Castillo de Oña

On by Pedro Mª Vargas

Nombre: Castillo de Oña, Monasterio de San Salvador de
Localidad: Oña
Comarca: La Bureba
Provincia: Burgos
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Castillo
Estado: Vestigios
Visita: Exterior
Localización: N42° 44.052′ W3° 24.805′

Fue una ubicación importantísima durante la Edad Media, durante la formación de Castilla, que ha quedado reflejado en su amplio conjunto monumental. Ostenta los títulos de Muy Leal y Valerosa Villa. La primera vez que una fuente escrita habla de que en Oña existe un castillo con un dominio territorial bajo su protección es la crónica que el historiador árabe, Ibn Hayyan, hace de la aceifa protagonizada por Abderramán III en el año 934, cuando señala en el parte de victoria que atacaron «…la fortaleza de Oña, su llano y el monasterio de su nombre».

Y no se trata de un objetivo cualquiera, ya que la fortaleza de Oña se señala con anterioridad como uno de los destinos concretos de una de las jornadas de esa campaña de Osma dirigida por el califa conocido con el sobrenombre de an-Nasir. Esta crónica musulmana supone también la primera noticia que tenemos de la existencia de Oña, topónimo que aparece, lógicamente, en caracteres arábigos, que transcritos a nuestro alfabeto nos dan la voz ‘Unya’.

Reconstrucción exacta del grabado de Nemesio Arzalluz, por Zalez

La segunda mención recoge explícitamente la existencia de un alfoz en Oña, aunque no cita ningún castillo, y aparece en un documento del año 967: «…in alfoce de Onie uilla que uocitant Arroio de Sancti Fructuosi cum integritate». Se trata de uno de los primeros alfoces documentados en la zona.
La tercera vez que el nombre de Oña surge en una fuente escrita es cuando el conde de Castilla, Sancho García, decide fundar el monasterio de Oña, en el año 10115. A partir de esa fecha, la documentación sobre Oña es abundante, pero desaparece toda mención a la existencia de un castillo con su alfoz, estructura básica en la articulación territorial del Condado de Castilla. De forma casi paralela, surge en el entorno monástico de Oña el alfoz de Petralata, documentado por primera vez en el año 10407. La fuente árabe es imprecisa sobre los límites del territorio oniense y la ubicación concreta de la fortaleza, el documento del año 967 relaciona Oña con el paraje de San Frutos ―hoy más conocido como Sorroyo, tres kilómetros al oeste del actual núcleo urbano― y en el documento fundacional de Oña no se cita ningún alfoz o castillo relacionado. Por estas cuestiones, existen dudas sobre la posibilidad de que la actual villa oniense fuera la cabeza del alfoz, pero nosotros planteamos que esa fortaleza fue subsumida por el nuevo y floreciente monasterio benedictino, lo que posibilitó el nacimiento de un nuevo alfoz más hacia el sur, el de Petralata, con una misión exclusivamente defensiva. Este nuevo alfoz, entre La Aldea y Barcina de los Montes, limita justo con el coto monástico oniense, con las heredades que compra Sancho García a Gómez Díaz en la villa de Oña.
Cuando Sancho García funda el monasterio de Oña, la entrada del desfiladero del Oca ya es un punto estratégico en el control del territorio y necesariamente tuvo que haber una fortificación que controlara este paso obligado entre la Bureba y las Merindades. La creación del monasterio no puede ser ajena a esta circunstancia, sobre todo teniendo en cuenta la expansión navarra en la zona y la necesidad de cohesionar el territorio en torno al conde.
El problema principal radica, entonces, en encontrar el castillo que hubo en Oña. Aquí se abren varias posibilidades. A finales del siglo XIV, tras el saqueo del Príncipe Negro en 1367, el monasterio de Oña se fortificó a conciencia, con un perímetro en el que se colocaron doce torres, de las que actualmente solo quedan tres. En el siglo XVIII se derribaron varias de ellas, pero evitó los embates de la piqueta «la gran torre de los condes de Barcina, tan fuerte y tan antigua que es anterior al monasterio». Pues bien, esta torre perduró hasta que la Diputación de Burgos la derribó para acondicionar el monasterio como residencia psiquiátrica, tras comprar en 1967 el edificio a la Compañía de Jesús. Herrera Oria conoció también esta torre e hizo esta descripción:
Detrás del frontón de pelota se alza esta torre, la más corpulenta de cuantas en Oña y contornos hemos visto, pues llega el grosor de sus muros a 2,30 metros. En el piso superior ofrece dos series de profundísimas ventanas abocinadas, que acusan dos construcciones de época distinta. Es, lo más antiguo de la casa, y no parece descaminado Barreda al afirmar que era un antiguo castillo de los condes de Barcina.
Testigo directo de su desaparición fue el entonces párroco de Oña, Agustín Lázaro, que nos habla de una torre con aspilleras en las paredes norte y sur, cuadrada, de unos siete metros de lado y veinte de alto, en la que se apreciaban dos momentos constructivos, uno medieval y otro más antiguo en la base, que tuvo que ser derribada con dinamita. La fábrica de esta torre almenada, inserta en la muralla del siglo XIV y con numerosas alteraciones, difería notablemente del conjunto de fortificaciones de la abadía y por eso se la consideraba de mayor antigüedad. Cadiñanos Bardeci, en cambio, apunta que esta torre estaba muy transformada, pero que no puede considerarse del siglo X y se inclina por hacerla contemporánea de la muralla de la villa, cuya primera mención es de 129015.
Esta torre de los condes de Barcina estaba situada en las inmediaciones de la cabecera de la actual iglesia de San Salvador, ligeramente hacia el sur, en lo más prominente del cerro, al lado del antiguo frontón y donde ahora está construido un edificio de ladrillo cara vista, de color amarillo, que llaman «La Florida» ―cuyo derribo, por cierto, está previsto tras haber sido relevado de los usos asistenciales a los que estaba destinado―.
Esta torre desaparecida, aunque no se cita en el documento fundacional del monasterio, bien podría haber sido una parte del castillo del alfoz de Oña. Los condes de Barcina, Gómez Díaz y doña Ostrocia, fueron quienes permutaron y vendieron en 1011 al conde de Castilla, Sancho García, la villa de Oña, con sus casas, tierras y habitantes, a cambio de Tobera y otras heredades.
Para la localización de este castillo primitivo de Oña, sería esclarecedor también verificar la antigüedad de la parte baja de la actual torre del reloj, para comprobar si es del siglo X, como atestiguan algunos autores, o es uno de los cubos de la muralla, de la levantada por el monasterio a partir de finales del siglo XIV, o ambas cosas. La base del Cubillo, como se conoce popularmente a esta torre, está en parte tapada por una rampa de reciente construcción.
Andrés Celís Martínez, Oña. Plan especial del casco histórico, Burgos, Junta de Castilla y León, 2004.
Andrés Celís señala que la fabricación de este cubo donde ahora está inserto el reloj difiere en parte de los restos de fortificación que se encuentran junto a él, pero añade que es necesario contrastar la época de construcción con un trabajo arqueológico. En las normas de protección arqueológica de Oña se dice que la cronología de esta torre es polémica por la falta de hechos arqueológicos e históricos que permitan una datación precisa, aunque le asigna una cronología altomedieval posible por la indudable existencia de un castillo titular del alfoz de Oña y por su posición estratégica.
A este respecto, es cierto que la torre del reloj está en el altozano en el que se sitúa Oña, pero en una cota inferior a la torre de los condes de Barcina y con una perspectiva más limitada del desfiladero, lo que la coloca en desventaja para ser el castillo de Oña.
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Bibliografía
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