Castillo Palacio de Illueca

Nombre: Castillo Palacio de Illueca, Castillo Palacio del Papa Luna
Localidad: Illueca
Provincia: Zaragoza
Comunidad: Aragón
Tipología: Castillo Palacio
Estado: Bueno
Visita: Horarios
Localización: N41° 32.312′ W1° 37.835′

El castillo-palacio del Papa Luna, se encuentra situado en un cerro alargado y rocoso de la localidad de Illueca. La zona en la que se asienta el castillo-palacio de Illueca (denominada en el siglo XII Illicata y más tarde Illoca) pertenecía en el siglo XIII a la baronía de Gotor, creada por Jaime I el Conquistador, rey de Aragón. En el siglo XIV dicha baronía pasó, por matrimonio, a manos de Juan Martínez de Luna, propietario y artífice del castillo, que permaneció en poder de su familia hasta el siglo XVII. El castillo de Illueca, junto con otros señoríos pertenecientes al condado de Morata, fue vendido en 1665 por una descendiente de la familia Luna al primer marqués de Villaverde, Don Francisco Sanz de Cortés, que realizó numerosas reformas en el edificio. Ya en el siglo XIX fue heredado por los condes de Arjillo y posteriormente por los Bordiú.

Uno de los personajes más relevantes que habitó el castillo de Illueca fue, sin duda, el antipapa Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna. Hijo de Juan Martínez de Luna y de María Pérez Gotor, nació en el castillo de Illueca en 1328, pasando en él su infancia. En estos primeros años de siglo XIV, el castillo debía tener una apariencia muy distinta a la actual, con un patio de armas, entonces descubierto, situado en la zona norte y al que se abrían numerosas salas. En él residió Pedro de Luna hasta su traslado a Montpellier en donde cursó estudios de leyes. Elegido cardenal en 1375 y Papa, por los cardenales de Aviñón, en 1394, fue uno de los tres protagonistas del Cisma de Occidente que se prolongó hasta 1418. En ese año, el Concilio de Constanza lo depuso como pontífice forzando a Benedicto XIII a retirarse al castillo de Peñíscola en donde falleció, casi centenario, en 1424. Su cadáver fue trasladado a Illueca, de donde fue sacado en plena Guerra de la Independencia por las tropas francesas y arrojado al río Isuela. Su cabeza fue rescatada de las aguas y trasladada al castillo de Saviñán.

El castillo-palacio adapta su planta rectangular, al terreno donde se asienta. En su construcción pueden distinguirse tres fases: la primera en los siglos XIV y XV, donde el castillo adquiere su aspecto exterior mudéjar. La segunda, de carácter renacentista, del siglo XVI, y la tercera fase constructiva, que aporta al edificio sus elementos barrocos en el siglo XVII. Exteriormente se advierten con facilidad las distintas fases constructivas, siendo evidentes los distintos estilos arquitectónicos que en él confluyen. A este respecto se conservan aún las partes más antiguas del castillo como un doble foso, y murallas con torreones.

En el interior se abre una gran sala con artesonado morisco y una chimenea de yesería del mismo estilo. Realizado en su mayor parte según las tendencias mudéjares, su aspecto exterior se aleja del de una fortalezamilitar, asemejándose más a un gran palacio.

La fachada principal, en la que se advierten por la hilera de las ventanas las tres plantas que posee el edificio, tiene en su parte superior una galería de arcos semicirculares que, realizada en el siglo XVI, sustituyó al remate medieval que el castillo poseía. También en la fachada principal destaca la portada del castillo, flanqueada por dos torres rematadas por arcos de medio punto. Consta de tres arcos superpuestos con decoración renacentista italiana que recuerdan al palacio ducal de Urbino del siglo XVI, aunque es de destacar que las volutas barrocas que adornan la puerta fueron situadas en el castillo de Illueca un siglo después.

Los materiales más empleados son yeso y piedra, pero el ladrillo predomina en la fachada principal, que tiene tres hileras de ventanas y restos de decoración de azulejos.

Se encuentra en buen estado de conservación, restaurado pero transformado.

Fuente

www.castillosnet.org