Fortines de Paredes de Buitrago

Nombre: Fortines de Paredes de Buitrago

Localidad: Paredes de Buitrago

Comunidad: Madrid

Tipología: Fortin

Estado: Yacimiento arqueológico

Visita: Libre

La Guerra Civil Española al Este de Buitrago del Lozoya

 

Ante el llamado “alzamiento nacional”, el 20 de julio de 1936, el general Castelló, nombrado Ministro de la Guerra, decidió la formación de unidades con el objetivo de cerrar los pasos de la sierra por los puertos de Somosierra, Navacerrada y Guadarrama, hacia los que era de suponer que se dirigirían las fuerzas sublevadas del general Mola en los primeros días de la guerra.

Primeras escaramuzas

Un grupo de gente joven, liderado por los hermanos Carlos, Luis y Manuel Miralles, de Renovación Española, partidarios del alzamiento, se había ofrecido al general Mola para cualquier misión, recibiendo el encargo de ocupar el puerto de Somosierra hasta que llegasen las de tropas nacionales.
El 17 de julio llegan desde Madrid a dicho puerto, donde quedan 16 personas, continuando el resto hacia Burgos en busca de armas. El 19, un peón caminero de paso divisa al grupo y, sospechando algo irregular, lo comunica al alcalde de Buitrago, Víctor Rodrigo, que se presentó inmediatamente en el puerto con hombres armados, tomando prisioneros a los que estaban de guardia, mientras que los restantes que dormían en el túnel, no se enteraron de lo que estaba ocurriendo hasta el día siguiente.
Rápidamente se ponen en contacto con lo que habían ido en busca de armamento, y toda la partida vuelve al puerto. Cuando, al enterarse de la situación, se presenta de nuevo el alcalde de Buitrago con más hombres, se establece un tiroteo que obliga a retirarse a la gente de Buitrago.
Ante el temor de nuevos asaltos, la guerrilla de los Miralles se retira hacia Cerezo, donde se une a Carlos, que había conseguido reunir más voluntarios, y todos juntos, unos cien hombres, vuelven a situarse en el puerto el día 20, aunque al encontrarse sin apoyo retroceden hasta Aranda de Duero.
En la noche del 19 al 20 salía de Burgos la columna del coronel José Gistau, con un batallón de San Marcial, artillería y algunos voluntarios, con instrucciones de tomar el puerto. En Aranda son atacados por la aviación, decidiendo continuar la marcha solamente por la noche como medida de precaución, lo que ralentiza su marcha.

El día 21 se adelanta hacia el puerto el grupo Miralles con unos setenta hombres, lo sobre pasan y llegan hasta Robregordo, desde donde observan que una columna de fuerzas gubernamental es avanza hacia Buitrago por los altos de la Cabrera.

Los Miralles retroceden hasta el puerto, donde queda medio centenar de combatientes al mando del capitán Luis Ortiz, y Carlos Miralles, con los restantes, continúa hacia Cerezo, para encontrarse con la columna Gistau.
El mismo día 21 de julio, mientras el grupo de los Miralles avanzaba hacia Somosierra por el norte, salió de Madrid hacia el puerto una columna al mando del coronel Castillo, formada por dos batallones de milicias, tropas de caballería, varias compañías de guardias de asalto, guardia civil, carabineros, infantería y el grupo de artillería del comandante Jurado, dirigidos por el capitán excedente de la Guardia Civil Francisco Galán Rodríguez y por el también capitán Hernández Gil. En total, unos dos mil hombres con varias piezas de artillería de el 75, del 105 y del 155.
Llegan a Buitrago e inician el avance hacia el puerto en la mañana del día 22, encontrando fuerte resistencia por parte del pequeño grupo de los Miralles. Carlos cae mortalmente herido en la lucha y tienen que retirarse a Cerezo de Abajo, muriendo también el capitán Ortiz en esta retirada. El puerto de Somosierra queda en manos de las tropas republicanas.
Otro de los hermanos Miralles, Luis, moriría también en Somosierra el 22 de septiembre de 1936. Manuel caería el 26 de mayo en el frente de Teruel.

