Muralla de Cuellar

Nombre: Muralla de Cuellar
Localidad: Cuellar
Provincia: Segovia
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Muralla
Estado: Restaurada
Visita: Horarios
Localización: Muralla N41° 24.015′ W4° 19.121′, Arco de San Basilio N41° 24.104′ W4° 19.158′, Puerta de San Martin N41° 24.078′ W4° 18.959′, Arco de San Andres N41° 24.141′ W4° 18.952′

La muralla de Cuéllar es una cerca militar de origen románico que rodea el casco antiguo de la villa segoviana de Cuéllar. Representa uno de los conjuntos murados más importantes y mejor conservados de la comunidad autónoma de Castilla y León.

El conjunto amurallado consta de tres recintos diferenciados: el de la ciudad, la ciudadela y la contramuralla. Además, se han encontrado restos arqueológicos de un cuarto recinto, actualmente desaparecido. Las murallas fueron construidas a partir del siglo XI y reforzadas en el siglo XV por Francisco Fernández de la Cueva, segundo duque de Alburquerque y señor de la villa. Inicialmente tenían, en su conjunto, una longitud superior a los 2.000 metros (2 km), de los cuales se conservan aproximadamente 1.400. Poseen metro y medio de grosor y una altura media superior a los cinco metros. Se conservan siete de las once puertas que permitían el acceso a diferentes puntos de la población, destacando entre todas ellas el arco de San Basilio, de estilo mudéjar.

A partir del siglo XVII dejaron de tener una utilidad defensiva, y el interés por su conservación fue decayendo hasta que, en el siglo XIX, se comenzaron a derribar los tramos más deteriorados. Esto, junto con los hundimientos provocados por el desgaste y el abandono, hicieron que se perdiese una cuarta parte de los muros. En los años 1970 se comenzó a frenar este deterioro, rehabilitando diferentes partes.

En la actualidad, la muralla posee un perímetro total que supera los 1.400 metros, de los más de 2.000 de origen, por lo que se conservan tres cuartas partes de la misma. Delimita en su interior una superficie de aproximadamente 14 hectáreas, y se integra perfectamente con el castillo, que es el principal baluarte defensivo de la villa.

muralla-de-cuellar-2 plano-cuellar-villa

Componen la muralla dos recintos diferentes unidos entre sí: la ciudadela y la ciudad. Ofrecen un grosor de un metro y medio aproximadamente y una altura que sobrepasa los 5 metros. La planta que delimitan sus muros puede asemejarse a la forma elíptica; en sus dos extremos y reforzando el perímetro en sus lugares más vulnerables, destacan dos construcciones: al oeste el castillo, y en el flanco oriental la iglesia de San Pedro, con su ábside bajomedieval proyectado fuera del recinto amurallado, de modo similar al que presenta el de la Catedral de Ávila (allí conocido como cimorro), y con un remate de sólidos contrafuertes.

Los materiales empleados son fundamentalmente de labores de cal y canto en mampostería, con algunos toques mudéjares en el torreón del arco de las Cuevas, el arco de San Andrés, el torreón de los Daza, el arco de San Basilio y la puerta sur del castillo. Los muros se levantan con una sucesión de hiladas de piedras de forma irregular y sin tallar, cogidas entre sí con cal. En la actualidad sólo algunos paños de muralla conservan su almenado, y se ha perdido casi en su totalidad el paseo de ronda o defensa por el que discurrían los soldados. También se observan restos de aspilleras y matacanes, principalmente en el entorno del arco de San Martín. No se tiene conocimiento de cómo eran los arcos de las Cuevas (posiblemente mudéjar a juzgar por su torreón), la Trinidad y Carchena.

