Fortines de Brunete

Br 4.5.6 Nidos de ametralladoras

Nombre: Fortines de Brunete

Localidad: Brunete

Comunidad: Madrid

Tipología: Nidos de ametralladora

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

Brunete es uno de los lugares más conocidos debido tanto a la batalla a la que dio nombre como a la utilización propagandística que se hizo de su reconstrucción en la posguerra, convirtiéndose en paradigma de la Nueva España. Su casco urbano fue arrasado durante los combates, quedando al finalizar la batalla a escasos dos kilómetros tras las líneas nacionales, en un frente que se mantuvo prácticamente inmóvil hasta el final de la guerra.

El mando nacional prescribió en julio de 1937, apenas acabada la batalla, que la defensa de este frente debía hacerse en línea discontinua, para evitar la concentración de fuerzas causada por la línea continua, la cual quedaba expresamente prohibida. El motivo era liberar tropas para la ofensiva del norte. Pese a ello, hasta avanzado 1938 no se realizaron obras de hormigón, estando hasta entonces defendido únicamente por trincheras excavadas en la tierra.

Brunete tenía una importancia estratégica como nudo de comunicaciones (cruce de las actuales carreteras M-600 y M-501). Se localiza en una llanura dominada desde el norte por la rampa de Valdemorillo (entonces en manos de la República) y con los ríos Aulencia y Guadarrama como defensa hacia el este. Hacia el sur el llano se abre sin obstáculos, por lo que las obras de cemento se situaron cubriendo las carreteras que se internaban en él. Se conservan tres fortines en la carretera de Villanueva de la Cañada y otros seis en la de Villaviciosa de Odón.

Por otro lado, una población en ruinas como era entonces Brunete, constituía por sí misma una fortificación: así quedó de manifiesto en los combates de Teruel, Belchite, Oviedo o algunos barrios de Madrid. Los sótanos y bajos quedaban cubiertos por un colchón de escombros, convirtiéndose en refugios perfectamente mimetizados desde los que se podía hacer fuego por cualquier rendija.

Otro aspecto es la reconstrucción que se hizo del pueblo por la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones (DGRS) que lo convirtió en modelo urbanístico, tanto de la ideología del franquismo como del orden social. La parte que se llegó a realizar de este plan se conserva hoy día en el centro del nuevo Brunete y constituye un interesante ejemplo de esta clase de arquitectura.

 

Fortines de la carretera de Villanueva de la Cañada

BR 7 Nido ametralladora

Se trata de tres fortines situados a unos dos kilómetros de Brunete en dirección Villanueva de la Cañada, donde estaba el frente entre 1937 y 1939. Son de planta de cruz griega y se ubican a ambos lados de la carretera conformando un islote de resistencia capaz de bloquearla. Este tipo de obra es característica del sector de Brunete, con otras similares en Villanueva de la Cañada, Quijorna y Villanueva de Perales. Van en grupos de dos o tres situados muy cercanos los unos de los otros, cubriendo las carreteras y normalmente situados en retaguardia, salvo los de Brunete.

La forma de cruz les viene dada por la conjunción de cuatro nidos de ametralladora más sencillos unidos por su parte trasera; los llamados nidos CGIS29. Tienen éstos forma de cofre, acceso trasero y tronera frontal para arma automática. Al unir cuatro de ellos por su gola se obtiene el tipo descrito, sin quedar más vanos que las troneras, posibilitando una defensa en todas direcciones (llamada en erizo). La entrada es subterránea, a través de un pasadizo en forma de U que arranca de uno de sus laterales y se protege con un parapeto hacia el exterior.

