Fortines del Frente de Somosierra

Nombre: Fortines del Frente de Somosierra
Localidad: Braojos, Piñuecar
Comunidad: Madrid
Tipología: Fortín
Estado: Ruina consolidada
Visita: Libre
Localización:

Puesto de Mando Republicano

N41° 00.682′ W3° 37.440′

Trincheras Republicanas 1

N41° 00.766′ W3° 37.336′

Trincheras Republicanas 2

N41° 00.802′ W3° 37.246′

Casamata derruida Republicana 1

N41° 00.824′ W3° 37.258′

Fortín Peña del Alemán

N41° 00.818′ W3° 37.245′

Fortín la Llorona

N41° 00.891′ W3° 36.984′

Observatorio Casado FS

N41° 01.100′ W3° 36.947′

Fortín subterráneo Nacional 1

N41° 01.097′ W3° 36.920′

Fortín – Refugio subterráneo Cabeza de Retamosa

N41° 01.134′ W3° 36.964′

Parapeto de la Muerte

N41° 01.169′ W3° 36.857′

Trincheras Nacionales

N41° 01.641′ W3° 36.655′

Fortín García Escamez

N41° 01.710′ W3° 36.539′

Trincheras Nacionales

N41° 00.802′ W3° 37.246′

Observatorio Nacional

N41° 01.777′ W3° 36.221′

Fortín Peñas Zorreras

N41° 00.630′ W3° 36.662′

Casamata derruida Republicana

N41° 00.627′ W3° 36.642′

Desde el inicio de la Guerra Civil (1936-1939), Madrid fue uno de los escenarios principales de la contienda. El general Mola, responsable del frente Norte, organizó varias columnas militares que desde Pamplona y Burgos partieron hacia el puerto de Somosierra, principal obstáculo en el camino para tomar la capital. Era el inicio del golpe militar, los sublevados querían acabar rápidamente con la República y para ello debían tomar Madrid.
Mola debía cortar los suministros para que una vez sitiada la capital se rindiese, el objetivo era dejarles sitiados sin agua y sin luz, la capital caería en menos de un mes. El principal objetivo, era controlar los embalses de Puentes Viejas y el Villar, los únicos que la abastecían.
En la Sierra Norte hay dos objetivos: el principal son los canales y pantanos que abastecen de agua a Madrid, el secundario es el túnel  del ferrocarril, (aún sin uso por no estar terminado, tenía estaciones, andenes, pero no tenía raíles ni traviesas) que atraviesa el alto de Somosierra, de 11 m, de unos 4 km para pasar de un lado a otro del puerto de Somosierra.
El día 17 de Julio por la tarde un grupo de voluntarios madrileños pertenecientes a “Renovación Española” parten de Madrid en dirección Somosierra, con la idea de controlarlo, y asegurarlo para que cuando lleguen las tropas de Burgos. Entre ellos va Carlos Miralles que el día 18 regresa a Burgos donde recoge voluntarios y regresa al puerto, asegurando el acceso a la capital al bando nacional.
El día 20, parten hacia la Sierra un millar de soldados republicanos subiendo hasta Somosierra junto a cientos de milicianos al mando del Coronel Castillo, los capitanes Galán y Hernández Gil, y el comandante Burillo, quienes diezman a las milicias de Miralles tomando el puerto el día 22.

El día 24 de julio, desde el nordeste se dirigen hacia Somosierra, la del Coronel José Gistau procedente de Burgos y la Navarra del Coronel Francisco García Escamez que salió de Pamplona, asumiendo e mando de ambas columnas.

El día 25 el ejercito nacional con tropas bien entrenadas y armadas atacan fuertemente la línea de Somosierra y consiguen retomar el puerto y túnel ferroviario, que es utilizado como puesto de mando, polvorín y hospital de campaña e intentan avanzar hasta Buitrago, pero la columna del capitán repúblicano Francisco Galán (brigada 13) que estaba en Buitrago del Lozoya los detiene en seco a la altura de Madarcos, aunque gracias a la intervención de la aviación alemana y los bombardeos de los Stukas, hacen retroceder a la  brigada 13 republicana hasta la Peña del alemán donde se fortifican.

El 26 julio, la aviación republicana bate las posiciones nacionales de Somosierra, recibiendo ayuda de la URSS, con carros de combate y aviones soviéticos, haciendo retroceder esta vez al bando nacional

El dia 27 de julio las tropas nacionales del general Mola tras un duro combate, adelantan su línea del frente de Somosierra hasta cerca de Buitrago de Lozoya, cayendo las localidades de Prádena del Ríncon, Montejo de la Sierra, Paredes de Buitrago y Puebla de la Sierra, avanzando miles de tropas hacia las presas del Lozoya.

