Muralla de Medina de Pomar

On by Pedro Mª Vargas



  • Nombre: Muralla de Medina de Pomar
  • Localidad: Medina de Pomar
  • Comarca: Las Merindades
  • Provincia: Burgos
  • Comunidad: Castilla y León
  • Tipología: Muralla
  • Estado: Bueno
  • Visita: Libre


No lejos del Ebro, rodeada de montañas y sobre un altozano, se alza Medina de Pomar. «Medina significa «ciudad» en árabe y lo es des- de 1894. por decisión de María Cristina» (Fr. Valentin de la Cruz).

Después de atravesar los pastos ganaderos de Espinosa de los Monteros, el río Trueba penetra en la región circundante a Medina, fecundando sus campos con modernas técnicas de regadío. Más abajo pasa delante del denso caserío de la ciudad. En la terminología renacentista recibían, esta región y las circundantes, el nombre de «La Montaíía, y es que si algo caracteriza a la región norte de Burgos es su aspecto montuoso.

Dentro por completo de la antigua Autrigonia cántabra se le puede llamar el solar primitivo de ambas Castillas y que por la densidad de su población y crecido número de sus lugares equivale a una verdadera provincia, con caracteres muy especiales.

«Villa con ayuntamiento en la provincia, diócesis, audiencia territorial de Burgos, partido judicial de Villarcayo, situado en un llano de una legua de largo y sobre la mayor altura que sobre él se eleva. Surcan el terreno ríos llamados Trueba, Nela, Ebro. Sobre el Trueba existe un puente de piedra sillar de cinco pies de ancho y con siete arcos». Así lo describe en su Diccionario Geográfico 1). Pascual Madoz en 1848. La ciudad antigua poco ha cambiado. Sus calles tortuosas nos trasladan a la Edad Media.

El 4 de diciembre de 1369 Enrique II nombra señor de la villa a Pe- dro Fernández de Velasco, en premio a sus servicios.

Medina se encuentra sobre un promontorio pero su posición defensiva es desigual. Al Este corre el río Trucha; el nivel del terreno es brusco por este lado. Esto hizo que fuera menos vulnerable que por el contrario, que es continuación de la llanura que se extiende hasta Villarcayo. En este lugar es donde se alza el castillo.

La villa amurallada se circunscribía en un rectángulo alargado de Norte a Sur. El hecho de estar amurallada configuró su plano. La calle prin- cipal siempre fue la del Condestable. El resto de las callejuelas van a de- sembocar a ésta. Todas son tortuosas, propias de una población de crecimiento orgánico. Podría incluirse Medina dentro de las ciudades que Picci- nato clasifica como «ciudades con plano de espina de pez».

Puerta de Oriente

Varias puertas daban acceso a la ciudad. La de Santa Clara cerca del convento, destruida. La de «La Cadena» (2,60 ms. de ancha por 2,90 ms. de alta): es de tipo ojival, quizá la más antigua como parece indicar su robustez, tosquedad en forma geométrica no definida. Defendida por un torreón de pintoresco aspecto, tenía un puente levadizo. La puerta de «Somavilla», destruida para ensanche de la ciudad no hace muchos años. La de la calle del Condestable (2,90 ms. de anchura por 2 ms. de altura hasta los salmeres). Sirvió de puerta de comunicación entre las dos partes en que estaba dividida la ciudad amurallada. Fué su puerta Norte y posible- mente la principal de todas, antes de prolongarse las murallas. Es también ojival, de dovelas mejor talladas que las de la Cadena. La puerta de la «Judería» es la más tardía. Su perfecto trazado, a base de un arco de medio punto, y su exacta construcción nos demuestra ser de la época del Renacimiento. Se construiría entre 1510-1550, sustituyendo alguna otra pe- queña o derruida. Existe además «un Portillo» (1,90 ms. de anchura por 1,87 ms. hasta su salmer), que comunica el exterior de las mullaras con la iglesia de Santa Cruz.

La muralla es toda ella de canto rodado, unidos con cal. Es del tipo de «opus incertum» romano. Hay grandes cubos que dividen la muralla cada cierta distancia (unos 18 ms.). Por su forma parece que se hicieron más con el fin de servir de contrafuertes que para perfeccionar el sistema defensivo. El grosor medio de este muro de mampostería suele ser de 3 ms. Los cubos tienen una anchura de 5,90 ms. Su figura es la de una tercera parte de círculo adosado a la muralla.

«Las defensas que rodearon el barrio Norte debieron comenzar a cons- truirse hacia el primer tercio del siglo XV, porque ya en aquella fecha cons- ta en documentos el Concejo de la Villa reservaba parte de las multas y pechos para las obras de la «cerca» comprendiendo dentro de su perímetro toda la parte baja de la villa que no estaba murada» (García Sáinz de Baranda).

Cuando García de Salazar escribió sus «Bienandanzas e Fortunas» (hacia 1470), ya debían estar construidos, eso parece darnos a entender cuando describe las luchas entre los Fernández de Velasco y los García de Salazar de la Cerca. «E después de muchos muertos e feridos de ambas partes fueron vencidos los de Velasco e seguidos fasta las puertas de Medina». Aún antes, en la escritura de la fundación del Hospital de la Vera Cruz nos dice Don Pedro Fernández de Velasco: «el provisor sea casado… e morador que viva dentro de la cerca de la dha. mi villa». (Dada en Valladolid el 14 de agosto de 14.52). Es de suponer que aún antes de esta última fecha, gran parte de éllas estarían construidas, al menos las más cercanas al Castillo. Todo nos hace pensar que se comenzaron a construir poco después de 1369, cuando Don Pedro consigue la villa de Enrique II y que aunque lentamente para 1452 ya estaban acabadas al menos las más antiguas.

Arco de la Judería o Arco de la Cadena

Actualmente se encuentran en gran parte destruidas. Las mejor conservadas son las que van desde el arco de la Cadena hasta la iglesia de San Felipe Neri y desde aquí en ángulo recto pasan tras la iglesia de Santa Cruz. Restos quedan en la parte Oeste del Castillo. Ninguna tiene almenas. Se debe en parte su conservación al hecho de estar adosadas a casas modernas o formar parte de las iglesias citadas. Junto al arco de la Cadena estuvo el torreón de los alcaides nombrados por los Velasco. Según un plano antiguo (1868) tenía planta estrellada de forma irregular.

¿Por qué la construcción de unas murallas para defender un pueblo del norte de España, cuando la reconquista estaba ya acabada? Sólo hay una respuesta: el ser residencia habitual de una poderosa familia. De la misma manera que el Castillo, las muradas eran medios de defensa frente a las Merindades sublevadas, y especialmente en las interminables luchas nobiliarias, mal endémico de finales de la Edad Media, relatadas por García de Salazar.

Bibliografía: Arquitectura de Medina de Pomar. Inocencio Cadiñanos Bardeci

Arco de la Judería

Pasaje de Santa Cruz

Puerta de la Cadena

Puerta de Oriente

 

Galeria 1

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