La ciudadela parece seguir las antiguas fortificaciones del castro celtibérico destruido por los romanos; por otra parte semeja las construcciones de las alcazabas musulmanas. Como en los complejos defensivos de otras ciudades, también en Cuéllar las iglesias servían de remate a las murallas, así la de San Esteban y la de Santiago lo eran de la ciudadela, y San Pedro de la ciudad.

muralla-de-cuellar-7Muralla de la ciudadela

En la parte más alta de la colina sobre la que se levanta Cuéllar, se localiza el primer recinto amurallado, el llamado de la ciudadela, que delimita un área separada del resto del burgo. Se trata del primer recinto murado de la villa, que más tarde se amplió colina abajo como consecuencia del crecimiento urbano. Abarca aproximadamente dos quintos de la superficie total amurallada, y se caracteriza por su situación más elevada, por su proximidad al castillo, y por su menor densidad de edificaciones, que se debe en parte, a la extensa explanada ubicada frente al castillo.

Partía del propio castillo, y atravesaba la Huerta del Duque mediante un largo paño al que sólo le falta el almenado, que aún se conservaba a mediados del siglo XIX, cortado a medio camino por el portillo mudéjar del Castillo. Remata este lienzo en un torreón cuadrangular con decoración mudéjar, que formaba parte de la defensa del desaparecido arco de las Cuevas. Es posible que en este punto se abriera otro portillo para dar entrada a la ciudad justo delante del desaparecido arco de las Cuevas, pues éste pertenecía a la ciudadela.

Desde la calle de las Cuevas la muralla continuaba su recorrido hasta el arco de Santiago, cuyo torreón era a la vez campanario de la iglesia de su nombre, adosada al muro. Desde este punto partía uno de los tramos más fuertes del recinto que aún conserva parte de su almenado, estaba defendido por un torreón intermedio de forma cuadrangular que se localiza en perfecto estado, y finalizaba en el fortísimo arco de San Martín. Una vez en él, la muralla hacía un quiebro en conformidad con la línea del terreno dirigiéndose a la parte trasera de la iglesia de San Esteban, dejándola fuera del recinto y aprovechando su ábside como bastión adelantado de la muralla, que se dirigía a cerrar tras el Estudio de Gramática. El paño de muro que une el Estudio con la puerta de la Judería es uno de los mejor conservados. Al igual que ocurría en el arco de las Cuevas, en este punto nace la muralla de la ciudad en busca del arco de San Andrés. Desde la Judería partía nuevamente la muralla a su encuentro con el castillo, también fortalecido por otro torreón semejante a los citados, actualmente desmochado y denominado Torreón de los Daza, por estar adosado a la casa solariega de esta familia nobiliaria ubicada en la plaza de San Gil. La muralla llegaba al arco de San Basilio a través de un paño prácticamente desaparecido en la actualidad, y de éste arrancaba otro paño que fue derribado para cruzar una calle en 1955 y que moría finalmente en el castillo.

La ciudadela era casi inexpugnable, y resultaba difícil penetrar en el recinto de la ciudad. Existían además defensas exteriores que vigilaban el valle. Dentro del recinto se integraban cinco puertas de acceso, a través de las cuales se accedía desde los distintos arrabales que conformaban la población; sólo se conservan cuatro, habiendo desaparecido el llamado arco de las Cuevas. Además, las iglesias de San Esteban y Santiago se convertían en baluartes defensivos para cerrar este primer recinto amurallado.

Puertas de acceso

Este recinto contenía cinco puertas interiores que comunicaban la ciudadela con el resto de la ciudad. El arco de San Basilio está orientado hacia el camino de Valladolid, Olmedo y Medina del Campo. San Martín, la más céntrica, unía la explanada del castillo con la importante plaza del Mercado del Pan; el arco de Santiago permitía el acceso desde el barrio de la Morería a la parte alta de la Villa; más al norte se sitúa la puerta de la Judería. Por último, el arco de las Cuevas permitía el acceso a la parte más meridional de la ciudad.

