Letra M

On by Pedro Mª Vargas

GLOSARIO


Macho

Torre del homenaje

Machón

Pilar grande dispuesto como elemento sustentante o como contrafuerte.

Macolla

Cruz formada con decoración de tipo vegetal (flores, ramas, hojarascas etc.). Muy propio de arte gótico ya que se solía colocar en la parte superior de los arcos apuntados junto con adornos de cardinas.

Madrasa

Escuela musulmana teológica donde se estudia el Coran.

Maestre

Título que recibía la suprema autoridad de una orden militar, que además se encontraba investido de jurisdicción y mando militar sobre los caballeros que formaban parte de esa misma orden. El Maestre era elegido por los caballeros de la orden reunidos en capítulo o por determinado número de ellos que actuaban como “caballeros electores”. En la práctica, los reyes intervenían en este proceso e incluso, en ocasiones, se atribuyeron el derecho de elección de los Maestres, cuyo nombramiento había de ser siempre confirmado por el Papa.

Magaña

Ver almajaneque.

Mainel

Columna o columnas interiores de un vano con múltiples aberturas.

Mamposteria

Fabrica de piedra sin labrar o con labra tosca, que se apareja o dispone de modo irregular. Cada una de las piedras recibe el nombre de mampuesto. Uso de morteros de cal, piedras y arena, usados para la construcción de muros. La mezcla con piedras más voluminosas se usaba para las partes bajas, mientras que el uso de piedras pequeñas y grava se utilizaba para las partes altas y para relleno de superficies.

Mampuesto

El mampuesto no era más que cantería burda unida con mortero de cal y arena Se levantaban dos paramentos, de entre 30 y 40 cm. de grosor cada uno) con un espacio entre ellos destinado a ser rellenado con tierra o tierra mezclada con mortero, e incluyendo en esa mezcla cantería menuda y/o los fragmentos de las piezas defectuosas que salían de los alfares cercanos a fin de darle consistencia. Esa cerámica ha permitido a los estudiosos en la materia datar con mucha precisión este tipo de obras, así como añadidos construidos en épocas posteriores. Los paramentos, contando el relleno, solían tener un grosor de dos varas (alrededor de 168 cm.), se rellenaba, colmatando la tierra con agua y pisones. De ese modo se obtenía una muralla mucho más resistente que si estuviera construida con tapial y, tenía trabazón con las torres de flanqueo que se repartían por su perímetro.

Dependiendo del tipo de suelo se recurría a levantar directamente los paramentos. Por ejemplo, si era directamente sobre piedra, no requería ningún tipo de cimentación. Si, por el contrario, era un suelo menos consistente, se construía una zapata formada por tres o cuatro hiladas de sillares. Obviamente, no era igual de costoso transportar la necesaria para una zapata que para todo el castillo.

Al igual que en el caso del tapial, también se solía recurrir a sillería esquinera en las torres para darles más consistencia. La parte interna, era enteramente maciza por lo general hasta la altura del adarve. Este sistema de construcción era más lento que el tapial. Había que ir adaptando cada hilada de cantos, rellenando los huecos entre ellos con abundante mortero y lajas de piedra y, además, esperar a que la argamasa se secara ya que, en caso contrario, el peso del relleno podría reventar los paramentos. Hay que tener en cuenta que 1 m3 de este tipo de relleno podía superar, dependiendo de su composición, la tonelada y media de peso. Una vez alcanzada la altura deseada, se enlosaba el adarve para facilitar el tránsito por el mismo. Los materiales podían ser diversos: guijarros, lascas de piedra, una simple capa de mortero o el sempiterno y socorrido ladrillo de adobe, colocado a soga y tizón o a espiga.

A igual que ocurría con el tapial, era habitual enlucir los paramentos con una gruesa capa de mortero de cal a fin de preservarlo de los agentes meteorológicos. Cuando se visité algún castillo construido con mampuesto, puede que encontrémos restos de enlucidos en algunas zonas. En cuanto al tipo de piedra, pues la que hubiera más a mano. Concretar que pueden verse castillos de mampuesto en los que se recurrió a hiladas de ladrillo para nivelar los paramentos.

Mandorla

Término artístico, derivado de “almendra”, utilizado para designar aureola en forma de óvalo truncado en cuyo interior se situaba la imagen de Cristo, la Virgen y algunos Santos.

