Iglesia fortificada de Alpedrete

Nombre: Iglesia fortificada de Alpedrete, Iglesia de Santa María de la Asunción
Localidad: Alpedrete
Comunidad: Madrid
Tipología: Iglesia fortificada
Estado: Bueno
Visita: Exterior
Localización: N40° 39.525′ W4° 01.425′

La Iglesia fortificada Alpedrete constituye una de las muestras de arquitectura religiosa fortificada de mayor interés de la región, especialmente en lo que respecta a su fachada tardomedieval, su elemento más relevante.

Su origen no está del todo claro. Las lápidas sepulcrales descubiertas durante unas obras efectuadas en el pavimento parecen señalar que fue fundada en el siglo XII o XIII. Al margen de estos restos, poco queda de aquella época, ya que el templo se rehizo a finales del siglo XV o principios del siglo XVI.

Sin embargo, algunos autores apuntan que la construcción pudo ser anterior, dada la tipología de la torre de la fachada principal, muy utilizada a lo largo del siglo XIV. Los investigadores que defienden esta hipótesis sostienen, además, que esta iglesia pudo ser la capilla del desaparecido Palacio de los Condes de Adanero.

La actual advocación a la Asunción de Nuestra Señora se inició en el año 1682, según figura en uno de los documentos escritos más antiguos que se conservan del templo. No hay constancia histórica sobre la veneración anterior, aunque se cree que pudo ser la de Santa Quiteria.

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La fachada principal se construyó a imagen y semejanza de la existente en la pequeña iglesia de Navalquejigo, pero con mayores medios y recursos. El resultado es una copia mejorada en todos los sentidos, de mejor fábrica y mayores dimensiones, sin el aire rústico y tosco de aquella.

En la parte inferior, se sitúa la portada, formada por un sencillo arco escarzano. Y, a un lado, se eleva una torre cilíndrica, en cuyo interior se aloja una escalera de caracol que permite el acceso al matacán y a la base de la espadaña.

La torre es más estrecha en su base que en sus tramos intermedio y superior. Las diferencias de planta son aprovechadas para crear una línea de imposta, que recorre horizontalmente toda la fachada.

Se configuran así tres cuerpos principales (la espadaña, el espacio limpio situado debajo del matacán y la portada), cuya voluminosidad queda suavizada por la verticalidad de la torre.

En referencia a los restantes elementos arquitectónicos, resultan menos interesantes que la fachada. Tan sólo hay que mencionar la presencia de bolas de piedra debajo de algunas cornisas, un tipo de ornamentación muy utilizado en tiempos de los Reyes Católicos.

Fuente

www.pasionpormadrid.blogspot.com.es

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