El puerto de Somosierra

El día 22 de julio, el coronel Gistau emprende la reconquista del puerto, ocupando previamente ambos flancos, los Gargantones al Oeste, y los altos de la Cebollera al Este. Para alcanzar la Cebollera Vieja, el comandante Angulo con dos compañías, acompañado de un guía, parte en la noche del 22 al 23, pero se pierden en el camino y no vuelven a aparecer hasta la tarde del día 23.
En la mañana del día 23, creyendo tener fuerzas ya situadas en ambos flancos, el coronel Gistau emprende la subida al puerto, pero su columna es batida, bombardeada y rechazada por las fuerzas de Galán, teniendo que replegarse.
Ante el fracaso de la operación, el coronel Gistau es relegado del mando, que pasa a manos del teniente coronel Cebollino, del regimiento de España, mientras se ordena al coronel Francisco García Escámez, que se incorporé urgentemente con su columna a las fuerzas que trataban de tomar el puerto de Somosierra. García Escámez llega a Aranda en la tarde del mismo día 23 de julio, haciéndose cargo de todas las fuerzas de Somosierra.
En la tarde del día 24 el coronel Rada, con dos compañías de Sicilia, consigue alcanzar y conquistar la Cebollera Vieja, sorprendiendo al desprevenido enemigo. Simultáneamente una compañía del Regimiento de América, al mando del capitán Díez de la Lastra, ocupa las alturas de los Gargantones, al oeste del puerto, por encima de Robregordo y la Acebeda. El teniente coronel Cebollino, protegido por artillería y aviación, toma el puerto el día 25 de julio, resolviendo con rapidez un problema que parecía enquistado.
El puesto de mando y el depósito de municiones se establecen dentro del túnel del ferrocarril en construcción, que cruza la sierra bajo el puerto mismo.

El alto del Cardoso

El viejo puerto del Cardoso, a oriente de la Cebollera Vieja, en el extremo norte de la loma Mediana, que separa el curso alto del río Jarama del arroyo del Ermito, no era un puerto apto para el paso de un cuerpo de ejército, pero si un paso por el que una tropa reducida cruzase de una a otra vertiente, para atacar al enemigo por la retaguardia, por lo que a los nacionales les convenía hacerse con el control de dicho paso.
Con esa finalidad, el 13 de agosto de 1936, una compañía de asalto de las tropas nacionales, con numerosos falangistas, ocupa la loma que baja desde la cumbre de la Cebollera Vieja hacia el puerto del Cardoso, puerto que sería tomado al día siguiente por un batallón de milicias republicanas procedentes del pueblo del Cardoso.
Ante la amenaza que suponía la ocupación de este paso por los las fuerzas republicanas, el día 15 de agosto dos compañías “nacionales” de Sicilia suben por Riofrío de Riaza al puerto de la Quesera, avanzando desde allí por la zona de cumbres sobre el flanco oriental del puerto del Cardoso.
Cogidos entre dos fuegos, las tropas republicanas de la columna del teniente coronel Víctor Lacalle, tuvieron que abandonar el puerto, que fue tomado por los nacionales, manteniendo allí sus posiciones, pero sin progresar hacia el Cardoso.
Las líneas nacionales quedaron establecidas desde el puerto de la Quesera al puerto del Cardoso, Cebollera Vieja y Cebollera Nueva, bajando por el arroyo de la Garita, o por la loma oriental del mismo, a Horcajuelo, Montejo y Prádena del Rincón, para seguir desde allí por la Nava a Piñuécar, eludiendo el actual collado del Cardoso, controlado por los republicanos, que mantenían posiciones en el Cardoso, el cordal del Bañaderos, puerto de la Hiruela, collado del Salinero, Cerro Montejo, puerto de la Puebla y el cordal de Peña el Águila.

