Fortificaciones del Cerro de la Iglesia

Nombre: Fortificaciones del Cerro de la Iglesia, o de casas altas, Punto de contraataque nº8
Localidad: Morata de Tajuña
Comunidad: Madrid
Tipología: Yacimiento arqueológico
Estado: Excavación
Visita: Libre
Localización: N40° 13.361′ W3° 28.692′

La batalla del Jarama fue un importante encuentro militar de la Guerra Civil Española, que se desarrolló entre el 6 y el 27 de febrero de 1937.

La ofensiva la inició el ejército sublevado con la intención de cortar las comunicaciones de Madrid. Para algunos historiadores, esta ofensiva entra dentro de la batalla de Madrid. El diseño de la operación inicial era una acción de gran envergadura por el este de Madrid, que incluía la toma de Arganda del Rey, cortando las comunicaciones hacia Valencia y subir hasta Alcalá de Henares para alcanzar la carretera de Barcelona. La batalla toma el nombre de las primeras operaciones con la conquista en poco más de cuatro días de la zona del río Jarama. Las unidades republicanas, dispersas en el inicio de la ofensiva, se agruparon al mando del general José Miaja el 15 de febrero, conformando en total cuatro Divisiones o Agrupaciones que consiguen evitar el avance hacia Arganda. El ejército republicano contó entre los combatientes con las Brigadas Internacionales, en concreto las brigadas XI, XII, XIV y XV, que combatieron entre el Jarama y Morata de Tajuña.

La defensa republicana no solo retrasó los planes de los sublevados para cercar Madrid, sino que hizo lo mismo con el final de la guerra.

Los combates

El 6 de febrero, la División Reforzada de Madrid con unos 19 000 hombres de infantería y dos batallones con ametralladoras pesadas y de carros de combate alemanes, integrados en el Batallón de Carros de Combate y no en la Legión Cóndor, pues esta aún tardaría en incorporarse al conflicto, avanzó hacia Ciempozuelos hasta enfrentarse en los primeros días con algunas brigadas republicanas de no más de 3000 hombres que, en total, sufrieron bajas estimadas en 1800 en las primeras 48 horas. Al otro lado del río Jarama, la orografía permitía una defensa fácil al ejército republicano, ya que desde los riscos se dominaba todo el valle del Jarama.

El mando republicano había acumulado fuerzas en la zona, pues tenía planeado realizar una ofensiva. Pero el ataque de los rebeldes se les adelantó. Al no conocer bien las intenciones del enemigo, dividió sus fuerzas entre la línea del Manzanares y la de Jarama. Las Brigadas Internacionales todavía no estaban preparadas, sobre todo la XV, pero se les envió al frente el 7 de febrero. Algunas, como la XI, no llegaron al frente hasta el día 12. Además, aún no habían decidido quién debería ostentar el mando de la agrupación, a lo cual Lister atribuyó el retraso.

El día 11 las fuerzas sublevadas llegaron con rapidez al lado derecho de la carretera de Morata de Tajuña. Al día siguiente, ya sin la superioridad aérea, que se había visto sorprendida por unos cuarenta cazas rusos, otras unidades rebeldes tomaron los puentes de Pindoque y San Martín de la Vega sobre el Jarama mediante sendos golpes de mano, que los republicanos conservaban intactos para realizar su frustrada ofensiva. Ambos tenían colocadas cargas de demolición, pero fueron desconectadas o fallaron, produciéndose algún daño que no impidió el empleo de los puentes por los sublevados.

Según señaló Enrique Líster en sus memorias, a partir del día 13 el general soviético Pávlov fue el verdadero organizador de la resistencia republicana.

No pudiendo ocupar el puente de Arganda por la resistencia del batallón Garibaldi, las unidades rebeldes trataron de ocupar la meseta de Morata para dirigirse a Arganda, siguiendo el curso de la carretera de San Martín de la Vega a Morata. En una operación planeada por el general ruso Paulov, tres brigadas republicanas, junto con las Brigadas Internacionales XI y XV, frenaron el avance por la meseta. Los intentos de cruzar la zona continuaron hasta el día 15. Las tropas republicanas organizaron una contraofensiva el día 17, tratando de hacer retroceder al ejército sublevado. Los combates duraron hasta el 27 de febrero, sin que el frente apenas se moviera, destacándose los duros combates por la cota llamada “El Pingarrón” que cambió varias veces de manos y que acabó en poder de los sublevados.

Consecuencias

Tras la batalla ambos bandos hicieron obras de fortificación y se realizaron algunas operaciones secundarias e irrelevantes. Los republicanos crearon posiciones defensivas tras el río Tajuña, para resistir una posible futura ruptura del frente, si se volviera a repetir una ofensiva rebelde.

El bando sublevado conservó el terreno que conquistó al otro lado del río, fortificando las posiciones y permaneciendo durante toda la contienda.

El bando republicano, aunque cedió terreno, detuvo la maniobra envolvente del enemigo, pero, al igual que en la Ciudad Universitaria, se vio obligada a dejar una considerable fuerza para defender la zona durante toda la guerra, en detrimento de otros frentes.

La carretera de Madrid-Valencia no logró ser tomada por los sublevados, pero quedó a tiro de artillería y ametralladora, siendo frecuentemente batida a la altura de Rivas, por lo que hubo que desviar el tráfico.

Bajas

La batalla del Jarama se considera una de las más cruentas de la Guerra civil española. Los distintos autores no coinciden en el número de bajas de ambos bandos. Las estimaciones mantienen entre 6.000 y 7.000 para las fuerzas sublevadas, y entre 9.000 y 10.000 para las fuerzas republicanas, de los que más de 2.500 fueron brigadistas.

El campo de batalla hoy

Actualmente se conservan un buen número de fortificaciones y trincheras en la zona aunque en severo peligro de desaparición y sobre los que se han realizados algunos inventarios por parte de grupos de estudiosos de historia, que han recibido muy escasa colaboración de los políticos.

Debido al interés que plantea este escenario, en ser visitado por turistas, especialmente extranjeros, se ha planteado la conveniencia de realizar un parque temático sobre la batalla con vistas a dotar de aspectos de conservación, información y seguridad en el acceso de los visitantes, así como aprovechar la creación de servicios turísticos para impulsar la creación de puestos de trabajo en los pueblos del entorno.

Existe un Centro de Interpretación en Rivas y un pequeño museo privado en Morata de Tajuña.(1)

El “Punto de contraataque nº 8” es una excavación arqueológica, situada en cerro de la Iglesia, en el termino municipal de Morata de Tajuña. El cerro fue fortificado por el Ejército Republicano en una posición de retaguardia construyendo refugios antiaéreos, trincheras y fortines.

Forma parte del Parque Histórico de la Batalla del Jarama, llevada a cabo por el Ayuntamiento de Morata de Tajuña, Arganda del Rey, San Martín de la Vega y Rivas Vaciamadrid, con el fin de difundir la historia de la Guerra Civil Española.

Un monumento, obra de Martín Chirino, fue inaugurado el 7 de octubre de 2006 como homenaje a los brigadistas internacionales por su lucha en la batalla del Jarama, librada en febrero de 1937.  El monumento tiene en total 7 m de altura entre escultura y pedestal, formado por dos grandes manos realizadas en acero que se juntan en estrecho abrazo.

 

1 Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Batalla del Jaramaen su versión del 26 de Octubre de 2017, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.