más largo y delicado, y que se añadan junto a los majuelos árboles frutales. La serna de Cuevarana tiene sus tierras más fértiles y llanas en la zona de la Isilla, la ladera del Collado y Barcenillas (la Venta de Oña actual). Por encima del altozano de Cuevarana, al otro lado de la carretera N-232 y en una posición más elevada, se encuentra el lugar conocido desde la Edad Media como Fuente la Serna. La reorganización de los sistemas castrales provoca también el nacimiento de los llamados barrios, centros de población secundarios que se situaban a los pies de los castros. Pues bien, a unos 400 metros de Cuevarana, aguas arriba y en la otra orilla del Oca, tenemos el término de San Andrés de Sante, citado en el documento fundacional del monasterio de Oña como un barrio. En la actualidad no queda nada de este barrio de Sante, un lugar muy degradado por las obras del ferrocarril Santander-Mediterráneo construido en el primer tercio del siglo XX, donde incluso fue esviado el cauce del río.

2.2 Ubicación y descripción del castillo

Sabemos por la documentación que Cuevarana se encontraba junto al puente de la Horadada ―la peña dinamitada para ensanchar la carretera que sigue dando nombre al desfiladero―, aunque apenas quedan ya indicios del castillo. Un documento de 1280 nos habla, como hemos visto, de la serna de Cuevarana, que localiza sobre el puente nuevo del Ebro. Hemos recogido también informaciones orales que sitúan el castillo en un peñasco aledaño, desde el que se dominan las entradas al valle de Valdivielso y a las Merindades ―y se controlaba el paso por el puente―, que se encuentra a unos cuatro kilómetros de Oña, hacia el noreste. El lugar, por su posición dominante, es ciertamente apropiado para la instalación de una atalaya sobre la Horadada, en el centro del espigón fluvial que forman los ríos Oca y Ebro. En la pequeña cima, de 668 metros de altitud, se aprecia el arranque de la base de una hilada de la pared noreste (la que da al cauce del Oca), de 12 metros de longitud, con algunos signos de refuerzo del terraplén en la zona media. La pared noroeste de la construcción (la que mira hacia el Ebro y Valdivielso) presenta un burdo retalle en la roca y es la más corta, de 6 metros de longitud. El lateral del suroeste (hacia la carretera N-232) es de 10 metros de longitud y en su extremo más al sur se aprecia un retalle a una sola escuadra, abierto al aire, para apoyar los sillares. El muro de cierre, con la puerta de entrada a la derecha, tiene una longitud de 16 metros y está al sureste, en la rampa natural de subida a la fortaleza. La base de la torre presenta, por tanto, una forma trapezoidal con una superficie de 105 metros cuadrados, con el vértice de las paredes noreste y noroeste haciendo de proa, ocupando la punta más estrecha y adelantada de la cima. Dos de los retalles existentes nos indican que los muros tenían un grosor de 0,60 metros. A poca distancia de la cumbre del cerro, en una zona de tierra roja desprendida, en la rampa de acceso a la torre, también hemos hallado un fragmento de teja curva rojiza, confirmando así las noticias que teníamos de que allí se habían encontrado tegulae, y pequeños trozos de barro modelado a torno y a mano, algunos de cerámica negra. También hemos localizado restos sueltos de toba que no concuerdan con la caliza geológica del montículo, por lo que planteamos que la piedra de toba, muy ligera, fue acarreada de otro lugar para utilizarse en la construcción de la atalaya.

Castillo de Cuevarana 5Al norte de esta torre, en una cota ligeramente inferior, existe una pequeña explanada ―muy cerrada ahora por la maleza― que formaría parte del recinto de Cuevarana. En la ladera que baja desde la plataforma hasta la carretera vieja hemos encontrado, en una cascajera, restos de teja y también un fragmento de un pequeño plato de probable terra sigillata, lo cual avala la hipótesis de que en esa llanura situada junto a la torre pudo estar la zona de intendencia y alojamiento del castillo.

Al otro extremo de la citada explanada, en el opuesto a la torre principal, existe otra elevación que nos sitúa en el cortado de la desembocadura del Oca, en la orilla izquierda, con caída hasta el mismo puente de la Horadada. El acceso es ahora muy dificultoso y la vegetación y lo escarpado del terreno no nos han permitido un rastreo concienzudo de la zona, pero no es descartable la existencia en ese lugar de otro puesto de vigilancia secundario para controlar el primitivo puente sobre el Ebro (situado enfrente de la desaparecida peña Horadada), ya que el camino medieval desde Oña transcurría por la margen derecha del Oca, que en ese tramo queda oculto desde la atalaya principal. No tenemos noticias de la existencia en ese peñasco de tejas y nosotros no hemos encontrado ningún resto constructivo.

