Letra C


GLOSARIO


Caballero 

Recibía este nombre toda jinete montado a caballo, en especial el que permanencia a punto para participar en los torneos medievales.

Cabecera

Testero de la iglesia o parte en que se halla el altar principal.

Cabildo 

Órgano eclesiástico encargado del cuidado y gobierno de las iglesias mayores de la misma en sus aspectos litúrgicos y organizativos.

Cadahalso 

Fortificación o defensa hecha de madera. Cobertizo o barraca de tablas. Se trata de una superestructura de madera colgada por medio de modillones y mechinales en una muralla o torre, con base y frente aspillerados para batir el pie del lienzo.

Aunque ya no se conservan más que ejemplares restaurados en época moderna, la clara lógica en la disposición de los canes y mechinales que sí han llegado a nosotros, y la abundante iconografía.

Su estructura de madera permite un vuelo con proyección sensiblemente mayor que el que se obtiene más tarde con las ladroneras y matacanes de piedra, y su labra y montaje debía estar al alcance de cualificación de los artesanos locales siempre que se tratara de territorios de suficiente riqueza y tradición forestal. Sus limitaciones no eran menos evidentes, resaltando en primer lugar su inadecuada resistencia a los severos impactos que podían llegar a producir la neurobalísticas y la tormentaria de la época, perfectamente capaces de fracturar los gruesos mamparos de macera. A largo plazo, otro grave inconveniente era el proceso de putrefacción más o menos rápido en las maderas europeas, y con particular riesgo por la flecha de su vuelo.

La desventaja más usualmente reiterada, el carácter combatible del cadahalso, no debía ser tan ominosa como se supone ahora. Llegado el caso, ante el hostigamiento con proyectiles incendiarios podía empaparse de agua la estructura, e incluso forrarse exteriormente con pellejos frescos de reses, como ocurría con las bastidas. Tampoco hay que excluir la posibilidad de que se recurriera a enfoscar con yeso los mamparos y riostras convirtiéndolas difícilmente en combustible. En ocasiones el recubrimiento podía ser más eficaz y definitivo, recubriéndolo con plomo, pero resultaba caro. Si bien el emplomado era frecuente en las cubiertas a dos aguas de tarbeas e iglesias, por razones de peso no debió serlo en los cadahalsos de las fortificaciones, cuyo vuelo desaconsejaba la sobrecarga.

A partir del siglo XIV se fue generalizando por toda Europa la substitución de estas superestructuras de madera por otras de piedra, tanto para el control puntual de la vertical (ladroneras), como para la lineal (matacanes), aunque nunca se abandono por completo el viejo sistema y así vemos por ejemplo, como hacia 1470 se reedificaban las coruñesas Torres de Mens con modillones y mechinales para un cadahalso e incluso hacia 1509 se instala una ladronera de madera sobre el acceso principal de la fortaleza alpujarreña de La Calahorra.

Calabozo o mazmorra 

Es una prisión subterránea, normalmente construida bajo un castillo o fortaleza.

Lugar para la retención de los presos, en el que la seguridad tiene preferencia sobre la habitabilidad.

Las características arquitectónicas de las fortalezas medievales solían hacer innecesaria la existencia en su interior de un lugar específico para la retención de los presos, resultando hoy difícil identificar si lo hubo en cualquier propugnáculo concreto, pues todas sus cámaras o mechinales parecen aptos para ello. Las alusiones documentales o cronísticas de la época suelen ser vagas al mencionar un lugar de prisión, indicando tan solo el nombre de la fortaleza y, rara vez, el de una torre o crujía concretas, que en el caso de haberse conservado no muestra substanciales diferencias con los restantes lugares de similar naturaleza poliorcética, como ocurre en la torre del homenaje de Juan II en el alcázar de Segovia, en el reducto de levante del también segoviano castillo de Turégano (1461-1497), en la torre de don Luis de Guzmán en Porcuna (Jaén, 1435).

Cuando se trataba de retener un crecido número de prisioneros, rentabilizando su mantenimiento con el trabajo diario, se resolvía de manera distinta, habilitando en ciertas zonas, como la liza, unos ergástulos de gran capacidad donde encerrarlos durante la noche o en cualquier otra situación en la que no pudieran trabajar, como cuando hubiera situación de peligro en las proximidades de la fortaleza, potenciando su condición de quinta columna. En al-Andalus y otras zonas del Magreb occidental estos ergástulos solían ser subterráneos, excavados en el suelo compacto a modo de cámaras cupuliformes  de considerable diámetro y acceso único cenita, en la clave de la bóveda, que hacía imprescindible el uso de una maroma escribada para poder entrar o salir. Existen, normalmente cegados, en Ronda, Arcos de la Frontera, Málaga, Alhama o Tetuán entre otras plazas fuertes, siendo en algunos casos grandes silos de cereales reutilizados para este fin  carcelario por sus buenas condiciones de seguridad. De los existentes en la Alcazaba de Málaga fueron extraídos tras su reconquista cristiana en Agosto de 1487, varios centenares de cautivos que parecían imágenes de la muerte, y fueron a presentarse a los Reyes Católicos mascullando liberastinos ex tenebris inferni, pues durante los más de tres meses de asedio, es probable que ni salieran de los ergástulos ni apenas fueran alimentados.

Otros depósitos frecuentemente reutilizados para prisión eran los aljibes subterráneos en ocasiones de configuración similar a los silos, con vaso único y óculo de extracción cenital. Reutilizaciones constatadas en algunos castillos pacenses como Valencia de Vensoso, Azuaga y Medellín, donde doña Beatriz Pacheco, viuda del Conde de Medellín, encerró hacia 476 a su hijo en el aljibe contiguo al extremo sur del muro-diafragma, por una discrepancia sucesoria.

En los países de mayor calidad arquitectónica en sus fortificaciones medievales, como Francia, si subsisten ejemplos de calabozos construidos como tales ab initio, particularmente en Pierrefonds, donde cuatro de sus ocho torres cilíndricas tienen dos calabozos superpuestos cada una, todos ellos con letrinas, pero solo los cuatros superiores con alguna iluminación por medio de tragaluces angostos y profundos. El calabozo inferior de la torre suroeste quizás sea una oubliette, especie de ergástuo  o de exterminio.

