Muralla de Cuenca

Nombre: Muralla de Cuenca
Localidad: Cuenca
Provincia: Cuenca
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Muralla
Estado: Ruina consolidada
Visita: Exterior
Localización:
Arco de Bezudo  N40° 04.905′ W2° 07.613′ Puerta de San Juan  N40° 04.587′ W2° 07.994′ Puerta de Valencia  N40° 04.451′ W2° 07.918′
Torre de Muralla  N40° 04.491′ W2° 07.887′ Muralla calle Santa Lucía  N40° 04.491′ W2° 07.910′ Puerta de San Juan  N40° 04.587′ W2° 07.994′
Muralla de Cuenca  N40° 04.591′ W2° 08.074′

 

 

La cerca bajo la Alcazaba y Torre de Mangana

La muralla de Cuenca, construida en época musulmana entre los siglos X y XI, fue modificada tras la conquista cristiana de la ciudad y, posteriormente, entre los siglos XV y XVI, momento en que se le abrieron nuevos postigos y se le realizaron diferentes obras de consolidación. A partir de este último siglo, van surgiendo nuevas construcciones que, anexándose a la misma, utilizan la propia muralla como parte de la edificación, algo que aún se puede ver en las calles Moneda y Retiro y junto a la Plaza del Carmen, donde se encontraba la Alcazaba.

Más tarde, en los siglos XVIII y XIX, fue desapareciendo gran parte de sus puertas y de sus lienzos, habiéndose salvado algunos de los elementos actualmente conservados por formar parte vital de algunos edificios. La muralla estaba fabricada, en su mayor parte, de mampostería con refuerzos de sillares en algunos puntos, como las esquinas de varias de sus torres.

Paños de la muralla en la Calle de Palafox y calle de Santa Lucía

Las puertas de la muralla tenían una doble función, ya que además de permitir la entrada y salida de personal, constituían un medio de fiscalizar las mercancías que entraban y salían de la ciudad mediante los impuestos que por ello se cobraban, estando su apertura y cierre regulada por un horario que se adaptaba a las particularidades situaciones de riesgos bélicos o epidemias. Su construcción era de madera reforzada con barrotes y planchas de hierro, existiendo algunas (la del Castillo, la de San Juan y la de Valencia) que además contaban con rastrillos o puentes levadizos. En un principio, se cree que la ciudad tenía seis puertas y tres postigos, habiendo variado su número a lo largo de la historia.

Arco de Bezudo y torres de la coracha

Puerta del Castillo, o de Bab al-Zudda, estaba situada al Noreste de Cuenca, y fue reedificada en el siglo XVI, adoptando el nombre de Puerta de los Hermanos Bezudo, en honor a los mismos, los dos primeros en entrar en la ciudad, algo que le costaría la vida a Pedro, uno de ellos, durante la ocupación de Fernán de Minaya.

Puerta del Mercado, situada entre el castillo y la ciudad, y también conocida como de San Pedro por estar cerca de esta iglesia.

Puerta de San Pablo, o de Santa María, situada al Este de la ciudad, junto a las Casas Colgadas, en particular por debajo de la Casa de la Sirena, e igualmente inexistente hoy.

Paño de la Puerta de Valencia y construciones integradas en las muralla

Puerta de Valencia, una de las principales y protegida, por ello, con forro de hierro en las puertas, puente levadizo y torres; se reconstruyó en el siglo XVI y fue definitivamente derruida a partir de 1865.

Puerta del Postigo, dotada de torres y con forma de codo, se encontraba al inicio de las calles de las Tablas y del Pósito, junto a las Escalerillas del Gallo; por ella entró Fernando “el Católico” en 1497 tras jurar previamente el Fuero de Cuenca y las Leyes de Castilla; en 1891, hubo de derribarse debido a las malas condiciones en que se encontraba.

Puerta de Huete, o de Puente Seca, era la entrada principal a la ciudad y la mejor protegida de todas; se encontraba situada al principio de la Calle Palafox, donde el edificio de igual nombre, tras un puente defendido por dos torreones y estaba dotada de recias compuertas que, al abrirlas, si el enemigo llegaba hasta ella, podían provocar una inundación con las aguas del Huécar que mantenía embalsadas.

Puerta de San Juan, o de Aljaraz, por donde, según cuenta la tradición, penetraron las fuerzas de Alfonso VIII que conquistaron la ciudad, ha formado parte de la muralla conquense desde la época musulmana, cuando tenía el nombre de Puerta de Aljaraz, desconociéndose el nombre de su constructor inicial, aunque no de quién la reconstruyó en el siglo XVI: el maestro cantero Juanes de Zubeta. Posteriormente, las reformas que se llevaron a cabo durante los siglos XVIII y XIX hicieron desaparecer los torreones que, según algunas fuentes, protegían la entrada, construyéndose, además, una serie de viviendas por encima de ella que la hicieron desaparecer casi por completo. En la actualidad, está formada por dos arcos de distintos tipos y comunicados entre sí mediante un pasadizo de piedra; el que se abre al interior de la ciudad, a la Calle General Mola, 2, es un amplio arco de tipo carpanel, y el que da al exterior es de tipo apuntado, estando comunicado este último con la Hoz del Júcar a través de una escalera igualmente de piedra.

Puerta de la Buharda, que no formaba parte de las puertas construidas inicialmente y se localizaba en la ribera del Júcar, por donde se podía cruzar el río, fuera de la muralla y protegida con un muro y una torre; destruida en 1468 por una inundación y posteriormente reconstruida, no se ha conservado hasta la época actual.

Postigo de San Martín, junto a la iglesia de igual nombre, desapareció a mediados del siglo XIII.

Postigo de San Miguelillo, desaparecido a finales del siglo XIX, se encontraba entre la muralla y la primera casa del Barrio del Retiro, y por él se llegaba hasta el Puente de Palo.

Postigo de los Descalzos, llamado también de San Bartolomé y Puerta Nueva, se levantaba cerca del Convento de los Franciscanos Descalzos de San Pedro Alcántara, en la Bajada de las Angustias.

Postigo Postiguillo de Santa Cruz, como el propio nombre indica, no tenía gran importancia y se desconoce cualquier información sobre él, excepto que estaba cerca de la Iglesia de Santa Cruz.

Postigo de Santa María, que se encontraba cerca del anterior y que igualmente no ha llegado hasta nuestros días.

Torreón del castillo de Cuenca, junto al Arco de Bezudo

Así, entre los restos de la fortificación conservados, quedan, además de los existentes en las dos calles antes mencionadas y algunos otros de menor importancia, los que podemos hallar en la parte más alta de la ciudad, en la zona conocida como el castillo de Cuenca, en donde se suceden, de Sur a Norte: una gran torre que formaba parte del antiguo castillo musulmán; a su lado, la Puerta de Bezudo; y por delante de ésta, cruzando el foso exterior de la muralla, excavado en la piedra, el Puente de Bezudo, ambos levantados inicialmente en el siglo XI y reconstruidos y modificados en el XVI; al otro lado de la puerta, hay otra torre, de más pequeño tamaño, que, junto a la mayor, servían de protección a esta entrada. A continuación, y siguiendo la dirección Noroeste de la muralla, se encuentran otras dos torres, la primera, separada unos 14 metros de la anterior y a unos 12 de la siguiente, tras la cual no hay sino otros 10 metros de muralla en desigual estado de conservación.

Fuente

www.unaventanadesdemadrid.com/cuenca.html