Torre de Estrada

Nombre: Torre de Estrada
Localidad: Estrada
Comunidad: Cantabria
Tipología: Torre
Estado: Ruina consolidada
Visita: Libre
Localización: N43 21.491 W4 26.728

La Torre de Estrada, y una ermita, cuya advocación es a San Bartolomé, todo ello rodeado por una pequeña muralla que crea en su interior un acogedor patio de armas desde el que se accede a todos los edificios.

La torre tiene su origen en el siglo VIII, fue reconstruida de nuevo en el siglo XII, y ha sido rehabilitada en 2005. Tiene planta cuadrada y se eleva aprovechando la orografía desigual del relieve del terreno, como bien nos cuenta el antiguo lema de la familia:

“Yo soy la Torre de Estrada
fundada sobre este peñasco
más antigua en la montaña
que la casa de Velasco
y al rey no le debo nada”.

Sus muros de mampostería sin sillar en los esquinales, junto a su forma de cuadrilátero irregular o de pirámide truncada, nos indican su antigüedad y nos recuerda a la cercana Torre de Noriega, también del siglo XII, en el vecino municipio asturiano de Ribadedeva, que perteneció al señorío de la Casa de Estrada.

En origen la torre sería ligeramente más alta, disponiendo de tres pisos, encontrándose el ultimo rematado por almenas, desde donde se realizaba su defensa y la vigilancia sobre todo el territorio circundante y sobre el camino que custodia, cuya importancia aporta el nombre al enclave, ya que Estrada proviene de la palabra latina strata, que significa camino o calzada.

Al interior de la Torre de Estrada se accede por su lado este, a través de una escalinata de piedra que parte del patio de armas y que en origen fue exenta. Y, en su interior se ha instalado la exposición permanente “Maquis, realidad y leyenda”, la cual pretende ser un centro temático sobre la posguerra civil española mediante la recuperación del legado directo de sus protagonistas. En la exposición se muestra, a través de grandes paneles y fotografías, un recorrido por el contexto histórico en el que surgió este movimiento guerrillero contra el franquismo, entre las fechas 1937 y 1957. Mientras en la capilla se ofrece el audiovisual “Voces de una lucha olvidada” en el que se recogen testimonios de algunos de aquellos hombres, que formaron parte de aquel movimiento de la resistencia antifranquista y que algunos aún permanecen vivos.

El escudo del linaje de la Casa de Estrada se sitúa a la derecha de dicho crismón, y presenta un águila explayada, icono que ha suscitado mucho debate entre historiadores, no faltando opiniones y leyendas que pretenden remontarlo a épocas sospechosamente remotas o hacerlos descender de grandes dinastías europeas, como es el caso del blasón que recogió Tirso de Avilés en el siglo XVI:
El gótico de Alemania
primo del emperador
el águila trajo a España
que en campo de oro se baña
siendo negro su color”.

En relación a este emblema, surge una leyenda genealógica que pretende asociar el origen de la Casa de Estrada con Grimoaldo de Brabante y Estralen, sobrino de Carlos Martel (fundador de la dinastía carolingia y quién paró a los musulmanes en la batalla de Poitiers en el 732). Huyendo de su tío, el tal Grimoaldo vino a refugiarse a Hispania y a ponerse al servicio de Don Pelayo, convirtiéndose en el fundador del linaje.

Otra de las leyendas que hablan del origen del águila nos dice que, en el año 1188, uno de los miembros del linaje acudió comisionado a las capitulaciones matrimoniales entre Berenguela de Castilla, hija del Alfonso VIII, y Conrado, hijo del emperador germánico Felipe I Barbarroja, permitiéndole este último traer este icono a su vuelta a España.

Pero, lo más probable, es que el águila sea el icono parlante del señorío que tenían hacia Aguilar de Campoo, ya que el apellido que ostentaba la titularidad del Señorío del Coto de Estrada, es un apellido compuesto, Duque de Estrada, el primero proveniente del norte de Palencia y el segundo de las Asturias de Santillana.

Mientras, el otro escudo daría muestra de la unión matrimonial entre Elvira de Ceballos y  Fernán García Duque, fallecido en la batalla de Araviana en 1359 que enfrentó a los ejércitos de Pedro I de Castilla y al grupo de caballeros liderados por Enrique de Trastámara y el infante Tello que respaldaban a Pedro IV de Aragón. Por este motivo, se cree fueron colocados con posterioridad.

Nos encontramos, por tanto, ante un lugar excepcional que aún hoy en día recuerda al visitante el esplendor de la historia de Val de San Vicente durante la Edad Media. Y, que además, cuenta con una interesantísima exposición permanente que pretende recordar esa parte de la historia reciente, que muchas veces no se conoce lo suficiente y viene bien que sea recordara, ya que nos ayudará a comprender mejor el presente, teniendo en cuenta los errores del pasado.

Fuente

D. José Francisco Torre Lombilla


Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com