Castillo de Revillalcón

 

Nombre: Castillo de Revillalcón, El Torrejón

Localidad: Revillalcón

Provincia: Burgos

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N42 33.757 W3 21.638

Los restos del castillo de Revillalcón se localizan en la parte alta del caserío, a 300m. del cauce del río Anguilas, en su margen derecha, y a escasos metros de la iglesia parroquial. Quedan restos de tres recintos defensivos diferentes situados a distintos niveles.Quizá pudiera atribuirse la construcción de la forta­leza a los primeros Rojas, pobladores del lugar. En este caso habría sido levantada en el s. XIV.

Castillo de Revillalcón 2 Castillo de Revillalcón 3

En 1489 “al alcaide de la torre de Revilla Halcón” se le emplazaba ante la Corte “por razón de los agravios por él inferidos al concejo de Ruylasedo de Yuso que es de la jurisdicción de Briviesca, a pretexto de ser behetría de Diego de Rojas, cuya es la dicha fortaleza…”. “Pertenece al Conde de Altamira, marqués de Poza… Al marqués dan las alcabalas y tercias más 5 fanegas de pan mediado como alcaide de su arruinado castillo.”

Los restos actuales del “torrejón” son pocos. A un lado del pueblo, sobre un monte cónico, existen vestigios de la fortaleza. En la cima se aprecia el pozo hundido. Parece que el conjunto constó de una torre cuadrada, a la que los vecinos llaman “la tortea”, y tres cercas a distinto nivel.
 
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De planta rectangular a base de una muralla de sillarejo en talud y muros de mampostería en la parte alta, se conservan fragmentos de lienzos en el lado sur, y  un trozo de la primera queda al Norte. En la parte baja del cerro restos de la segunda, que era de tierra mezclada con piedra. Fi­nalmente, al pie del montículo hubo un tercer anillo de tierra apisonada del que queda un paredón.
 
Castillo de Revillalcón 7 Castillo de Revillalcón 6
En el centro posee una estructura central excavada de forma cuadrangular, en la que se conservan dos piedras talladas que posiblemente pertenecieran a una canalización de agua. Las dimensiones aproximadas del castillo son 20m. x 15m. Por la ladera del cerro aparecen abundantes piedras y tejas dispersas.
 
Fuente
 
Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos. Inocencio Cadiñanos Bardeci
 

 

Castillo de Orbaneja del Castillo

Nombre: Castillo de Orbaneja del Castillo

Localidad: Orbaneja del Castillo

Provincia: Burgos

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N42 50.018 W3 47.381

La fortaleza estuvo al otro lado del Ebro, ubicada sobre la cima llamada “el castillo” en una sierra impre­sionante cuyas caprichosas rocas semejan extrañamente una fantástica y gigantesca fortificación. Hasta hace unos años quedaban algunos restos del edificio. Entre los escombros apareció una ca­dena que se dice perteneció a la prisión. Era cuadrado y tenía algunas construcciones a su alrededor.

El castillo estaba levantado, al menos, a mediados del s. XIV, pues en el Becerro aparece el pueblo con el nom­bre de Orbaneja del Castillo. A mediados del s. XV Gon­zalo de Velasco le entregaba con muchas precauciones al conde de Salinas.

Pocos años después pasó al marqués de Aguilar. Consta que éste nombró por alcaide a Fer­nando Ruiz de Navamuel en 1485 y a Lope de Valde­rrama dos años después. Junto con el marqués ambos al­caides cometieron atropellos entre la población y merca­deres que pasaban por Orbaneja.

Fuente

Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos. Inocencio Cadiñanos Bardeci


 

Castillo de Belbimbre

Nombre: Castillo de Belbimbre, Torre de Doña Imblo

Localidad: Belbimbre

Provincia: Burgos

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo Medieval Militar, Torre

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

Localización: N42 10.078 W4 00.663

El castillo de Belbimbre se localizada sobre el monte que hay a espaldas del pueblo en un espigón situado en el espacio delimitado por el río Arlanzón y el río Cogollos, en la margen izquierda de este último sobre la localidad. Se trata de una estrecha plataforma orientada al NO de cortas y pendientes laderas, desde donde se obtiene un amplio dominio de la extensa vega generada por el interfluvio de los cauces mencionados.

En el morro del espigón se encuentran los restos de una fortaleza, realizada con piedra de toba, observándose completa la base de un lado. Sobre la plataforma se localizan siete hoyos-silos de gran profundidad, cuya la boca está reforzada por cuatro lajas dispuestas en horizontal y cubierta también con una laja de caliza.

