Castillo de San Miguel

 

Nombre: Castillo de San Miguel, Castillo de Fuente del Pez

Localidad: Palomares del Campo

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo, Torreón

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

Localización: N39° 56.431′ W2° 39.879′

 

Del Castillo de San Miguel solo existe los restos de una torre de planta cuadrada construida en piedra y yeso, divida en dos partes, y un aljive. Al parecer esta fortaleza servíó de comunicación con el castillo de Puebla de Almenara. Proximo a él quedan ruinas de la ermita del mismo nombre, en lo que fue la aldea de Fuente del Pez.

Se han realizado obras de reconstrucción, aunque llevan un tiempo paradas. Por el registro cerámico se ha podido fechar la erección de la torre entre fines del siglo XI e inicios del XII, en un contexto de disolución de la taifa de Toledo y la ocupación del imperio almorávide, en la órbita de la victoria de estos últimos en la batalla de Uclés en 1108 y la posterior vertebración del territorio desde la madina de Huete. Tras la conquista de este territorio por los cristianos a mediados del siglo XII, la torre se ocupó brevemente como defensa de la aldea de Fuente del Pez, construyéndose junto a ella una iglesia bajo la advocación de San Miguel ya en el siglo XIII.(1)

Se encuentra ubicado en el término municipal de Palomares del Campo (Cuenca), en el espacio de influencia de Uclés y Huete durante la Edad Media. Quizás sudenominación puede llevar a confusión, ya que realmente se trata de un torreón islámico ubicado en la vega del río Cigüela que a fines del siglo XII fue utilizado como defensa del despoblado cristiano de la Fuente del Pez, dependiente del alfoz de Huete (Sánchez 1994). En esta actuación hemos podido aplicar de manera completa la metodología arqueológica que hemos comentado anteriormente, como paso previo al proyecto de conservación preventiva que acometimos en el. Todas las estructuras emergentes que se conservan están realizadas mediante fábricas encofradas hormigonadas, con una clara posición estratigráfica entre ellas. La primera variante, “Tapial 1.Pa”, con la que se levantó la torre propiamente dicha, está realizada mediante una tapia continua de mampostería de piedra de yeso que se traba con un mortero muy potente de este mismo material.

Además, contra las tablas, se vertió una lechada que permitió que antes de desencofrar se quedara totalmente revestido. Desde el punto de vista de las medidas del tapial, nos encontramos con alturas de 0,85 m. en todos los frentes aunque no podemos precisar datos sobre las agujas del mismo ya que se han perdido por completo. Este tipo de fábrica presenta similitudes en la muralla urbana de Huete, en concreto en los forros de tapias de tierra, que pudo ser fechada en época almorávide por una intervención puntual en el entorno de la puerta de Daroca (Retuerce y García 2013). Un ejemplo muy análogo lo hemos localizado en la cerca en cremallera de la fortaleza de Uclés, empotrado bajo las fábricas cristianas. La cronología propuesta para el caso de Huete coincide tanto con las noticias históricas como por el registro del material cerámico de nuestra excavación, por lo que concluimos que este tipo de tapial se corresponde con la época almorávide (fines del siglo XI-primera mitad del XII). A una división interna del torreón responde la segunda variante, el “Tapial 2.Pa”. En este caso se trata de un tapial de cal y canto, con pequeñas piedras de yeso que se van uniendo con un mortero muy rico en cal. Las agujas usadas son en todos los casos pasantes, aunque no podemos precisar unas dimensiones claras para las mismas, ya que los mechinales están muy alterados por la erosión y el anidamiento de animales. Su métrica no es constante, con encofrados entre 0,9 m. y 1 m. de altura. Tanto por su composición como por las medidas pensamos que estamos ante obras ya cristianas (Cobos et al. 2012), lo que encaja con el registro cerámico del último momento de ocupación de la torre durante la primera mitad del siglo XIII.(2)

Bibliografía

1 www.vocesdecuenca.com

2 David Gallego ValleJesús M. Molero GarcíaFrancisco J. Castilla PascualCristina Peña Ruiz David Sanz Martínez. El uso del tapial en las fortificaciones medievales de Castilla-La Mancha: propuesta de estudio y primeros resultados de la investigación. Propuesta de estudio y primeros resultados de la investigación