Durante más de un mes se peleó sin interrupción entre los breñales de Paredes de Buitrago, Prádena del Rincon, La Serrada y Puebla de la Sierra, donde poco a poco fueron surgiendo las primeras fortificaciones, la primera línea defensiva, la segunda y mas tarde la tercera, formándose en pocas semanas una intrincada red de trincheras, fortines y parapetos entre el los dos bandos enfrentados, atrincherados en los cerros de la zona, con tan solo unos 500 metros del enemigo.

Entre Piñuecar y Gandullas, los republicanos en la Peña del Alemán y los nacionales en Cabeza Piñuecar y la Retamosa (La Muralla de Acero), una vez establecidas sus posiciones las líneas de cada bando permanecieron inalterables durante toda la contienda, por lo que durante la guerra estos embalses se mantuvieron en manos republicanas.

Las posiciónes republicanas y Buitrago de Lozoya, se bombardean día y noche con artillería, morteros y aviación (en Septiembre se releva a la 13 brigada de Galan por la Tercera Compañía de Acero: Mandada por el Capitán Luis Rivas, jefes de secciones Aliaga y Ponce, prosiguiendo los combates en la Peña del Alemán y La Muralla).

En el frente completo de Somosierra, el bando nacional contaba con la 2ª Brigada de la división 73, con cerca de 10.000 efectivos, repartidos en diferentes posiciones, y el bando republicano formado por la 26 y 27 brigada mixta. Como curiosidad, también estuvo defendida por unidades del 5ª batallón de la columna Galán, también conocido como “Milicias Taurinas”, por contar entre sus filas con una compañía de Toreros.

Se sabe que los soldados de los dos bandos llegaron a confraternizar, incluso se organizó un partido de fútbol, aunque poco duró, ya que desde la zona del Portachuelo, donde estaban instaladas las baterías republicanas,se dispararon un par de obuses de aviso para dar finalizado el partido. El intercambio de tabaco por papel –el tabaco estaba en Canarias, zona franquista y el papel en Alicante y Murcia, zona republicana– era muy habitual, incluso cantos flamencos jaleados entre una y otra trinchera ocurrían a menudo en este frente.

 Fortín Republicano   de la Peña del Alemán

Los efectivos republicanos empujados hasta el cerro de Cabeza Velayos, también conocido como la Peña del Alemán en memoria de Max Salomón, herido gravemente en esta posición durante los combates para la defensa de Buitrago durante los primeros días de la Guerra Civil, esta situada a unos 800 metros de la carretera de Burgos y en la línea imaginaria que una Gandullas con Gascones.

Entre 1936 y 1939, esta loma fue la punta de lanza de la República al norte de Madrid,  el lugar más peligroso y más expuesto del frente de Somosierra, siendo el último obstáculo entre el fascismo y la capital.

En la Peña del Alemán encontramos los restos de un pasado no muy lejano, el cual era todo menos un lugar silencioso y apacible, como a día de hoy podemos disfrutar. En la cima encontramos una pequeña casamata desde donde los republicanos podían tener controladas las posiciones nacionales, aquí se hicieron fuertes hasta finales del 36 por el 5º batallón de la columna Galán, y desde esta fecha hasta el final de la contienda fue ocupada por la 27 Brigada Mixta

Polvorín y puesto de mando Republicano de la unidad de Velayos

A diferencia de los imponentes fortines de hormigón y de las trincheras soterradas de los nacionales, los republicanos se fortificaron de forma mucho más humilde. Todavía hoy se puede distinguir un antiguo puesto de mando con el techo derruido y escondido en la falda de una roca. Hacia allí conducen los restos de unas trincheras en zigzag. Eran los caminos que los milicianos debían tomar a cubierto y siempre agachados si no querían morir de un disparo desde las lomas cercanas en manos de sus enemigos.

Restos de pozos de tirador y algún pequeño refugio derruido, fueron los objetivos de miles de cañones de fusil y de ametralladora de los que se tenían que ocultar. El la cima del cerro un humilde fortín, desde donde los republicanos podían observar a sus enemigos y mantenerlos a raya.

 Casamata   Fortín subterráneo del bando republicano

En el sur del cerro bajo un pequeño saliente rocoso, encontramos una casamata protegidas por una gran placa de roca, el puesto de mando y las trincheras, que siguen ladera abajo, que continuándolas en la parte mas baja dirección Suroeste y en su ladera oeste vemos un gran puesto de mando o zona de descanso de la tropa no activa, a unos metros de aquí un túnel subterráneo sobre la misma roca, usado como polvorín.

