Refugio antiaéreo de Alcohete

On by Pedro Mª Vargas

Nombre: Refugio antiaéreo de Alcohete
Localidad: Yebes
Provincia: Guadalajara
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Bunker
Estado: Bueno
Visita: Privado

 

El Refugio antiaéreo de Alcohete fue edificado en 1937 por orden de Cipriano Mera para el Cuartel General del IV Cuerpo de Ejército de la Republica Española.  Su nombre en clave era Posición Saldón, siendo uno de los más importantes de España, solo superado por la Posición Jaca, de Madrid.

El objeto del presente trabajo es dar a conocer una interesante obra defensiva contemporánea de la provincia de Guadalajara. Se trata de un extenso complejo de galerías y salas subterráneas construidas durante la Guerra Civil de 1936-1939 que con casi total seguridad son los refugios antiaéreos del Puesto de Mando del IV Cuerpo de Ejército de la Republica Española, unidad que cubría un extenso frente entre los Montes Universales, en la provincia de Cuenca y Guadarrama-Somosierra en la de Madrid.

Puede aparecer extraño que un tema como este tenga cabida en la revista Castillos de España, pero nuestra Asociación viene trabajando desde hace tiempo en la línea de considerar con igual interés cualquier muestra de arquitectura fortificada, con independencia del momento histórico en que fuese edificada. En este sentido, en los últimos congresos que ha convocado la A.E.A.C se ha establecido mesas que cubren todos los períodos históricos, con trabajos de fortificaciones desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Respecto al tema que tratamos, podemos recordar la ponencia que pudimos escuchar en el II Congreso de Castellología Ibérica de Alcalá de la Selva sobre fortificación del siglo XX en España a cargo del profesor Mora Figueroa, con interesantes referencias tanto a la fortificación de nuestra Guerra Civil como al posterior sistema defensivo del Estrecho o al posterior sistema defensivo del Estrecho o al propio Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial. También, en el número triple de esta misma revista dedicado a las fortificaciones de la Comunidad de Madrid (núms. 137-198-199) incluimos tres artículos sobre las de la Guerra Civil, ya que, como hemos dicho, son indudablemente elementos de fortificación a la par históricos, al igual que el caso que pasamos a tratar de Guadalajara.

La pretensión de este trabajo es dar a conocer el complejo subterráneo que tratamos y que actualmente está siendo estudiado por los miembros de la Asociación Española de Amigos de los Castillos que dieron a conocer el refugio.

Hemos de destacar también los pasos que se están dando desde el Ayuntamiento de Yebes, conocedores del gran valor del lugar, para abrirlo a las visitas públicas y crear un pequeño Centro de Interpretación asociado al mismo

CONTEXTO HISTORICO

Tras los sucesivos fracasos cosechados por el ejército de Franco en su intento por tomar Madrid por medio de un ataque directo entre noviembre de 1936 y enero de 1937, se decidió adoptar una nueva táctica para intentar aislar a la capital mediante su envolvimiento a distancia por el sur-este.

Consecuencia de este nuevo planteamiento de la guerra fueron batallas del Jarama (febrero de 1937) y la de Guadalajara (marzo de 1937). Ésta última se inició el 8 de marzo y tras el fracaso en su objetivo final, al mando nacional abandonó los intentos de tomar Madrid, limitándose durante el resto de la guerra en mantener el asedio en la capital, centrando de este modo sus esfuerzos en la conquista de otras zonas del territorio.

El peso de la ofensiva en la batalla de Guadalajara, recaería sobre las tropas italianas del CTV que estarían cubiertas en su flanco derecho, aproximadamente desde la carretera de Barcelona hasta Somosierra, por tropas españolas de la 22 División de Soria. El planteamiento era sencillo y revolucionario ya que se trataba de poner en práctica la denominada guerra celere (guerra relámpago), que tan buenos resultados había dado a los italianos en África. Consistía esta táctica en efectuar un rápido y puntual ataque con medios motorizados, profusamente apoyados con artillería y aviación, ante cuya capacidad ofensiva sucumbirían las defensas republicanas, que no tendrían tiempo para reaccionar ante la rapidez del ataque.