Castillo de Huete

Nombre: Castillo de Huete, Alcazaba de Wabda, Castillo de Luna

Localidad: Huete

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N40° 08.866′ W2° 41.656′

El castillo de Huete, también denominado alcazaba de Wabda y castillo de Luna, es un castillo medieval, al noroeste de la ciudad española de Huete (Cuenca) y al oeste del barrio de Atienza de dicha localidad. Ocupa lo que fue un importante enclave geoestratégico desde el que se domina una amplia zona hasta la sierra de Altomira al oeste, desde el valle del Mayor hasta las alcarrias de Sacedón hacia el norte, la entrada hacia la serranía conquense al este y los primeros cerros de la Manchuela al sur.

Es un castillo de cerro, de tipo alcazaba y de planta rectangular muy alargado, siguiendo la forma de norte a sur del mismo cerro sobre el que se asienta. Para su construcción se utilizó piedra en sillarejo, quizás aprovechando también el material de la antigua ciudad romana de Opta (cerro Albaráñez). Se rodeó de quince torreones y se alzó un decimosexto intramuros. La torre sureste, restaurada en parte en el siglo XX, fue la mayor de la alcazaba con una altura de unos 12 metros y un diámetro de unos 22. Los muros que surgen de la torre principal ostentaron otras torres emirales (siglo IX) y califales (siglo X) menores, de unos 4 metros de altura y 3 de profundidad, formadas por tizones con talud de tres escalones en sus partes inferiores. De la torre situada al norte partiría la muralla con cinco torres que rodearía la población hasta enlazar con el extremo sur del castillo.

En su interior se asientan cinco silos y un aljibe de unos 25 m² de superficie dividido en dos compartimentos.

Restos de la Edad de Bronce hallados en la zona dan cuenta de un posible asentamiento prerromano en la zona. Claudio Ptolomeo citaba en su Geografía un asentamiento celtibero a la que denominó Istonium, siendo una de las posibles ubicaciones de este castro celtibero el cerro de Alvar Fáñez.

En el siglo VI a.c., los romanos situaron en su cima Julia Opta (en castellano actual, ‘recinto fortificado’ o ‘plaza fuerte’, dando constancia al carácter fortificado del asentamiento) del cual aún queda algún resto. Este asentamiento romano tuvo cierta importancia debido a la explotación del yeso especular, muy abundante en la comarca.

La decadencia de Roma lleva al gobierno a los visigodos a finales del siglo V d.c., que poco dejaron legado en la antigua Opta.

Ya en el siglo VIII los bereberes llegan a la antigua Julia Opta y sobre sus restos Al-Mutamid, rey taifa de Sevilla, funda en el siglo IX Wabda (en el castellano actual ‘río’ o ‘valle’, dando referencia al valle del río Borbotón hacia el que se extiende Huete) y se levanta la alcazaba sobre el cerro de Álvar Fáñez.

Es en 1150 -las crónicas de la época datan en el 19 de julio- cuando Wabda cae en manos cristianas de manos de las tropas del rey Alfonso VII de Castilla. Se daría entonces lugar a la ubicación actual de Huete, cuyo poder se disputarían los Castro y los Lara en 1164, recayendo la batalla en favor de los últimos. La alcazaba sufre reformas a lo largo de este siglo X y queda convertida en el castillo de la Luna. Todavía este castillo tendría un último cometido en 1174 cuando los almohades sitiaron a Huete en el castillo, donde el pueblo resistió produciendo así la huida de los sitiadores.

El desplazamiento al sur del frente de batalla entre los reinos cristianos y los musulmanes dejó en un segundo plano, por inutilidad, el castillo de Huete cayendo en el incipiente abandono en el cual se encuentra en la actualidad.