La batalla de Buitrago

La plataforma del ferrocarril Madrid – Burgos (que no entraría en funcionamiento hasta 1966, tras reconstruir todas las estaciones e instalaciones destruidas durante la contienda), todavía sin tendido de vías, pero con los diversos túneles ya perforados al pie de la sierra, con el más largo, de cuatro kilómetros de longitud, bajo el puerto, constituía una excelente vía de penetración hacia Buitrago por parte de los sublevados.
El 25 de julio el general José Riquelme toma el mando de las fuerzas republicanas que operan en Guadarrama.
El 26 de julio tropas de García Escámez al mando del teniente coronel Cebollino, con los Batallones San Marcial y Bailén ocupando el cordal de las Cebolleras, al Este del puerto, y la parte alta del cordal principal de la sierra, por el Oeste, controlan totalmente la carretera de subida al puerto desde Buitrago .
García Escámez avanza hacia el Sur, ocupando Braojos, Piñuecar, Prádena del Rincón y Montejo de la Sierra, disponiendo la artillería al suroeste de Braojos, en los altos de los Cerrillos, y al norte de la cabeza de Piñuécar.
Por su parte, la artillería del ejército republicano situada a ambos lados del Portachuelo, controlaba la bajada hacia Buitrago y la carretera de Burgos. El día 27 García Escámez continúa su avance hacia Madrid, viéndose detenido cerca de Buitrago por las milicias republicanas al mando de Francisco Galán Rodríguez, que ofrecen fuerte resistencia, especialmente en la denominada “Peña del Alemán”, en cuya defensa llegaron a intervenir más de mil hombres, impidiéndole proseguir su avance.

La lucha por los embalses

Al verse con tenido frente a Buitrago, García Escámez decide seguir avanzando por la zona oriental, intentando hacerse con los embalses de Puentes Viejas y el Villar, que suministraban agua potable a Madrid. Sus tropas se dirigen hacia Paredes de Buitrago, ocupando las alturas próximas desde las que poder batir la zona.
El día 28 las milicias republicanas acuden rápidamente a la zona por la carretera de la Cabrera, el Berrueco y la Berzosa (no existía el embalse del Atazar), ocupando Serrada y poco después Paredes.
A finales de julio del 1936 se reorganizan las fuerzas republicanas de la zona norte, columna del general Bernal, dividiéndose en cuatro sectores.
Al Sector 1 al mando del comandante Fernando Cueto, con base en Paredes de Buitrago, se añadió pronto la columna del teniente coronel Francisco del Ro sal, en la que se encontraban Cipriano Mera y Teodoro Mora, y la del teniente coronel Sebastián Royo.
El albañil Cipriano Mera, anarquista, que llegaría a ser uno de los grandes jefes del ejército de la República durante la guerra civil, dirigía la columna; Mora mandaba un batallón; Eusebio Sanz una centuria; el teniente Nieto se ocupaba de un cañón del 75, que desempeñó un relevante papel en estas batallas; al morir Nieto en acción de guerra, Caracedo se haría cargo del cañón.
Meses después Mora y sus hombres serían trasladados a la zona de Talavera, para acabar destinados al frente de Gredos, siendo sustituidos en la línea defensiva de los embalses por la columna Lacalle. La columna Perea se mantuvo en el frente del puerto de Navafría y la del comandante Palacios se hizo cargo de la zona de Villavieja.
En agosto de 1936, el 51 Regimiento y las JSU organizaron el Batallón “Juventud Campesina”, que más tarde pasaría a formar parte de la 27ª Brigada Mixta, organizada en Octubre del 36, cuando ésta tomó el relevo en la zona de Paredes a Buitrago, mientras la Brigada 26ª se ocupaba de la línea desde Buitrago a Navarredonda.

El 3 de septiembre se nombra Jefe de Estado Mayor de las fuerzas republicanas de Somosierra al comandante Segismundo Casado y el general Bernal es sustituido por el teniente coronel Enrique Jurado. Se lucha durante más de un mes para evitar que los nacionales se hagan con la línea de embalses, mientras se construye una intrincada red de trincheras, parapetos y fortines a ambos lados de la carretera de Paredes a Prádena del Rincón, al pie y a lo largo del cordal de Peña el Águila y por las alturas del cerro Pelado, estableciendo una línea ofensivo/defensiva que perduraría hasta el final de la guerra.

Las tropas de Galán pusieron gran empeño en defender los embalses del Lozoya, consiguiendo rechazar a los nacionales. En septiembre del 36 la Tercera Compañía, mandada por el capitán Luis Rivas, relevó a la Brigada de Galán.

