Secuencia cronológica de los Castillos de Burgos

Torreón de Covarrubias 10a

La repoblación comienza, con proceso de avance territorial que, en el siglo X, ya había llegado desde el mar Cantábrico hasta la línea marcada por el río Duero. Para garantizar la continuidad de la Reconquista y defender las fronteras fue preciso alzar estas ingentes masas pétreas. Castilla tejió este conjunto enmarañado de fortalezas para abatir a la morisma adelantando los castillas a medida que avanzaba la Reconquista. La colonización de las nuevas tierras meridionales se verá garantizada con la fortificación de sucesivas líneas defensivas.

Castillo de Coruña del Conde 1

La primera línea, apoyada en el rio Ebro, una segunda línea defensiva que se apoya en los ríos Arlanza, y Arlanzón y una tercera  línea defensiva en rio Duero. De aquí el número tan ingente de fortalezas, pues no en vano ostenta con orgullo el nombre de Castilla, derivado del latín «castellum», cuyo plural es «castella», que por evolución resultó «castiella y «castilla«, es decir, lugar de castillos.

1ª línea Reconquista: Rio Ebro

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Fortaleza de Tedeja Castillo de Miranda de Ebro Castillo de Arreba Castillo de Belorado Castillo de Malvecino
Castillo de Úrbel Castillo de Rojas Castillo de Frías Castillo de Sedano

2ª línea Reconquista: Ríos Arlanza y Arlanzón

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Castillo de Amaya Castillo de Burgos Castillo de Castrojeriz Castillo de Hacinas Castillo de Itero del Castillo
Castillo de Lara de los Infantes Castillo de Monasterio de Rodilla Castillo de Ubierna Torreón de Covarrubias

 

3ª línea Reconquista: Rio Duero

3 línea Reconquista Rio Duero

 

Castillo de Coruña del Conde Castillo de Haza Castillo de Peñaranda Castillo de Roa Castillo de Torregalindo

 

Castillos señoriales

 

Castillo de Lezana de Mena 1

Para el ámbito geográfico de la provincia de Burgos y para un periodo cronológico comprendido entre el siglo XV y primeras décadas del siglo XVI, existe un tipo de castillo que, denominamos castillo señorial. Este tipo de castillo surge como resultado de las circunstancias históricas del periodo considerado y por esta razón presenta unas particularidades que lo definen y lo distinguen de otras categorías de castillos.

Arcos de la Llana, s. XVI (de los Gallo) Arenillas de Muñó, s. XV (de los Padilla) Cavia, s. XIV (de los Rojas) Castrobarto, s. XIV (de los Salazar; luego de los Velasco) Castrovido, s. XIV, (de los Velasco)
Haza, s. XIV (Condes de Miranda) Hormaza, s. XIV (Castañeda) Lezana de Mena, s. XIV (Gómez de Porras) Lomana, s. XV (Velasco) Mazuelo, s. XIV (Rojas)
Medina de Pomar, s. XIV (Velasco) Olmillos de Sasamón, s. XV (Cartagenas) Peñaranda de Duero, s. XV (Avellaneda y Condes de Miranda del Castañar) Poza, ss. XIV y XV (Rojas) Quintana de Valdivielso, s. XVI
Quisicedo, s. XIV (Velasco) Rebolledo de la Torre, s. XIV (Garcilaso de la Vega) Torrecitores del Enebral, s. XV Santa Gaea del Cid, s. XV (Manrique-Padilla) Sotopalacios, s. XIV (Manrique)
Torregalindo, s. XIV (López de Haro) Torrepadierne, s. XIV (Valdivielso) Virtus, ss. XIV y XV Zumel, s. XV (Bernuy)

 

Casas fuertes

 

 

Casa con elementos defensivos. Residencia señorial a la que se ha dotado de elementos defensivos sin llegar a ser castillo.

Casa fuerte de los Fernández Zorrilla (Huérmeces)

Casa fuerte de los Barona (Villaverde Mogina)

Casa fuerte de los Condes de Berberana (Miranda de Ebro)

Casa fuerte de los Verdugo (Aranda de Duero)

Casa fuerte de los Bustillo (Sedano)

Casa fuerte de los Carranza-Medinilla (Bríviesca)

Casa del Cordón (Burgos)

Casa de Iñigo Angulo (Burgos)

Casa de Miranda (Burgos)

 

Palacios

 

Palacio de los Fernandez Villa (10)_thumb[2]

Palacio de Castilfalé (Burgos)

Palacio de los Cuevas de Velasco (Espinosa de los Monteros)

Palacio de Chiloeches (Espinosa de los Monteros)

Palacio Ducal (Lerma)

Casa de los Márquez (Neila)

Palacio de Martínez de la Riva (Berrón, Valle de Mena)

Palacio de Saldañuela (Villadiego)

Palacio de los Velasco (Villadiego)

 

Torres señoriales

 

Torre de Cantimplor 1

Las torres aisladas o dotadas de un pequeño recinto perimetral, constituyeron un sistema defensivo característico de las repoblaciones emprendidas por particulares. Con el tiempo, pasarán a ser construcciones características de los dominios de pequeños señoríos y linajes de hidalgos castellanos y leoneses.