Los escasos restos de la fortaleza, que los vecinos llaman «el castillo», se concretan en la base de uno de los lados y parte de las otras dos. Está construido en mampostería con piedra de toba. Los cimientos son muy gruesos, llegando casi a los dos metros de espesor con relleno de cal y canto; alcanzan el metro de profundidad y sobresalen ligeramente de la vertical de los lienzos. Teniendo en cuenta estos escasos datos, podríamos adscribirlo al s. XVI, momento en que Belbimbre estaba en manos del matrimonio formado por Luis Manrique e Inés de Castilla. Posteriormente su hija Ana casó con Rodrigo de Mendoza pasando Belbimbre y su castillo a los condes de Castro. El catastro de la Ensenada nos confirma cómo el conde de Castro era un auténtico terrateniente en Belbimbre. (1)

La falta absoluta de datos impide datarle con segu­ridad. Teniendo en cuenta sus medidas (unos 20 mts. de lado), el grosor de los muros, emplazamiento, mate­riales… podría atribuirse al s. XV, pues son caracterís­ticas que corresponden a los castillos levantados en este siglo. (2)

La torre de Doña Imblo pudo ser la primera defensa de la localidad, tras su fundación por el conde Gonzalo en el s IX. Alfonso VIII le dio fueros en 1187.

El castillo en el siglo XVI Belbimbre estaba en manos del matrimonio formado por Luis Manrique e Inés de Castilla. Posteriormente su hija Ana casó con Rodrigo de Mendoza pasando Belbimbre y su castillo a los condes de Castro. El catastro de la Ensenada nos confirma cómo el conde de Castro era un auténtico terrateniente en Belbimbre.

El conde Gonzalo creo en el siglo IX el Alfoz de Bembibre, que se consolidó en el X con repobladores por su importancia en el control de caminos a Valladolid, Palencia y Portugal. De entonces dataría el castillo que fue reconstruido en el siglo XV.

Fuente

1 www.servicios.jcyl.es

2 Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos. Inocencio Cadiñanos Bardeci

Castillo de Peña Amaya

Nombre: Castillo de Peña Amaya

Localidad: Amaya

Comarca: Odra-Pisuerga

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N42 39.099 W4 10.070

El Castillo de Peña Amaya se localiza sobre un destacado cerro amesetado, del que sólo quedan vestigios. Ascendiendo a la cumbre del castillo, encuentraremos los restos de la fortaleza, una muralla de aparejo ciclópeo de una altura de metro y medio aproximadamente. Habitada desde la Prehistoria, la presencia humana en la Peña Amaya comenzó a destacar a finales de la Edad del Bronce (siglo X a.C.), para convertirse durante plena Edad del Hierro en uno de los principales castros del territorio cántabro.

Los romanos, con el propio emperador Octavio Augusto al frente de las tropas de asedio, conquistaron la imponente fortaleza en el año 26 a.C., durante el transcurso de las Guerras Cántabras, fundando la ciudad de Amaya Patricia.

Una vez tomada Peña Amaya los romanos le dan un uso exclusivamente militar que irá complementándose con el civil con el paso de los años. Desde aquí mantendrían un control sobre la vía que unía Pisoraca (Herrera de Pisuerga), Julióbriga (Retortillo-Reinosa) y Portus Blendium (Suances), siendo Pisoraca el asentamiento de la Legio IV.
Castillo de Peña Amaya 5

En el año 574, el rey visigodo Leovigildo asaltó las murallas como parte de un plan para acabar con el reino suevo de Galicia. Durante el reinado de Ervigio, la ciudad se constituyó en una de las principales plazas del ducado de Cantabria y en fortaleza contra las incursiones de grupos de cántabros y vascones no sometidos.

Amaya se transformó, durante el dominio árabe de la península, en refugio de muchas familias huidas del sur y en frontera de la Reconquista cristiana. Pero en el año 734, el caudillo Tarik la arrasó y a partir del siglo XII se despobló. En el año 860, el conde de Castilla Rodrigo, por mandato del rey asturiano Ordoño I, repobló la urbe ya bajo dominio castellano.

Amaya se convirtió de esta manera en otra fortaleza del frente asturiano. No obstante, aun en el año 989, las huestes de Hisham II pusieron cerco y arrasaron de nuevo la población en lo que fue la última batalla librada bajo sus murallas. Con los avances fronterizos perdió importancia y quedó en un segundo plano estratégico. Pasó por las manos de diversos nobles hasta su abandono definitivo, posiblemente en el s. XV.

Constituye un yacimiento arqueológico peculiar no sólo por su dilatada ocupación y el protagonismo que dentro del marco regional que umplió en algunas de esas etapas, sino también porque en el imaginario popular se envuelve en un halo legendario que ha convertido a la capital del ducado visigodo en capital de los cántabros prerromanos, cuando lo cierto es que no aparece citada por los historiadores clásicos.

