Fortaleza de Carazo

Nombre: Fortaleza de Carazo, Castillo de Carazo, El Fuerte, San Carlos
Localidad: Contreras
Comarca: La Demanda
Provincia: Burgos
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Castillo
Estado: Vestigios
Visita: Libre
Localización: N41 59.892 W3 23.928

En el centro del triángulo que forman Santo Domingo de Silos, Carazo y Contreras (dentro del término de este último) se hallan las ruinas de la famosa fortaleza de Carazo. El nombre de Contreras ha inducido en alguna ocasión a reducir este pueblo a la antigua Contrevia romana. Mientras que en la meseta de Soncarazo han aparecido restos prerromanos no ha sido así en la que se asienta la fortaleza.

El impresionante cerro, a 1.462 metros, recibe entre los campesinos el nombre del “Fuerte”. Durante la Edad Media la inexpugnabilidad del lugar sería fuente de inspiración literaria, cuyos ecos llegaron hasta el P. Ferotin. La misión del castillo de Carazo fue controlar el paso al alfoz de Lara por el suroeste.

La historia de la fortaleza de Carazo arranca del s. X. Parece que Gonzalo Téllez antes de ocupar el valle del Duero desalojó de la fortaleza a los moros, pues es posible que, como dice Berganza, “el buitre agareno pusiese allí su nido”. No lejos, a un alto se le llama aún las “Puertas de Mahoma”. Su existencia en tiempos de Fernán González está documentada. Tuvo importancia decisiva en las luchas del conde frente a los navarros y allí se desarrolló alguno de sus episodios. Los infanzones de Espeja se negaban, medio siglo después, a prestar servicio de anubda en Ca­razo y Peñafiel como les mandaba Sancho García.

Entre 1047 y 1054 aparece como “tenente Dono Nunu Aluares in Caraco” y en 1083 Gonzalo Núñez por Nava­rra. Mantenía, pues, su valor estratégico durante los años de lucha entre Navarra y Castilla.

A los bienes aportados al matrimonio por Mayor de Castañeda en tierras de Salas, su hijo Pedro y sucesores agregarían varios más comprados en pueblos cercanos, entre ellos Carazo y Contreras. El rey daría al citado Pedro “las Peñas de Carazo para que las pueble y haga fortaleza”. En 1380 entraban a formar parte de su mayorazgo. Este mismo año Juan I le obligaba a devolver a Silos lo arrebatado, pues en varios lugares “levavades e echavades pedidos en cada año de dineros e de pan e de carneros e de ovejas… mesmo vuestra muger, e que les faziades levar madera e yeso a las torres de Caraço e a Birviesca e a Salas e les faziades labrar por sus cuerpos en estos logares…”Mientras tanto “Ferrand García vuestro alcayde de las torres de Caraço, prendió a los dichos sus vasallos (del cabildo de Covarrubias) e los levó presos a las dichas torres de Caraço… faciendo las servir por sus cuerpos así en lavores de sus heredades como de castiellos e fortalezas, que fazien a todo servidumbre como si fuesen sus vasallos en tal manera que más conosçían a vos por señora que non al dicho abad nin al dicho cabildo e eglesia”

En 1414 era alcaide de Carazo Gómez Díaz de la Peña.

En 1458 el conde de Haro incluía en su mayorazgo “las mis Peñas e Fortaleza de Carazo”.

El nombre actual de “San Carlos” que se aplica a la altura le viene de una ocupación momentánea durante la primera guerra carlista, en la que fue fortificado por orden de los guerrilleros el cura Merino y Balmaceda.

La ascensión a la meseta de Carazo resulta laboriosa, de aquí que se haya afirmado que no existen restos cuando en realidad aún quedan bastantes. Tanto por su emplazamiento, lejos de un centro urbano importante, como por lo inaccesible del sitio, resulta una fortaleza única dentro de la provincia de Burgos y aun de España, cuyo sentido ha sido casi exclusivamente el de refugio en casos desesperados.

La fotogénica meseta se alza aislada al final del valle del Mirandilla. Su cima es de considerables dimensiones, pues mide más de un kilómetro de longitud por un tercio de anchura.Está suavemente inclinada hacia el norte, recorrida de afloraciones rocosas que la convierten en zona de molesto caminar. Una especie de cárcava recorre el centro de la altiplanicie. Tanto ésta como otros trabajos en la roca viva resultan de difícil atribución, pues no está claro si son efectos de la naturaleza u obra del hombre.

Los restos se hallan junto a los escasos accesos a la meseta. Consisten en un cubo aislado al noreste, dos en el lado opuesto unidos por un paramento, del que se conserva buena parte, y otros dos al Oeste, también uni­dos por un lienzo. Junto a éstos tuvo que encontrarse la entrada, por lo que el ángulo del sureste se completó con una gran torre cuadrada y diversas obras adyacentes. El resto de la superficie no creo que tuviera defensas, al menos no quedan vestigios y además no las necesitó. Basta asomarse al precipicio, sentir el vértigo correspon­diente y convencerse de ello.

Toda la construcción es de sillarejo con relleno de cal y canto. Ya se ha indicado cómo lo actualmente conservado fue levantado hacia 1380.

Fuente

Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos. Inocencio Cadiñanos Bardeci

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com
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