Calahorra

Voz genérica para designar a los castillos o fortalezas.

Calicanto

Material constructivo compuesto de piedra y cal.

Calle

Franja vertical del ábside formado entre columnas o contrafuertes.

Cámara de Tiro

Ensanchamiento o derrame interno de aspilleras o cañoneras, en el grueso del muro, para la maniobra del tirador.

En realidad forma parte del abocinamiento interno de un vano neurobalístico, imprescindible para permitir al tirador aproximarse al plano externo de un muro normalmente bastante grueso, ya que de no ser así se generaría amplio espacio muerto en el ángulo de tiro.

El espesor del muro, el grado de deriva interna y la configuración de la misma con un posible ensanchamiento escalonad, determinarán la existencia de un verdadero tabuco ventanero e incluso de poyos, particularmente en torres del homenaje, dada su ambivalencia doméstica y defensiva. Este nicho o tabuco puede cubrirse con bóveda, preferentemente escarzana, o por aproximación de hiladas combinando dintel y doble o triple bocel escalonado. Su uso aparece al tiempo que las saeteras, que aunque de tradición helenística  se revitalizan y perfeccionan en Europa de Capetos y Angevinos desde finales del siglo XII.

Con la difusión de la pirobalística y de su repercusión en la arquitectura defensiva a partir de la segunda mitad del siglo XIV, se transforma paulatinamente la vieja cámara de tiro neurobalística adaptándose a las nuevas necesidades. Así desde la primera mitad del siglo XV en algunos castillos bretones aparecen pequeños nichos en los laterales de las cámaras de tiro destinados al resguardo de los artilleros mientras se efectúa el disparo en las siempre peligrosas piezas de retrocarga, con defectuosa estanqueidad de másculos, aunque en ocasiones su exiguo tamaño induce a considerarlos tacas para bolaños y másculos de respeto. También se labraban entalladuras en esos mismos laterales para encastrar un afuste rígido de madera que absorbiera el retroceso, evitando su descabalgamiento.

En la segunda mitad del siglo XV aparecen esporádicamente las cámaras de tiro aisladas del interior de las torres o crujías por un recodo en el espesor del muro e incluso una sólida puerta, lo que evitaba la expansión por el edificio del humo y los gases tóxicos del disparo, el riesgo de que reventara una de las piezas o de que la artillería contraría colara un proyectil por una de las cañoneras, alcanzando en ambos casos sus efectos a los habitáculos contiguos.

En la fortificación peninsular de esos mismos años no se conocen estos dispositivos, aunque medio siglo después se detectan contados ejemplos de muescas para encastrar en las derivas internas afustes o encabalgamientos, quizás para piezas dotadas de ejes de muñones, tal como aún se puede ver en el castillo conquenses de Cardenete o en la fortaleza de los Fajardo en Mula. La cámara de tiro en recodo, desenfilada, aparece en el propugnáculo castellano-aragonés en Salces, tras el engrosamiento de las murallas con el alambor de gran releje hacía 1503, que opiló las troneras bajas hasta entonces operativas.

Camino de ronda

Véase adarve.

Camisa

Elemento que rodea normalmente a la torre del homenaje dejando muy poco espacio entre uno y otro.

Muralla de inferior altura que la torre del homenaje o torrona, a las que cubre y protege de cerca, a modo de falsabraga peculiar.

En la Península aparece asociada al modelo castillo torreón, pudiendo incluso disponer de pequeños borjes de flanqueo como Nogales (Badajoz), o al castillo convencional en el que la torre del homenaje, excéntrica, dispone de su propio antemuro cuya liza está compartimentada respecto a la general de la fortaleza, como vemos en el Alcázar Nuevo del II Duque de Medina Sidona en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

Cambra

En casa de labranza, local alto destinado a recoger y guardar los granos.

Cancel 

Reja o losa de piedra, generalmente baja, que una iglesia separa el presbítero de la nave.

Canecillo, Can

Cabeza de una viga que, sobresaliendo por la parte exterior del muro, sostiene la cornisa.

Canonjía

Prebenda o dignidad por la que se pertenece al cabildo de una catedral.

Cantero 

Artesano que labra las piedras utilizadas en las construcciones. No es fácil conocer la identidad personal de un cantero concreto de los que trabajaron en la edificación de algún castillo o fortificación español, salvo casos excepcionales. Lo que sí ha llegado a nosotros son algunas de las marcas que tenían por costumbre grabar en los sillares como identificación de la cuadrilla con la que trabajaban.

Cañonera

Apertura practicada en la muralla, a modo de aspillera o tronera, que permite a los cañones hacer fuego hacía el exterior del recinto fortificado.

Por razones evidentes es una aportación muy tardía, propia de fortalezas en franca transición a la modernidad abaluartada y, en cualquier caso y lugar, con prototipos no anteriores a la segunda mitad del siglo XV para algunas zonas poliorcéticamente punteras de Europa, y a finales de dicha centuria para los reinos peninsulares.

A diferencia de las troneras, cuyos primeros ejemplares aparecen en la arquitectura defensiva anglo-francesa cien años antes, hacia 1365, las cañoneras suelen tener abocinamiento externo, advertidos en su empirismo con las troneras de las ventajas que para el ángulo de tiro y la consiguiente reducción de espacio muerto tiene las adecuadas deriva y derrame tanto interior como exterior.

En su etapa inicial las cañoneras propiamente dichas semejaban troneras hipertrofiadas, sin abocinamiento externo y con formas heredadas de sus predecesoras, circulares en su mayor parte, aunque también de palo y orbe e incluso de cruz y orbe. Excepcionalmente, a modo de curioso endemismo regional, se prodiga una forma distinta, como ocurre con las troneras-cañoneras cuadradas con palo o sin él, en la Bretaña de hacia 1470.