A finales de 1936 el frente quedó prácticamente estabilizado en esta zona de la sierra. El batallón 108 de la 4ª Cía. de la 27ª Brigada Mixta, los “Leones Abisinios”, cuyo puesto de mando estaba en Puentes Viejas, mantuvo hasta el final de la guerra las posiciones desde Paredes hasta el cordal del Bañaderos.
El frente se estabiliza al no conseguir el ejército sublevado pasar de Buitrago ni tomar los embalses, aunque dominaría los puertos de Somosierra y de Lozoya y los pequeños pasos del cordal principal entre las vertientes segoviana y madrileña, el frente del Sector Oriental en esta zona quedó prácticamente estabilizado.

La retaguardia del ejército sublevado quedó más o menos en la línea Montejo, Prádena, Piñuecar, Braojos, mientras las alturas de la sierra situadas al este de Prádena y Paredes (altos de Peña el Águila, Peña Parda, la pared de Prádena), pasaban a manos de las tropas republicanas en enero de 1937.
El ejército republicano tuvo observatorios en el Picazuelo, pico del Águila, Peñas Blancas, loma Quemada, pico Bañaderos, la Atalaya (finca del Bosque), Villavieja, lomo Gordo, Mata Aguda y la Cachiporrilla. También hubo un observatorio en el alto de la Dehesilla, entre Madarcos y Prádena del Rincón, desde el que se dominaba la zona de Horcajuelo, Montejo, Prádena y la carretera de la Puebla, prontamente tomado por los sublevados.

En aquellas fechas, al no existir todavía el embalse del Atazar, la carretera de la Cabrera al Berrueco y a la Berzosa cruzaba el río Lozoya aguas abajo de la presa del Villar, directamente desde el Berrueco a Cervera de Buitrago, siguiendo después por Robledillo, Berzosa, Serrada y Paredes hacia Prádena. También había paso por la presa de Puentes Viejas a Paredes de Buitrago y por la del Villar a Serrada (mapa IGN 2ª edición de 1947).

Por la parte noroeste no existía la carretera de Gandullas a Prádena, a la que se llegaba por Piñuécar y la Nava.

NOTA*.- En las notas anteriores no se pretende hacer una descripción exhaustiva de los acontecimientos que tuvieron lugar durante la guerra civil en los escenarios descritos, sino simplemente resumir los hechos más relevantes de aquel tiempo, con objeto de conseguir mejor comprensión de las situaciones que se produjeron en las zonas que se visitan.(1)

Vista del Frente del Agua en Paredes de Buitrago

 

Yacimiento arqueológico de la Guerra Civil Española “El Frente del Agua”

 

La ruta que se presenta es parte de una actuación del Ayuntamiento de Puentes Viejas y la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid para incluir en el plan de yacimientos visitables la zona fortificada del denominado Frente del Agua.

El itinerario recorre varios vestigios de la batalla como son los nidos de ametralladoras, todos salvo uno con los techos bastante bien conservados. Los del ejército republicano con una abertura segmentada y los franquista con una abertura continua.

Las trincheras, cavadas en profundidad, permitían disparar al enemigo cubriendo el cuerpo de los disparos y el permitiendo el desplazamiento con cierta seguridad por el terreno. Actualmente están casi totalmente tapadas por tierra.

Las líneas de frente discurrían a lo largo de un frontal de varios kilómetros, como se puede observar por la zigzagueante longitud de las trincheras.

La ruta constituye una primera fase de la restauración del yacimiento visitable que cuenta con muchos más hitos fortificados de la Batalla del Agua.

El municipio de Paredes de Buitrago, el cual pertenece actualmente a Puentes Viejas, tuvo una gran importancia durante la Guerra Civil, ya que la defensa de los dos embalses principales que surtían a la capital, Puentes Viejas y el Villar, era vital para el abastecimiento de agua a Madrid. Debido a esto se construyeron trincheras, nidos de ametralladoras, refugios, etc., que hoy día se mantienen en un muy buen estado de conservación. En definitiva, algo tan esencial como es el abastecimiento de agua provocó que un número importante de soldados franquistas y republicanos, se dedicaran a defender esta zona creando el Frente del Agua.