Por la acción de la aviación alemana (principalmente por el bombardeo de los Stukas), y cerca de allí se fortificaron los nacionales en una zona que llamaron “La Muralla de Acero”,  con trincheras muy bien protegidas e imponentes fortines y nidos de ametralladora que apuntaban al cerro republicano, desde la que bombardearon con todos los medios disponibles las posiciones enemigas y la población de Buitrago de Lozoya. Como curiosidad, por un fortín republicano había al menos cuatro de los nacionales hechos de hormigón apuntando desde todos los ángulos. toda a posición se encontraba defendida por minas anti persona.

Después de estos combates el frente se estabilizó hasta el mes de noviembre, cuando llegó la ayuda soviética. Los tanques y aviones enviados por la URSS sirvieron para obligar a retroceder al ejército nacional hasta la zona entre Paredes de Buitrago y Robregordo.

Vista desde el fortín La Llorona, posición Republicana Vista desde la Peña del Alemán, posición Nacional

En la Peña del Alemán se sucedieron las batallas  más sangrientas e intensas en el verano y otoño de 1936, aunque el bando Nacional canceló la ofensiva después de unos cuantos intentos fracasados más de derrotar a los milicianos, estabilizándose el frente de Somosierra, y pasando a convertirse en un “frente dormido” que no volvería a moverse hasta la fiscalización de la guerra. Como consecuencia de esto, el general Mola decidió no seguir avanzando hacia Madrid por este camino debido a la resistencia encontrada y a las dificultades logísticas.

Los republicanos resistieron hasta el final, y aunque La Peña del Alemán jamás fue conquistada, cuando acabó la guerra, siendo Madrid fue tomada por las tropas de Franco, sus defensores simplemente la abandonaron cuando ya todo estaba perdido, se rindieron, y entregaron las armas. Entonces el bando nacional dejaron sus trincheras, subiendo a la Peña del Alemán, que durante casi tres años no pudieron pisar.

Fortín Nacional La Llorona

La posición defensiva nacional Media Legua-Retamosa, situada en el Alto de La Retamosa, a solamente un kilómetro de la Peña del Alemán y un poco más alto que ésta, los nacionales podían observar cualquier movimiento de los republicanos y disparar casi a placer. Hoy todavía existen casi intactos los fortines y las trincheras desde las cuales apuntaban a sus enemigos, que estaban tan cerca que incluso se podían escuchar perfectamente los insultos que de vez en cuando se lanzaban ambos bandos.

El fortín se encuentra en la parte alta de Cabeza Retamosa, tiene forma rectangular y de el salen ramificaciones en forma de trincheras hacia los laterales de las laderas, hacia la derecha están bastante destruidas, pero se aprecian los restos, y hacia la izquierda el ramal de trincheras llega hasta un bunker circular en bastante buen estado, se trata del llamado observatorio Casado, ocupado por el bando nacional, que junto con otro fortín mas abajo el llamado fortín la Llorona, cuyas trincheras eran conocidas como el Parapeto de la Muerte. Este fortín de forma poliédrica con amplias troneras para permitir un vasto campo de visión y de campo, siendo este la última construcción bélica dirección Sur-Suroeste la que ocupaban los del bando nacional, justamente en este fortín las trincheras que se ramificaban.

Las ametralladoras situadas en estos fortines actuaban bajo el solapamiento de fuegos, protegiendo así sus zonas muertas y aumentando la potencia de fuego.

Fortín Nacional Observatorio Casado

El Observatorio Casado, de forma circular y techo plano,lo que nos permite pensar que la protección del techo se realizó a base de rodillos y sacos terreros para evitar los efectos de un impacto directo de artillería o de la aviación republicana, que al comienzo de las hostilidades tenía el dominio del aire.

Sus misiones principales eran la de observación y tiro sobre la Peña del Alemán (cerro Velayos) observación de la carretera de Burgos y la zona de Gascones, y como tercera misión, la observación sobre Peñalta, lugar donde se había situado la artillería republicana llamada Batería del Catalán.

Próxima a este, encontramos una serie de trincheras muy profundas que indican que lo que en principio eran trincheras de combate se convirtieron posteriormente en ramales de comunicación.

Fortín Nacional de Cabeza de Retamosa

Poco mas arriba encontramos el fortín de Cabeza de Retamosa, cuya misión era de de observación y tiro de la carretera de Burgos. Junto a este fortín se encuentra la entrada a un refugio subterráneo que se comunicaba con las trincheras del Observatorio Casado, entre otras.