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La intersección de los cuatro nidos se soluciona con una bóveda de arista en el interior, bajo la cual se abre un pozo cuadrado excavado directamente en el terreno, cubierto en su momento con una chapa de cierre hoy perdida. Estos pozos descienden hasta una profundidad de seguridad contra los impactos de artillería (unos 6 u 8 m.) antes de abrirse en varias galerías que o bien comunicaban los fortines entre sí, o bien eran ciegas o salían a la superficie en un punto alejado. Su finalidad era múltiple:

– conectar cada fortín con sus colaterales permitiendo una comunicación a cubierto del fuego enemigo (aprovisionamiento, evacuación de heridos…)

– vía de escape en caso de necesidad (caso de ser copados por el enemigo…)

– refugio antibombardeo, almacén y polvorín

– si hubiese guerra de minas, también servían como contraminas y galerías de escucha. Esta forma de guerra era previsible en un subsuelo arenoso como el que hay en esta zona en el momento en que el frente quedase estabilizado. Es conocida la desarrollada en Madrid (Ciudad Universitaria, Casa de Campo), con voladuras desde diciembre de 1936 hasta marzo de 1939, pero también se produjo en Aravaca, Las Rozas, Cuesta de las Perdices, Villaverde o Carabanchel.

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Los tres fortines se sitúan a ambos lados de la carretera: una pareja la ciñe por ambas cunetas separada apenas 20 m., mientras que el tercero se sitúa a unos 50 m al oeste. Todos presentan uno de sus brazos en dirección a la carretera, que queda así enfilada directamente por sus troneras (una apunta hacia el enemigo, otra hacia retaguardia, impidiendo la circulación). Además, para aprovechar al máximo las otras troneras, los fortines no se sitúan en paralelo, sino al tresbolillo, con lo cual sus campos de tiro no se solapan y no se producen ángulos muertos por la sombra del colateral. Uno de ellos tiene abierta también una tronera para arma automática en el parapeto lateral que cubre el pozo de acceso. Otro tiene una inscripción con la fecha de su construcción (1938) y la unidad que la llevó a cabo (Compañía 21 del Batallón de Zapadores no 8).

En 2000, el Ayuntamiento de Brunete realizó una limpieza en estos fortines bajo la supervisión de Jesús Vázquez, investigador del Colectivo Guadarrama, en la que se retiró la capa de tierra de enmascaramiento en los dos más próximos a la carretera.

 

Fortín de la urbanización Valle de los Rosales

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A unos 1.500 m. al este de los descritos, encontramos otro fortín, aunque en este caso su planta es en T, es decir, que sólo se unen tres nidos CGIS. Podemos apreciar los detalles constructivos de este tipo de obras, observando el negativo que dejaron las chapas metálicas utilizadas para el encofrado en su interior, el banco para apoyar la ametralladora bajo la tronera, un gancho en el centro de la bóveda y el pozo cuadrado que se abre debajo, colmatado.

Este ejemplar debió tener su acceso por la parte trasera de la T, donde en lugar del cuarto nido habitual aparece un hueco colmatado (¿el pozo exterior que comunicaría con el interior?).

El fortín no estaba sólo, y hasta la década de 1990 sabemos que había al menos otro más, formando con él un islote defensivo, confirmándose por tanto que este tipo de obras siempre iban, como mínimo, emparejadas. También, y como en el caso anterior, se ubicaban en el frente y no en retaguardia.

 

Fortines en la carretera de Villaviciosa de Odón

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A retaguardia del pueblo arrasado de Brunete se instalaron en 1939 otros dos islotes defensivos con obras de hormigón. Cada uno de ellos estaba compuesto por tres fortines hemisféricos complementados con otro de igual forma, pero adaptado para fuego de ametralladora, según indican los documentos consultados.

El primero se localiza a la salida del pueblo, sobre el cruce de carreteras Chapinería-Villaviciosa de Odón con la de Sevilla la Nueva-Villanueva de la Cañada. Presenta cuatro fortines semisubterráneos cubiertos por bóveda de media naranja apuntada con troneras aptas para fusilería abiertas en todas direcciones que ofrecen una característica forma de huevo. Son los nidos en bóveda que mencionan los ingenieros militares. Tres se agrupan al este de la carretera (dos en terreno público, de la cañada, y otro en una finca privada) y otro, más grande, al oeste.