Manga

Pasadizo abovedado, construido en el grosor de la muralla por encima del nivel del suelo y dotado de saeteras, que permite el hostigamiento hacia el exterior de la fortaleza o en algunos casos hacia intramuros, en el supuesto de irrupción del adversario, al tiempo que facilita unas comunicaciones rápidas y discretas por el perímetro de la fortificación.

Mangana, manganilla, manganel

Antigua máquina de guerra. Equivale a almajaneque.

Manierismo

Estilo artístico difundido por Europa en el siglo XVI, caracterizado por la expresividad y la artificiosidad.

Mantelete

Tablero forrado de hoja de lata, a veces aspillerado, que se usaba como defensa en la guerra. Batiente de madera y/o metal que bascula, a voluntad de los defensores, entre almenas contiguas.

Artefacto no muy frecuente consistente en un panel de madera que, a modo de ventana de una sola hora, cubría el hueco entre dos almenas. Tenía el gozne en la parte superior para que por su propio peso buscase la posición de cierre.

Mantícora

Tipo de felino (león) con cabeza humana que dispara espinas envenendas.

Maravedí 

Moneda española antigua de distintos valores según las épocas, y, algunas veces, imaginaria; treinta y cuatro maravedís de los últimamente usados hacían un real de vellón. Cierto tributo que pagaban al rey en Aragón los propietarios cuya hacienda valía más de diez maravedís.

Martiniega 

Cualquier tributo o renta pagadera por el día de San Martín.

Marzadga 

Impuesto que se pagaba por el mes de marzo.

Matacan o ladronera

Piedra de tamaño adecuado para poder ser acogida y lanzada con la mano. (Nombre explicable porque desde los matacanes se lanzaban piedras contra los enemigos o los perros enemigos; fortificación). Obra en voladizo en la muralla, sobre una puerta, etc., con parapeto y suelo aspillero. Aspillera. Mora Figueroa lo define como un largo antepecho voladizo en el adarve de un lienzo o en una torre, sustentado sobre mesuras o contrafuertes y con el suelo aspillerado para el control de la vertical del pie del muro. Para Monreal y Tejada es un elemento de fortificación que sobresale en voladizo en una fachada, a modo de balconcillo de piedra, sin suelo, por el que se pueden arrojar proyectiles o líquidos al enemigo que se acerca al muro.

El matacán es el más reciente de los dispositivos para el control y defensa de la vertical, entre los que también se encuentran la buhedera, el cadahalso y la ladronera, al compendiar sus cualidades defensivas puntuales y lineales, aunque perdiendo algunas ventajas especificas de cada modelo.

El control de la vertical, imprescindible para evitar el espacio muerto al pie de las murallas y para hostigar eficazmente los trabajos de zapa, puede ser ejercido puntualmente sobre un lugar sensible o vulnerable como una puerta o esquina por medio de buhederas o de ladroneras, o bien linealmente sobre la banda perimetral de la base del muro, y su alambor si lo hubiere, a través de matacanes o cadahalsos.

Los peligros que la naturaleza combustible y putrescible del cadahalso suponían, y las limitaciones de su compleja carpintería en zonas poco dotadas para ello, impuso paulatinamente el matacán de mampostería, aunque perdiendo alguna capacidad de vuelo y hostigamiento. Considerando el tipo de soporte o sustentación, el matacán puede serlo sobre contrafuertes o sobre modillones escalonados, adquiriendo con ello características distintivas no solo formales.

En los reinos castellanos es frecuente durante la segunda mitad del siglo XV el uso combinado en adarves y torres del antepecho amatacanado  y las escaraguaitas aboceladas, llegando a constituir esa conjunción una imagen paradigmática de la arquitectura castral tardo-trastamara, llena de simbolismo sociológico aunque no desprovista de significado poliorcético. La combinación matacán-escaraguita adopta múltiples composiciones que guardan poca relación con supuestos problemas en el ritmo de los modillones al cubrir las esquinas de una torre tetragonal, obedeciendo más bien a criterios de usanza general y elección personal, dentro del marco simbólico apuntalado, que al igual que con los merlones llevaría a prolongar su uso, con ejemplares atrofiados, en momentos y lugares ya carentes de función defensiva, pero impregnados de carga alegórica.

Matajunta

Forma de colocar en una obra ladrillos, adobes, sillares o sillarejos de modo que las llagas verticales de cada hilada no coincidan con las llagas de las hiladas superior o inferior.

