Torreón de Grisaleña

Nombre: Torreón de Grisaleña, Torreón de la iglesia de San Andrés Apóstol, La Torre
Localidad: Grisaleña
Comarca: La Bureba
Provincia: Burgos
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Torreón
Estado: Bueno
Visita: Exterior
Localización: N42 35.494 W3 15.859

 “Iglesia seleña” (de yeso) se halló siempre muy bien comunicada por encontrarse situada junto al antiguo ca­mino real de Francia. El actual campanario de la iglesia es conocido entre los parroquianos como “la torre”. Tiene dos ingresos: uno al noreste grande (3,25 mts. de luz), de arco apun­tado muy alto sobre el que destaca una saetera, y un por­tillo al noroeste (1,70 mts. de anchura) de arco de medio punto. Hay diversas saeteras distribuidas por los cuatro lados, aunque no se aprecian por estar cegadas. a torre es cuadrada, sobrepasando ligeramente los 8,50 metros de lado. Hasta un tercio de su altura tiene cierta forma piramidal, construida con lajas muy irregu­lares. El cuerpo de encima es de ladrillo, piedra y cal y en algún sitio incluso de tierra apisonada. Todo está re­vestido de yeso, cuyo desconche acentúa el aspecto de ruina y abandono. En lo alto destaca un pobre campana­rio compuesto de dos cuerpos hecho a base de un entra­mado de vigas.

Quizá estuviera levantada ya la torre cuando las lu­chas de Pedro I con su hermanastro, pues allí pernoctó un día el rey y es de suponer que no lo hiciera más que un lugar bien seguro. Ajunos documentos hablan vagamente de una cerca que rodeaba al pueblo. Entre el vecindario no queda me­moria de que haya existido. En una toma de posesión por los duques, en 1727, se decía: “salieron al parage que llaman la Puerta de Burgos y en donde en señal de possesión… les mandó salir… y luego… asta llegar a otro sitio que llaman la puerta de Pancorbo…” La cita parece confirmar que sí la hubo, efectivamente.

En 1028 la reina Jimena daba al monasterio de San Millán su villa de “ecclesia Senlenia, ab omni integrita­te”. Se encontró entre los lugares reclamados por la condesa Dª María de Lara, en 1373, a Enrique II como propio de los señores de Lara. Este rey donaría Grisa­leña a Pedro Fernández de Velasco, quien al redactar su testamento, en 1383, se lo dejaba “de por vida” a su mu­jer María Sarmiento. Después “Iglisaleña con su forta­leza e vasallos e rentas e pechos e derechos e jurisdicción civil e criminal, mero mixto imperio” entraría a formar parte del mayorazgo de 1458. En el catastro de Ensenada consta que el pueblo pagaba a los Velasco por derecho de “emina” 86 fanegas de cereales y 700 rs. por otros derechos.
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Bibliografía
Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos. Inocencio Cadiñanos Bardeci

Pedro Mª Vargas

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