Castillo de El Barco de Ávila

Nombre: Castillo de El Barco de Ávila, Castillo de Valdecorneja

Localidad: El Barco de Ávila

Provincia: Ávila

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Bueno

Visita: Exterior

Localización: N40° 21.537′ W5° 31.511′

El Castillo de El Barco de Ávila o Castillo de Valdecorneja es un castillo originario del siglo XII que se sitúa dominando el río Tormes y el puente, en el punto más elevado del valle.

Construido sobre un castro vetón que fue destruido por los romanos. Fue edificado en el siglo XII y reconstruido en el siglo XIV. Su planta es cuadrada y su superficie puede calcularse en 1.700 m², sin tener en cuenta las dependencias desaparecidas como el foso y contrafoso, el rastrillo, el palomar, las caballerizas…

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La puerta principal es de arco gótico con grandes dovelas. A la derecha de la puerta, se alza defendiendo dicha puerta la torre del homenaje, cuadrada, desde la cual se accede a las almenas y torreones. Desde ellos se domina todo el valle y las sierras circundantes.

En el interior del castillo, inicialmente existía un patio de armas con un surtidor en el centro y una galería de arcadas y columnas románicas adornada con una bellísima crestería gótica, conservándose parte de la misma en una casa de la Plaza Mayor. Como este castillo fue en su primera época puramente militar, al habitarlo los señores de Valdecorneja, condes y duques de Alba de Tormes, resultó estrecho e incómodo. A finales del siglo XV se transformó el patio de armas en un patio de honor.

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Las habitaciones de las damas estaban situadas en línea paralela a la cuesta de la Viñas. Las de los caballeros daban a la vista del Puerto de Tornavacas. Todo ello en el segundo piso.
En la parte noble del castillo se hallaba el tocador, la capilla, los comedores y el gran salón de juntas y audiencias. Existían hermosas ventanas con ajimeces y asientos junto a otros de distintas épocas.
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También existe una pequeña puerta de escape que conduce a un paraje de lomas que descienden hasta el río.

Ha sido restaurado varias veces, respetando su perímetro original, debido a las incontables batallas que ha sufrido e intentos de incendio y bombardeos.

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Al iniciarse la segunda mitad del siglo XIX quedó habilitado como cementerio municipal. Por ello aumentó su deterioro al arrancar el pavimento y grandes oquedades en sus muros.

Actualmente el castillo es de propiedad de la Casa de Alba. Ha sido restaurado y reparado el pavimento y en parte la torre del homenaje. Es utilizado para los actos culturales que se celebran en esta localidad.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de El Barco de Ávila en su versión del 29 noviembre 2016, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

 

Alcázar de Ávila

Nombre: Alcázar de Ávila

Localidad: Ávila

Provincia: Ávila

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Alcazar

Estado: Restos restaurados

Visita: Horarios

Localización: N40° 39.245′ W4° 41.834′

El alcázar de Ávila se encuentra frente a la plaza de Santa Teresa de Jesús, en la esquina sureste de la muralla, construido en el siglo XV, y reformado en los siglos XVI y XVIII. Fue construido para reforzar la parte más vulnerable de la ciudad amurallada, en conjunción con el ábside de la catedral (cimorro), sobre un alcázar anterior. Actualmente no queda mucho de esta construcción, aunque aún pueden verse algunos de sus restos.

Junto a la denominada Puerta del Alcázar (puerta de la muralla a la que se dio ese nombre por su proximidad al alcázar y no porque perteneciara a él) se encuentran los restos de uno de los muros del alcázar, que además de proteger al mismo formaba parte de una pequeña plaza también fortificada, y cuyo objetivo era crear una defensa para una eventual retirada al interior del recinto en una batalla, de modo que se pudiera detectar y matar al enemigo que hubiera entrado mezclado con las fuerzas de la ciudad, antes de permitir el acceso libre por la misma.

Dentro del recinto, y junto al jardín que hay a la izquierda según se entra, se puede ver parte de las chimeneas del alcázar y lo que podría ser el acceso a las dependencias. En uno de los extremos hay una sucursal bancaria detrás de la cual se puede ver, a través de las rejas que lo protegen, otro de los muros defensivos del alcázar, éste completo y almenado.

Uno de los cubos de la muralla fue vaciado y convertido en calabozo, y aunque a finales del XVIII fue objeto de una restauración bastante desafortunada, puede apreciarse en su totalidad. Este cubo está doblemente reforzado, con dos pasos de guardia.