Todavía sobrevive en la zona, debajo de la cima de la fortificación, el topónimo Trastorre, documentado por primera vez en el siglo XIV, y que nos indica la existencia allí de un punto defensivo o de vigilancia. En 1950, Álamo añade que se conservaban todavía algunos vestigios y otros autores afirman que en la actualidad ya no queda nada. En el Catálogo de Bienes Arqueológicos de Oña se dice que en Trastorre el único resto documentado es una plataforma artificial formada por piedras trabadas en seco de 6 x 6 metros, situada a 40 metros del cauce del Oca y a 550 metros del Ebro. Durante la revisión del Inventario Arqueológico de Castilla y León, en 2005, se anota que el enclave, en la ladera norte de la elevación, no ha sido localizado debido a la alta densidad forestal.

Efectivamente, la vegetación complica el descenso por la ladera nordeste, pero entre los restos que hemos encontrado cerca del curso del río está una plataforma de 5 x 3 x 1,10, con las piedras bien colocadas levantando las paredes verticales y sin ningún tipo de argamasa (0464975 / 4734960). Nosotros descartamos que sea la base de la torre, ya que parece simplemente un majano, es decir, una acumulación pétrea, aunque bien construida, con el objeto de recoger las piedras del terreno para facilitar el cultivo, que en la zona se denominan morecas. Se encuentran también sobre el terreno numerosos fragmentos de potes de cerámica utilizados para resinar los pinos. Muy cerca de la supuesta base de la torre hay otra plataforma del mismo tipo, pero de construcción menos cuidada. Nosotros pensamos que la torre estaba en el alto que hemos descrito y no en Trastorre, que significa ‘detrás de la torre’. De todos modos, al margen del difícil acceso, la zona está muy alterada por la construcción del ferrocarril y el río Oca está haciendo un meandro considerable que está acercando el cauce hacia la base del promontorio de la torre.

Castillo de Cuevarana 6El padre Ibero recoge este mismo lugar con el nombre de Tres torres, sugerente para un castillo ―y más porque confirmaría la hipótesis de los tres elementos constructivos planteados: la torre principal, el edificio de logística y la atalaya secundaria―, pero creemos que es equivocado a tenor de las referencias documentales y de las informaciones orales y toponímicas recabadas en la zona. Allí encuentra el profesor del colegio de jesuitas de Oña, en un abrigo con un sepulcro de incineración, antes del puente de la Horadada, restos de «cerámica prerromana» y otros objetos.

El abrigo está al pie de la actual carretera N-629, en una cota un poco más alta que la calzada, y tiene unas dimensiones de 16 x 8 x 7 metros. Su considerable tamaño lo hace visible a pesar de la vegetación. Allí hemos encontrado mechinales y retalles en la roca, para practicar cerramientos, que indican que estuvo habitado, aunque no hemos hallado restos cerámicos. Esta cueva o abrigo de la base rocosa del montículo donde planteamos la existencia de la torre creemos que es la que da nombre al castillo. En el terreno que está a los pies del castro, y pegadas al puente de la Horadada sobre el Ebro, hay también varias cuevas que podrían servir de apoyo al complejo defensivo. La denominación Couarana > Cuevarana no ha perdurado, sin embargo, en la memoria oral  y únicamente se ha recuperado a través de la documentación histórica. El lugar se conoce también como las Cuevas. El historiador benedictino del siglo XVII, Gregorio de Argaiz, describe así este castillo:

Castillo de Cuevarana 7…llamado de Cueuarana, junto à la Puente de la Peña horadada, sobre vna cueua, y peña que está en la junta del Rio Vesga con el Hebro, con que defendía la entrada de los Moros para Traspaderne, y Valdiuielso. La zona en cuestión necesita un completo estudio arqueológico, sobre todo después de que fueron encontrados en 1981 los restos de la fortaleza de Tedeja, en la otra entrada del desfiladero de la Horadada, en funcionamiento ya en época tardorromana.

Descartamos por completo, ya que no hay ningún dato ni documento que lo atestigüe, la ubicación del castillo de Cuevarana en la localidad de Cantabrana, en el valle de Caderechas, a siete kilómetros de Oña, planteada recientemente. Tampoco creemos que el término actual de Covanera, situado en la zona, sea una metátesis del nombre medieval de Covarana y se refiera al mismo lugar. Covanera, en la margen izquierda del Ebro, es el mojón entre Oña, Panizares y Tartalés de Cilla, con vistas al valle de Valdivielso, pero con dificultades para dominar el puente y desfiladero de la Horadada.

Bibliografía

El Castillo de Cuevarana y el Monasterio de Oña (Eduardo Rojo Díez)

Mas información: http://zaleza.blogspot.com.es/

 

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