De esta manera, en un breve plazo de tiempo (que en un principio estaba estimado en unos pocos días) se rompería el frente enemigo, sin darles tiempo a reorganizarse llegarían hasta Guadalajara y, posteriormente, hasta Alcalá de Henares, siendo el objetivo final la capital de España. Pero la realidad resultó muy diferente a lo que se había planeada y a pesar de que se conquistó terreno enemigo y a las bajas del ejército nacional no fueron tan cuantiosas como la propaganda republicana se encargó de difundir, hubo diversas causas (que no analizaremos en este trabajo) que propiciaron que la batalla concluyera siendo un fracaso para el ejército de Franco ya que no sólo no consiguió los objetivos que se habían marcado, sino que los republicanos contraatacaran con éxito en el sector de Brihuega.

Una de las causas que propició este fracaso fue la rápida reacción del mando republicano (general Miaja, y Jefe de E.M coronel Rojo), que adoptó varias medidas encaminadas a frenar el vigoroso empuje de los nacionales, y ante la desbandada inicial de los soldados y milicianos de la 12 División republicana organizó rápidamente un segundo escalón defensiva contra el que se estrelló la ofensiva nacional. Entre las medidas adoptadas estuvo la reorganización general de las fuerzas y la creación el día 11 de marzo de 1937, en plena batalla del denominado IV Cuerpo de Ejército Republicano que incorporaba las Divisiones 11 (Lister), 12(corona Lacalle, sustituido a los pocos días por Narretti), 14 (Mera) y la Brigada LXXII, con otras fuerzas adjuntas. Dependía del Ejército del Centro y era el resultado de la reestructuración y fusión de varias unidades. Este Cuerpo del Ejército estuvo inicialmente al mando del teniente coronel Jurado.

En octubre de 1937 se ponía al frente del citado IV Cuerpo de Ejército el reputado líder anarcosindicalista Cipriano Mera, que en la fecha de asumir el mando ostentaba el rango de mayor de milicias y que convirtió esta unida en una de las mejores y más cualificadas del ejército gubernamental. La disposición inicial del Cuerpo fue reorganizada y estando al mando de Mera se componía de las divisiones 12, 14, 17 y 33, cubriendo, como se ha dicho, si frente entre los Montes Universales y el Puerto de la Mujer Muerta, en la zona de Somosierra.

En un principio mismo en Guadalajara su Cuartel General lo que acarreaba a la ciudad frecuentes bombardeos, motivo por el cual a finales de año se decidió su traslado a un lugar más tranquilo y seguro. El Cuartel General con su Estado Mayor y todas sus dependencias y secciones se trasladó a su nueva ubicación en el sanatorio antituberculoso de Alcohete, a unos 10 km de la capital provincial, después de que en el establecimiento se hicieran “algunas reparaciones y se construyeran varios refugios antiaéreos”. A mediados del último mes del año, según indica Mera en sus memorias, ya se había realizado el traslado.

EL REFUGIO

El refugio contra bombardeo de Alcohete responde en sus conceptos generales a los patrones establecidos para las construcciones subterráneas tras la Primera Guerra Mundial, y que en Madrid tiene su máximo (aunque no único) reflejo en la llamada Posición Jaca, nombre con el que se conocía el búnker del general Miaja que se halla dentro de la Alameda de Osuna y que sirvió como refugio del Cuartel General del Ejercito Republicano del Centro.

Las características fundamentales de esa clase de construcciones eran su excavación a una profundidad segura contra la explosión de proyectiles de artillería 156mm y de bombas de aviación de 100 Kg para lo que se enteraban al menos 10m en el terreno: el refuerzo de la capa de tierra protectora con estructuras intermedias de hormigón sobre las galerías y estancias, especialmente en terrenos blandos (arenas, arcillas); la estructuración de accesos principales y salidas de emergencias por las que poder efectuar un escape ante una eventual ocupación por tropas enemigas; la habitación de estancias sanitarias para la atención de heridos y en general, el establecimiento de sistemas autónomos que permitieran la permanencia durante algún tiempo a un número importante de personas, interesando a los sistemas de abastecimiento y expulsión de aire y agua, así como a la generación y distribución de electricidad. No debemos olvidar que el tipo de defensas que ofrecían estas construcciones era una defensa defensiva pasiva, es decir, un lugar donde refugiarse hasta que pasaran los bombardeos sin poder ejercitar desde el interior ningún tipo de resistencia armada, ya que contaban con dispositivos de armas incorporados en su diseño, tan solo aquellos que pudieran situarse en superficie alrededor de estos núcleos, pero que realmente serían independientes de la propia obra subterránea.