Desde el exterior y en dirección a la puerta del Rastro, se puede ver un cubo mucho más ancho, que según algunas versiones perteneció al alcázar y fue utilizado como depósito de pólvora. Dado su estado de ruina en la primera mitad el siglo XX fue derruido para realizar un jardín y una sucursal del Banco de España, si bien los restos que aún se conservan fueron restaurados a finales del siglo XX y se encuentran en perfecto estado. En este mismo jardín se puede ver un cerdo de piedra de época celta que no tiene nada que ver con el alcázar.

Dentro de lo que fue el recinto del alcázar, en la esquina que forma la muralla se puede observar lo que fue la torre del homenaje. A la derecha de la misma (desde el exterior) se encuentra uno de los portillos (tapiado), abierto en una de las restauraciones que sufrió el palacio en épocas más cercanas.

Bibliografía

www.castillosnet.org

Castillo de Mombeltrán

 

Nombre: Castillo de Mombeltrán
Localidad: Mombeltrán
Provincia: Ávila
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Castillo
Estado: Ruina consolidada
Visita: Guiada, llamando previamente al teléfono 659 272 408, Álvaro
Localización: 40°15’26.8″N 5°01’05.1″W

Para comprender, tanto en una primera época, el emplazamiento de la villa, como posteriormente la idoneidad y el acierto de la ubicación de la fortaleza quizás sea necesario un breve recordatorio acerca de donde nos encontramos y las connotaciones que conllevaba. La colosal espina montañosa que atraviesa el sur de la provincia de Ávila de Este a Oeste, con alturas superiores a los 2000 metros constituye una muralla natural entre ambas submesetas, haciendo muy complicado su paso, salvo por los puertos de montaña, no exentos de dificultades en épocas invernales.

Esta realidad marca la importancia natural e histórica de lo que conocemos como “El Barranco”. En una extensión de más de 100 Km., entre el Valle del Jerte y el Valle del Alberche, el Puerto del Pico es el paso natural que mejor sirve para poner en comunicación las altas tierras de Castilla con las tierras de Toledo y Extremadura. Mombeltran, que debe su nombre a D. Beltrán de la Cueva, se llamaba anteriormente Colmenar de las Ferrerías ó de Arenas y parece ser que en el lugar donde hoy se levanta el castillo hubo anteriormente una torre fortaleza ó especie de atalaya fortificada, ya que en la obra de Francisco de Asís Veas Arteseros editada por la Universidad de Murcia “Itinerarios de Enrique III”, hace referencia de un viaje del citado monarca fechado en 1393 y ya cita que habia una fortaleza en El Colmenar de Arenas. Puestos a hacer conjeturas podría pensarse que pudiera haber existido alguna torre defensiva, y que posteriormente hubiese formado parte del castillo que hoy conocemos y cuya propiedad podría atribuirse a Ruy Lopéz Dávalos.

En 1422 la villa es entregada al infante don Juan de Aragón, rey de Navarra, a quien se la confiscan en 1431 para entregársela a Álvaro de Luna. A la muerte de este, en 1453, Juan II de Castilla otorga la villa a la viuda de Álvaro de Luna, Juana de Pimentel (La triste condesa). Sin embargo en 1461 Enrique IV se la quita y la dona a don Beltrán de la Cueva. Los estados de los Duques de Alburquerque tienen su origen en las donaciones que el primer duque don Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV, obtiene de este rey en los años 60´del siglo XIV. La capital de su señorio estaba en Cuellar, y dentro de Castilla León, tenia también fortalezas en Roa, Ledesma, Peñalcazar, Torregalindo, Mombeltrán y La Adrada, estas dos últimas de vital importancia para el control de comunicación de la meseta norte con Toledo.

El castillo se alza en un otero y junto al río Vita, afluente del Ramacastañas, desde el cual se divisa todo el valle. Se construye en las afueras del pueblo separado por lo que entonces se llamaba el sitio de La Cebada, hoy conocido por el jardín de la Soledad. Para las obras del castillo se destinaron las rentas del montazgo obtenidas en Arroyo Castaño. Beltrán de la Cueva lo manda construir y se realiza entre 1462 y 1474, aunque parece probable que no fue habitado hasta 1480.