 

Iglesias fortificadas de Burgos

 

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Esta ocasión hablaremos de los edificios religiosos de la provincia de Burgos, que incorporan elementos defensivos típicos de fortaleza y castillos medievales comúnmente ajenas a la estructura templaría, como son: matacanes, ladroneras, terrazas almenadas, adarves o galerías de tiro, aspilleras, troneras, torres defensivas, cercas externas de protección del edificio o incluso fosos que la preceden.

Las iglesias catalogadas se clasifican en función del tipo de elementos defensivos incorporados a su arquitectura religiosa, estudiando el impacto que dichos elementos tienen sobre el uso religioso y la relación entre los dos usos claramente coexistente. Una vez estudiadas las categorías propuestas se pueden poner en comparación los distintos sistemas defensivos incorporados y los resultados obtenidos en cada caso.

 

 

Iglesias construidas sobre fortificaciones anteriores

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Iglesia fortificada de Moradillo de Roa

Un ejemplo de la estratégica implantación defensiva de algunas iglesias medievales es el levantamiento de las mismas sobre anteriores fortificaciones derruidas o en desuso, siendo en algunos casos parcialmente incorporados a las nuevas estructuras para añadirles una función defensiva y en otros casos desapareciendo totalmente para reutilizar la piedra en la construcción de los nuevos edificios. Era ésta una práctica bastante razonable para las necesidades de la época, dado el elevado coste que supondría la entera reconstrucción de los maltrechos castillos y al mismo tiempo el de la construcción de la iglesia, cuya piedra debiera ser transportada desde lejanas canteras. En algunas ocasiones la iglesia se edificaban sobre restos de fortificaciones todavía con bastante presencia, sin embargo, podemos afirmar que estos elementos militares incorporados a los nuevos templos nunca desarrollaron esa función en las iglesias, haciéndonos pensar de nuevo que el único motivo para su pervivencia es el económico.

Iglesias fortificadas con elementos de defensa horizontal

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Iglesia encastillada de Ayuelas

No es común que la iglesia fortificada incorporen elementos de defensa horizontal, al menos sin formar parte de un conjunto fortificado más completo. Cuando hablamos de elementos de defensa horizontal, nos referimos a aquellos que impiden el avance de los enemigos hacia el edificio defendido, protegen su entorno más inmediato y facilitan la defensa activa mediante el disparo de proyectiles perpendiculares al plano de fachada. Estos elementos pueden ser: fosos, cercas o murallas previas al edificio principal, troneras, ladroneras o aspilleras incrustadas en sus muros con cámaras de tiro. En la mayoría de los casos se trata de iglesias edificadas sobre restos de fortificaciones anteriores que mantienen sus cercas o muros externos, erigiéndose éstas en su interior. Hay que distinguir entre lo que son murallas defensivas al uso y otras cercas que, comunes sobre todo en época gótica y posterior, delimitan el espacio circundante del templo y contienen los camposantos, siendo en algunos casos rematados en almenas, hecho este que no debe desviarnos de su verdadero uso.

Iglesias fortificadas con elementos de defensa vertical

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Iglesia fortificada de Mahamud

La mayoría de las iglesias fortificadas se construyen incorporando a su estructura torres preexistentes, añadiéndoles matacanes o almenas en época posterior a su construcción, o directamente construyéndolas incorporando cualquiera de estos elementos para la defensa del templo. Con la incorporación a la estructura del templo de este tipo de elementos defensivo se obtiene el siguiente resultado:

Con torres:

-Gran control visual del territorio para detectar tropas enemigas.

-Comunicarse con otras fortalezas o poblaciones cercanas.

-Avisar a la población de un posible ataque (campanadas).

-Servir de último reducto frente al enemigo en caso de que hayan conseguido entrar en la iglesia.

-Defensa del entorno inmediato de la iglesia y especialmente del acceso al templo.