Mausoleo

Monumento funerario y sepulcro suntuoso

Mazmorra

Es la prisión subterránea destinada a hacer pagar con la falta de libertad o incluso la muerte por abandono (casos de asesinato, especialmente). Se construían en la parte más sobria y húmeda del castillo cercada de gruesos barrotes. En algunos casos todavía pueden observarse los grilletes. En la imagen la mazmorra del castillo de Montsonís.

Mazonería

Estructura arquitectónica o armazón de un retablo

Mechinal

Orificios que se dejan en la construcción de un muro para colocar después las agujas del andamio. También se denomina así el hueco donde se inserta cada una de las vigas que sustentan un piso.

Medallón

Bajorrelieve de forma redonda u ovalada

Ménsula

Pieza de arquitectura, de decoración o de mobiliario adosada a un muro y sobresaliendo de él para servir de apoyo a algo. Generalmente, tiene la forma de una voluta que sostiene por el extremo superior la repisa y se apoya por el inferior en el muro o, si es un mueble, en la pieza posterior de él.

Merlón

Cada trozo de parapeto situado entre dos cañoneras. Mora Figueroa lo define como el tramo macizo del antepecho, entre dos almenas, para la protección del defensor en una adarve o torre. Suele rematarse con albardilla a dos o cuatro aguas, cuartos de círculo tangentes u otras formas de tardía complejidad. Acostumbra a presentar un frente de una a tres veces el de las almenas contiguas y a estar perforado por aspillera soportando en ocasiones las ranguas para el basculamiento de manteletes.

Aunque la merlos era un recurso defensivo conocido y frecuente desde época preclásica, pudo no ser de uso universal en la edad media hispanomusulmana según aparece desprenderse de las fuentes documentales referentes a la toma de Évora por el futuro Ordoño II de León en el 913, omisión que se ha sugerido extensiva a otras cercas urbanas emirales como Mérida, Madrid o Toledo, neglicencia inexplicable por cuanto convertiría los adarves en pretiles de azoteas.

La siempre escasa anchura disponible en un adarve y la conveniencia de no provocar espacios muertos al impedir la proximidad del tirador  al plano exterior de la muralla, vedaba que el antepecho, y por consiguiente los merlones, tuviera un grosor considerable.

Los manteles, introducidos en el siglo XIII, no alcanzaron un uso realmente general en Europa y el Mediterráneo, aunque su único rastro, las ranguas horizontales para su basculamiento entre dos merlones contiguos, serían de los primeros elementos en sufrir el deterioro apuntado. Más infrecuentes aun fue el abocinamiento de las almenas, en general asociado con las reformas pirobalísticas, como en los dilatadísimos merlones artilleros de hacía 1500.

El valor defensivo y simbólico de la merlatura era tan evidente que llagó a representar la abstracción del concepto de fortaleza conformando el lenguaje técnico y urídico.

Merlonado 

Conjunto de merlones

Mesnada

Conjunto de «gente armada» que estaba al servicio de un rey o señor. Conjunto de los partidarios de una persona. D. R. A. E.: «fig. Compañía, junta, congregación».

Metopa

En el friso dórico, espacio que media entre triglifo y triglifo

Milite

Soldado que sirve en la milicia.

Mina 

Pasadizo. Se aplica tanto a aquellos de carácter defensivo, para acceder a alas aguadas o poterna de acceso en caso de asedio, como ofensivo para derribar muros vaciando el terreno por debajo de sus cimientos. Por otro lado una contamina es un pasadizo realizado desde el interior para interceptar las minas ofensivas.

Tanto antes como después de la introducción de la pólvora en la poliorcética, los trabajos subterráneos adquirieron considerable importancia en la gestión de las fortificaciones, diversificados en múltiples cometidos, desde la obtención y almacenamiento de agua, custodia de cautivos, lugar de refugio más o menos activamente denominadas minas, cabe dividirlas por su naturaleza en dos tipos, las previstas y construidas antes de su uso perentorio, y las improvisadas en función de las circunstancias tácticas.

Entre las minas previstas, la más frecuente es la de aguada, para acceder a un punto de suministro, normalmente fuera del recinto, a cubierto de contingencias hostiles. Son también bastante comunes, a partir de mediados del siglo XV, las vinculadas a la defensa y control de la escarpa y contraescarpa del foso, acceso a las caponeras y contraminado estático.