Tomando Madrid como referente geográfico inmediato y objetivo último del asedio militar del que Guadalajara era uno de los extremos defensivos, la actividad constructiva de refugios se planifico durante 1937 y se desarrollo, salvo excepciones como la propia Posición Jaca, en 1938. No obstante, la misma capital alcarreña cuenta con refugios contra bombardeo en el casco urbano y hay ejemplos de galerías construidas por los batallones de obras y fortificación republicanos a distancias del frente que no exceden los 218 km.

Aunque durante la Guerra Civil española no se utilizarían, otro elemento importante que presidió el diseño de los refugios contra bombardeo fue su estanqueidad frente a ataques con gas. Una vez garantizada la resistencia a la onda expansiva, mediante el enterramiento y la quebradura de las galerías en ángulos que impidieran su fácil propagación, se buscaba también el aislamiento ante un elemento de duración prolongada y de efecto destructivo progresivo. Para ello se aplicaron como ocurría en la Línea de Maginol, sistemas de ligera sobrepresión atmosférica, y chimeneas de captación de aire limpio alejadas del centro del refugio y a una cota que garantizara su prevalencia respecto a los gases tóxicos, más pesados que el aire.

Un elemento adicional de estanqueidad era el sistema de aislamiento con portones metálicos de cierre a presión mediante manivelas giratorias, con juntas de goma y mirillas de cristal reforzado. En posición Jaca, por ejemplo, los accesos exteriores cuentan con esta clase de puertas, mientras que el núcleo central del refugio (11 estancias) también dispone de otras 4 puertas de este tipo, que proporcionaban protección adicional. Para su desarrollo se contó con la colaboración de Marina, lógicamente experta en estos sistemas de impermeabilización por su actividad con navíos de superficie y, sobre todo, submarinos.

El refugio de Alcohete está situado a unos 10m de profundidad, aunque hay algunas zonas en que las irregularidades del terreno que lo cubre hacen que esta cota disminuye notablemente. Se organiza en torno a tres pasillos unidos entre sí en forma de U de 27x49x26m aproximadamente, con un núcleo central en el que se disponen la mayoría de las salas, como puede verse en la planta que publicamos.

El complejo cuenta hoy con tres accesos, aunque uno esta cegado y desconocemos su ubicación exacta en superficie, siendo los otros dos practicables. Además tiene una chimenea en una de las salas que es, junto con accesos, la única ventilación que posee el complejo. Una de las entradas se hace a través de una trampilla en el suelo cubierta con una tapadera que se encuentra en el interior de los terrenos pertenecientes al sanatorio, en uno da a los extremos de la U.

El acceso más cómodo hoy día está en el otro extremo del complejo, en una galería que parte de uno de los vértices de la citada U central. Consiste en una gran escalera cubierta con bóveda de ladrillo en la superficie, que vista desde el exterior se asemeja a la entrada de un pozo de los numerosos que hay por la Alcarria, camuflaje perfecto que se ve potenciado por lo escondido de su acceso en una hondonada artificial y rodeado de vegetal.

Tras bajar las escaleras nos hallamos en un pasillo descendente de unos 45 m. de longitud por un metro de anchura y dos de altura que hace varios quiebros con objeto de impedir que alcanzase el interior la onda expansiva de las eventuales explosiones que se produjesen en superficies debidas a un ataque aéreo o artillero. El primer tramo gana profundidad por medio de escalera de obra, mientras que los siguientes lo hacen por rampas descendentes. A unos 42m de la entrada, encontramos a la izquierda la primera cámara que si bien es similar a las del resto del refugio en sus dimensiones es totalmente diferente en su remate, ya que es la única de todo el conjunto que tiene las paredes alicatadas y solado de baldosas, recordando en todo a las existentes en la Posición Jaca. El resto del refugio, exceptuando la sala del transformador eléctrico y la estación de radio (que luego trataremos), es de ladrillo visto con bóvedas enlucidas con yeso blanco y solado de tierra.