Hacia 1470 surge, difundiéndose a lo largo de esa década, la llamada cañonera a la francesa, con amplia deriva externa y dintel plano o cintra escarzada, adoptada tanto en las fortalezas de realengo como en las señoriales. Pueden habilitarse en defensas preexistentes o en las de nueva planta, y desde luego se deduce de la documentación contable e inventarios de la época que a cada vano pirobalístico no corresponde la dotación de una boca de fuego, siempre escasas , caras y vulnerables a la intemperie, por lo que solían concentrarse en las maestranzas de artillería para su destrucción puntual en los momentos requeridos y su posterior recuperación, si bien un corto numero de ellas aparecen vinculadas e inventariadas para una fortaleza concreta, incluso cuando en esta no hubiera vanos específicamente pirobalísticos…como Belacázar que en época tan temprana como en 1464 tiene adscritas nueve piezas de artillería, entre lombardas, lombardetas y serpentinas, tanto de hierro como de azófar, aunque al ser descrestada por las tropas franceses (VI – 1810/VIII – 1812) pudieron desaparecer dichos vanos pirobalísticos.

La premura de ciertas situaciones podía llevar a la apertura precipitada de cañoneras en fortificaciones desprovistas de ellas, y que por alguna razón no emplazaran en los adarves, zona la más frecuente para asentar las piezas medias y gruesas. Tal es el caso de la fortaleza palentina de Torremonmojón, de la segunda mitad del siglo XV, aunque con partes sensiblemente anteriores, y en la que con motivos de una crisis no determinada, quizás el levantamiento de las Comunidades, se procedió a ensanchar las angostas troneras de palo y orbe para habilitarlas como cañoneras, opilando cuidadosamente el tramo sobrante de la aspillera.

A fines del siglo XV empiezan a construirse fortalezas de mayor o menor tamaño concebidas específicamente para ser artilladas, si bien conservando aún parte substancial de su volumetría y tipología tardo-medieval.

En los reinos peninsulares vemos cañoneras de buzón con cubierta escarzada a fines del siglo XV, como en el recinto exterior del castillo segoviano de Coca, y en las dos primeras décadas del XIV, junto con este modelo persistiendo en Cardenete (Cuenca), el troncocónico en Velez Blanco (Almería) o, ya en abierta madurez funcional, la almena artillera con deriva escalonada para evitar el efecto embudo con los proyectiles enemigos, en la fortaleza soriana de Berlanga de Duero, quizás según proyecto del tracista italiano Micer Benedetto de Rávena para la Duquesa de Frías.

Capilla 

En principio las capillas tenían como uso exclusivo las personas del castillo, si bien más adelante pasaron a ofrecer sus servicios a los habitantes de la población próxima. Otros castillos que tenían la capilla en el interior del castillo, los señores de él, para no mezclarse con el pueblo, seguían y veían los actos litúrgicos, a través de ventanas privadas.

Capitel 

Parte superior de una columna, compuesta de molduras y otros elementos decorativos. Elemento colocado sobre el fuste de una columna que sostiene directamente el arquitrabe, arco etc. Los capiteles pueden ser vegetales, historiados (personajes humanos), figurados (animales).

Caponera 

Casamata o galería-aspillerada construida en el fondo del foso, junto a la escarpa, para el flanqueo rasante y, en ocasiones, acceder al interior de la contraescarpa.

Destinada a pervivir y desarrollarse en la fortificación abaluartada, la caponera, también llamada barrefoso, debe aparecer en la segunda mitad del siglo XV en Francia, como perfeccionamiento en el flanqueo de la base de los muros y, sobre todo, del fondo del foso, desenfilada por la contraescarpa que se interpone. Puede ser cubetes de muy reducidas dimensiones a modo de garita para un solo defensor, o de envergadura algo superior, con planta pentagonal en proa, semicircular o en “U”, y con muros generalmente no muy gruesos, e incluso en alguna ocasión, al parecer, de chapa de hierro, como el atribuido a Luis XI para su castillo de Plessisles-Tours.

Cárcava 

Sinónimo polisémico de Foso.

Cariátide 

Estatua de mujer con traje talar, que hace oficio de columna o pilastra.

Carrucha 

Polea.

Carro balista

Balista móvil

Carro balista

Balista móvil.

Carta de población o carta Puebla 

Decreto fundacional por el que un rey o señor hacía concesión de derechos y prebendas a quienes estuvieran dispuestos a habitar una localidad de nueva creación. Las cartas pueblas regulaban el régimen de tenencia de la tierra y el régimen jurídico de la nueva comunidad. Durante la Reconquista fue común la promulgación de este tipo de regímenes, destinado a fomentar la repoblación, defensa y explotación agrícola de los territorios recién conquistados a los musulmanes (entre las más antiguas figuran la otorgada por Alfonso 11 en 804 para la fundación de la iglesia de Valpuerta, y la de Brasoñera, concedida en 824 por Nuño Núñez). Las cartas pueblas, que limitaron las prerrogativas de la nobleza, eran de tres tipos: a) contrato agrario colectivo; b) contrato agrario y normas sobre el ejercicio de la justicia; y c) un estatuto de régimen jurídico, derecho penal y procesal (este último se relaciona con los fueros.).

(Diccionario de Historia. Larousse 2003.)

Diploma en que se contenía el repartimiento de tierras y derechos que se concedían a los nuevos pobladores del sitio o lugar en que se fundaba pueblo.

Cartela 

Decoración enmarcando a modo de orla una parte central destinada a recibir emblemas, leyendas etc.

Cartulario 

El escribano, que está autorizado para dar fe de las escrituras y demás actos que pasan ante él.

Casa de sirvientes 

Residencia de los sirvientes del castillo.

Casa fuerte

Residencia rural o urbana dotada de algunos elementos para la defensa no meramente pasiva.

Por definición es voz de concepto ambiguo e impreciso, de fronteras formal y funcionalmente mal definidas. Resulta difícil establecer el momento en el que la acumulación de defensas activas y pasivas convierten a una casa fuerte en un castillo, aunque precisamente esa dificultad, esa anfibología congénita, puede construir una no despreciable ventaja en zonas y épocas sometidas a restricciones legales, impuestas por la Corona, a la construcción de castillos privados.