Con respecto a las legendarias minas de comunicación exterior que permitían las entradas y salidas discretas y poco comprometidas, todo parece indicar que fueron bastantes menos frecuentes de lo que se supone aunque más reales de lo que se afirma.

En minas improvisadas, destacan las prácticadas por las fuerzas de asedio para penetrar o derruir las defensas y, en ocasiones, las contraminas de los sitiados para combatirla. En la etapa anterior al uso bélico de la pólvora se intentaba provocar el desplome de alguna zona vulnerable, borje o esquina de la torre, zapando sus cimientos desde una galería subterránea debidamente cimentada, hasta conseguir apuntalar, embadurnando de grasa de cerdo o aceite vegetal, se despeja  la galería e incendiaba lo empapado, provocando el desplome del punto o sector elegido.

Esta técnica se empleó siempre que los medios y las circunstancias, como el tiempo disponible para el asedio o la naturaleza topográfica y geológica del emplazamiento, lo  permitieran.

Los asediados intentaban detectar la existencia y dirección de posibles trabajos de minado observando probables acumulaciones de escombros en el área de cerco y, sobre todo, con la escucha atenta del subsuelo y la transmisión de vibraciones inicialmente casi imperceptibles, utilizando medios de fortuna como cuencos llenos de agua, pequeños cascabeles suspendidos o acechando el agua de los aljibes y pozos .Identificado el trabajo de mina, se intentaba proceder a su neutralización excavando contraminas convergentes.

Con la introducción de la pólvora los efectos de una mina resultaban más devastadores pero no fueron introducidos hasta la segunda mitad del siglo XV y comienzo del siglo XVI.

Mizcal 

Metical (moneda)

Modillón

Soporte de un alero o cornisa adornado con molduras.

Modillón de rollos

Es el que lleva en su curva rollos. El origen arquitectónico lo encontramos en la arquitectura califal cordobesa y evoluciona en la medieval.

Molino fortificado

Molino de agua o viento que por su importancia económica o trascendencia logística se protege con reparos defensivos de consideración.

Entre otras fortificaciones económicos- puertos, faros, puentes- los molinos, tanto de energía hidráulica como eólica, representan el intento de mantener, en un mundo de violencia latente, el funcionamiento de un mínimo de apoyo logístico para la supervivencia de grupos sociales ya algo complejos, y por tanto vulnerables a las contingencias que quiebren su cotidianeidad.

Mortero

Mezcla de cal, arena y agua de consistencia plástica.

Moldura

Elemento corrido que se coloca sobre una superficie para decorarla y que se clasifica según su perfil, siendo normalmente de poca anchura.

Moldura tórica o tórada

La formada por el desarrollo de un semicirculo saliente.

Moneda forera

Tributo que se pagaba al rey cada siete años con el fin de que no alterase la ley de la moneda. Según Martínez Alcubilla se trataba de un tributo pagado al rey cada siete años como señal de vasallaje y consistía en 8 maravedíes de moneda vieja o 16 de la blanca por cada familia. Fue abolido en 1724.

Montazgo

Tributo pagado por el paso del ganado por un monte.

Morabetino

Antigua moneda almorávide de plata utilizada en la edad media. El año 1116 el vizconde Guerau de Ponç empeñó el castillo de Brunyola (Selva) con las casas de campo, servicios y cosechas por 400 morabetines a Pere Ramón de Vilademany.

Mortero

Argamasa.

Mosquete

El mosquete es un arma de fuego de infantería empleada desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, que se caracteriza por cargarse por el cañón (avancarga), y porque el mecanismo de disparo puede ser de mecha o de pedernal.

Mota 

Eminencia de poca altura, natural o artificial, que se levanta sobre un llano. Por sinécdoque puede aludir a una  mota castral.

También colina de tierra sobre la que se levanta un castillo. En España se da el nombre de mota a los castillos sobre tierra, a diferencia de los de  las rocas, que son los alzados sobre un suelo pétreo. La diferencia era importante, puesto que las motas se podían minar con mucha mayor facilidad que las rocas.

Mota y Aldea 

Fortificación, preferentemente altomedieval, construida con madera y tierra apisonada, que suele constar de una mota artificial para encumbrar una torre a modo de bastida, y a su pie un recinto con estaca para cobijar una población, todo ello habitualmente circundado por un foso. Puede admitir múltiples combinaciones a partir de esos elementos básicos.