Toda la obra está muy bien rematada, resultando un conjunto visualmente muy atractivo. Las galerías presentan un techo de bóveda de cañón enlucido con yeso a partir de la línea de impostas del arco de medio punto, siendo hasta allí las paredes de ladrillo visto. Sobre este enlucido se encuentran restos de placas de madera y grafitos (pintadas y grabados) fechables entre los años de la Guerra Civil y la década de 1960.

Un poco más allá de esta primera cámara (la única alicatada), descendiendo por el camino que traíamos, encontramos la confluencia de tres pasillos en el punto en el que se une la galería descendiente que venimos describiendo con la U central: el de entrada por el que transitábamos, que se prolonga en un segundo pasillo recto que en la actualidad conserva unos 20m de largo, ya que está cegado. Creemos que el final de esta galería se encontraría otra de dos entradas, hoy imposible y probablemente soterrada. Aun lado de este pasillo se abren dos nichos, uno de pequeñas dimensiones (algo menos de 1x1m) y otro mayor (2x13m) que por los apliques metálicos conservados en las paredes pudiera ser una estación de radio o una pequeña subestación eléctrica. Este nicho tiene las paredes de cemento y solado de ladrillo.

Retrocediendo sobre nuestros pasos, volvemos al cruce de pasillos de donde arranca un tercer corredor de 49 m de longitud, la parte central de la U, que constituye el núcleo del refugio ya que desde él se accede al resto de las cámaras que contiene el subterráneo situadas en el lado izquierdo.

Todas estas salas tienen el acceso a través de un pequeño corredor de unos 2m de longitud, y algunas están comunicadas entre sí mediante otros corredores que forman pasillos paralelos al principal, dando la sensación de hallarnos en un auténtico laberinto. Las cámaras son cuadradas y tienen unas medidas similares de 2,5×2,5m, aunque hay alguna un poco menor; en alzado, se cubren con bóveda de arco rebajado, teniendo su arranque aproximadamente a 1,5m del suelo y su punto más alto a unos 1,8-2m dependiendo de la sala. Como las galerías, las paredes son de ladrillo visto y las bóvedas de enlucido de yeso. Todas las cámaras tienen en su pared final un nicho ciego que repite la forma del arco del techo; estos nichos se abren a un metro de altura y su función nos es desconocida aunque pudieron ser armarios o similares. Es llamativo el hecho de que el terreno presenta ahí una falta y debió desplomarse durante la excavación.

De vuelta al pasillo principal nos encontramos con que la última de las cámaras es totalmente diferente a las del resto del edificio; se trata de una estancia de grandes dimensiones (5×2,5m) y altura de 3m enfoscada en cemento, a la que se accede a través de una puerta metálica (la única conservada) por un pasillo con escalera de obra. La sala alberga un transformador eléctrico del que aún conserva parcialmente la maquinaria original de la época de la época. Está dotada con un gran pozo de ventilación de casi 12m, necesario para evitar el sobrecalentamiento de los aparatos eléctricos, y que por otro lado es el único punto de aireación del conjunto subterráneo aparte de las entradas. Al final del largo pasillo que hemos considerado el principal y tras doblar a la derecha en ángulo recto (el otro vértice de la U central) encontramos otro pasillo de unos 27m de longitud similar a los anteriores pero desprovisto de estancias, que finaliza en un acceso en pozo a través de la trampilla del sanatorio transitando por unos peldaños de hierro incrustados en la pared. Aquí la cota del terreno ha bajado tanto que bastan unos tres metros desde el suelo del refugio para alcanzar la superficie.