muralla-de-cuellar-3

  • Arco de San Basilio. Denominado inicialmente Puerta del Robledo, a partir del siglo XVII adoptó el nombre del monasterio fundado frente al mismo, bajo la advocación de San Basilio. Se trata de la puerta de acceso directo al recinto de la ciudadela, ubicado en la zona noroeste, y consiste en una pequeña fortaleza flanqueada de un cubo torneado y de un torreón de planta rectangular entre los que se localiza el adarve, sobre un arco de triple anillo.35 Su construcción es una combinación de mampostería y ladrillo, con labores mudéjares en las arquerías y el torreón, que guarda similitud con el mudéjar toledano. Corona la puerta un triple armorial compuesto por las armas de Cueva y Toledo en los laterales, y centradas las del concejo de Cuéllar.

muralla-de-cuellar-4

  • Puerta de la Judería. Se la nombró así por estar integrada dentro del barrio hebreo de la villa. Se trata de la puerta que comunicaba ambos recintos, y su tamaño es el más reducido de todas. A diferencia del resto que se conserva, ésta puerta no contiene torreones ni otra edificación de defensa, y está excavada directamente en la muralla, sin que sobresalga del paño.

muralla-de-cuellar-5

  • Arco de San Martín. Situado al este de la muralla, ya se denominaba así en 1437, cuando Fadrique de Aragón, conde de Luna, tomó posesión de la villa frente a este arco. Flanquean la puerta dos torreones de planta rectangular, que llevan los escudos de la Casa de Alburquerque, armas de la Cueva y Toledo. Destacan también las dovelas bajo las que se enmarca el escudo del concejo de la villa, que corona la puerta.

 

  • Arco de Santiago. Nombre adoptado de la iglesia contigua al mismo. Es, junto con la puerta de la Judería, el de menor tamaño del conjunto, pues se trata por decirlo de algún modo, de una puerta peatonal, ya que su reducido tamaño impedía el paso de la posible caballería enemiga, si ésta hubiera logrado atravesar la muralla de la ciudad. Su torreón defensivo era al mismo tiempo campanario de la iglesia adyacente, así como el ábside de la misma permitía la defensa del arco antes de que fuera tomado. Se hundió en 1977 y fue restaurado de inmediato, aunque perdió buena parte de su altura.

 

  • Arco de las Cuevas. Se desconoce el diseño de su construcción, pero a juzgar por el torreón cuadrangular que se conserva con decoración mudéjar, es posible que dicho arte se extendiese al conjunto. En él nacía la muralla de la ciudad; en 1858 su estado ya era de ruina y debió derribarse hacia 1895.

 

Además, dentro del recinto se localiza el portillo del castillo, que conserva restos de decoración mudéjar y está situado a medio camino entre la muralla que conectaba el castillo con el arco de las Cuevas, justo frente a la torre de la iglesia de San Martín, abierto y salvado el desnivel entre ‘La Huerta del Duque’ y ‘La explanada del castillo’ mediante unas escaleras tras la restauración de 2011. Se trata de un portillo para jinetes que comunicaba con el glacis.

Muralla de la ciudad

De la muralla exterior que rodeaba el recinto de la ciudad se conservan pocos restos. Partía de la muralla de la ciudadela, cerca del arco de las Cuevas, donde aún se conserva parte del muro de arranque muy rebajado. Seguía su trayectoria hacia el convento de la Trinidad, sobre el que aún permanece en pie la base de un fuerte torreón, continuado por la muralla, que hace un quiebro hacia el sur para encontrarse con el desaparecido arco de la Trinidad después de discurrir por el portillo de Santa Marina.

A partir del arco de la Trinidad, la muralla apenas es visible en la actualidad, pues permanece oculta tras las edificaciones modernas, pero su trazado cruzaba en línea recta hasta encontrarse con la iglesia de San Pedro, a la que se adhiere por su parte trasera para convertir el templo en un fortín de defensa de la desaparecida puerta de San Pedro, situada en la parte más vulnerable de la villa.