Se valió para ello de las rentas del montazgo que se cobraba a los ganados que atravesaban el Puerto del Pico. Con estos ingresos D. Beltrán pudo pagar la mano de obra especializada que se hallaba realizando la cantería en la obra de su construcción. También fue necesaria la aportación obligada de los vasallos del hasta hacia poco Colmenar y que paso a llamarse Mombeltrán: los vecinos del pueblo tuvieron que trabajar en el transporte y acarreo de piedras y los diversos materiales utilizando para ello sus carretas, lo que generó no pocos conflictos entre el Duque y sus vasallos a los cuales no les hacia ninguna gracia trabajar gratis. Las obras de la Iglesia tuvieron que paralizarse a fin de dar prioridad al castillo. Posteriormente se realizaron obras en el siglo XVI, lo que transformo de manera ostensible la rustica fortaleza original en un palacio acondicionado para poder servir como residencia de los duques. Su estructura se vio afectada en los primeros años del siglo XVI, cuando el II Duque de Alburquerque, don Francisco Fernández de la Cueva elimino el puente levadizo, abrió con toda probabilidad los balcones y relleno el foso con un talud. Además, algunos autores apuntan a que la construcción de la portada renacentista, en donde el Duque puso el escudo y la corona ducal, obedecieron a que la nobleza castellana se vio en la necesidad de reforzar sus fortalezas contra los posibles levantamientos populares en época de las Comunidades. Precisamente el lugar donde se construyó la citada portada era el frente más vulnerable del castillo.

En la segunda etapa constructiva (realizada por el II Duque don Federico de la Cueva) corresponde la antepuerta curva adosada al lienzo norte de la barrera, cuyo acceso esta flaqueado por dos borjes dotados de las mismas troneras de palo y orbe que ya aparecen en los merlones y antepechos de los adarves y terrados. Precisamente a esa barrera ó falsabraga se le adosó exteriormente un alambor de corto releje (60º) que alcanza las tres quintas partes de su altura, supuestamente para reforzarla contra los efectos de la pirobalística, pero que sorprendentemente está ahuecado por el recorrido de una manga perimetral, aparentemente inútil, y que en cualquier caso debió debilitar considerablemente al mencionado alambor. La obra principal del castillo, el actual recinto interior, presenta en su entrada un grupo de tres escudos idénticos a los que aparecen en la puerta del castillo de Cuellar. Los escudos representan las armas reales de Castilla León, las de Beltran de la Cueva y las que tuvo su primera mujer, Mencia de Mendoza, con la que estuvo casado entre 1462 y 1476, fechas mas que probable en que debió construirse este recinto principal.Algunos especialistas hablan de la falta de remate de la torre del homenaje e indican que la obra no llego a terminarse, pues bien, hay testimonios de que el tejado que cubría la torre del homenaje se desescombro durante la segunda mitad del siglo pasado y los restos de escombro de ese trabajo pueden apreciarse al pie de la Torre del Homenaje en el paseo de la liza, junto a la entrada del castillo citada anteriormente. En 1462 el rey expide una cédula en la que ordena que la villa de Colmenar de las Arenas se llame en adelante Mombeltrán. El castillo de Mombeltrán se ha atribuido al arquitecto Juan Guas, especialmente por el parecido de los canecillos del almenaje con los del castillo de Manzanares el Real. La muerte de Enrique IV, en 1974, provocó que Juana Pimentel reclamase a la nueva reina , Isabel la Católica, sus derechos sobre Mombeltran, alegando la injusticia de la confiscación sufrida por orden del monarca anterior.

Pese a que en 1475 Beltrán llega a un acuerdo con Juana de Pimentel y con Juan II de Aragón, que también había reclamado sus derechos, y pese a que, en 1476, Isabel la Católica confirma el señorío a Beltrán de la Cueva, la incertidumbre sobre su dominio pudo acelerar la terminación de las obras, especialmente la barrera artillera en la que aparecen ya los escudos de su segunda mujer, Mencia Enríquez de Toledo. La muerte de esta, en 1479, marca claramente la cronología posible de la barrera que, sin embargo, pudo haberse comenzado antes de 1476. A la conservación de los estados de Beltrán de la Cueva al llegar al trono la princesa Isabel, con la que el duque de Alba había mantenido cierto enfrentamiento, no fue ajena la política matrimonial de este, al casar con una hija del duque de Alba.

