Castillo de Alcalá la Vieja

Información
Nombre: Castillo de Alcalá la Vieja
Tipología: Castillo, Fortaleza
Localidad: Alcalá de Henares
Estado: Vestigios
Provincia:
Visita: Libre
Comunidad: Madrid
Localización: N40 28.958 W3 20.215
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Historia y descripción

Se trata de una fortaleza medieval, levantada por los musulmanes, cuyas primeras referencias datan del siglo X. De la antigua fortificación, sólo se mantienen en pie una torre defensiva, recientemente restaurada, y distintos restos de algunos torreones, que se encuentran en estado ruinoso.

El castillo se levanta sobre un promontorio arcilloso, cercano al cerro testigo conocido como Ecce Homo (836 m), en pleno valle del río Henares. En sus proximidades se halla la Ermita de Nuestra Señora del Val. Emplazada en un cerro cortado a pico por su lado norte que es el que da al rio. Es una grandiosa ruina, que ha merecido varias campañas de excavaciones arqueológicas.

Forma un polígono irregular aprovechando la topografía del cerro, cortado también por sus lados, sur,este y oeste mediante profundos barrancos, que lo aíslan totalmente. Presenta restos de nueve torres, mas una consolidada, un gran aljibe, mas los cimientos y parte de una puerta que se abría de herradura.

La torre consolidada, que es la que llama mas la atención por su volumen, es de planta cuadrada, sin sillares con sus esquinas y macizas hasta su primer piso. Pudiera ser obra islámica reconstruida posteriormente el siglo XIV. Tiene unos doce metros de altura, presentando la característica de ladrillos en sus esquinas y bandas de este mismo material enmarcado la piedra.

Las otras torres, caídas la mayoría son obra mixta de tapial en su interior recubierto en su interior. Mas allá de la torre consolidada y junto a los informes restos de otra torre, se ha excavado una puerta formada por un paso en que se abrían dos arcos de herradura, de las que perduran las dovelas de una de ellas. Serian del mismo estilo de las Puertas de Alcántara o Valmardón en Toledo.

El aljibe esta hacia el norte, y consta de una gran nave abovedada, reforzada por arcos fajones, todo ello en ladrillo y con unas dimensiones notables. Presentan sus muros restos de almagra o pintura rojiza para evitar filtraciones, así como un agujero para la conservación del agua potable y su ventilación.

El área de la fortaleza es de 40 hectáreas, como calculo Torres Balbas, lo que hace pensar que es una de las mayores obras militares musulmanas en la provincia en la provincia. Merecería la pena que continuasen las campañas arqueológicas y la consolidación de sus muros y la limpieza del aljibe.

Se cree que aparte del castillo había una población civil en el cerro vecino, donde aparecen restos de tejas, ladrillos y fragmentos de cerámica medieval, árabe y cristiana. El escudo de Alcalá de Henares no es otro, sino la representación de esta fortaleza con el rio a sus pies.

La fundación de Alcalá la Vieja se debe a los musulmanes, que eligieron este lugar próximo a las ruinas de Complutum e incluso aprovecharon parte de sus materiales. El nombre completo de la población es el Al-Qall àt Abd-al-Salam, que quiere decir: el castillo de Abdelsalam, nombre propio. Su situación es estratégica frente a la llanura de la Campiña y separado por el foso que forma el Henares.

Poco se sabe o mejor dicho, poco nos ha llegado de la historia de Alcalá durante los tres siglos de dominio musulmán, solo alguna cita, como castillo intermedio entre Madrid y Guadalajara. Pasó a poder cristiano tras la cesión de los territorios del reino de Toledo en 1085 o Alfonso VI de Castilla. el gobernador cristiano de este castillo, junto con Alvar Fáñez de Minaya, el Rey Alfonso VI, su hijo García Ordoñez y numerosos caudillos tomaron parte en la batalla de Uclés, contra los almorávides en 1108, donde fueron derrotados, muriendo ese mismo año el rey.

Vanos fueron los esfuerzos para mantener la zona fuera del peligro almorávide, llegando estos al año siguiente tomar Alcalá la Vieja que permaneció en su poder hasta 1118, en que el arzobispo D.Bernardo lograría, teniendo en cuenta que estas tierras se las había concedido el rey, a la iglesia toledana y le urgía recuperarlas.

Alfonso VII confirmo la donación y dispuso en 1135 poblar el llano, dando curiosas prebendas para que la población se quedase en Alcalá la Vieja, como que pagaría una cuarta, el que morase en el castillo, la mitad que en la villa. En 1195 fue asaltada por Yaqud al-Mansur caudillo almohade que razió también los campos entre Madrid y Guadalajara.