El 29 de julio de 1936, el avance de Coronel García Escámez por Somosierra, junto a el llamado batallón San Marcial, parecía definitivo e imparable, rebasando pueblos como Robregordo y llegando el día 30 a Braojos de la Sierra, La Serna y Piñuécar, que son ocupados, así como Cabeza de Piñuécar. La idea era la de ocupar y rebasar el día 31 de este mes el pueblo de Buitrago. Por la derecha (Oeste) avanzarían las fuerzas del Tte Cl Rada y por la izquierda (Este) las del Tte Cl Cebollino, mientras Escámez seguiría las operaciones desde el búnker-observatorio del Cerro Piñuécar una vez ocupado. Siendo atacados constantemente por la artillería y aviación republicana.

 Fortín observatorio Nacional Cabeza de Piñuecar

 o del Coronel García Escamez

Consiguen ocupar el cerro de Cabeza de Retamosa pero son fuertemente hostigados y detenidos por una barrera de armas automáticas de unos 1.000 milicianos defendiendo a toda costa la cota denominada como la Peña del Alemán, donde lucharon conocidos dirigentes republicanos como El Campesino, Modesto, Cipriano Mera o Rosario la Dinamitera a quien Miguel Hernández inmortalizó con unos versos que la dedicó. Esta defensa alcanzó caracteres épicos llegando a alcanzar altos grados de heroísmo.

El Cerro Piñuecar con sus 1.222 metros de altitud y pareciendo un otero mas que un cerro, se yergue a modo de faro vigilante el cerro Cabeza de Piñuecar. Sus ojos asistieron con horror a la lucha fratricida y presenciaron mil acciones heroicas, como la del puerto de Somosierra o la resistencia de Velayos.

Situado a pocos metros del pueblo de Piñuecar, en su cima nos encontramos un fortín de amplias dimensiones compuesto de dos habitáculos: la zona de observación y la zona de planos y vida. Era un Observatorio, Centro de Tranmisiones, y posiblemente puesto de mando del Coronel García-Escámez, junto a las trincheras subterráneas, se controlaba la carretera de Burgos, y las posiciones republicanas.

El fortín observatorio fue construido en hormigón armado, con fuertes muros que sostienen un macizo techo con protección de una solida masa de piedras que lo amparaba tanto de los impactos directos de la aviación republicana, que durante mucho tiempo gozo de superioridad en el aire.

Trincheras Observatorio

Como “Puesto de Mando Avanzado”, llamado así cuando es ocupado por el Jefe de la Unidad responsable del Sector, la visión que ofrece del conjunto sobre la zona de batalla, lo convierte en un lugar ideal para dirigirla. En consecuencia, también debía contar en sus proximidades con un centro de transmisiones. Como Observatorio lejano era ideal para la corrección del tiro de artillería y morteros infantería. A este respecto es necesario señalar su mas que posible enlace con unidades artilleras de la zona, a través de centrales y cable telefónico y teléfonos de campaña.

De lo que no cabe duda es que era un punto de obtención de información tanto de día, por medios visuales y ópticos, como por la noche con la utilización de elementos localizadores de sonidos, la luz de las bengalas disparadas por la artillería o globos de ingenieros…

En la falda noreste del Cerro Piñuecar y  junto al camino de acceso a las posiciones nacionales encontramos trincheras y los restos de un observatorio en la parte alta del cementerio de la localidad de Piñuecar.

Fortín Republicano Peñas Zorreras

La Brigada 13, bajo el mando del capitán Francisco Galán frenó el avance de las tropas nacionales, que se estabilizaron en la zona, construyeron la llamada “Muralla de Acero” en las “Peñas Zorreras”, construyendo un fortín, cerrando por el sur el despliegue nacional y situado en la denominada Peñas Zorreras, encontramos la impresionante mole de un fortín con tres amplias troneras, construido sobre rocas y próximo a la carretera que une Burgos con Predena del Rincón, pasando por Gandullas.

Restos de construcción junto al fortín Vista del Cerro Piñuecar desde el Fortín

Alrededor podemos ver unas trincheras que formarían parte del entramado entresijo defensivo de la zona.  Su situación permitía por una parte un amplio campo de observación, dominar por el fuego una extensa zona de terreno y proporcionar una excelente defensa al pueblo de Gandullas. El armamento utilizado era ametralladoras con trípode, como la Víctor Mark I.

Fuente

Distancia recorrida: 9,44 kilómetros
Altitud min: 1.014 metros, max: 1.236 metros
Desnivel acum. subiendo: 282 metros, bajando: 284 metros
Grado de dificultad:  Fácil
Tiempo:   3 horas 31 minutos
Fecha:  octubre 30, 2011
Finaliza en el punto de partida (circular):   Sí
Coordenadas: 800

Enlace a la ruta

 

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com

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