Torreón de Arroyomolinos

 

Nombre: Torreón de Arroyomolinos, Torre del Pan, Castillo de Arroyomolinos
Localidad: Arroyomolinos
Comunidad: Madrid
Tipología: Castillo militar medieval
Estado: Bueno
Visita: Exterior
Localización: N40 16.093 W3 55.159

Se encuentra en el mismo casco urbano y mantiene un buen estado de conservación, tras haber sido restaurado en los primeros años del siglo XXI. Fue construido entre los siglos XIV y XV, como torre señorial. El torreón es la Torre de Homenaje de un castillo señorial de la época Bajomedieval. La construcción original del conjunto se remonta al último tercio del siglo XV, momento de inestabilidad entre la monarquía y diversas facciones nobiliarias.

Según las fuentes históricas, la obra fue iniciada por Juan de Oviedo, aunque de su finalización se encargó Gonzalo Chacón, mayordomo de Isabel la Católica, quien tomó posesión de la villa en 1478. A pesar de su aspecto militar, se trata de un torreón señorial, que ha desempeñado distintas funciones civiles a lo largo de su historia. Ha servido de residencia a diferentes nobles y, a partir del siglo XIX, sus usos han sido variados. Fue utilizado como granero, como palomar y como almacén.

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Con el panorama político definitivamente asentado, el castillo perdió parte de su valor funcional, aunque siempre conservó su carácter emblemático como símbolo del poder señorial sobre el territorio, sus recursos y sus habilidades. Uno de los objetivos máximos de control probablemente fuera el sistema de molinos ubicado en el arrollo de Los Combos, en funcionamiento en los siglos XIV. La referencia escrita más antigua que conocemos sobre Arroyomolinos o Chozas de Arrollo de Molinos, como entonces se la conocía, es de 1361 y ya en 1375, aparece ligada al señorío de Casarrubios.

A partir de 1475, Arroyomolinos formo parte de los dominios de Gonzalo de Chacón, señor de Casarrubios, junto al propio Casarrubios y a los lugares de El Álamo, Valmojado y las Ventas de Cabeza Retamosa.

La presencia de varios escudos, se conservan al exterior tres de los blasones o escudos de piedras originales, que corresponden a los Reyes Católicos y a los señores de Casarrubios, Gonzalo de Chacón y Clara Alvarnáez, su esposa, mayordomo mayor de la infanta Isabel, que más tarde accedería al trono de Castilla con el nombre de Isabel la Católica, que, si no fueron sus primeros constructores, si que la hicieron terminar, hacía 1480. Junto a sus emblemas, aparece labrado el escudo de los Reyes Católicos. Entre las personalidades históricas que han desfilado por este torreón, destaca Juana Enríquez, que se esposó con Juan II de Aragón y I de Navarra, enlace del que nació Fernando el Católico.

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Los derechos de propiedad de esta fuente de ingresos se vieron envueltos en disputas nobiliarias. Esto posiblemente impulso la construcción de la fortaleza como símbolo de dominio territorial del señor de Arroyomolinos.

El recinto muestra una arquitectura defensiva aunque su uso militar es poco probable.. La construcción en el siglo XVI, de dos dependencias auxiliares en su interior, parece atestiguar este hecho.

Objeto de algunas reformas en el siglo XVI, el castillo de Arroyomolinos fue abandonado en el siglo XVII una vez desmantelada su muralla, cuyos restos se utilizaron para colmatar el foso. Aún así su torre principal siguió en uso como granero y palomar hasta época contemporánea.

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El Torreón es, como el de Pinto al que se asemeja, una estructura de planta rectangular, con esquinas redondeadas, que mide aproximadamente 9 metros de ancho por 12 de largo y 19 de alto. Esta rodeado por una serie de estructuras, entre ellas un antemuro y un foso, recientemente excavados, que configuran junto a la torre una residencia señorial típica del siglo XV.

El interior del torreón o Torre de Homenaje está dividido en cinco plantas que albergaban las estancias reservadas al señor. Su acceso original se encontraba situado en altura en la fachada sur, aunque en época contemporánea se abrió una nueva puerta en la fachada norte, para facilitar el uso de estructura como granero.

La fortaleza de Arroyomolinos cuenta con una disposición estructural cuadrangular compuesta de un torreón central alrededor del cual se erigió un antemuro rodeado por un foso excavado en el firme. El foso, de unos 5 metros de profundidad y una anchura aproximadamente de 10 metros, presenta una morfología de acción en forma de U con el fondo plano.

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Del antemuro (conservado solo en parte) arrancaba el foso, cuya escarpa (pared ataludada interior) estaba construida con ladrillos, cantos y argamasa. Al interior, la fortaleza contaría con un espacio de liza que permitiría la circulación de intramuros. Ocupando parcialmente este espacio se encuentran dos habitaciones de servicio doméstico.

