Castillo de Mascaraque

 

Nombre: Castillo de Mascaraque, Casa Fuerte de los Padillas
Localidad: Mascaraque
Provincia: Toledo
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Castillo
Estado: Bueno
Visita: Exterior
Localización: N39 42.983 W3 48.672

El castillo es una construcción del siglo XIV de origen islámico, próximo al templo parroquial de Mascaraque. Consta de una torre mayor, Torre del homenaje en el ángulo noroeste, donde se hallan tallados tres sellos de Salomón, parte del lienzo norte, un cuerpo cuadrangular hasta media altura, tres cubos o torres redondas en las esquinas. El aparejo está realizado en mampostería y sillares en las esquinas. El ingreso se hallaba en el lienzo sur. Durante los siglos XV y XVI fue reconstruido y mejorado.

Propiedad de la familia Padilla, de ahí que fuese denominado Casa Fuerte de los Padillas y posteriormente de los Duques de Abrantes, sucediéndoles el Marqués de Navamorcuende.

Cuando en 1980 José Manuel Sierra Frade inició la reconstrucción, su estado era de abandono, pero se mantenía fuerte y casi entero y conservaba sus elementos arquitectónicos después de casi 600 años, sin haber perdido su primitiva estructura medieval en el curso de los siglos, faltaba parte de una cortina, remates y coronamientos.

La reconstrucción se prolongó durante cinco años, se utilizó piedras de las canteras de Ventas con Peñaguilera y ejerció como maestro albañil D. Luis García Manzano, vecino de la propia localidad de Mascaraque. Toda la obra de reconstrucción estuvo dirigida por el propio José Manuel Sierra, un hombre que amaba los castillos y fue él quien imprimió carácter y personalidad a la edificación. También fue un gran mecenas para la localidad de Mascaraque.

Antes de su restauración, el Conde de Cedíllo en su “Catalogo Monumental” lo describía así:

“Castillo situado inmediato al templo parroquial, que consta de una torre mayor cuadrilonga situada en el ángulo noroeste, un cuerpo también cuadrangular, tres cubos o torres redondas en tres de los ángulos y las correspondientes cortinas o lienzos.

Conserva varias fortísimas bóvedas apuntaladas, ojivales y a manera de cúpula, todas de ladrillo y en las cuales se observa la tradición morisca. El aparejo es por lo general de mampuestos de aventajado tamaño, sin que falte la sillería, principalmente en las esquinas y ventanas, que afectan forma de arcos rebajados. Desaparecieron los merlones y coronamientos.

El ingreso, hoy tapiado, se halla en el lienzo sur. En la torre del homenaje figuran tallados tres sellos de Salomón.

Arquitectura militar. Siglo XVI.”

Edward Cooper, años después y en su importantísima obra “Castillos Señoriales de Castilla siglos XV y XVI”, lo describe de forma parecida. Indica su construcción en el siglo XV y añade que unidos a la torre del homenaje hay restos de un edificio exterior de bóveda de ladrillo.

Hoy, reconstruida la bóveda, restauradas otras de tradición morisca, así como todos los elementos originales y reedificadas fielmente las pocas partes que faltaban, el Castillo de Juan de Padilla presenta, tanto exterior como interiormente, el aspecto que debió tener en el siglo XV.

Tiene dos entradas, la principal en el lienzo sur, defendida por un matacán y en el lienzo norte un portillo que da a una de las calles del pueblo. Lo más característico, bello y mejor conservado, es la torre del homenaje, defendida por una especie de bastión en forma de “D” que la protege. En dicha Torre del Homenaje se hallan tallados en piedra tres Sellos o Pentáculos de Salomón, dos por la cara exterior y uno en el patio interior. Todo el perímetro del castillo está almenado, almenas que se han repuesto, pues ya las tenía en el siglo XV.

Dos de sus lados dan a las calles del pueblo y los otros dos al actual parque del Castillo, de diez mil metros cuadrados que se halla rodeado por unas rejas en toda su extensión. Hay en losjardines y huertas, palmeras, pinos, olivos, árboles frutales, viñas, etc. Y en el centro se encuentra un pozo aljibe de indudable tradición morisca.

Dentro de sus muros cuenta con dos zaguanes (en uno de ellos existe un pozo), salón, dormitorios, cocina, antigua prisión, torres para la guardia y varias escaleras. Todo ello alrededor de un patio interior.