La potencialidad defensiva de una casa-fuerte no es sólo evaluable por su apariencia formal, un exterior arquitectónico quizás engañoso. Entran en consideración otros factores importantes para su cualificación poliorcética, como las características de su emplazamiento topográfico y de sus aproches, en particular la posible existencia de padrastros; el grado de solidez, no forzosamente aparente de su construcción, su distribución y articulación interior, previendo la compartimentación de la defensa; su autosuficiencia de aguada; la adecuada disposición de sus vanos exteriores e interiores, por escasos en número e inocentes de apariencia que fueren; y el carácter ignifugo de los materiales empleados en su construcción, particularmente en cubiertas y forjados. Todos esos factores pueden ser tenidos en cuenta sin menoscabo de sus cualidades domésticas y si  propalar posibilidades de encastillarse.

Las destrucciones o transformaciones pueden alterar substancialmente la realidad original de una casa-fuerte, en mayor medida que en otros edificios de carácter defensivo, que al serlo de forma más explícita y notoria retienen hasta su virtual desaparición aspectos de propugnáculo. También conviene tener en cuenta que en lugares apartados y solitarios es tradición intemporal construir las viviendas y edificios agropecuarios en general con ciertas precauciones protectoras, que pueden llegar a conferirles apariencia fortificada a pesar de la naturaleza estrictamente pasiva de dichos reparos. Factores como las circunstancias históricas del momento en que se construye o las usanzas arquitectónicas locales pueden determinar aspecto de casa-fuerte en habitáculos sociológicamente muy distantes e incluso en épocas recientes, como algunos cortijos dotados con troneras y garitas aspilleradas a modo de precaución y disuasión frente a las incursiones de las partidas carlistas, liberales, gloriosas, absolutistas y de otras variedades de bandolerismo endémico.

El siglo XV castellano experimentó, al igual que la Península itálica ciento cincuenta años antes, un notable auge en la construcción de casas-fuertes dentro de algunas viejas ciudades que, aunque alejadas de enemigos tradicionales como musulmanes o portugueses, estaban sometidas a periódicas violencias internas, con un patriciado urbano beligerante  aún conservan entre su apiñado caserío algunas casas-fuertes de este periodo e incluso bien entrado el siglo XVI, en general con el denominador común de una portada de acceso con rotunda presencia heráldica, a una ladronera o un balcón amatacanado que la domina, y una torre tan alta como los recursos propios y las interdicciones ajenas hayan permitido. Resulta evidente que el referente último en que se inspiran es el concepto abstracto de castillo, y algunas alcanzan puntual aunque notable proximidad con el modelo, como el abulense torreón de los Guzmanes u Oñates y el salmantino del Clavero, que incluso disponen de escaraguaítas aunque a medio camino entre lo funcional y lo simbólico, la cacereña casa de los Golfines de Abajo, o el segoviano torreón de los Lozaya, inexplicablemente atribuido al siglo XIV.

Casamata 

Elemento de fortificación aislado que sirve como refugio de una posición defensiva y permite defender el foso con fuego de flanco.

Durante los siglos XII y XIII este término designaba una especie de caseta que sobre rodillos, permitía el acercamiento a una fortaleza permaneciendo a cubierto el atacante.

Casco, Yelmo 

Parte de la armadura que cubría la cabeza. Parte de la llave de la ballesta próxima a la quijera.

Castellano 

Señor de un castillo. Alcaide o gobernador de un castillo.

Castell Termenat 

En Catalunya, se dice de los castillos que ejercían como centros administrativos y jurídicos-administrativos del territorio controlado. Ser señor de un castell termenat no presuponía la propiedad en alodio de todas las tierras de su término.

Castillería 

Derecho que se pagaba al pasar por el territorio de un castillo. Alcaidía de un castillo.

Castillo Feudal 

Construidos en lugares preferentemente altos, realizaban la labor de defensa bien de los terrenos conseguidos, bien para interponerse en el camino de los invasores. Por tal motivo proliferaron tanto, que en la mayoría de los pueblos puede contabilizarse la existencia de uno de ellos.

Con la alternativa feudal eclosiona la fortaleza privada, que según zonas puede variar de cronología, forma, tamaño y materiales, pudiendo coexistir las tres últimas variables en un territorio común, articuladas en la increíble diversidad tipológica que caracteriza el fenómeno, quizás el único que en medio milenio de actividad plena y varias docenas de miles de especímenes construidos no proporciona un solo caso de clonicidad arquitectónica, impidiéndolo su dependencia de factores tan aleatorios como: la topografía, los materiales y los recursos humanos disponibles; el clima, que puede experimentar variaciones substanciales dentro del mismo período histórico; la moda arquitectónica más o menos en boga y, realmente, la arbitrariedad o la carga simbólica de las personas físicas o jurídicas que lo encomiendan y, hasta cierto punto, que ejecutan la construcción; las necesidades de espacio y funciones requeridas y los medios económicos disponibles para cubrirlas; la naturaleza, duración e intensidad de la agresión que presumiblemente pueda sufrir, así como su cadencia o periodicidad; la evaluación cualitativa y cuantitativa de los individuos aptos para la defensa, tanto como de las bocas inútiles; los recursos poliorcéticos en uso y la presencia o la preponderancia de la neurobalística o la pirobalística; y el marco jurídico o fáctico que incentivaba o restringía la construcción de castillos privados. Naturalmente ante este cúmulo de variables aleatorias es fácil comprender la inexistencia de los castillos iguales, a pesar de su elevado número y la frecuente coincidencia de tiempo, espacio y paternidad.

Castillo Adulterino

En el Reino de Inglaterra durante los siglos XII al XV, la fortaleza erigida sin licencia de la Corona. Quebrantamiento frecuente en el reinado de Esteban (1135-1154), durante el que se construyeron alrededor de mil ciento quince castillos no autorizados, si bien la mayoría debían ser motas y aldeas de tierra apisonada y madera, muchas de las cuales fueron destruidas o confiscadas por Enrique II Plantagenet (1154-1189).