Este es el tramo peor conservado, estando las paredes desplomadas y apeadas con maderos de forma que el tránsito por esta zona resulta peligroso, siendo urgente una reparación del mismo mediante evacuación de tierras derruidas, entibado y posterior refuerzo estructural antes de que se desplome por completo. En varios puntos del corredor principal (la U central) se aprecian los restos de lo que debieron ser puertas, hoy desaparecidas. Estas puertas parecen crear un núcleo en las cámaras centrales completamente aislado del exterior, interponiendo puertas entre esta parte central y cada una de las entradas o comunicaciones con el exterior. También en esto se replica el modelo de la Alameda de Osuna.

Según puede verse en el plano que adjuntamos, el refugio consta de un total de 11 cámaras, dos nichos y cuatro pasillos principales, además de los secundarios que comunican las habitaciones. Es destacable el buen estado general de la obra, a pesar de encontrar algunas zonas deterioradas y otras ciertamente peligrosas no hay un riesgo inminente de destrucción por causas naturales del complejo subterráneo, que solo necesitaría de una pequeña consolidación en áreas puntuales para que recuperara su aspecto original. Otra cosa diferente son los potenciales peligros derivados de la actividad humana, ya que la obra está muy próxima a la Ciudad Valdeluz, actualmente en avanzado proceso de construcción. El riesgo no es solo el de su destrucción por la expansión urbanística, sino que al trasladarse a vivir allí miles de personas este testigo de la tragedia que fue nuestra Guerra Civil y que ha llegado prácticamente innato hasta nuestros días podría ser víctima de actos vandálicos que destruyan los grafitos históricos y escriban otros nuevos, totalmente desprovistos de interés, hagan caer paredes y aperos comprometiendo la estabilidad de algunas zonas del refugio, etc.

El refugio que acabamos de describir es una de las mejores obras de su clase en España, siendo su paralelo más cercano el que hemos mencionado en Madrid. Porque los refugios militares de Estado Mayor conservados no son muy abundantes en nuestro país, ya que, para valorar en su medida justa medida la importancia de Alcohete debemos considerar que no se trata de un refugio civil de los usuales en las ciudades, sino de un importante puesto de mando militar similar, como queda dicho, a la Posición Jaca. La guerra de España fue un laboratorio del horror en el que se ensayó por vez primera la guerra total, que alcanzaría su triste culminación con los bombardeos que arrasaron Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Por primera vez se atacaron sistemáticamente en España los objetivos de retaguardia lejana con independencia de que se localizasen en ciudades e incluso sus mismos habitantes se convirtieron en objetivo por lo que las autoridades civiles y militares se vieron reforzados a construir numerosos refugios antiaéreos para la población civil (entre ellos en la cercana ciudad de Guadalajara). Muchos de esos refugios han desaparecido, aunque otros aún se conservan, si bien muy pocos son visitables. Si estos refugios constituyen de por sí elementos históricos de necesaria conservación más aún lo es el caso que tratamos de Alcohete, al corresponder a un tipo de refugio mucho más escaso, el militar para un puesto de mando de Estado Mayor.

Urge, pues emprender las acciones necesarias tendentes a garantizar la protección, conservación, rehabilitación y puesta en valor del refugio, amenazado como queda dicho por la expansión urbana de Guadalajara, dentro de las responsabilidades que le conciernen a través de la prospección que realiza la Junta de Castilla la Mancha que mencionamos en la introducción, ya que han comenzado a dar los pasos necesarios ante las autoridades competentes para garantizar que sea delimitado el ámbito de protección para el refugio de Alcohete y su entorno, así como su inclusión en la carta arqueológica de la zona como bien a proteger. Esperamos que casos excepcionales-tanto por lo elaborado de su construcción como por su importancia histórica- como el que tratamos de Alcohete sirvan para que la sociedad y las autoridades se conciencien de la necesidad de preservar otros restos menos espectaculares de fortificación de nuestra guerra civil que aún abundan no solo en la provincia de Guadalajara, sino en toda España.

Fuente:

Revista de la Asociación Española de Amigos de los Castillos de España, número  142-143 julio, septiembre de 2006.  El refugio antiaéreo del Cuartel General del IV Cuerpo del Ejercito de la República en Alcohete (Guadalajara). Moreno García, R., Schnell Quiertant, P. et allii

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