En este sentido cabe interpretar que la dote que otorga Beltrán a su esposa incluya la hipoteca de Mombeltran y que en 1477 obtuviera privilegio de Fernando el Católico para fundar nuevo mayorazgo con la villa de Mombeltran a favor de los hijos que pudiera tener con la hija del duque de Alba (Dñª. Mencia Enríquez de Toledo), en contra de los derechos de su primogénito. La muerte de su segunda esposa sin hijos no impide al duque seguir utilizando Mombeltran como pago de su política matrimonial y casa de nuevo con Dñª. Maria de Castilla, hija de los influyentes Condestables de Castilla. En 1482 otorga mayorazgo con los hijos pudiera tener con su tercera esposa. Sin embargo, en 1483, Beltrán declara que este nuevo mayorazgo, en contra de los derechos de su primogénito, no había sido hecho por “su voluntad”. A la muerte de don Beltrán en 1492, el castillo de Mombeltran es ocupado por la viuda, que pretende defender así los derechos de su hijo, Cristóbal de la Cueva. El primogénito Francisco de la Cueva, II duque de Alburquerque, se ve forzado entonces a permutar su villa de Roa por Mombeltran, en un acuerdo que provocará grandes recelos entre el nuevo duque y su madrastra.

El refuerzo de la barrera (alambor) con un nuevo chapado en cuyo interior se aloja una galería perimetral, podría atribuirse a este II duque y coincide con las obras de refuerzo ejecutadas en el castillo de Cuéllar, también propiedad del Duque. Durante la revuelta de la Comunidades ”los de la villa de Mombeltrán e su tierra comenzaron a hacer las alteraciones” hasta que en 1521, “se asosego la cidad de Toledo”. Estos disturbios obligaron al duque a gastar mientras duró la contienda 448.588 maravedies en abastecer y pertrechar la fortaleza, desplazando incluso tropas desde Cuellar. En 1526, a la muerte de Francisco de la Cueva, habia en el castillo diversa artilleria, entre las que destacan “veinte y seis escopetas con un par de moldes para las pelotas y con veinte y tres bolsas para la polvora, dos espingardones antiguos, una lombarda mediana con su servidor, cinco tiros (cuatro medias lombarderas y un pasamuros), sos mosquetes de metal, mas diez y seis libras de pelotas de plomo para escopetas”

Don Beltrán de la Cueva levanta la fortaleza no solo como baluarte de contención para los que pasaran el puerto del Pico ó subían de Toledo y Extremadura en plan bélico, sino como mansión aseguradora de sus dominios. Don Beltrán contó con la forzada colaboración de sus vasallos que fueron obligados al acarreo y transporte de materiales, llevando sus carretas a requerimiento del Duque. El castillo nunca conoció acciones guerreras y en este sentido es una empresa frustrada. Durante siglos fue habitado esporádicamente por los Duques de Alburquerque. La cosecha de vino que se recolectaba en la dehesa anexa se almacenaba en las cuevas, aun hoy existentes, adjuntas al castillo. Algunas fuentes nos hablan de que en el paseo de la liza ó ronda hubo naranjos, hoy desaparecidos. Entre las obligaciones del alcaide de la fortaleza estaba la de enviar al señor el fruto de los mismos.

El castillo de Mombeltran se ha atribuido al arquitecto Juan Guas, especialmente por el parecido de los canecillos del almenaje con los que se atribuyen a este arquitecto en el castillo de Manzanares el Real. La disposición en planta de la obra y especialmente la barrera, sin torres, y adaptándose perfectamente al perímetro del cuerpo central, recuerda a la planta del castillo madrileño y a los restos aparecidos en Alba de Tormes. La presencia de diferentes escudos, correspondientes a la primera y segunda mujer de don Beltrán de la Cueva, podría indicar que el cuerpo principal y la barrera son dos fases constructivas independientes. Las últimas obras hechas ya con el II duque, Francisco de la Cueva, podrían corresponder al chapado de la barrera, con su galería intramuros (sotierra), heredera de las galerías del castillo de la Mota, aunque de proporciones mucho menores. Este reforzamiento de las defensas debió incluir también una barbacana semicircular delante de la puerta de la barrera con acceso desenfilado respecto a ésta, para evitar que pudiera ser alcanzada por la artillería.