La habitación ubicada en el frente oeste de la fortaleza es un espacio rectangular con orientación norte-sur y con unas dimensiones de 22 por 5 m. Se interpreta como las caballerizas de la fortaleza. Para su construcción se utilizó el ladrillo y eventualmente cal y canto. Su pavimentación se compone de cantos de cuarcita en la mitad oeste y de adoves/ladrillos con argamasa en la mitad este. Esta diferencia se relaciona con una doble función de la habitación: almacenaje y estabulación animal.

La estancia contraría con una cubierta de madera rematada con tejas. Disponía al norte y al sur sendos porches por los que se accedería a ella, siendo el segundo algo más tardío cronológicamente. Existiría otra pequeña entrada en el muro occidental. Al interior se situaron unos pesebres en el muro oriental y en el suelo se excavó un pozo para el abastecimiento de agua. Al exterior, en su esquina suroeste, se excavaron dos fosas identificadas como un silo y un pozo.

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En un momento indeterminado se construyó con materiales reutilizados una estructura circular cuya funcionalidad es incierta. Con la estancia parcialmente en ruinas se levantó un tabique interior que redujo el espacio de uso. Este sería el paso previo a su total abandono en el siglo XVII.

La estancia ubicada en el este del torreón es un espacio rectangular orientado norte-sur y con unas dimensiones de 14,5 por 4,5m. Su uso se relaciona con labores de cocina. Para su construcción se utilizó ladrillo trabado con argamasa. La zona sur de la instancia tendría una cubierta abovedada mientras que la del norte probablemente carecía de techado o sería muy endeble, hecho que sugiere un doble uso del espacio. El acceso a la habitación se realiza a través de dos vanos, ubicados en los muros este y sur respectivamente, aunque la entrada meridional sería la principal. Existen varios elementos relacionados con la habitabilidad del espacio; un pozo en el muro oeste, un hogar en el ángulo noroeste, un espacio rectangular para almacenaje y un sitio al exterior donde se depositaría el grano.

Desde el interior se tendría acceso a una bodega subterránea a través de un vano en el muro suroeste. La estancia sufrió una reforma en algún momento indeterminado del siglo XVI, tapiándose el vano que comunicaba con la bodega e inutilizándose la entrada este del edificio con la apertura de un posible pozo.

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Además, se realizaron modificaciones relacionadas con la cubierta en la mitad norte, tal y como demuestran los agujeros de poste que rompen el pavimento. Una vez abandonada la habitación ya en el siglo XVII, se sello la entrada sur mediante un tapiado de argamasa, tejas y un fragmento de tinaja reutilizado para tal fin.

La fortaleza contaba con torres en sus esquinas, todas ellas con troneras, que representan una morfología variada: una torre circular, un bastión poligonal y dos torres protegiendo el acceso principal. El recinto cuenta, además, con dos accesos secundarios o poternas, uno en el lienzo del norte, junto al arranque de una garita semicircular, y otro en la torre noroeste.

Para proteger la entrada a la fortaleza se levantaron dos torres iguales, de pequeño tamaño, cuya función era la de mantener un constante control visual sobre este sector. Para ello en cada torre se crearon dos troneras enfrentadas entre sí. El acceso a estas torres se realizaba desde el interior a través de unas escaleras. Coincidiendo con la remodelación del acceso principal, la entrada a una de las torres fue tapiada con un muro de ladrillos.

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El acceso principal al recinto fortificado se realizaba por una entrada localizada en el ángulo sureste. Este sistema de acceso está compuesto por dos vanos no alineados entre sí. El vano interior pertenece a la entrada original y presenta unas dimensiones suficientes para permitir la entrada canto de carros como de peatones. Para acceder al recinto había que salvar el foso, lo que se lograría con un puente probablemente de madera y levadizo. Posteriormente, se modificó esta entrada estrechándola mediante la construcción de un murete de ladrillos adosado a la pared oeste del vano original. A demás se abrió una nueva puerta al exterior.

La torre está rematada por ocho garitones en su parte superior. La torre, de cinco pisos, está construida en ladrillo, con cimientos de piedra. Es de planta cuadrada, con esquinas redondeadas. Guarda ciertas similitudes estructurales con el torreón de Pinto. Los elementos arquitectónicos más destacados del torreón de Arroyomolinos son sus ocho garitones, dos por cada vértice, que coronan el conjunto.

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La torre tiene un zócalo de piedra, de unos dos metros de altura, siguiendo el resto de la estructura de ladrillo. En el interior tiene cinco plantas, cubiertas alternativamente con bóvedas de ladrillos y entresuelos de madera, que pueden ser fruto de las reformas que ha sufrido el edificio para destinarlo a varias funciones, entre otras las de granero. Su último uso fue el de palomar, para la que se cubrieron las paredes del último piso con pequeños nichos.

En los siglos XIX y XX, la torre fue transformada para adaptarla a sus usos como granero y palomar. Sus dos primeras plantas fueron reconvertidas en almacén y las tres restantes fueron objeto de un retapiado, con el fin de poder instalar más de 4.000 nidos de palomas. Al mismo tiempo, se eliminaron el parapeto y el almenado que existían en el terrado.

Fuente

Carteles informativos

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com