Iglesias fortificadas con matacanes, galerías o terrazas almenadas

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Iglesia fortificada de Villegas

La torre es el elemento más efectivo y utilizado en la defensa de la iglesia, sobre todo por su doble función como campanario y torre defensiva. La mayoría de las iglesias fortificadas de Burgos lo son porque incorporan a su estructura una torre con fines claramente defensivos, ya sea una torre militar preexistente, una torre-campanario de traza contemporánea al resto de la iglesia, o la reconversión de alguna parte de la iglesia con funciones similares a las que puede tener una torre defensiva, como es el caso de algunas iglesias con ábside-torre.

Hay un pequeño grupo de iglesias cuya fortificación no se realiza con torres, sino con otros elementos de defensa vertical como matacanes, galerías o terrazas almenadas. Muchas de las iglesias este tipo de elementos como complemento a las torres (como las iglesias de Grijalba o Villegas).

Iglesias fortificadas con torre campanario

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Iglesia fortificada de La Aldea

Esta es una manera de fortificar iglesias bastante extendidas en la región. La fortificación de este tipo puede realizarse incorporando a los pies de las naves de una nueva iglesia torres defensivas preexistentes o construyendo torres con fines defensivos contemporáneas a las iglesias o incluso posteriores a las mismas. Esta es una práctica especialmente frecuente en las iglesias fortificadas del gótico Burgalés, con torres-campanario de construcción contemporánea a la iglesia. Este hecho les otorga unas características especiales diferentes a aquellas iglesias que se fortifican incorporando torres militares preexistentes cuya estructura es adaptada al nuevo uso.

En el norte de la región se fortifican con esta tipología de torre-campanario las iglesias de Grijalda, Mahamud, Gumil del Mercado, La Aldea, Villegas. Estas iglesias tienen en común la peculiar configuración de su torre-campanario, situada a los pies de la iglesia, normalmente sobre el acceso a la iglesia (o uno de ellos). Esta torre parece centrada en la fachada, del mismo ancho que la nave central y de planta rectangular, con poco fondo en relación a su largo. En su base se abre un gran hueco cubierto con bóveda apuntada que protege y enmarca la portada. La base de la torre suele presentar dos grandes machones macizos (a ambos lados del gran hueco abovedado) a los que se les suele adosar una escalera de caracol que conduce a lo alto de la torre y cuyo acceso se realiza desde el interior de la iglesia. Se genera así una potente y alta torre en cuya parte superior se sitúa el cuerpo de campanas y sobre ellas, generalmente, se abre un puesto de vigía con merlones pétreos a modo de terraza almenada, al que algunos casos se le superponen un tejadillo a cuatro aguas.

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Magnífico ejemplo de esta tipología es la iglesia fortificada de San Miguel de Mahamud, con fachada occidental protogótica de finales del siglo XIII. A lo descrito anteriormente como torre prototípica, en este caso se le suman una serie de aspectos que ayudan a reforzar la misión defensiva de esta parte de la iglesia. En primer lugar cabe destacar la existencia de no una, sino dos torres a los pies de la iglesia. Una, la más elevada, corresponde a descrita en el párrafo anterior apareciendo centrada a los pies de la nave, enmarcando la portada gótica y un óculo que introduce luz a la nave. La otra, adosada a la primera por su flanco derecho, comparte machón de apoyo e igualmente incluye el gran hueco apuntado, de menor ancho pero casi igual altura, lo que le confiere mayor esbeltez a la torre. No está muy clara la función de este hueco abovedado, ya que no protege ningún acceso. En el otro de los apoyos de la torre central se incrusta la escalera de acceso a la parte superior de las torres, destacando la presencia de tres aspilleras que se abren hacia la portada y que además de servir para la iluminación de la escalera serviría como saeteras de disparo para la defensa del acceso. El conjunto se remata con terrazas almenadas cubiertas por tejadillo de madera

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En esta tipología también podemos encuadrar a la iglesia parroquial del pueblo burgalés de La Aldea. En este caso podemos apreciar algunas diferencias, ya se asemejan más a una torre militar tradicional. Este hecho puede ser debido a su planta más cuadrada que el de otras iglesias de este tipo, la existencia de tan sólo una nave en la iglesia, y que el arco de entrada y enmarque de la portada es mucho más bajo. Aspectos todos estos que otorgan más presencia a la torre. Igualmente podemos observar cómo la torre se remata en una terraza almenada. De similares características a la iglesia de La Aldea son las iglesias de San Pedro en Gumiel del Mercado (Burgos).