La edificación del Castillo la comenzó Sancho de Padilla hacia la mitad del siglo XV sobre una casa o torre morisca que poseía en el pueblo. En el año 1464, la torre del homenaje del Castillo “estaba fuera de tierra labrada hasta dos lanzas de armas en alto”. El 16 de abril de 1464, ordenó el Rey Enrique IV “el impotente” el derribo del Castillo. No se le hizo caso.

En el año 1477 el Castillo debía estar casi terminado, aunque se seguía construyendo. Por denuncia de la Priora y monjas del Monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo, que tenían posesiones en Mascaraque, los Reyes Católicos enviaron al licenciado Diego de Proaño que lo encontró “casa grande y fortaleza defendedera” y ordenaron por medio del Corregidor de Toledo, Gómez Manrique, para que cerraran las troneras y saeteras, se allanase la cava o barbacana, derriben las almenas “que en ella hai” (20 de febrero de 1477).

La orden iba dirigida al Clavero de Calatrava, Garci López de Padilla y a sus sobrinos, hijos de Sancho de Padilla. Tampoco se hizo caso, por lo que los Reyes Católicos reiteraron la orden al Corregidor de Toledo Gómez Manrique para que la cumpliera el 26 de febrero de 1477, aunque las obras continuaron.

Hay que señalar que los Reyes Católicos indicaban la posibilidad de sobreseer el derribo si se hacían reformas, en atención a los servicios del Clavero de Calatrava, más adelante último Gran Maestre de la Orden, antes de pasar todas las órdenes militares a dominio de los Reyes Católicos.

Sin embargo, el sábado 24 de abril de 1479, dos años después, el Notario de Toledo, Alfonso Diez de Fuensalida, requiere en la puerta del Castillo al Clavero de Calatrava, en presencia de los hijos de Sancho de Padilla, el alcayde del Castillo Juan del Valle y de los Maestros que labraban el Castillo, Cristóbal y Antón Martínez, vecinos de Ajofrín (parece ser que este último también trabajó en las obras de la Catedral de Toledo) para que derriben las obras realizadas después de la Provisión Real.

El alcayde negó que se hubiese hecho obra alguna. Después el Notario “lanzó tres piedras sobre la casa y lo pidió por testimonio”. El Clavero de Calatrava, Garci López de Padilla se limitó a contestar el 8 de mayo de 1479 que su hermano había tenido licencia para fundar y encimar la torre y que no era fortaleza, sino casa y sobreseía la orden hasta que la vieran los Reyes Católicos.

A finales del siglo XV y principios del XVI, Pedro López de Padilla, hijo de Sancho de Padilla, habitó el Castillo por temporadas, ya que sus casas principales las tenía en Toledo, ciudad de la que fue Corregidor. Casas que fueron derribadas y el solar cubierto de sal por orden de Carlos I en tiempos de su hijo, el jefe comunero y donde ahora esta la Plaza de Juan de Padilla.

El Castillo pasó después, en el siglo XVII, a dominio de dichos Duques. Pero quedó abandonado, situación que se prolongó en los siglos siguientes.

En el siglo XIX y durante la Guerra de la Independencia se utilizó como cementerio, lo que se corrobora en las restauración de 1980 que se encontraron varias tumbas, y en la Primera Guerra Carlista fue utilizado por las Milicias del pueblo de Mascaraque.

De los Duques de Abrantes pasó a los Marqueses de Navamorcuende, después a la familia Partearroyo de Orgaz y posteriormente a los propietarios actuales, José Manuel Sierra Frade, que lo han restaurado con mano de obra procedente del propio pueblo y siendo el maestro albañil Luis García Manzano. El restaurador y propietario actual del Castillo ha venido ejerciendo un mecenazgo sobre el pueblo de Mascaraque que se prolonga por más de veinticinco años, a través de diferentes patrocinios, ofertas de trabajo a hijos del pueblo en sus empresas y rescatando de los fondos bibliográficos una gran parte de la historia de esta Villa de Mascaraque.

Es un hecho no cuestionable que la construcción del Castillo de Mascaraque data de la época de dominación árabe en España, y es un hecho igualmente no cuestionable que los Pentáculos de Salomón, que luce aún en la actualidad el Castillo, datan de la época de su construcción, pero los Pentáculos de Salomón no son guardianes contra males que utilizasen precisamente los árabes, muy al contrario, más bien parecen guardianes de procedencia celta, donde se les conoce como “Pies de Druida” de modo que podemos asumir con cierta fiabilidad que el Castillo de Mascaraque fue construido por árabes para cristianos, es decir, por un Califa para una Cristiana.

Fuente

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Mascaraque en su versión del 15 enero 2016 por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

 

 

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com