El castillo de Huete es de propiedad municipal y de acceso libre a través de un ancho camino que sale desde la parte más alta del barrio de Atienza y que concluye en la cima del cerro, donde se sitúa el monumento del Sagrado Corazón de Jesús asentado sobre un gran pilar realizado con piedras extraídas del propio castillo. Tan solo quedan algunos muros en pie, restos de la muralla que circundaba el pueblo y el torreón reconstruido en el extremo sureste, así como algunas dependencias en su interior correspondientes a silos, aljibe y canalizaciones.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Huete en su versión del 26 de Mayo de 2018, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

Castillo de Cuenca

 

Nombre: Castillo de Cuenca

Localidad: Cuenca

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N40° 04.900′ W2° 07.613″

 

El alcazar musulman y posteriormente el castillo cristiano, estuvo situado en el barrio del castillo, en el acceso del arco de Bezudo, en la zona más alta de Cuenca, entre los ríos Júcar y Húecar, siendo durante siglos un importante enclave defensivo para la ciudad.

En el siglo IX los árabes construyeron una fortaleza y un conjunto amurallado, formando parte del dominio de los Beni Zennun, rebeldes que dominaron Uclés, Huete y Huélamo haciendo frente a Abderramán III, con quien al final tuvieron que pactar.

En el año 1177 la ciudad fue conquistada por Alfonso VIII tras meses de asedio con dos frentes de ataque.  Las tropas del Rey Alfonso VIII, situadas en el suroeste, y las tropas de Alfonso II de Aragón en el noreste. Se instalaron varios campamentos fortificados o albarranas. Convirtiendose la ciudad de Cuenca en un bastión fundamental para el avance de las tropas cristianas hacia el levante.

En 1325 el Rey Alfonso XI se lo entregó a Don Juan, hijo de Don Juan Manuel.

Los Reyes Católicos ordenaron la demolición del castillo, para acabar con los lugares defensivos de los señores feudales terminando con las deslealtades, siendo su demolición un símbolo de la caída del poder de los Hurtado de Mendoza.

En el siglo XVII, en el recinto del castillo se levantó la sede del Tribunal de la Inquisición, siendo utilizado como prision provincial hasta hace unos años. Este a su vez destruido de forma parcial en 1812, durante la Guerra de la Independencia Española y que desde finales del siglo XX y hasta la actualidad es sede del Archivo Histórico Provincial. Una serie de excavaciones y obras de limpieza han servido para la consolidación y puesta en valor de la fortaleza, de los restos de la muralla y de la gran torre que constituye el único resto visible del castillo y donde se puede subir gracias a unas escaleras metálicas.

El castillo está situado sobre una plataforma rocosa, construido mediante la técnica de soga y tizón, junto a un foso excavado enla roca, y un puente levadizo, que lo aislaba de la parte superior de la ciudadela.

Del castillo, datado en el siglo XIII, solo nos han llegado un torreón rectangular, de varias plantas, como lo delatan los mechinales que hoy vemos de sus forjados. También encontramos algunos fragmentos de muralla califal de diversas épocas de edificación. La estructura que hoy vemos, no corresponde al original fortaleza, sino a una parte de la misma que ha quedado integrada en las construcciones posteriores.

Castillo de Santiago de la Torre

 

Nombre: Castillo de Santiago de la Torre

Localidad: San Clemente

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Ruina

Visita: Libre

Localización: N39° 26.000′ W2° 34.945′

 

El Castillo de Santiago de la Torre dio origen a la aldea de Santiago de la Torre y la cercana ermita, encuentrose situado en una llanura, muy cercano el Río Záncara, y al cruce de caminos entre las localidades de San Clemente, Las Pedroñeras, El Provencio y Belmonte.

Construido en el siglo XIII, en tiempos de la reconquista.perteneció a los caballeros de la Orden de Santiago, la cual dio nombre a la fortaleza y su aldea aledaña. Posteriormente pasó a manos del Marquesado de Villena en el siglo XIV, y a los Reyes Católicos en el siglo XV.

Se trata de una fortaleza formada por un recinto en forma de L con torres redondas en cada uno de sus cinco ángulos salientes, muros almenados y un gran patio central en el que se sitúa la torre del homenaje, de planta rectangular del siglo XIV.