Castillos Agrupados 

Dos o más castillos erigidos en gran proximidad mutua y con uso simultáneo, cuya cercanía y carácter coevo puede obedecer a diversas causas legales o sociológicas, pero no a conveniencias poliorcéticas. 

Castillo Compartido 

Fortaleza dividida e incluso compartimiento entre diversos herederos de una misma familia, que puede presentar varias torres-refugio, y que es característica esencialmente del área germánica.

Castillo Palacio 

Una vez se alejó el peligro de las invasiones y la fortificación dejó de tener utilidad defensiva, sus moradores reformaron los castillos con el fin de procurarles muchas más comodidades y permitiendo habitarlo durante todo el año.

Castillo de planta irregular 

Los levantados sobre terrenos de forma irregular (a veces roqueros) aprovechando las ventajas que el terreno ofrecía al resultar más inexpugnable. Dicho de otro modo, los que se acomodaban a los accidentes del terreno.

Castillo de planta regular 

Solo posibles en terreno favorable.

Castillo Termenat 

Se le denomina de ésta manera al castillo de correspondía centro administrativo jurídico político de un territorio. Pasaron a depender directamente de los nobles.

Castillo torrejón o castillo torreón

Castillo cristiano con torre del homenaje con garitones esquineros, que se conocen y denominan aquellas fortificaciones que poseen una gran torre, en muchos casos doble en dimensiones que las restantes, o que incluso representan la obra defensiva de más entidad de la fortificación sobresaliendo en mucho sobre las demás.

Castillo de reducidas dimensiones en el que el elemento de mayor importancia volumétrica, poliorcética y doméstica es una torre, que destaca y domina ostensiblemente las otras partes, subsidiarias de ella.

A modo de hipertrofiada torre del homenaje con modesta camisa en derredor, es un modelo castral relativamente infrecuente aunque constante en toda la evolución bajo medieval, y con un área de dispersión amplia que alcanza desde el norte del Archipiélago británico hasta el Mediterráneo. La extraordinaria pervivencia de la torre del homenaje en la fortificación de los reinos peninsulares, y particularmente de la Corona de Castills, suspicia su presencia incluso en pequeños castillos en los que ocupa la mayor parte de la construcción. Así se articula la alavesa de Mendoza, un cuadrángulo amurallado de unos veinticinco metros de lado con sendos cubos angulares de flanqueo y en su centro el macho de una docena de metros por un lado con sendos cubos angulares de flanqueo y en su centro el macho de una docena de metros por lado y unos veinte de altura, conjunto atribuido a las primeras décadas del siglo XIII, aunque quizás pueda ser algo posterior. A mediados del siglo XV labran los Suarez de Figueroa, Condes de Feria, en su villa pacense e Nogales, un castillo de reducidas dimensiones, virtualmente idénticas a las del citado Mendoza, con disposición también coincidente aunque la liza, salvo en el costado del acceso, debió estar tachada por una cubierta apeada en el borde interno del adarve de la camisa y en las caras externas del homenaje. También bastante similar encontramos el de Guijosa (Guadalajara). Estos ejemplos peninsulares y otros, como algunas coronas burgalesas, coinciden en las características sugeridas de proporción volumétrica y disposición doméstica y poliorcética, así como aproximadamente en superficie construida, sin que esa coincidencia formal tenga que hacerse extensiva a otros aspectos como apreciaciones cronológicas relativas o absolutas, iniciativa señorial u otras exploraciones aventuradas. Así, encontramos el modelo en lugares tan distantes en el tiempo, el espacio y la sociología castral como en el mediterráneo turco, con ejemplares como el pequeño castillo portuario de Payas, concluido en el último tercio del siglo XVI por Sokollu Mehmed Fachá, aunque con aparejo y morfología característica de la fortificación armenia de Cilicia. Un cuadrángulo de algo menos de mil metros cuadrados cobija y envuelve un torreón que ocupa al menos la tercera parte de la superficie construida.

Castlá 

En la Catalunya medieval era la castlania un tipo de dignidad de la jerarquía feudal catalana el cual era feudatario del señor del castillo, encargándose de la guarda y administración y defensa del castillo en tiempo de guerra de una porción de bienes anexos, sin ningún derecho sobre el dominio útil, en nombre del señor que se los había confiado. El cargo era hereditario siendo en caso de muerte del señor, su máxima autoridad en el castillo y en el territorio. En ocasiones de manera vitalicia pero generalmente con carácter temporal.

Castro 

Término derivado del vocablo latino “castrum”, que designa literalmente a un campamento militar defendido por fosos y vallas. Su original acepción de fortificación no permanente va evolucionando en la Edad Media hispana, en cuyos textos es utilizado para designar un emplazamiento militar fijo. En este sentido se utiliza frecuentemente en la documentación medieval como sinónimo de “castellum” (castillo).

Caulículo 

Punta retorcida de la hoja de acanto que adorna frecuentemente los capiteles.

Cava o foso 

La cava o foso era un elemento defensivo ideado con dos fines: uno, impedir la aproximación de máquinas de batir o de bastidas, trépanos, etc.

Celada 

«Armar, Preparar, Tender; Caer en; Atraer a; Hacer caer en». Sitio adecuado o preparado para ello, al cual se atrae con engaño al enemigo y en el cual es fácil sorprenderle y derrotarle. Cualquier medio hábil y engañoso con que se coloca a una persona en situación difícil o se la obliga a aceptar, hacer o decir algo que no quería.

Celoquia

Espacio formado por un reducto central, normalmente en la parte más alta del recinto del castillo, en donde estaban las dependencias más típicas de él como son: los aljibes, la zona de viviendas, y la Torre del Homenaje. Algunas torres de homenaje reciben el nombre de torre de Celoquia. También es el lugar de residencia del alcalde del castillo.

Celosía 

Tablero colocado para cerrar vanos que impide ser visto pero no impide ver.

Cenobio

Sinónimo de monasterio. Casa o convento, ordinariamente fuera de poblado, donde viven en comunidad los monjes.

Cenotafio 

Es una tumba vacía, ó monumento funerario erigido en honor de una persona, o grupo de personas, para los que se desea guardar un recuerdo especial.