Los franquistas no lograron conquistar el Cerro Pelado, que quedó dividido exactamente por la mitad entre los dos bandos: la cara sur, ocupada por los republicanos, y llamada “Loma Quemada” y la cara norte tomada por el ejército de Franco, conocida como “Loma Verde”. Ambos lados se fortificaron y no trataron de conquistar la zona opuesta durante el resto de la guerra. El Cerro Pelado y todo el sector de Somosierra se convirtió en lo que se llamaría un “frente dormido” hasta el fin del conflicto en 1939.

Precisamente destaca el puesto de mando franquista en la “Loma Verde”; un búnker en perfecto estado, en el que todavía se puede leer sin ninguna dificultad el nombre de la unidad que sostenía el frente en aquel sector: “Las 7ª y 8ª Centurias de Ametralladoras de Falange”. También en la zona republicana se pueden contemplar fortines y nidos de ametralladora en admirable estado de conservación.

En este elemento defensivo del ejército franquista, se dispusieron varios nidos de ametralladoras, dos de ellos en primera fila para controlar la carretera entre Paredes de Buitrago y Prádena del Rincón como las defensas republicanas. Su construcción requería además de tecnología y destreza técnica, materiales de calidad, así como el hormigón y el hierro, muy escasos en años de guerra.(2)

La munición en el Frente del agua

Durante la Guerra Civil (1936-39) los combatientes emplearon armamento fabricado en España y también grandes cantidades de armas y municiones adquiridas en el extranjero. En las excavaciones arqueológicas realizadas en los restos de las fortificaciones del frente de Paredes de Buitrago se ha recuperado abundante munición procedente de Alemania, Austria, Francia, Méjico y Estados Unidos, ademas de producciones nacionales de las fábricas de Toledo y Sevilla para el ejército y las fuerzas de orden público.

El estudio pormenorizado de estos restos (granadas de mortero, fragmentos de proyectil de artillería, etc.) nos permite determinar a que bando pertenecían y el tipo de armamento ligero que se utilizó habitualmente en cada una de las posiciones, compuesto principalmente por fusiles tipo Mauser de los calibres 7×57 y 7,92×57 mm.(3)

La importancia del agua

La importancia estratégica de esta zona de la sierra de Madrid en la Guerrra Civil se centró, en los dos embalses que abastecían de agua a la población de la capital: El Villar (1873) y Puentes Viejas (1922- 1935).
A finales de Julio de 1936 las columnas del ejército nacional avanzaron por el este para controlar los embalses. Según las fuentes documentales, al inicio de la guerra Franco apremió a Mola para asegurar el cerco sobre Madrid, privando de agua a la población. El combate para controlar los embalses y garantizar el suministro de agua a la capital se prolongó mas de un més. En este momento se fecha el inicio del sistema defensivo con la construcción del eje de trincheras, parapetos y refugios, que mas adelante serían reforzados por ambos bandos con nidos de ametralladoras, refugios subterráneos, centros de resistencia, etc, creándose el entramado militar que recorremos en esta ruta.

Vida cotidiana: Alimentación

La alimentación era fundamental para el mantenimiento de la moral de la tropa en ambos bandos. Un rancho caliente y abundante, agua, vino fresco y coñac por la noche, tenían, como señala un mando del ejército republicano ” mucha mas importancia para los combatientes y causaba en su moral un efecto mayor que diez órdenes militares y veinte discursos”.
El rancho de la tropa consistía en productos básicos como el arroz, los garbanzos y alubias, algo de carne café y panecillos. Era común el consumo de comidas enlatadas y se repartían con frecuencia vino y coñac -llamado por los soldados “matarratas”-, y otras bebidas alcohólicas. Cuando las tropas entraban en combate llevaban un rancho frío con latas de sardinas, pan, chocolate y vino.
Igual de temida era la escasez de comida, como los ranchos especialmente buenos con alimentos no habituales porque, como bien sabían los soldados veteranos, solían indicar una ofensiva inminente. La dieta se complementaba con los envíos que recibían de los familiares y las compras o rapiñas a los vecinos de los pueblos cercanos en la línea del frente.

