Castillo de Tendilla

Castillo de Tendilla 1

Nombre: Castillo de Tendilla
Localidad: Tendilla
Provincia: Guadalajara
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Castillo
Estado: Vestigios
Visita: Libre
Localización: N40 32.406 W2 57.303

Aunque ya casi no quedan apenas restos, en Tendilla hubo un castillo edificado en los inicios del siglo XVI por el tercer Conde de Tendilla Luis Hurtado de Mendoza. Debio ser bastante semejante en forma y estilo al que edificara su pariente el Duque del Infantado en Manzanares el Real, aunque rodeado por un foso. Nunca fue residencia del Conde, que como Marqués de Mondéjar residiría en la Alhambra de Granada y luego en su palacio de Mondéjar. Pero algunos miembros de esta rama de la familia Mendoza pasaron temporadas en el castillo, como Francisco de Mendoza, almirante de Aragón por matrimonio. Quizá debió haber en ese alto una fortaleza anterior pues en el documento de fundación del mayorazgo hecha por el primer Conde de Tendilla y su esposa el 20 de julio de 1478 se cita a la villa de Tendilla con “sus vasallos, e con su fortaleza e castillo e la huerta que alli tenemos”.

Estaba situado en una colina al sur del pueblo, más alto y detrás que el convento de Santa Ana y dominando a otra colina en la que se asienta el cementerio a la derecha. Esta totalmente destruido en la actualidad, apenas queda un poco de muro, y solo se puede saber como era por la descripción del mismo que se hizo en 1580 para las Relaciones Topográficas de Felipe II. Sobre esta descripción y teniendo en mente el castillo de Manzanares el Real, Antonio Herrera Casado hizo un dibujo de planta y alzado en su libro “Tendilla, Historia y Arte”. El tendillero Juan Antonio Medel Díaz le añadió color y paisaje formando parte de un cuadro que expuso en el bar Juycar de Tendilla.

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“A los veinte y nueve, la dicha villa y sus términos no tiene fuertes más de un Castillo y fortaleza fabricado en una sierra, hácia el medio dia; quinientos pasos de la villa; es su asiento y fundacion sobre una peña; tiene un foso, y cava de peña tajada que le cerca; y entre la dicha Cava y Castillo, le cerca una muralla mui fuerte con sus torreones buenos, estribos, saetías y lumbreras para su defensa; y dentro, sobre la misma peña, está fabricado el edificio, mui sumptuoso y fuerte, con quatro torres, eligidas cada una en su esquina; suben y señorean sobre el Castillo con sus almenas en el remate; a la parte del medio dia tiene la dicha fuerza fundada una torre de omenage de ancho fundamento, sube más alta que las demas, con mucho ventanage, muchas claraboyas, almenas y garitas que dan mucho ornato al edificio; tiene un patio mui lucido, en el medio un algibe bien adereszado, y muchos aposentos, y quadras, y unas taonas para moler en tiempo de cerco; pues si tratamos de artillería y armas, no hace falta estar en frontera, porque tiene piezas gruesas de bronce asentadas en sus carretas; tiene muchas culebrinas y escopetas con mucha municion, y valas de yerro y acero colado, y otros géneros de armas, como son Vallestas mui fuertes de las antiguas; finalmente, es mui proveido de todas armas: está este Castillo fundado en tan buen puesto, que la artillería no se puede plantar donde le pueda ofender, por estar las sierras que le cercan desbiadas y altas en más grado que la fuerza, la qual se puede defender y mosquear, y el artillería que disparare se puede mui bien asestar, porque tiene buena salida de manpuesta; son los materiales de la dicha fortaleza de piedra, y arena, cal, yeso mui escogido, buenas maderas de pino y álamo, y esto es lo que toca á este capítulo.”

La misma Relación dice más adelante “El Castillo ya está dicho su edificio ser antiguo, el qual fundó Don Luis Hurtado do Mendoza, Conde que fue desta villa, hijo de Don Íñigo López de la Vega, primer Señor que fué deste pueblo”. Sólo corregiremos que Luis Hurtado de Mendoza era hijo de Iñigo López de Mendoza, segundo Conde de Tendilla, que muchas veces ha sido confundido con su padre el primer conde, que se llamaba igual.

El Castillo ya estaba en ruina e inhabitable cuando el Marqués de Bélgida Juan de la Cruz Belvis de Moncada, heredero del Marquesado de Mondejar y Condado de Tendilla, visitara la villa y el Monasterio de Santa Ana a finales del siglo XVIII. La piedra fue “reciclada” para otros menesteres (como por ejemplo las columnas de algunos soportales) y el Cronista Provincial Juan Catalina Garcia López dice en los Aumentos que escribió a las Relaciones en 1905 que “No quedan tampoco restos de interés del castillo construido en el siglo xv. Se conserva casi íntegro el cuadrado torreón principal; pero tan destruidas están las demás construcciones, que cuesta trabajo reconstruir el conjunto de su planta. Pero se ve que no era muy extensa, y sólo en la fortaleza natural del sitio donde se levantó pudo consistir su importancia militar.”

