Puente fortificado de Balmaseda

Nombre: Puente fortificado de Balmaseda, Puente Viejo, Puente de la Muza
Localidad: Balmaseda
Provincia: Vizcaya
Comunidad: País Vasco
Tipología: Puente fortificado
Estado: Bueno
Visita: Libre
Localización: N43 11.569 W3 11.725

Pertenece a la familia de puentes fortificados bajomedievales y es lugar más emblemático de Balmaseda, también que se ha convertido en el símbolo por antonomasia de la Villa y su rico pasado como enclave comercial. Es un puente medieval del siglo XV, que está construido sobre las cepas de uno anterior del siglo XII que era de madera (por eso es conocido como Romano).

El puente consta de tres arcos desiguales, siendo mucho más ancho y esbelto el central. Sobre un lado del puente se alza un torreón en cuyo interior hay una pequeña sala desde donde se defendía a la Villa, a la que se accede a través de unas escaleras de caracol.

Era una de las antiguas puertas de acceso a la villa y tenía la función de aduana, pues era el lugar en el que tenían que pagar impuestos los mercaderes, comerciantes y demás personas ajenas a Balmaseda que querían acceder a la villa, ya que era parte de la antigua calzada romana que unía Castilla y Flaviobriga (Castro Urdiales).

Carece de tráfico rodado y su calzada está adoquinada. Debido a la forma peculiar de este puente y a su pavimento, el paso de carros y caballerías se hacía dificultoso, por lo que se decidió la construcción de otros puentes. 1

Une los barrios del Cristo y San Lorenzo, el antiguo barrio judío, que ocupó una modesta aljama judía hasta 1492.

Los romanos consideraban que las torres eran elementos accesorios de los puentes que servían como modestos templos en los que se rendía homenaje a los dioses y a la memoria de los promotores de esas obras de ingeniería (es el caso del puente de Alcántara). Sustituido el tablero plano de estas estructuras por la característica silueta alomada, el modelo asumiría en la Edad Media una función defensiva (cabeza de puente). El castillete presenta un paso en arco apuntado que encima tiene una cámara asomada al exterior por ventanas pequeñas -habitáculo que debió de servir como cuarto de guardia- y una escalera pétrea de acceso.

Por el lado de la villa aún quiere reconocerse un escudo pintado, rococó, sobre soporte de yeso. Sin duda se trata del blasón de Balmaseda; no en vano, a menudo los puentes asumían la iconografía heráldica local como identificadores de su propia imagen.

Jean Rosmithal narra un incidente que tuvo lugar en 1465 entre el personal encargado de cobrar el impuesto y un viajero indignado por la abusiva gabela. Según este autor, sólo la fama de violentos de los pontazgueros de Balmaseda disuadió a la comitiva del uso de sus armas de fuego.

“A la sazón -cuenta Rosmithal- era puente de madera en lo esencial pero disponía ya del castillete”, que describe como bella torre. Lo más seguro es que los dos arcos pequeños fueran ya entonces de piedra y el mayor de madera, construyéndose al actual poco después. La naturaleza medieval del puente en lo que son las cepas parece confirmarse por las marcas de cantero que se aprecian en las épocas de estiaje en el pilar del torrejón. Dichas muescas coinciden con algunas de las que se aprecian en las iglesitas rurales del cercano valle burgalés de Mena, generalmente de los siglos XII y XIII.

Lo más probable es que los arranques de las cepas sean muy antiguos, más o menos de la época fundacional de la villa (1199). De hecho son obras de ingeniería o de infraestructura que, hasta cierto punto, justifican la propia existencia de la población.

En la primera mitad del siglo XV se levantaría la torre de guardia y algo después el gran arco central que mantiene una evidente sintonía formal con el resto del conjunto. Nada de ello, sin embargo, es datable documentalmente. 2

Fuente

1 www.visitenkarterri.com

2 www.asturnatura.com

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com