Castillo de Zorita de los Canes



  • Nombre: Castillo de Zorita de los Canes

  • Localidad: Zorita de los Canes

  • Provincia: Guadalajara

  • Comunidad: Castilla La Mancha

  • Tipología: Castillo militar medieval

  • Estado: Ruina consolidada

  • Visita: Guiada



El castillo se encuentra en la localidad del mismo nombre, sobre un cerro de forma alargada en la margen izquierda del río Tajo.

Se mantuvo en estado de ruina durante todo el siglo XIX. Actualmente, se conserva en relativo estado pues muchas partes han ido desapareciendo con el paso del tiempo. Se encuentra próximo a la ciudad de Recópolis, fundada por el rey visigodo Leovigildo.

En el paisaje urbano de Zorita aún se aprecian los rasgos de una típica ciudad an-dalusí: alcazaba, recinto fortificado sobre la ciudad y el territorio; y la Medina, o ciudad propiamente dicha, rodeada por una muralla que la separaba de los arrabales. El castillo conserva toda una serie de construcciones y restos arqueológicos que responden no sólo a diferentes usos, sino también a distintos momentos de construcción y ocupación.

El castillo se encuentra en estos momentos muy deteriorado, mostrando en ruina gran parte del recinto y sobre todo su interior. Pero, afortunadamente, su estructura es aún visible y algunos detalles de la misma demuestran su importancia y su originalidad. Es una construcción que se asienta sobre una lastra de piedra de unos 10 metros de altura flanqueada por tierras muy empinadas. Presenta dos entradas la de poniente, llamada “puerta del hierro” a la que se llega por un empinado y curvilíneo camino desde el pueblo, flanqueando el pasadizo por un muro reforzado con torreones en los esquinazos.

Esta puerta califal de arco de herradura es atribuida a las reformas acometidas por el califa Al-Nasir en el siglo X. Sumamente interesante por cuanto muestra superpuestos un primer arco apuntado de tipo gótico, y otro arco interior, más antiguo, netamente árabe, en forma de herradura. En este castillo encontramos muchos detalles que ofrecen la evocación y el testimonio preciso de los tiempos primitivos de la fortaleza.

Iglesia románica Prioral de San Benito de transición al gótico, una de las obras más importantes ejecutadas por la Orden de Calatrava. Consta de una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón y reforzada por tres arcos fajones que se apoyan sobre capiteles decorados con motivos vegetales y geométricos. De una parte destaca la iglesia del castillo, construcción religiosa románica, de una sola nave, de planta rectangular sin crucero, rematada a oriente con un ábside de planta semicircular. La cripta excavada en la roca, En el interior se observa un capitel corintio procedente dela basílica visigoda de Recópolis, reutilizado como pila bautismal.

El edificio se estructura en varios espacios. La zona interior del recinto se divide en dos partes, una eclesiástica y otra castrense. Su estructura es un complicado sistema de murallas zigzagueantes (como muchas otras fortalezas manchegas) y puertas, de torreones y ventanales amalgamados a lo largo de los siglos, sobre los que luego ha llegado la ruina, de modo tal que hoy se hace difícil tener una cabal idea de su primitiva forma. No obstante, una cosa es clara, y ésta es su adecuación perfecta a la meseta estrecha que culmina el roquedal de difícil acceso en el que asienta. Así encontramos que la planta es alargada, de norte a sur, estando rodeado todo el recinto de fuerte muralla, hoy desmochada en gran parte.

La del sala del Moro o de la carcel, es una estancia circular cubierta por una bóveda hemisférica de magnífca sillería.

Entrada al gran patio trasero y acceso al una de las torres, hoy desmochada y sin escaleras.

Como ha sufrido diversas reformas a lo largo de su historia, sus materiales son muy dispares. En una primera etapa, se hizo de tapial. Más adelante, se reformó en sillarejo. Y, por último, se utilizó el sillar. Este último se usa también en los ángulos y en las partes más visibles del edificio. El sillarejo es piedra poco trabajada y el sillar es piedra totalmente labrada.

Torre del Espolón Baluarte artillero con forma de proa adaptación constructiva a nuevas necesidades defensivas del siglo XVI.

Sala de la Omega.

Espacio subterráneo con dos habitaciones excavadas en la roca. La primera de planta circular con bóveda nervada de yeso y banco corrido a lo largo de las paredes.

Se mantuvo en estado de ruina durante todo el siglo XIX. Actualmente, se conserva en relativo estado pues muchas partes han ido desapareciendo con el paso del tiempo.

Los caballeros de la Orden de Calatrava se encontraban refugiados entre las paredes de la fortaleza, en huida y retirada de los almohades, según relata Antonio Herrera Casado, cronista oficial de Guadalajara. Allí se preparó la orden para afrontar nuevas batallas, junto a otras tropas cristianas, contra los árabes. El resultado fue el triunfo en la famosa batalla de Las Navas de Tolosa, tras de la cual, los de Calatrava volvieron a Zorita y la convirtieron en Encomienda Mayor del Reino.

Más tarde, la importancia de la alcazaba fue decayendo, pese a que aún pudo ver las diversas rencillas que se sucedían entre los caballeros de Calatrava que luchaban por hacerse con el maestrazgo. El acceso a este bastión militar se hacía y aún hoy se hace, por dos caminos, penetrando al mismo por dos puertas.

Uno de estos caminos ascendía de forma suave desde el valle del arroyo Bodujo, y protegido por poderosa barbacana, atravesaba la torre albarrana, una de las piezas mejor conservadas y más atractivas de este edificio, entrando a la parte del albácar o patio de armas del castillo.

Desde él, se entraba a la fortaleza a través de una puerta abierta en la muralla y de un puente levadizo de madera, ahora inexistente, que saltaba el hondo foso tallado sobre la roca.

Otro detalle extraordinario de este castillo es la torre albarrana que vigila la entrada al castillo por el camino de ronda puesto a oriente. Se compone de un cuerpo de torre muy elevado que engarza con el recinto amurallado de la meseta. Tenía almenas y terraza, más algunos vanos saeteados. Bajo ella pasa el camino a través de dos arcos apuntados, adornados con cenefa de puntas de diamante, y una cartela en la que se lee Pero Díaz me fecit Era 1328.

Está ampliamente rastrillada esta puerta, de tal modo que los atacantes que quieran penetrar por ella, se exponían a recibir la correspondiente lluvia de piedras, aceite, etc., con que desde arriba podían ser obsequiados.

Los castillos se quedaron solos, sin princesas ni caballeros. Solos a la orilla de un río, vestidos de musgo y silencio. A las ventanas suben los pájaros muertos de miedo. Espían salones vacíos, abandonados terciopelos.

Ciegas sueñan las armaduras el más sutil de los sueños.

Reposan de largas batallas,se miran en libros de cuentos.

Los dragones y las alimañas no los defendieron del tiempo.

Y los castillos están solos, tristes de sombras y misterios.

María Elena Walsh

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Galeria 1

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Pedro Mª Vargas

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