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Hay un testimonio más, el del farmacéutico nacido en Tendilla Gustavo López Garcia, que en su libro de poemas “Mi Tendilla” (no publicado, existen un ejemplar en el Ayuntamiento y otro en casa de sus bisnietos en Zafra, Badajoz ) relata sus recuerdos y las costumbres de finales del siglo XIX. Hay un dibujo del castillo en la portada y en el poema titulado “El Paisaje” nos dice:

“En lo alto, del castillo unos maltratados restos, entre los cuales descuella murallón robusto y recio mordido irregularmente por hombres, lluvias y vientos, con tres largas saeteras como tres ojos abiertos para velar vigilantes sobre el protegido pueblo. Por debajo del castillo íntegro casi, el convento de Santa Ana, con el ábside de verde yedra cubierto y, extendiéndose hasta el hondo, la huerta, cuyos linderos marcan unas tapias bajas y una hilera de olmos negros.”

Sobre las ruinas del castillo de Tendilla, aprovechando la altitud y situación del cerro en que estaba, se levantó un Monumento al Sagrado Corazón de Jesús inaugurado el 26 de octubre de 1930. Estos monumentos datan de cuando de quiso consagrar España al Corazón de Jesús, fueron inicialmente apoyados por el gobierno conservador de Maura y objeto de un empeño personal del Cardenal Segura, arzobispo de la diócesis de Toledo. El fotógrafo Tomás Camarillo filmó una película y tomó fotos de la inauguración, pueblo y monumento. La foto de las ruinas del castillo es cortesía de Victor Vázquez Aybar, la de la inauguración lo es de la Diputación de Guadalajara.

Los restos de los torreones fueron allanados y los huecos del terreno nivelados, dirigiendo las obras Pilar Pérez, el “tío Pilar”, maestro cantero (labraba y preparaba la piedra) y vecino de Tendilla. Se utilizó dinamita para volar los restos de la muralla y torre, y algunos ancianos recuerdan las explosiones de la dinamita y unas “cuevas” bajo el castillo con pinturas en las paredes. Los testimonios son contradictorios, unos afirman que había pinturas y otros que la cueva sólo estaba pintada de color rojo, por lo que probablemente correspondería a la almagra que solía recubrir las paredes de los aljibes en los castillos. El monumento fue derribado en 1936, en los inicios de la Guerra Civil, y fue reconstruido y reinaugurado el 20 de julio de 1943, con una nueva estátua con los brazos abiertos en diferente postura que la mostrada  en las fotos de Camarillo. Del castillo solo se queda un pequeño muro.

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En la revista “Castillos de España”, número 98 (1991) pags 44-46, Fermín de los Reyes Gómez hace un esquema y describe las ruinas existentes. Los lados sur y oeste han sido parcialmente destruidos conservándose en el foso grandes restos macizos caídos. El foso se puede apreciar excavado en roca al sur y al este, siendo el lado oeste más inaccesible por la torrentera existente. En la actualidad el entorno ha sido alterado en el lado sur por el gran tajo debido a la construcción del nuevo trazado de la carretera N-320. Quedan restos de la barrera, un cubo, parte de otro y un trozo de paño. El cubo que mejor se conserva esta en el ángulo noreste, según De los Reyes mide 4 m de altura en el exterior, 1.7 m de altura en el interior y 5.9 m de diámetro. Conserva parte de dos vanos y tiene un espolón en su interior de 2 m de altura cuyo extremo queda a 4 m del punto más lejano del cubo y que mide 2.5 m de largo, 1.7 m de ancho en la parte extrema y 2.7 m en el lado del interior del recinto, estando el cubo ataludado. El otro cubo esta en el ángulo noroeste aunque sólo se conserva un perímetro de 4.5 m.

El trozo de paño, indica De los Reyes, esta construido fuertemente con cal y canto y se encuentra al este, uniría el primer cubo descrito con otro desaparecido en el sureste. Esta a unos 15 m del cubo y mide 8.5 m de largo y 4.1 m de alto con un grosor de 1.5 m. Una de las fotos anteriores muestra este paño. Paño y cubos están más bajos que el lugar dónde debería emplazarse el castillo, en una plataforma de unos 20m de lado en la cual ahora esta el monumento al Corazón de Jesús y a la que se accede por una ancha escalera que debe ocultar debajo, probablemente, la entrada al subterráneo que recuerdan pintado algunos ancianos, como indicamos antes.

Hay asimismo un pequeño muro de 2m de largo por 1.3 m de ancho, perpendicular al cubo y unos 4 m hacia el este, que quizá cerrara el acceso por dicho lado. Como el camino actual de acceso al monumento y las ruinas bordea el castillo por el norte y este, es probable que el acceso al recinto estuviera al éste. De los Reyes opina asimismo, por el estado de las ruinas, que la Torre del Homenaje estuvo en el ángulo sureste y la entrada al castillo por el lado sur.

Fuente

www.uam.es

 

 

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