La puerta de esta barbacana, con las torrecillas ó garitones sobre lampeas, hoy semienterradas, debió ser reformada no ejecutada de nuevo, a partir de 1734 por Francisco de la Cueva, XI duque de Alburquerque, casado en ese año con Dña. Agustina Ramona de Siva, por cuanto el escudo que campea en la puerta corresponde a este matrimonio. El patio palacial, donde también aparece el mismo escudo, debió de hacerse en esta época y las causas de una reforma tan tardía en una fortificación medieval pueden estar relacionadas con la enfermedad que obligo al duque a vivir retirado en el campo hasta el día de su muerte en 1757.

El castillo de Mombeltrán es un edificio histórico del siglo XV con detalles artisticos propios de la época medieval, del esplendor de los de la Cueva, la familia que decidió construirlo para su uso y disfrute. Los villanos ha observado con indiferencia el progresivo deterioro de la fortaleza que ellos mismos construyeron soportando impuestos leoninos y acarreando piedras y otros materiales durante años sin recibir nada a cambio. Sus dueños actuales «pasan» del castillo y de su historia (ni comen ni dejan comer, como dicen en mi pueblo) con lo que posiblemente la única salida al respecto sea la expropiación, proceso largo, complicado y costoso para un ayuntamiento carente de sensibilidad, presupuesto e ideas y sobrado de ambiciones personales, pero que devolvería el edificio a los verdaderos dueños morales: los vecinos de la Villa de Mombeltrán.

Bibliografía

www.palomatorrijos.blogspot.com.es

Castillo de Arenas de San Pedro

 

Nombre: Castillo de Arenas de San Pedro, Castillo de la Triste Condesa, Castillo Don Álvaro de Luna

Localidad: Arenas de San Pedro

Provincia: Ávila

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Restaurado

Visita: Guiada

Localización: N40° 12.564′ W5° 05.515′

 

Se trata de uno de los símbolos de la villa de Arenas de San Pedro, apareciendo en el escudo heráldico de esta, en llamas, aunque probablemente el castillo no sufriera los incendios a los que alude el lema de «Siempre incendiada y siempre fiel».

El castillo fue ordenado construir en el año 1400 por el Condestable Ruy López Dávalos, para plasmar su dominio sobre los territorios que le fueron entregados por Enrique III tras obtener Arenas la carta de villazgo en 1393, además de la posterior independencia del Concejo de Ávila. En un principio el noble sopesó la posibilidad de construirlo en el Colmenar —actual Mombeltrán—, por tratarse de una localidad mejor comunicada, gracias a su cercanía al paso del puerto del Pico, pero se encontró con la oposición de los habitantes de la villa, que interpretaban la construcción del castillo como un signo de opresión y provocación, por lo que se vio en la necesidad de optar por la alternativa arenense.

La situación del castillo contrasta con la de muchas otras fortificaciones de la época, al no hallarse sobre terreno elevado sino en una de las zonas más bajas de la villa. Esto pudo deberse a una construcción apresurada y poco planificada por parte del Condestable, tras recibir la negativa de Mombeltrán. Su construcción se financió a través de una serie de impuestos exigidos a los habitantes de las villas y aldeas del señorío, entre las que se encontraban La Adrada, el Colmenar, Candeleda, Castillo de Bayuela, Puebla de Naciados —hoy en ruinas, en la actual provincia de Cáceres — y la propia Arenas. En 1422 su construcción parecía haber finalizado, año en el cual Rodrigo Alonso Pimentel, segundo conde de Benavente, se hizo con el castillo tras el destierro de López Dávalos.

En 1430 el conde entregó el castillo como dote nupcial a su hija doña Juana Pimentel, tras su matrimonio con don Álvaro de Luna, quien residiría puntualmente en el castillo Don Álvaro fue una figura de gran importancia en aquella época, en la que alcanzó grandes cuotas de poder, terminó siendo víctima de una confabulación de la nobleza castellana, siendo finalmente decapitado en Valladolid el 2 de junio de 1453. Su esposa Juana a partir de entonces se ganaría el sobrenombre de «la Triste Condesa», denominación con la que se conoce al castillo en la actualidad. En 1460 María de Luna, hija de los anteriores, sería casada en el castillo con don Íñigo López de Mendoza, II Duque del Infantado, con el objetivo de evitar su boda con Diego López Pacheco —favorito del monarca Enrique IV — con lo que la fortaleza y la villa pasaron a formar parte del ducado del primero. En 1461 nació en el castillo don Diego Hurtado de Mendoza.