Vida cotidiana: La paga

Cubrir las necesidades básicas del soldado, ya fuera voluntario o de reemplazo, era vital para el mantenimiento de la moral y la lealtad de la tropa. La paga y su reparto a tiempo suponían una recompensa a los sufrimientos y fatigas de los combatientes en las trincheras.
Los soldados republicanos recibían diez pesetas diarias, una de las pagas mas altas de la época, aunque la creciente inflación iría mermando su valor real. En el ejercito nacional la paga oficial de la tropa ascendía a tres pesetas, de las que descontaban dos cincuenta por alojamiento, comida y equipo cobrando al día solo cincuenta céntimos en efectivo. A cambio, a través de las juntas municipales que organizaban las ayudas, sus familias en la retaguardia recibían prestaciones de hasta cinco pesetas por soldado.

Grafitis

Los restos arqueológicos de Puentes Viejas, no han sufrido apenas vandalismo: las únicas pintadas en paredes y muros parecen ser del mismo periodo de la guerra o inmediatamente posteriores.

Organización defensiva del frente

En el transcurso de la Guerra Civil, la disposición y tipología de los elementos defensivos evolucionan considerablemente. Con el desarrollo uso masivo de armas potentes y mas destructivas, el modelo de construcción de trincheras lineales utilizado en la I Guerra Mundial irá decayendo a favor de estructuras mas complejas y adecuadas para prevenir incursiones enemigas. Se pasa así, a frentes defendidos en profundidad, con varias líneas de trincheras zigzageantes y posiciones estratégicas para controlar un amplio espacio de terreno con un menor número de tropas.
Respondiendo a esta concepción, ambos bandos adoptaron soluciones diferentes en la articulación de sus posiciones: el ejército de la república derivó hacia una configuración en forma de “espinade pez”, mientras que el ejercito de Franco utilizó un sistema basado en la sucesión de “elementos de resistencia” de planta radial fortificados.

Las mujeres en guerra

En las dos retaguardias sobre las mujeres recayó, en gran medida, la carga de asegurar la supervivencia de la población civil entre la destrucción, el hambre, el racionamiento y las duras condiciones de vida impuestas por una larga guerra civil.
Mantener a la mujer en la retaguardia fue un criterio compartido por ambos contendientes. En los primeros meses de la guerra una minoría de mujeres, milicianas de sindicatos y partidos republicanos, estaban preparadas para la lucha, pero un decreto del gobierno republicano prohibió su participación directa en los combates, destinándolas a realizar labores sociales, asistencia sanitaria, ayudas a refugiados o trabajos en fábricas de material bélico. Muchas se comprometieron políticamente en asociaciones como la Agrupación de Mujeres Antifascistas o Mujeres Libres.

En las provincias donde triunfó la sublevación militar se creó el “Auxilio Social” a partir de la sección femenina de Falange, que multiplicó en numero de afiliadas. Al igual que el sector republicano participaran activamente en la obtención de fondos para la obtención de fondos para el esfuerzo de guerra a través de “suscripciones patrióticas” la recogida de ropa y alimentos o trabajo en hospitales y talleres de confección.(3)

Reclutamiento y deserciones

Pasados los momentos iniciales de la guerra, cuando las fuerzas contendientes se formaban en columnas y milicias, compuestas en gran parte por voluntarios, los responsables militares pusieron en marcha mecanismos de reclutamiento obligatorio. la incipiente administración franquista crea inicios de 1937 la Dirección General de Movilización, instrucción y recuperación (MIR), donde se repartía la instrucción básica previo al envío de las tropas a las unidades operativas.
La llamada a filas obligatoria y la larga duración de la contienda hizo que las deserciones generaran, en muchos casos, mas bajas que los propios combates. Familias separadas “en la otra zona”, la perdida de moral, los descalabros militares y la constante propaganda enemiga provocaron numerosas deserciones. En 1937, 1500 soldados del Ejercito del centro franquista desertaron, mientras que un año después, (1938), en la misma zona, se pasaron al enemigo 2175, hombres del ejercito republicano.
En ambos bandos se dictaron duras medidas para evitar estas deserciones, desde penas de varios años de cárcel, hasta la ejecución en el frente, además de represalias contra familiares.(2)

 

Posiciones Republicanas

 

Posiciones Nacionales

 

Pedro Mª Vargas

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