Centauro 

Animal fantástico de busto humano y cuerpo de caballo.

Cerca

Sinónimo antiguo de Muralla urbana.

Chambrana 

Moldura que se pone alrededor de las puertas, ventanas etc.

Chapitel 

Remate piramidal, normalmente recubierto de pizarra, de algunas torres.

Cigoñal 

Viga que sirve para bascular el puente levadizo, y de la cual pende la cadena que lo levanta. El puente peatonal tiene un cigoñal y el carretero, por su mayor anchura y peso, dos.

Cilla

Casa o cámara donde se recogían los granos y otros frutos correspondientes al diezmo.

Cimacio 

Pieza en forma de tabla delgada que remata los capiteles, normalmente jónicos y corintios.

Címbalo 

Platillos (instrumento musical); particularmente, para referirse a los usados por los griegos y romanos en sus ceremonias religiosas. Campana pequeña.

Cimborrio 

Torre normalmente cilíndrica que sirve de base a la cúpula y descansa inmediatamente sobre los arcos torales. Construcción elevada sobre el crucero de las iglesias que tiene forma de torre cuadrada o poligonal.

Cista 

Enterramiento que consiste en cuatro losas laterales y una quinta que hace de cubierta.

Cisterna

Véase Aguada.

Ciudadela 

Recinto fortificado en el interior de un núcleo urbano amurallado, al que domina y sirve de último refugio. Tiene más una matiz sociológico que precisión técnica, pues la cualidad apuntada cuadrada tanto a una gran alcazaba hispanomusulmana como un modesto castillo rural que se yergue sobre una aldea de montaña. A partir de comienzos del siglo XVI es acepción más militar que guerrera, a modo de acuartelamiento fortificado para tropas de ocupación.

Claristorio 

Es el nombre que recibe el conjunto de ventanales que iluminan el interior de un templo, normalmente situado en los laterales de la nave central.

Claustro

Galería cubierta alrededor de un patio generalmente cuadrangular y separado de él por columnas o arquerías. Suele estar adyacente a la iglesia y formando parte de un complejo mayor (catedral, monasterio etc.)

Clave 

Dovela central de un arco o pieza central de una bóveda.

Clave 

Dovela central de un arco o pieza central de una bóveda.

Cleda

Mantelete. Tablero forrado de hoja de lata, que se empleaba como defensa.

Clero 

Clase sacerdotal en la Iglesia Católica. Clero regular: el que se liga con los tres votos religiosos de pobreza, obediencia y castidad. Clero secular. El que no realiza dichos votos.

Clípeo 

Escudo circular. Por analogia pieza de material pétreo con forma de medallón circular tallado con variados motivos decorativos que se coloca en el muro o pared. Elemento circular con decoración en su interior.

Cocina

El calor para cocinar se obtenía del fuego. Los fuegos accidentales podían provocar grandes desastres, así que la cocina, se hallaba en un lugar separado de la parte principal del castillo. Pero esto significaba que la comida se enfriaba al llevarla hasta la mesa. Así que poco a poco se hizo común que la cocina estuviera unida al hall mediante un corredor. A lo largo de este corredor había al otro lado de las paredes una especie de horno gigantesco con agujeros perforados en la pared, de esta forma se aseguraban de que la comida se mantuviera caliente. También había otras habitaciones cerca de la cocina: una despensa para almacenar comida (sazonada), una bodega para el vino, una panadería…

Collarino 

Motivo decorativo situado en la parte superior del fuste inmediatamente debajo del capitel y unido como pieza única a éste. 

Columna 

Elemento arquitectónico vertical, de sección circular, que sostiene un entablamento, una bóveda u otra estructura. Tiene su forma según el estilo o el orden y, dentro de éstos, se presentan a menudo con numerosas variantes.

Columna dórica 

Aquella formada por capitel con ábaco, equino y collarino, fuste acanalado y este apoya directamente en el suelo, sin basa.

Columna entrega 

Aquella que esta adherida al muro o pilar.

Columna exenta 

Aquella que está aislada.

Columna salomónica 

La que presenta en el fuste un desarrollo helicoidal.

Columna toscana 

Formada por un capitel dórico, fuste liso circular y apoya en basa y podio. De origen etrusco

Comedio

(De Co- y medio). Parte central del muro.

Comendador 

Cargo que ocupaba la segunda autoridad de una orden militar después del “Maestre”. Dentro de una misma orden militar podían coexistir varios comendadores que tenían en “encomienda”, es decir, bajo su defensa y protección, determinados territorios o castillos así como el derecho a percibir las rentas de los mismos.

Comportamiento de la defensa 

Conjunto de disposiciones estructurales adoptadas para potenciar una defensa en profundidad escalonada dentro de la posición, de forma que una penetración puntual no desborde el conjunto, que la pérdida de un sector  no impida o compromete la defensa de los subsiguientes, que se puedan oponer sucesivos obstáculos a la progresión interior, y que si fuera preciso una pequeña parte de la fortaleza pueda servir de refugio viable frente a la pérdida de la casi totalidad de la misma.

Esta norma de carácter general está concebida no solo como respuesta a posibles coyunturas adversas que pueden surgir en el trascurso de una agresión generalizada, sino que también responde a otros supuestos tácticos históricamente frecuentes, como la posibilidad de tener que defenderse de un golpe de mano con los escasísimos combatientes que en la cotidianeidad doméstica nos consta disponían las fortalezas en general, desprovistas por completo del concepto militar de guarnición, salvo hasta cierto punto, en las pertenecientes a las ordenes de caballería y emplazadas en territorios casi perpetuamente conflictivos e inhóspitos como en el Oriente latino y el eslavo, en cuyos castillos, como presumiblemente en los ribat del otro lado de la colina no se prodigaban las bocas inútiles. Otro supuesto táctico que matizaba el compartimentación, aunque probablemente circunscrito a algunas zonas británicas e italianas, era la frecuente presencia en el interior de la fortaleza de contingentes de mercenarios, en ocasiones de lealtades indecisas.