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Respecto a los primeros, observamos otra diferencia: uno, el más pequeño cuenta con tres troneras de buzón, con amplio desarrollo horizontal, aptas para máquina automática, por lo que debe de ser la obra para ametralladora de la que hablan los documentos. Los otros dos, algo más grandes, son similares: acceso directo por una puerta semienterrada en el suelo y aspilleras verticales en todas direcciones, para fusilería. Cada uno de ellos era suficiente para una escuadra (cinco hombres). El que está en terreno público es accesible, mientras que el otro se aprecia detrás de la valla de la finca, pintado de blanco y con una hornacina en su puerta.

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El cuarto fortín es algo mayor y se localiza al oeste, en un jardincito dentro de una rotonda. Es el mayor de los cuatro, en bóveda con aspilleras para fusilería pero no presenta puerta trasera. Su acceso original, hoy tapado, era subterráneo a través de un pasadizo de sección en U. Observándolo descubrimos algunos de- talles constructivos: utilización de alambre de espino como ferralla, coexistencia de mampostería en la base (menos expuesta a impactos al estar semienterrada) y hormigón en la bóveda, los marcos de madera para el encofrado sostenido de las troneras o los negativos de la chapa corrugada utilizada como molde.

Todos ellos se finalizaron en febrero de 1939 y eran un ensayo para defender el frente con este tipo de obras por lo que estaba previsto construir más.

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La segunda agrupación de nidos se sitúa a unos 500 m. al este de la descrita, en medio de un campo de cultivo. Se trata de otros tres fortines semejantes, a los que sabemos por los documentos que debía acompañarlos un cuarto. Dos son del tipo de bóveda con aspilleras para fusilería y el tercero con troneras para ametra- lladora. Este es el más importante, porque presenta una placa con la leyenda Bon. Zapadores Minadores No 8 Cia. 21, que es la misma unidad que firmó los fortines cruciformes.
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Estos característicos nidos hemisféricos fueron inicialmente clasificados como republicanos y atribuidos a los escasos veinte días que el ejército republicano ocupó el pueblo. Ya demostramos documentalmente (CASTELLANO 2004, pg. 163) que en realidad fueron levantados por el ejército nacional en febrero de 1939. El error se debía a su situación a retaguardia de los cruciformes (siempre inter- pretados como franquistas). Dado que estos nidos presentan una defensa en erizo, no ofrecían una orientación clara en su fuego, aunque siempre se consideró ex- traño que tuviesen el acceso por la parte más expuesta al supuesto enemigo. Como prueba definitiva está la inscripción en el cemento de una de sus troneras, con la fecha 1939.

BR 6 Nido ametralladora

La verdadera razón de ser de estas defensas tan retrasadas del frente está en la orden –varias veces mencionada y de la que damos cumplida información al hablar de Colmenar de Arroyo- de fortificar los nudos de comunicaciones en reta- guardia, dictada por el propio Franco en noviembre de 1938. Un hipotético ataque enemigo que quisiese utilizar la carretera como eje de avance primero tendría que anular los fortines cruciformes, después atravesar el núcleo urbano arruinado de Brunete, lleno de posibles trampas, y finalmente estos nidos, que estorbarían su progresión hacia Villaviciosa de Odón. Podrían retrasar durante horas la ofensiva, dando tiempo a reorganizar la defensa y el contraataque en retaguardia. Eran las resistencias decisivas de las dos Villanuevas, Quijorna y la cota 606 durante la Ba- talla de Brunete, o en Belchite, Villalba de los Arcos y Corbera en el Ebro.

Bibliografía

Ricardo Castellano Ruiz de la Torre y Pablo Schnell Quiertant. Arquitectura Militar de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid. Sector de la Batalla de Brunete