Torre de Azuqueca

Nombre: Torre de Azuqueca, La Torrecilla, Torre de Algodor
Localidad: Consuegra
Provincia: Toledo
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Torre de presura
Estado: Ruina
Visita: Libre
Localización: N39° 31.875′ W3° 49.169′

Dentro de los territorios que históricamente se asocian a los Yébenes se alza la torre de Azuqueca, conocida por todos como la Torrecilla. En tiempos antiguos se la nombraba, como centro de un caserío del mismo nombre, junto a otros territorios vinculados a la villa, tal que los sitios de San Andrés, también en la margen derecha del río Algodor y a muy corta distancia de esta fortaleza medieval.

Junto con la atalaya, de las que nos queda poco más que el topónimo, una torre en la crestería de la sierra y una posible torre en Finibusterre, esta torre componía un cuerpo vigía de gran importancia para la defensa de los pasos de Yébenes y del propio castillo de Guadalerzas.

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La torre de Azuqueca es una fortaleza visible desde los Yébenes, pues se levanta a pocos kilómetros al sureste, sobre una pequeña elevación del terreno junto al río Algodor. Es una construcción de doce metros de altura y de forma rectangular, midiendo sus lados doce con cinco y nueve metros. Su superficie ocupa unos once metros cuadrados.

Internamente debió constar de un sótano‐almacén, con aljibe o pozo, una planta correspondiente al nivel de la entrada y un piso superior. Se conservan los huecos para las vigas que sostenían los techos. Externamente se aprecia un nivel inferior de mampuesto‐sillarejo, un segundo nivel con sillares en los ángulos, provisto de aspilleras y dos ventanas con arco de herradura de ladrillo en los ángulos. La puerta, al noroeste, a unos dos metros del suelo, es un arco de herradura de ladrillal, al que se llegaba por una escalera apoyada en una estructura de mampuesto, cuyos restos se mantiene. Hoy se entra en la planta inferior por un gran hueco, abierto probablemente por los buscadores de tesoros. La torre ha perdido su coronamiento. En su entorno debió existir una barrera aproximadamente ovalada, siguiendo los bordes de la pequeña elevación en que se emplaza, que usaría la zona pantanosa que la rodea como defensa natural. Pudo ser la muralla de una pequeña puebla cuya defensa principal sería la indicada torre.

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Este pequeño enclave existiría en la época del dominio islámico, pues la parte inferior de la torre recuerda a otras construcciones semejantes de época califal. Luego probablemente sería abandonada al convertirse la región del Algodor en frente de batalla. Posteriormente, al consolidarse el dominio cristiano sobre la zona y pasar Consuegra a los caballeros hospitalarios, se repararía la construcción primitiva, que volvería a modificarse al convertirse en centro de una encomienda y explotarse económicamente estas tierras para pastos y agricultura.

Los restos conservados parecen tardíos, una construcción cristiana de influencia mudejar, tal vez ya del siglo XIV, que sustituía a la construcción cristiana anterior, probablemente del XIII, que a su vez pudo usar restos islámicos precedentes. Su existencia consta ya documentalmente en la concordia con los calatravos de 1232.

Azuqueca fue pues una encomienda de la Orden de San Juan, que ocupaba una posición de cierta importancia estratégica al controlar un vado en el camino de Consuegra a Toledo. Con la fundación de los Yébenes, Azuqueca perdería importancia y acabará integrada en esta encomienda nueva, según consta en la división de la Cámara Prioral de Consuegra que se lleva a cabo en 1504.

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Auxiliaban a estas construcciones diversas atalayas, pues su emplazamiento no permitía un gran dominio del entorno por estar a baja altura. En los Yébenes se conservan los restos de una torre‐atalaya, luego usada como molino de viento, que controlaba la ruta hacía Toledo y dominaba la Torre Tolanca, por lo que era vigía de Azuqueca.

La vida en estos lugares bajo la Orden de San Juan nos consta documentalmente, pues sus comendadores tuvieron participación activa en los asuntos de la Orden, especialmente en la concesión de cartas de poblamiento, como la otorgada a Villaverde en 1248.