Circunstancias como las enunciadas se reflejan en dispositivos como las barbacanas y antepuertas, falsabragas, torres del homenaje, rampas de compartimentación o muros-diafragma, y de manera más sutil y reveladora en la articulación de las cámaras de habitación y de sus vanos.

Compañía 

Conjunto de hombres armados (a pie o a caballo) bajo el mando de un capitán. Eran reclutados para el rey por los nobles o los consells municipals.

Congosto

Desfiladero, garganta entre montañas.

Contraescarpa 

Cara externa de un foso, normalmente en forma de talud, opuesta a la escarpa, o sea, del lado de la campaña.

Contrafuerte

Designa a un refuerzo o pilastra saliente del muro de una fortificación y adosada a ella que le otorga consistencia. En algunos casos, en la arquitectura militar, estrechas torres circulares actúan a modo de contrafuertes sustentando un lienzo de muro o una torre.

Contrahuella 

Plano vertical del escalón o peldaño.

Contramina 

Véase mina.

Coracha

Muralla que partiendo del recinto fortificado permite el acceso protegido a un punto no muy lejano, normalmente para procurar la aguada, y con adarve de doble antepecho cuando puede ser hostigada por ambas caras. En ocasiones, si la distancia es menor, la coracha puede ser perimetral, en “U”, incorporando así el punto y su área inmediata al pleno control del recinto. En cualquier caso, la coracha es una albarrana hipertrofiada.

Como efecto añadido a lo anterior, se produce inevitablemente una forzosa compartimentación de los aproches, con evidente ventaja para la guarnición y manifiesto inconveniente para hipotéticos asediantes, que se ven interrumpida la continuidad del cerco perimetral e impedidos de transferir rápidamente efectivos de un sector a otro, para explotar un éxito puntual o repeler una salida. Su extremo exterior suele estar reforzado por una torre y, en ocasiones, también en puntos intermedios, tal como parece ser el caso de la sevillana Torre de la Plata, refuerzo cristiano (ss. XIII-XIV) a una coracha almohade que desde el alcázar venía a morir a la Torre del Oro, en el margen izquierda del Guadalquivir, donde se fijaría uno de los extremos de la cadena que controlaba el río.

Resulta evidente la vulnerabilidad de una coracha, costigable por ambas caras, sin apenas flanqueo y gravosa de guarnecer debidamente, por lo que su concepto difícilmente podía sobrevivir a un cierto desarrollo de la pirobalística. Para intentar corregir esa vulnerabilidad se arbitraron soluciones híbridas de coracha/mina/albarrana, como en los casos de las fortalezas de Ponferrada (León) y Segovia, en los que la aguada se practicaba por medio de unas ingeniosas disposiciones que alcanzaban al Sil y al Eresma, respectivamente.

Relativamente frecuente en la España cristiana, es también elemento presente en las fortificaciones medievales de otros países europeos, particularmente desde la segunda mitad del siglo XIII. Así, tenemos a modo de ejemplo, la construida por Luis IX en Carcasona para acceder a los bancales del río Aude.

La estructura relativamente débil de las corachas hace que, a menudo, su destrozo sea superior a los demás elementos de la fortificación a la que sirve; frecuentemente decrepitad que mueve en ocasiones a identificarla con cualquier resto de muro vagamente perpendicular a la cerca, como en el caso toledano de Montalbán.

A veces, la función de coracha la cumple una verdadera torre albarrana, como en el caso del castillo sevillano de Las Aguzaderas que debe controlar la aguada e  el manantial más importante de la zona, de estricto secano.

Cornisa 

Coronamiento compuesto de moldura, o cuerpo voladizo con molduras, que sirve de remate a otro.

Parte superior del cornisamento de un pedestal, edificio o habitación.

Coro

Parte de la iglesia donde se sitúan los monjes o sacerdotes para cantar el oficio divino. A lo largo de la historia de la arquitectura su ubicación dentro del templo ha sufrido diversas variaciones, si se sitúa en la nave central se aísla mediante un cerramiento.

Cortejador

Festejador. Ventanal con poyos. Conjunto constructivo ubicado en los huecos de las ventanas compuestos por un mirador con antepecho y dos bancos de obra enfrentados, adosados a cada una de las jambas del hueco en el muro.

Cortina 

Lienzo de una muralla, por lo general construido en línea recta, que une dos ángulos, torres o baluartes. Su longitud depende de las armas que lo defiende, no teniendo, en época pleno-medieval más de 40 metros, medida a partir de la cual no se garantizaba la existencia de una zona muerta entre dos torres.

Coselete

El coselete era, en los ejércitos del siglo XVI y el siglo XVII, un grupo de piqueros que estaban protegidos a base de una armadura cuyo nombre es igual a la de los hombres que la portaban. Se podría decir que eran los piqueros pesados de los ejércitos de la Edad Moderna durante el siglo XVI e inicios del siglo XVII, pues luego, la pica desaparecería de los campos de batalla, debido a la hegemonía de las armas de  fuego, en especial el arcabuz y el mosquete.

Cremallera 

Véase Muralla en zigzag flanqueante.

Crestería 

Adorno continuo calado, de piedra, metal o cerámica, que se utilizó en la Edad Media y en el Renacimiento para rematar las partes altas de los edificios.

Cripta 

Parte subterránea de una iglesia.

Crismón

Monograma del nombre de Cristo. X=JI y la P=rho.

Crónica

Término que designa una recopilación de hechos históricos realizados de una manera cronológica.

Crónica Albeldense 

Realizado en el monasterio de Albelda. De autor anónimo. Se fecha en el siglo IX y se divide en tres partes; la primera la historia de los emperadores romanos, la segunda los reyes godos y la tercera los monarcas astures.

Crónica mozárabe o pacense 

Comprende desde el 611 al 754.

Crónica rotense 

Se trata de una versión de la Crónica de Alfonso III. Abarca desde el año 672 hasta el rey Ordoño I.

Crónica Ab Sebastianum 

Es otra versión de la Crónica de Alfonso III.

Crónica silense 

Escrita en el monasterio de Silos. Narra la historia del rey Alfonso VI.