En lo que se supone su forma primeriza y temprana, previa a la presencia de una mota aneja, ofrece notable similitud con la castrametación estacional romana y debió tener un carácter preferentemente comunal. Decaída la organización carolingia, y aún más fragmentado el territorio europeo entre el Vístula y el Ebro, los balbuceos de la primera época feudal fueron auspiciando la erección de motas, integrándose como elemento binario con las aldeas de foso, terraplén y estacada, preexistentes. La técnica para su construcción era simple, rápida y eficiente, difiriendo poco de la habitualmente empleada para los terraplenes perimetrales. El material se obtenía del foso que se excavaba, sin revestir. No requería mano de obra especializada. Se superponían capas sucesivas y decrecientes de tierra preferentemente arcillosa, cascajos y en ocasiones troncos para riostrar el conjunto, hasta alcanzar la altura de meseta deseada, de cinco a veinte metros, procurando un punto de equilibrio en el declive resultante para que, sin provocar una escorrentía pluvial excesivamente erosiva, generara unas laderas disuasorias, dificultosas de ascender para el agresor y fáciles de hostigar para el agredido. En ocasiones se aprovechaba una muela natural, procediéndose al acondicionamiento topográfico pertinente, o un pequeño curso de agua para habilitar un foso inundable, salvable con un puente, que al menos desde el siglo XI podía disponer de un sector retráctil precedido de otro durmiente.

En la meseta superior del volumen troncocónico obtenido, de diez a treinta metros de diámetro, se erigía una torre de gruesa carpintería. La superestructura de esas torres y empalizadas sólo nos son conocidas por la iconografía, pero parece razonable suponer que elevaban al menos dos plantas, por razones defensivas  y por parquedad de espacio disponible.

A partir de premisas tan simples como eficientes para el contexto poliorcético altomedieval, la práctica arqueológica, demuestra que se articulaban multitud de variantes, como motas con una, dos e incluso tres aldeas por una o dos motas anejas, y motas sin ninguna aldea adyacente.

Mozárabe 

Voz romance derivada del término árabe “must´arib”, es decir,”semejante al árabe” o “arabizado”. En la Alta Edad Media hispana designaba a un amplio número de hispanogodos que tras la conquista musulmana se mantuvieron fieles a sus creencias cristianas, aunque se hallaban sometidos a las leyes del Islam por medio de pactos. La comunidad mozárabe más numerosa de la España islámica se encontraba en Toledo, ciudad en la que gozó de una gran autonomía incluso después de la conquista de Alfonso VI. El resto de las comunidades mozárabes de Al-Ándalus quedaron prácticamente extinguidas tras las persecuciones a las que fueron sometida a partir del siglo XII a causa de la intolerancia religiosa de los “almorávides”. Desde el punto de vista artístico, su principal manifestación es la arquitectura, desarrollada entre los siglo IX y XI, y en donde se aúnan elementos inspirados en el arte califal y en el cristiano medieval. La decoración de libros miniados, la orfebrería y la talla del marfil son otras de las actividades artísticas más interesantes del arte mozárabe.

Mudejar

Estilo artístico desarrollado por los musulmanes que vivían en los territorios cristianos de la España bajomedieval. En arquitectura, entre sus características más comunes se encuentra la fusión de elementos románicos, góticos e islámicos, hecho que se traduce en la utilización de formas geométricas y vegetales en la decoración, así como en el uso de arcos de herradura y de medio punto.

Muela

Promontorio de poca altura sobre el llano. Se refiere también a la aldea que dispone de una torre en un cerro rodeada de una cerca de estacas y un foso.

Muladí

Se aplica a los cristianos que, durante la Reconquista, se hacían musulmanes y vivían entre los moros.

Muralla

Pared gruesa y alta dispuesta para la protección de una fortaleza o una población. Partes de la muralla: Parapeto, paradós, adarve, pasadizo, talud o rebotadero, zapata, relleno, paramentos, almena, merlón.

Muralla-Diafragma

Dispositivo de compartimentación destinado a segregar un reducto de resistencia, incluyendo la torre del homenaje, del conjunto  de la fortaleza, por medio de una muralla interior con adarve.

