Castillo de Ibdes

Nombre: Castillo de Ibdes, Castillo-iglesia de San Miguel
Localidad: Ibdes
Provincia: Zaragoza
Comunidad: Aragón
Tipología: Castillo
Estado: Vestigios
Visita: Exterior
Localización: N41° 13.131′ W1° 50.053′

La villa fue conquistada en 1120 por Alfonso I el Batallador al mismo tiempo que Calatayud y su comarca. Tras la muerte del monarca en 1134 pasó en 1150, aplicando su testamento, a la Orden del Hospital, aunque poco más tarde el levantamiento de los nobles del Reino obligó a las órdenes militares a firmar acuerdos con la Santa Sede por los que se suprimía el testamento y se hacía un nuevo reparto de los territorios. En este reparto la villa de Ibdes recayó en la Orden de San Juan de Jerusalén, cuyos monjes-caballeros eran conocidos como Hospitalarios, la segunda gran potencia religioso-militar de Aragón tras el Temple. Hacia el año 1170 los monjes construyeron la iglesia-convento de San Juan Bautista, citada por Madoz y de la que no quedan vestigios, pero que ya existía en 1182 según la bula de Lucio II, dependiendo del arcedianato de Calatayud. Durante dos siglos permanecieron los Hospitalarios en la villa cumpliendo misiones religiosas, hospitalarias y militares.

Tras la constitución de la comunidad de aldeas de Calatayud en el siglo XIII, estuvo integrada siempre en ella como cabeza de la sesma de Río de Ibdes.

En 1330, sobre los restos de la antigua mezquita musulmana los monjes-caballeros construyeron el castillo, formado por una cerca amurallada que servía de refugio a los vecinos y resguardo a sus rebaños. En 1357 fue guarnecido por Pedro IV ante las frecuentes invasiones castellanas que culminaron con la llamada guerra de los dos Pedros. Durante esta época se construyó la torre y se reforzó la barrera de la vertiente sur.

Dos siglos después, al desaparecer el peligro de invasiones, y tras la unión de Aragón con Castilla mediante el matrimonio de los Reyes Católicos, el castillo perdió su razón de ser y los reyes asentaron en la villa a nobles de su confianza para que rigieran sus destinos. Se construyeron casas señoriales y en 1517 se inició la transformación del castillo en iglesia dedicada a San Miguel sobre las antiguas estructuras militares. Las obras terminaron en 1527 y el patio de armas pasó a convertirse en cementerio.

El Castillo de Ibdes era muy amplio y de gran empaque. El fortín principal se extendía sobre la parte norte de la iglesia mayor, defendido por un profundo foso, ya que era el costado más expugnable. En este lado se alza la torre principal, diferenciada por su aparejo del resto de la construcción, es de planta cuadrada de 6 metros de lado por 15 de altura y presenta su base en talud. En sus caras conserva estrechas saeteras con gran derrame interior, algunas convertidas más tarde en troneras para uso de armas de fuego. La puerta de acceso es de arco apuntado formado por dovelas y está situada a la altura de la segunda planta, por lo que hacía necesario la utilización de escalera de mano para su acceso desde el exterior. Sobre ella presenta un hermoso ventanal de similar factura que seguramente tuvo asientos a ambos lados. Poseía otra puerta en la planta baja, con acceso al interior de la fortaleza, hoy templo. El interior de la parte antigua de la torre está organizado en dos plantas, ambas cubiertas por bóveda de medio cañón y comunicadas por una estrecha escalera de caracol. El cuerpo superior es más moderno y se reformó añadiendo dos ventanas semicirculares en cada cara para alojo de las campanas, rematándose con tejado a dos aguas.

La parte inferior del templo corresponde en gran medida a la base de la antigua fortaleza, como se puede observar en el aparejo de su obra. Las dos puertas laterales de acceso formaban parte de las antiguas entradas a la fortificación.

Las murallas seguían la línea de la pared del antiguo cementerio por el flanco occidental, mientras que por el sur hacen las funciones de muro contraterrero. En este muro conserva dos puertas tapiadas, una en arco semicircular y otra en medio punto, que debieron ser portillos de escape.

El templo es de estilo tardogótico, de ábside poligonal con bella arquería como remate de la fachada principal, y está considerado como una de las joyas del gótico en la cuenca del Jalón. Posee tres naves soportadas por robustos y esbeltos pilares. La portada de ingreso es renacentista.

Fuente

www.castillosnet.org