Poco a poco fue perdiendo población y ganado importancia la nueva Alcalá de Sant Luste (de Henares) surgida alrededor del lugar del martirio de los Santos Niños Justos y Pastor durante la época romana. Pese a todo se atenderá las obras de conservación del castillo hasta bien entrada el siglo XVI. Están datadas las obras en la fortaleza durante el arzobispado de D. Pedro Tenorio en 1396.

En el siglo XVI se describe Alcalá la Vieja como una fortaleza grande, aunque mucha parte de la muralla estaba maltratada y distaba media legua de Alcalá.n Tiene las siguientes armas: 6 ballestas de pie, 4 de garrucha y 4 lanzones, 19 casquetes, 27 paveses, 1 arnés viejo y otras armas viejas abandonadas.

Era alcaide Lope de Mendoza, hijo de Lope Alonso de Mendoza, caballero natural de Alcalá que tenia allí su casa y hacienda y era hombre de bien. No tenia gente mas de dos o tres criados suyos, y si la fortaleza se había de velar, precisaba nueve hombres para tres estancias y no velándose, bastarían con o tres con el alcaide.

Madoz nos dice; en un cerro en la orilla izquierda del Henares sobre el cual se describen solo las ruinas del antiguo castillo y algunas cristianas o aljibes pertenecientes sin duda ala fortificación que fue ganadas a los moros por el arzobispo Don Bernardo, quien situó a sus tropas en un cerro llamado Malvecino.

Por ultimo, cuenta la tradición que cuando iba a ser tomada Alcalá la Vieja y habiendo decaído el animo cristiano, apareció en un cerro próximo una cruz brillante, que tomaron los cristianos como milagro y señal de victoria, uniendo sus esfuerzos, lograron tomar la fortaleza, desde entonces una capilla conmemora el feliz suceso y el cerro se llama por esta circunstancia de la Vera de la Cruz.(1)

La fortaleza fue arrebatada a los muslmanes en 1118, pero las crónicas medievales brindan poca información sobre este importante episodio. Un estudio interdisciplinar arroja nueva información.

 

La fortaleza fue arrebatada a los muslmanes en 1118, pero las crónicas medievales brindan poca información sobre este importante episodio. Un estudio interdisciplinar arroja nueva información.

La fortaleza de Alcalá la Vieja fue tomada definitivamente por las tropas cristianas en 1118, treinta y dos años después de que el rey Alfonso VI conquistase la villa homónima. La plaza, un punto estratégico muy importante por su ubicación en el centro peninsular y como cruce de las principales vías de comunicación, había resistido varios ataques por la fiereza de sus defensores y porque desde las torres del castillo se podía controlar la práctica totalidad del territorio. Pero los musulmanes sucumbieron ante un milagro. El 3 de mayo, tras el discurso de don Bernardo de Sedirac, arzobispo de Toledo, para motivar a sus caballeros, apareció una cruz brillante en la cima más elevada del paisaje, el cerro Veracruz. Ante esta revelación, los defensores entraron en pánico y abandonaron sus posiciones, saltando en algunos casos al vacío desde los muros.

Sin embargo, el éxito del asedio de Alcalá la Vieja no se explica por este acontecimiento divino, sino por la maquinaria bélica de la que disponían los atacantes: trabucos híbridos y/o de tracción, como los utilizados por el Cid Campeador unos años antes en la captura de Valencia o por los cruzados en Arsuf (Israel), que disparaban grandes piedras para derribar el sistema defensivo. Las crónicas medievales y las narraciones de los historiadores más modernos señalan que fue en el cerro Malvecino donde los cristianos construyeron un castillo temporal desde el que preparar el ataque, y que en esa misma zona habrían emplazado las catapultas. Pero no fue así.

Una reciente investigación interdisciplinar, con el título de Alcalá la Vieja: reinterpretando el asedio desde la arqueología actual, ha desvelado una historia diferente para este «importante y olvidado» episodio de la llamada Reconquista. Los autores del estudio son Mario Ramírez Galán, doctor en Arqueología por la Universidad de Alcalá y profesor en la Universidad de Portland (EEUU), y el también arqueólogo y maestro de secundaria Rafael Montalvo Laguna, licenciado en Historia y Máster en Arqueología por la Universidad de Alcalá.

