Puerta de Bejanque

Nombre: Puerta de Bejanque, Muralla de Guadalajara
Localidad: Guadalajara
Provincia: Guadalajara
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Muralla
Estado: Ruina
Visita: Libre
Localización: N40 37.959 W3 09.659

Era una de las cinco más importantes que servían de acceso a la ciudad de Guadalajara desde los caminos diversos que a ella llegaban. Este baluarte era, sin duda, la defensa más espectacular de la ciudad tanto por el volumen de la edificación como por los materiales con que estaba construida, grandes bloques de piedra caliza y sílex. Esas dimensiones, según los historiadores de Guadalajara, evidenciaban una enorme antigüedad, convirtiéndola en obra de romanos y adjetivando a sus muros como pelásgicos; equiparándolos, por tanto, a los de las más primitivas construcciones de Grecia.

Una vez perdido su valor estratégico, y abierto un arco sustitutorio frente a la calle de Ramón y Cajal, el edificio quedó como almacén del Concejo siendo, en ocasiones, alquilado como tal a distintos particulares. Después, en el primer tercio del siglo XIX, pasó a titularidad estatal promoviéndose, en 1846, el expediente de enajenación. Ante ese proceso el Ayuntamiento presentó alegaciones en favor de la suspensión del acto, en cuanto a que era: “un edificio que debe conservarse como monumento histórico de glorioso recuerdo para la Ciudad, según está recomendado por las Leyes de Partida”. No obstante, el torreón pasó a propiedad particular, siendo demolido en 1884 tras el informe favorable de la Academia de Bellas Artes y pese a la oposición de la Comisión Provincial de Monumentos.

La demolición autorizada entonces dejó en pie un arco sobre el que se apoyaba una casa de viviendas; ésta fue derribada en 1989 para restaurar aquel vestigio, mínima expresión de lo que fue el baluarte. En este resto son visibles los distintos materiales con que fue construido: grandes bloques de sílex –los calificados como pelásgicos–, los sillares de piedra de toba colocados en las guarniciones del arco, y el ladrillo que conforma su rosca.

Su diseño y estructura se pueden conocer, además de por la documentación gráfica publicada en 1846, a través de la descripción que hiciera José Julio de la Fuente en el informe remitido a la Academia de San Fernando.

En la planta y sección dibujadas por los ingenieros militares reconocemos una torre pentagonal, de planta regular y de una sola planta, acomodada en un punto en que la cortina de la muralla quiebra su trazado; de tal modo que, al exterior, los flancos perpendiculares presentan longitudes dispares. Es en el lado menor donde se reflejan el vano de acceso y, en el mayor, un estrecho portillo inmediato al lienzo de la muralla. Según el informe remitido por José Julio de la Fuente y por la planta publicada en 1878 sabemos que la pentagonal en proa estaba asociada a otra cuadrangular que servía para acoger el último tramo del acceso en acodo y el postrero arco que abría el recinto urbano a los transeúntes.

Esta solución –la apertura de los dos vanos de acceso en el mismo flanco y separados por un muro– generaba una puerta de doble acodo que obligaba a cambiar de dirección varias veces para poder ingresar en el interior de la ciudad y, dada la longitud del recorrido, a obstaculizar su paso en el interior con el deslizamiento de rastrillos y otro tipo de defensas.

Fuente

La Puerta de Álvar Fáñez o del Cristo de la Feria y el recinto amurallado de Guadalajara / Pedro José Pradillo y Esteban. – 2014.


Pedro Mª Vargas

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