A lo largo de los siglos XVI y XVII el castillo continuó ejerciendo sus funciones, a pesar de la progresiva ruina y deterioro a la que se veían sometidos los castillos señoriales en aquellos siglos, acogiendo a diversas generaciones de los Duques del Infantado. Cuando a finales del siglo XVII el Infante Don Luis llega a la ciudad se considera que el castillo ya no era habitable. En el siglo XIX la villa sufrió incendios tanto en la guerra de Independencia como durante la primera guerra carlista, aunque es muy posible que el castillo no se viera involucrado. Durante este siglo se proyectó que su patio fuera convertido en cárcel, en 1849, así como se llevó a cabo su transformación en cementerio, en 1812, situación esta última ante la que protestaría el entonces propietario, el duque don Pedro de Alcántara. En 1853 fue cedido al ayuntamiento de Arenas de San Pedro por Manuel Álvarez de Toledo, XII Duque de Pastrana, hijo del mencionado don Pedro. En la década de 1960 se estudió su conversión en Parador de Turismo, proyecto que no se llevaría a cabo. A partir de los años 70 y hasta la actualidad se ha usado como espacio cultural para actividades al aire libre, con actuaciones de música, teatro y danza, proyecciones y conferencias, habiendo sido escenario varios años del festival de música indie Ecopop. En 2007 la célebre bióloga estadounidense Lynn Margulis inauguró las nuevas instalaciones del castillo, tras el proceso de rehabilitación que experimentó. Fueron restaurados tanto el adarve como el interior de la torre del homenaje, en la actualidad abierta a visitas del público y que alberga distintas salas de exposiciones.

La edificación muestra características típicas tanto de fortaleza militar como de residencia palaciega, como era común en los castillos señoriales del siglo XV. El castillo está construido en granito y tiene una planta cuadrada de 51 metros de lado, con cuatro torreones circulares de unos 16 metros de altura, en cada una de las esquinas, algunas almenadas. El elemento más llamativo del conjunto es una torre del homenaje rectangular, de cuatro plantas, junto a la entrada principal, con una altura de 26 metros El patio de armas aparecía rodeado de dependencias varias: cuadras, almacenes, cocinas, estancias de los servidores; la planta alta estaba destinada a residencia de la nobleza. Tiene puertas y ventanas de arco apuntado, de medio punto y escarzano, así como matacanes. El castillo fue descrito en 1900 por el arqueólogo e historiador Manuel Gómez-Moreno para su obra Catálogo Monumental de Ávila

Fuente

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Arenas de San Pedroen su versión del 25 de agosto de 2016, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

Castillo de Serranos de la Torre

Nombre: Castillo de Serranos de la Torre, Torreón de Serranos

Localidad: Zapardiel de la Cañada

Provincia: Ávila

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Torreón

Estado: Ruina

Visita: Finca privada

Localización: N40° 35.602′ W5° 18.606′

El castillo de Serranos de la Torre se encuentra en la localidad de Zapardiel de la Cañada, integrado en los edificios de una explotación agrícola situada en una depresión del terreno.

Se puede llegar a él por una pista en buen estado que sale de la parte más alta del pueblo como prolongación de la calle Mayor. En la primera bifurcación de la pista se toma el ramal de la derecha y se continúa recto sin tomar ninguna de las pistas laterales que salen perpendicularmente a la principal. Ésta llega a un embalse, la presa del pueblo, y en uno de sus laterales se encuentra el torreón, a unos 3 kilómetros de Zapardiel.

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El torréon de Serranos fue mandado construir el el siglo XV por Fray Lope de Barrientos, confesor Real y Obispo de Avila, Cuenca y Salamanca. A su muerte heredó este torreón y sus terrenos uno de sus dos sobrinos, Pedro de Barrientos, quien quiso apropiarse de otros terrenos percenecientes a vecinos de Zapardiel de la Cañada, dando lugar a un largo litigio del que se conservan 3 cartas de los Reyes Católicos que mediaron y dieron la razon a los vecinos de Zapardiel de la Cañada.

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De los orígenes de este torreón no se tienen datos, aunque cabe la posibilidad de que sea de origen mozárabe. Su carácter estratégico militar es dudoso, pues se encuentra en un lugar bastante inapropiado para esta labor. Más bien se considera cruce de caminos de alguna ruta o de defensa de alguna casa señorial.

Fuente

www.castillosnet.org