Particularmente en uso durante el siglo XV español, afectaba a fortalezas de considerable tamaño y espacios abiertos del tipo de las albacaras, ya que en circunstancias normales estas fortalezas tenían una escasísima guarnición, y solo entraba en funcionamiento la totalidad de la fortificación en caso de llegada de refuerzos o de acoger en su interior a la población del entorno amenazado, por lo que en ocasiones era necesario habilitar un pequeño sector o reducto, algo mayor que la torre del homenaje, dónde recluirse en épocas de paz, y así tener posibilidades de rechazar un siempre temido ataque, abandonando previamente el resto de la fortaleza. Cuando se trataba de castillos “recogidos” con predominancia de superficies cubiertas en torno a un pequeño patio de armas central, solo la torre del homenaje podía ser aislada del resto del edificio.

El dispositivo consistía esencialmente en una muralla interior con adarve, que unían otras dos exteriores y convergentes, generando una superficie amurallada y vagamente triangular, segregada del grueso de intramuros y con posibilidades defensivas autónomas y autosuficientes (aguadas, accesos etc.). En algunos casos la muralla-diafragma era precedida por su propio foso, salvado con puente retráctil.

Muralla Engrosada 

La que se forra por uno o ambos paramentos para reforzarla aumentando su espesor, reparar un descostre o corregir una patalogía de la construcción.

Resulta más habitual de lo que pudiera pensarse, aunque con frecuencia no es perceptible al cubrir el revestimiento por completo la estructura original, así eclipsada en su apariencia e incluso volúmenes al quedar como migajón o núcleo de una fortificación posterior, como ocurrió en algunos lienzos y torres de la cerca de Rodas tras el proceso de proto-abaluartamiento emprendido hacia 1480 por el Gran Maestre Pierre d´Aubusson.

 De igual forma, una torre de regulares proporciones puede convertirse en una gran masa forrándola exteriormente con el grueso muro, como ocurre con la del homenaje del castillo sevillano de Morón de la Frontera, que tiene en su interior una torre alcantarina del siglo XIV de 168m al cuadrado siendo la superficie c  de la construida por el III Conde de Ureña hacía 1528, de 495m al cuadrado.

Muralla Escudo

Alto y grueso lienzo de muralla que, interponiéndose en la única via de acceso, protege y ocultan una residencia más débilmente fortificada amparada tras ella.

Probablemente oriunda del área germánica, donde recibe el nombre de schildmauer, este peculiar dispositivo de defensa es característico de emplazamientos montañosos, en los que con frecuencia se ubica el propugnáculo en el extremo de una estrecha meseta, y por tanto con una sola posible vía de acceso e incluso aproximación, ante la que se concentraban las parcas defensas del reducto.

Muralla Urbana 

Defensas que circundan un núcleo urbano en recinto continuo.

El mundo altomedieval debió conocer un crecido número de ellas, en razonable estado de aprovechamiento, procedentes de la intensa y apresurada campaña de fortificación urbana extendida a casi todo el imperio a finales del siglo III y principios del IV, como reacción a las incursiones germanas inmediatamente anteriores. El retraimiento de la vida ciudadana impidió un reuso adecuado de las mismas, pero el restablecimiento pleno a partir del siglo XII debió tomar referencia en los aún abundantes restos de la castrametación bajo-imperial romana a la hora de renovar a fondo o sacar de nueva planta cercas para las ciudades de repoblación realenga como en Ávila.

Muralla en Zigzag Flanqueante

Cerca de planta  regularmente zigzagueante para obtener el flanqueo sin disponer de torres.

Las murallas en dientes de sierra o en cremallera, variantes ambas del mismo concepto del zigzag flanqueante, se usaban desde la época de Filipo II de Macedonia (382-336 a.C.), concebidas según Filón de Bizancio por el ingeniero Polyados. De escaso uso en el Pelloponeso Aunque abundantes en Asia Menor, tienen su época entre los años 340 y 260; aunque se le reproche a su adarve la escasa superficie para remplazar la artillería neurobalística. La fortificación bizantina recurre poco a este diseño, salvo en el periodo obscuro de los siglos VII y VIII, como en la cerca de la ciudad de jonia de Metrópolis.

Excepcionalmente, en Castilla y Aragón aparecen murallas en zigzag flanqueante a lo largo de la Baja Edad Media, como en el castillo toledano de Almonacid, aunque es en las cercas y corachas urbanas donde su presencia es más constante, así en las coaquenses de Belmonte, Cañete y Ucles.

Muro de carga

Pared sobre la que se apoyan las vigas de un piso, descansa una cubierta o ejerce presión una bóveda. Es elemento primordial en el sistema constructivo que basa la transmisión del peso del edificio al terreno a través de los propios muros de la obra.


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