Muralla de Madrigal de las Altas Torres

Nombre: Muralla de Madrigal de las Altas Torres
Localidad: Madrigal de las Altas Torres
Provincia: Ávila
Comunidad: Castilla y León
Estado: Ruina consolidada
Visita: Exterior
Localización: Muralla N41° 05.218′ W4° 59.987′ – Puerta de Arévalo N41° 05.225′ W4° 59.642′ – Puerta de Cantalapiedra N41° 05.483′ W5° 00.095′ Puerta de Medina  N41° 05.507′ W4° 59.705′

 

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La muralla es una soberbia construcción románico-mudéjar de carácter militar, que de conservarse completa competiría en grandeza con la de Ávila. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931. También es oscuro su origen. Parece que entre los siglos XI y XII se levantó una primera cerca ante la amenaza almorávide. Una segunda se levantaría en tiempos de Sancho III, a mediados del siglo XII, con motivo de las disputas entre los reinos de Castilla y León y la invasión almohade.

 

 

La actual se inició durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214) y debió continuar durante todo el siglo XIII fundiéndose lo románico, lo gótico inicial y lo mudéjar. Para comienzos del siglo XIV debió estar terminada, pues Fernando IV manda derribarla como castigo por el proceso de emancipación de Madrigal con respecto a Arévalo, acción que obviamente no llegó a realizarse, posiblemente por encontrarse numerosas viviendas adosadas a sus muros.

 

 

La forma de la muralla de Madrigal es un enorme óvalo irregular y alargado de este a oeste, con trazos curvos y rodeando una superficie aproximada de 390.400 m2, similar al espacio amurallado de la ciudad de Ávila. Tenía entre 60 y 80 torreones, sin incluir las que forman las puertas. Del destrozo secular sólo perviven 23. Estos torreones son cuadrados y sobresalientes respecto al lienzo de la muralla.

 

 

La longitud de la muralla estaría cercana a 2.300 metros. Su espesor tiene una media de 1,5 metros, pero para mayor refuerzo disponía de una barbacana exterior y en medio un foso, lo que hacía al conjunto inexpugnable. Su material básico es tapial de tierra apisonada y piedra de río encintado de ladrillo. Tenía cinco castillos pentagonales e irregulares para cada puerta. Actualmente sólo tiene cuatro abiertas en los lienzos en dirección a otras tantas poblaciones importantes: Medina al norte, Arévalo al este, Peñaranda al sur y Cantalapiedra al oeste, además del portón de Mamblas.

 

 

El tramo mejor conservado es el meridional, y la puerta más espectacular, aunque con un sinfín de malas restauraciones es la puerta de Cantalapiedra.

 

 

La puerta de Arévalo es de las más “fuertes” del recinto, al ser sus torres macizas hasta el adarve, con sala con ventanas. De esta puerta a la de Medina, pocos cubos quedan.

 

 

La propia Puerta de Medina consta de arco de entrada y torre poligonal. El tramo hasta llegar a la Puerta de Cantalapiedra tiene algún cubo pentagonal, lo demás ha sido derribado.

 

 

La Puerta de Cantalapiedra, a pesar de las reformas, es la más espectacular con dos torres de diferente altura, una de planta pentagonal de gran tamaño y la otra cuadrada, que rodean el ingreso ojival. La torre pentagonal tiene un cuerpo inferior macizo y luego dos vanos ojivales de grandes dimensiones, vista desde el interior.

 

 

Desde la Puerta de Cantalapiedra a la de Peñaranda se inicia un tramo en buen estado en el que quedan diez torre cuadradas y una pentagonal.

 

 

Por último desde la Puerta de Peñaranda a la de Arévalo, quedan los seis cubos cuadrados que existieron originalmente, siendo el tramo mejor conservado.

 

Fuente

www.arteguias.com

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