Santa María de los Reyes de Grijalbo es otra iglesia de traza gótica con planta de cruz latina de tres naves y crucero. A los pies de la nave central se encuentran la esbelta torre-campanario, con almenas sobre las que descansa el tejado. La particularidad de esta torre es que bajo ella no se abre ninguna puerta de acceso al interior de la iglesia, y eso a pesar de existir un altísimo arco apuntado al estilo de lo estudiado en el resto de las iglesias de este tipo. Este hecho, y la fácil apreciación de distintas fases de construcción en esta parte de la iglesia, nos hace ser precavidos a la hora de sacar conclusiones a estas alturas de la investigación.

Además de la mencionada torre hay que destacar la existencia de un sistema de defensa adicional no mencionado hasta ahora pero existente en otras iglesias castellanas: una galería o camino de ronda almenado situado sobre las naves que se muestra al exterior por la fachada de la iglesia. Este espacio en las fachadas laterales de las naves, y permiten controlar el amplio espacio previo a la iglesia, ya que se convierte en un lugar ideal para defenderse frente al avance del enemigo mediante la utilización de proyectiles de largo alcance.

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En Villegas, población distante de Grijalba, encontramos la iglesia fortificada de Santa Eugenia. En este caso la galería o adarve cubierto es un recrecido sobre la fábrica original, y además en la fachada meridional dispone de una magnífica ladronera con cuatro ménsulas de triple modillón a modo de matacán con saetera en su frente para proteger aún más la puerta que se sitúa en su vertical. Además del adarve y la ladronera la iglesia también dispone de torre-campanario con altísimo arco apuntado que genera un paso abovedado sobre la otra puerta de la que dispone la iglesia a los pies de la nave central.

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Hay otro tipo de iglesias que se fortifican con torres situadas a los pies de las naves, pero que no se corresponden con la tipología descrita anteriormente. Este es el caso de la iglesia fortificada de San Millán de Irús (en las Merindades burgalesas). La iglesia presenta traza gótica de una sola nave a cuyos pies se levanta una potente torre-campanario, sin destacar excesivamente sobre la altura de la nave. Al igual que las anteriores presenta en su base una portada fuertemente defendida por la torre, pero ésta se abre directamente en la fachada de la torre y a la diferencia de las iglesias anteriormente estudiadas la torre tiene gran desarrollo en planta, hasta el punto de que su base forma parte de la nave de la iglesia. En la parte superior dispone de terraza almenada de gran superficie sobre la que se coloca una cubierta de cuatro aguas.

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En la localidad burgalesa de Ayuelas se levanta la iglesia de San Andrés. Esta iglesia guarda una peculiaridad que la hace diferente a otras de similar traza, y es que realmente no posee una torre-campanario fortificada, sino que más bien se trata de una espadaña fortificada. También de traza fundamentalmente gótica la iglesia posee un cuerpo adosado a los pies de la iglesia, por su fachada sur, a modo de cubo avanzado sobre la fachada y unida a ella por una coracha en cuya parte superior vuela un gran garitón almenado rodeando la espadaña. El elemento aquí levantado es tremendamente útil para la defensa de la portada, situada en la fachada sur de la nave a la vera de esta especie de torre. En el interior de este cubo se coloca la escalera que da acceso a su parte superior.

Iglesias integradas en sistemas defensivos de poblaciones

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Iglesia encastillada de Santa Gadea del Cid

A lo largo de la Edad Media era común que las iglesias formasen parte del sistema defensivo de las poblaciones más importantes, las cuales a menudo contaban con varios cinturones de murallas.

 

Grandes centros religioso-militares

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La mayoría de los templos catalogados en este estudio son modestas iglesias rurales encastilladas para la defesa de las pequeñas poblaciones o para el control de rutas o accesos a importantes ciudades medievales, escaseando los grandes centros religioso-defensivos más habituales en Aragón o Castilla La Mancha vinculados a las órdenes militares-religiosas o a la corona. A pesar de ello es necesario mencionar la existencia de importantes monasterios o conventos que incorporan elementos defensivos entre sus muros o son rodeados por murallas que delimitan su espacio y los defienden de ataques externos.

En resumen podemos ver que estamos ante un campo muy amplio de investigación, ya que existe un gran número de iglesias fortificadas en la región y su estudio puede darnos detalles sobre una tipología edificatoria muy interesante y poco documentada. La escasa información sobre la materia y el poco análisis realizado sobre los aspectos defensivos de estos edificios hace necesaria una investigación concienzuda que ponga en valor esta parte olvidada del rico patrimonio castellano leonés.

 

Valentín Arrieta Berdasco

Avance de estudios sobre la arquitectura de las iglesias fortificadas de Castilla y León

 

Aeac Burgos

 

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com