El relato del cerco y posterior asalto ha sido modificado tras el hallazgo y análisis de cuatro proyectiles de piedra caliza que fueron lanzados a principios del siglo XII. Los bolaños, con una forma relativamente esférica, unos diámetros que oscilan entre 28 y 35 centímetros y una masa que varía desde los 32,8 kg del más liviano a los 58,6 kg del más pesado, fueron descubiertos de manera fortuita en el entorno de la fortaleza musulmana por agentes de la sección de Medio Ambiente de la Policía Local de Alcalá de Henares. Tras dar aviso al Servicio Municipal de Arqueología del Ayuntamiento, las piezas se depositaron en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, donde los expertos las han podido estudiar.

Demasiada distancia

Los arqueólogos han recurrido a cálculos físicos —realizados por María Benítez Galán, doctoranda en Física en la Universidad de Granada— con el objetivo de obtener los teóricos alcances máximo y mínimo de cada uno de los proyectiles y, en consecuencia, la distancia hipotética que podían alcanzar los trabucos del ejército de don Bernardo de Sedirac. Tras determinar este rango espacial —el alcance de cada bolaño—, los investigadores utilizaron un software de sistemas de información geográfica (SIG) para la obtención de lo que se denomina áreas de influencia, es decir, situar sobre un mapa la zona que entraría dentro del campo de tiro. ¿El principal resultado? Que el espacio entre el cerro Malvecino y la fortaleza de Alcalá la Vieja era «inabarcable para cualquier máquina [de guerra] en ese momento de la historia».

Ninguno de los trebuchets —un arma creada en China y que se expandió durante el siglo IX por el ámbito mediterráneo y Europa occidental— con los que contaron los cristianos habría sido capaz de alcanzar los muros del castillo desde la cima de la elevación, a 709 metros de distancia hasta la entrada principal, o desde el punto más bajo, a 472m. Además, Ramírez Galán y Montalvo Laguna, cuyo trabajo ha sido galardonado recientemente con el Premio Ciudad de Alcalá en la categoría de investigación histórica, apuntan que esa zona se caracteriza por su irregularidad y difícil acceso, sin una superficie óptima para desplegar maquinaria bélica.

Teniendo en cuenta los parámetros de alcance de los proyectiles y descartando los lugares que podían haber sido atacados con facilidad por los musulmanes, los arqueólogos han descubierto la elevación desde donde se arrojaron los proyectiles: la zona de Los Catalanes, prácticamente plana y situada a una altura superior que la fortaleza. «Se encuentra, aproximadamente, a unos 120 metros del emplazamiento del castillo, siendo un rango de disparo aceptable para la maquinaria bélica de la época», señalan los arqueólogos.

Prospecciones físicas

La conquista de Alcalá la Vieja permitió a los reinos cristianos, enfrentados en ese momento a un poder almorávide en su momento más álgido, conseguir una plaza fuerte que se había resistido desde mediados del siglo VIII y que era fundamental para controlar ese sector de la Marca Media. ¿Fue una batalla que movilizó a grandes ejércitos? La única referencia documental es una estimación que aporta una fuente del siglo XIX, el historiador Demetrio Calleja, en base al tamaño de la línea de muralla de la fortaleza, que dice que tendría que contar con unos mil hombres para su protección, incluyendo los que estarían en reserva.

En cuanto al ejército cristiano y siguiendo los cálculos que maneja el profesor Francisco García Fitz, catedrático de la Universidad de Extremadura, en sus estudios sobre la composición de los ejércitos medievales, las huestes cristianas del arzobispo de Toledo podrían rondar los 150 o 200 caballeros, más los escuderos y peones que los acompañasen. «En cualquier caso, no es una cifra real, es sólo una hipótesis que nos gustaría poder respaldar con datos arqueológicos o documentales, pero creemos que esta incógnita será muy difícil de despejar», matizan los arqueólogos.

Ramírez Galán y Montalvo Laguna explican que en próximas campañas van a realizar prospecciones en la zona de Los Catalanes. En función de los resultados, se plantearán posibles excavaciones. El objetivo final del proyecto es lograr un estudio en profundidad sobre el campo de batalla y el importante asedio que hasta la actualidad no había sido investigado en detalle. Sus avances, por ahora, ya le han brindado un giro a la historia bélica de la fortaleza de Alcalá la Vieja.(2)

Bibliografía

1 Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Alcalá la Vieja (Alcalá de Henares) en su versión del 25 agosto 2016, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

2 https://theworldnews.net

Mas información

La fortaleza de Qal‘at ‘Abd as-Salam. La recuperación de una dignidad perdida (Alcalá de Henares, Madrid)