 

Fortaleza de Carazo

Nombre: Fortaleza de Carazo, Castillo de Carazo, El Fuerte, San Carlos

Localidad: Contreras

Provincia: Burgos

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N41 59.892 W3 23.928

En el centro del triángulo que forman Santo Domingo de Silos, Carazo y Contreras (dentro del término de este último) se hallan las ruinas de la famosa fortaleza de Carazo. El nombre de Contreras ha inducido en alguna ocasión a reducir este pueblo a la antigua Contrevia romana. Mientras que en la meseta de Soncarazo han aparecido restos prerromanos no ha sido así en la que se asienta la fortaleza.

El impresionante cerro, a 1.462 metros, recibe entre los campesinos el nombre del “Fuerte”. Durante la Edad Media la inexpugnabilidad del lugar sería fuente de inspiración literaria, cuyos ecos llegaron hasta el P. Ferotin. La misión del castillo de Carazo fue controlar el paso al alfoz de Lara por el suroeste.

La historia de la fortaleza de Carazo arranca del s. X. Parece que Gonzalo Téllez antes de ocupar el valle del Duero desalojó de la fortaleza a los moros, pues es posible que, como dice Berganza, “el buitre agareno pusiese allí su nido”. No lejos, a un alto se le llama aún las “Puertas de Mahoma”. Su existencia en tiempos de Fernán González está documentada. Tuvo importancia decisiva en las luchas del conde frente a los navarros y allí se desarrolló alguno de sus episodios. Los infanzones de Espeja se negaban, medio siglo después, a prestar servicio de anubda en Ca­razo y Peñafiel como les mandaba Sancho García.

Entre 1047 y 1054 aparece como “tenente Dono Nunu Aluares in Caraco” y en 1083 Gonzalo Núñez por Nava­rra. Mantenía, pues, su valor estratégico durante los años de lucha entre Navarra y Castilla.

A los bienes aportados al matrimonio por Mayor de Castañeda en tierras de Salas, su hijo Pedro y sucesores agregarían varios más comprados en pueblos cercanos, entre ellos Carazo y Contreras. El rey daría al citado Pedro “las Peñas de Carazo para que las pueble y haga fortaleza”. En 1380 entraban a formar parte de su mayorazgo. Este mismo año Juan I le obligaba a devolver a Silos lo arrebatado, pues en varios lugares “levavades e echavades pedidos en cada año de dineros e de pan e de carneros e de ovejas… mesmo vuestra muger, e que les faziades levar madera e yeso a las torres de Caraço e a Birviesca e a Salas e les faziades labrar por sus cuerpos en estos logares…”Mientras tanto “Ferrand García vuestro alcayde de las torres de Caraço, prendió a los dichos sus vasallos (del cabildo de Covarrubias) e los levó presos a las dichas torres de Caraço… faciendo las servir por sus cuerpos así en lavores de sus heredades como de castiellos e fortalezas, que fazien a todo servidumbre como si fuesen sus vasallos en tal manera que más conosçían a vos por señora que non al dicho abad nin al dicho cabildo e eglesia”.

En 1414 era alcaide de Carazo Gómez Díaz de la Peña.

En 1458 el conde de Haro incluía en su mayorazgo “las mis Peñas e Fortaleza de Carazo”.

El nombre actual de “San Carlos” que se aplica a la altura le viene de una ocupación momentánea durante la primera guerra carlista, en la que fue fortificado por orden de los guerrilleros el cura Merino y Balmaceda.

La ascensión a la meseta de Carazo resulta laboriosa, de aquí que se haya afirmado que no existen restos cuando en realidad aún quedan bastantes. Tanto por su emplazamiento, lejos de un centro urbano importante, como por lo inaccesible del sitio, resulta una fortaleza única dentro de la provincia de Burgos y aun de España, cuyo sentido ha sido casi exclusivamente el de refugio en casos desesperados.

La fotogénica meseta se alza aislada al final del valle del Mirandilla. Su cima es de considerables dimensiones, pues mide más de un kilómetro de longitud por un tercio de anchura.Está suavemente inclinada hacia el norte, recorrida de afloraciones rocosas que la convierten en zona de molesto caminar. Una especie de cárcava recorre el centro de la altiplanicie. Tanto ésta como otros trabajos en la roca viva resultan de difícil atribución, pues no está claro si son efectos de la naturaleza u obra del hombre.

Los restos se hallan junto a los escasos accesos a la meseta. Consisten en un cubo aislado al noreste, dos en el lado opuesto unidos por un paramento, del que se conserva buena parte, y otros dos al Oeste, también uni­dos por un lienzo. Junto a éstos tuvo que encontrarse la entrada, por lo que el ángulo del sureste se completó con una gran torre cuadrada y diversas obras adyacentes. El resto de la superficie no creo que tuviera defensas, al menos no quedan vestigios y además no las necesitó. Basta asomarse al precipicio, sentir el vértigo correspon­diente y convencerse de ello.

Toda la construcción es de sillarejo con relleno de cal y canto. Ya se ha indicado cómo lo actualmente conservado fue levantado hacia 1380.

Fuente

Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos. Inocencio Cadiñanos Bardeci