Continúa la muralla por la calle que lleva su nombre, hasta la desaparecida puerta de Carchena, que también formaba un gran conjunto fortificado. A partir de ella el muro atraviesa el Palacio de Santa Cruz, reapareciendo en su fachada trasera como base de una galería de madera propia del palacio, continuando hacia el norte hasta el paño del Hospital de la Magdalena y terminando en el arco de San Andrés. Una vez pasado el arco el muro se dirigía nuevamente a su unión con la muralla de la ciudadela, junto a la puerta de la Judería, guardando en este recinto la plaza mayor y el núcleo de la ciudad antigua.

Puertas de acceso

El recinto de la ciudad contaba con cuatro puertas principales, de las cuales sólo se conserva una, la llamada de San Andrés. Como puede verse por su disposición, la localización de las puertas coincide con cierta precisión con el discurrir de las principales vías de comunicación que atraviesan Cuéllar. Así, el arco de San Andrés está próximo al camino que conduce a Valladolid, a Olmedo y a Medina del Campo; la puerta de Carchena se levanta en dirección a Peñafiel, el arco de San Pedro coincidía con la salida para quienes tomasen la dirección de Segovia y Cantalejo, y el de la Trinidad llevaba al camino de Arévalo.

muralla-de-cuellar-6

  • Arco de San Andrés. Situado en el lado norte, es uno de los de mayor esbeltez del conjunto; conserva restos mudéjares, y porta unas dovelas grandes, que enmarcan el escudo del concejo. Aún pueden apreciarse los quicios en que se apoyaban los portones con que se cerraba.

 

  • Arco de Carchena. Localizado en la calle de su nombre, en el lado noroeste de la muralla, conectaba la zona franciscana conventual (tres monasterios) con el centro administrativo civil, la plaza mayor. Fue conocido posteriormente como Arco de San Francisco, por su cercanía con este monasterio. Aparece citado como de Carchena en 1416, año en que tomó posesión de la villa el Infante don Juan, por medio de un regidor y a los pies del arco.nota 6 Fue mandado derribar por hallarse en ruinas en el año 1873, y a pesar de que no se tiene conocimiento gráfico de su forma y tamaño, sí se conserva una parte de lo que pudo ser la torre defensiva del lado norte de dicha puerta, así como un importante tramo de la muralla y la liza, que corresponde con la actual calle de La Muralla.

 

  • Arco de San Pedro. Ubicado al sudeste de la muralla, y situado junto a la iglesia del mismo nombre, hacía las veces de puerta principal de la villa, siendo el escenario elegido para algunas manifestaciones públicas cargadas de un fuerte simbolismo, como los cambios de titularidad del señorío de la Comunidad. Fue derribado en 1895 y sobre el mismo existían salas y casas habitadas.

 

  • Arco de la Trinidad. Se localizaba en el ángulo sur, y permitía el acceso al arrabal en torno a la iglesia de El Salvador y a los pies de Santa María de la Cuesta. No se conoce su forma y características, ya que fue mandado derribar entre 1879 y 1880 debido a su estado de ruina. Debe su nombre al cercano convento de la Trinidad, y todavía puede contemplarse el arranque del arco en una fachada de las edificaciones modernas.

Dentro de este recinto se localiza una puerta más, el conocido Portillo de Santa Marina, de estilo mudéjar, que comunicaba el espacio ocupado por las antiguas carnicerías con las huertas aledañas al convento de la Trinidad. Su entorno es conocido con el nombre de Dexángel, derivado de desagüe, puesto que los desagües de las carnicerías y otras aguas sucias pasaban bajo el paño de muralla de esta zona camino a la Huerta Herrera. Se trata en definitiva de un acceso de vigilancia.

Fuente y mas información

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Muralla de Cuéllar en su versión del 26 de Agosto 2017, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

  • Suscríbete a Castillos del Olvido

    Introduce tu correo electrónico para suscribirte y recibir notificaciones de nuevas entradas.