Crónica de Sampiro 

Escrita por el obispo de Astorga Sampiro. Abarca el periodo de los reyes Alfonso III a Vermudo II.

Crucero

Espacio en que se cruzan la nave central de una iglesia y la que la atraviesa.

Crujía

Espacio comprendido entre dos muros de carga.

Cruz de término 

Cruz monumental generalmente de piedra tallada que se empezó a utilizar en la baja Edad Media y que servía para indicar el amojonamiento de un término municipal o su entrada en el mismo. Algunas de ellas tenían gravadas las indulgencias que se podían obtener mediante una oración.

Cuarterón 

Cada uno de los cuadros que hay entre los peinazos de las puertas y ventanas.

Cubete artillero 

Reducto artillado, de pequeñas dimensiones y de cielo abierto, para la defensa de lienzos o ángulos de murallas a las que precede.

Los cubetes son el resultado de la conveniencia poliórcetica de emplazar la nueva pirobalística a nivel de aproches y con cierto grado de agrupamiento, normalmente para la defensa de fortificaciones que respondían a supuestos tácticos neurobalísticos. En los reinos peninsulares tenemos ejemplos entre las dos últimas décadas del siglo XV y la primera del XVI. En el ángulo NW del Alcázar Real de Carmona (Sevilla) se labra hacía 1486/88 un cubete artillero, de atribución verosímil al Capitán Mayor de la Artillería, Francisco Ramírez de Madrid, operativo en la zona en aquellos años, lo que de confirmarse lo convertiría probablemente en la primera construcción específicamente artillera de la fortificación española, concebida para batir los aproches y no el foso, careciendo por tanto la condición de proto-caponera. Pocos años después debió construirse, aunque con aspecto más arcaico, el cubete palentino de Astudillo, con un cuerpo inferior de cañoneras abocinadas y otro superior de troneras de cruz y orbe. Hacia 1509, en el flanco de poniente del palimpsesto alpujarreño de La Calahorra, se labra un pequeño cubete artillero, de acceso desconocido y virtualidad problemática con muros y cañoneras abocinadas en hipertrofiado palo y orbe. Estos tres cubetes coinciden en la corrección estereotómica de su aparejo, en oponer un frente vagamente circular y en el núcleo central a cielo abierto, a retaguardia de las cámaras de tiro, solución inevitable mientras no se consiguiera una mejor estanqueidad de los gases tóxicos de la combustión en las armas de recarga, y una idónea ventilación forzada en las casamatas de tiro, pues ambos avances no se generalizarían hasta mediados del siglo XVI, e incluso el segundo no se conseguirá plenamente ni aun cuatrocientos años después en los complejos bunkerianos franco-alemanes.

Una curiosa variante de los tres ejemplos ya expuestos es la que ofrece la batería en bestorre circular del frente oriental de la fortaleza toledana de Montalbán, adaptación pirobalística que debió añadirse en la etapa de don Alonso Téllez Girón (1474-1527). De unos diez metros de altura y doce de diámetro, en mampuestos bien enripiados y llagueados, presenta unos arcaicos medallones de albardillas a cuatro aguas. Sobre una base alamborada, ofrece un primer rivel con desordenadas cañoneras circulares con abocinamiento y esviajes de ladrillo, rematado con otro de troneras así mismo circulares. Su gola descubierta se abre hacía la fortaleza, que la domina, evitando así que la pérdida de ese cubete comprometiera la seguridad de las sucesivas líneas de resistencia, articuladas en la falsabraga, las albarranas y la muralla principal.

Inspirados en el mismo principio de acomodo para la nueva artillería pirobalística que los cubetes, tenemos unas estructuras de tamaño sensiblemente mayor, con planta pentagonal en proa y una superficie también a cielo abierto, de entre trescientos y seiscientos metros cuadrados, para cumplir una función similar, aunque con preferencia hacia el flanqueo rasante. Probablemente construidas hacía la última década del siglo XV, deben construir los bastiones que menciona en ocasiones la polisémica documentación de la época, directos precedentes del baluarte que, tras su eclosión pocos años después, configuraría la fortificación hasta el siglo XIX. Buenos ejemplos de estos bastiones los tenemos en el flanco occidental la fortaleza cacereña de Trujillo, y en el oriental de la pacense de Los Arcos, cautela de los Suárez de Figueroa frente a los portugueses.

Cubierta

En general, sistema de cierre de la parte superior de una construcción.

Cubo

Cualquier torre de fortificación, y en particular la de sección circular.

Cueva fortificada 

Fortificación habilitada en la roca nativa aprovechando cavidades y abrigos naturales, completados con labra posterior y un mínimo de fábrica.

Las evidentes cualidades defensivas de las cuevas naturales también fueron aprovechadas en épocas medievales, y ello con una frecuencia y dispersión notables. Estas fortificaciones rupícolas suelen ser de menor tamaño que las epígeas, localizarse en comarcas de muy baja densidad de población y, con frecuencia, encontrarse vinculadas a grupos violentos abiertamente al margen de la ley, de muy diversa condición social, desde el chealier-brigend encastillado, a los golfines que guarnecían las peñas bravas, acusados a todos de malferías y sin más rastros archivísticos que parcas minutas judiciales, o cansinas y reiteradas exhortaciones en Cortes como las de Toro en 1371.

En España, al tener abundantes zonas Kársticas, tampoco resulta desconocida esta variedad de fortificación, conociéndose algunos ejemplos de cierta identidad, como la fortaleza de San Adrián (Guipúzcoa), en Yuba situado en Soria.

Cúfico 

Antiguo carácter arábigo de escritura de rasgos elegantes y decorativos, utilizado en inscripciones de monumentos, objetos preciosos y monedas. Se fue haciendo cada vez más ornamental y menos legible, hasta llegar a ser en el arte mudéjar un adorno de frisos sin sentido literal.

Cuneta

Sinónimo antiguo de Refosete.

Cúpula

Bóveda semiesférica o cónica que se alza sobre una planta cuadrada, poligonal, circular o elíptica.

Cúpula gallonada 

Cúpula con ornamentación muy curva, muy saliente. Su perfil es de un cuarto de huevo.


Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com
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