En sus orígenes, el castillo fue una gran torre de planta rectangular y esquinas reforzadas con sillería, con saeteras y pequeñas ventanas geminadas y ajimezadas, y entrada en altura con arco apuntado adovelado.

La torre original, que posiblemente contara con un recinto, fue ampliada posteriormente con un bloque de tres pisos adosadas a una muralla exterior en forma de L, con 5 cubos de sección cilíndrica dotados de aspilleras y troneras circulares, y rematada por una cornisa de matacanes ciegos y adarve almenado.

Posee dos accesos principales en la fachada este y un portillo en la cerca occidental. De los dos accesos principales destaca el que posee un arco de medio punto bajo un matacán en voladizo sostenido por cinco filas de ménsulas.

Se encuentra abandonado y en estado de ruina progresiva. A pesar de conservar la mayor parte de su fábrica exterior, en los últimos años ha sufrido un gran deterioro por el abandono el expolio y el vandalismo al que ha sido sometido. El interior está completamente arruinado, la torre del homenaje convertida en palomar, la muralla externa tiene numerosas ventanas y puertas modernas, ha desaparecido gran parte del adarve con sus elementos defensivos, y en diciembre de 2011 se vino abajo un lienzo de muralla.

Bibliografía

www.castillosnet.org

Castillo de El Cañavate

 

Nombre: Castillo de El Cañavate

Localidad: El Cañavate

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N39° 32.642′ W2° 18.428′

 

El Castillo de El Cañavate se alza sobre el cerro del Castillejo dominando en altura la localidad de el mismo nombre.

Aunque no se conoce el origen exacto de esta fortaleza, parece ser que fueron los árabes quienes la construyeron aprovechando las ruinas de algún emplazamiento o fortín ibérico, o de algún castro o fortaleza romana. Ubicado en los confines de la inmensa llanura de La Mancha, debió nacer como avanzadilla, atalaya y vigía del impresionante castillo de Alarcón con el que, sin duda, debió compartir orígenes, dueños y vicisitudes históricas. No es gratuita esta suposición sabiendo que, de los dos únicos sitios por los que a pie se puede entrar o salir del inexpugnable castillo de Alarcón, uno es la llamada Puerta de El Cañavate, defendida por una torre albarrana pentagonal, con murallas que se descuelgan a uno y otro lado del meandro hasta el mismo cañón del río Júcar, teniendo que cruzar a continuación el Puente medieval de El Cañavate, que se dice de origen romano, y otras dificultades más. Con estos datos y sabiendo que El Cañavate fue tierra y Aldea de Alarcón hasta 1480, fecha en que se le concedió el título de villa de realengo con término propio, podemos concluir que, desde los tiempos más remotos, los castillos de Alarcón y de El Cañavate pasaron por las mismas manos y corrieron la misma suerte.

Quizás ya en el siglo VIII, año 887, al establecerse en Alarcón el rebelde Omar Ibn Hafsun, encarnizado enemigo de los emires de Córdoba, se iniciase la construcción de una atalaya o castillo en El Cañavate, aprovechando los restos de anteriores defensas. El año 1184, Alfonso VIII, se apoderó de Alarcón y, según cuenta el Arzobispo don Rodrigo Jiménez de Rada, lo dotó de muchas aldeas y erigió fortalezas para que los árabes encontrasen la muerte en esta ruta. Aún no haciendo don Rodrigo referencia expresa al castillo de El Cañavate, con toda probabilidad el castillo fue una de las fortalezas erigidas o reconstruidas. El año 1305 don Juan Manuel tomó posesión de Alarcón y sus aldeas, estableciendo su residencia en el castillo de Garcimuñoz y pasando muchísimas jornadas en el castillo de El Cañavate, controlando la Ceca que aquí tenía instalada y practicando el deporte de la caza del que era muy entendido y buen aficionado.

El primer documento que hace referencia expresa al castillo de El Cañavate tiene fecha de 5 de Enero de 1430 y se trata de un requerimiento que García Rodríguez de Alcañavate, teniente del castillo de Alcañavate, hace a su Alcaide, Lope de Alarcón, doncel del Rey en Alarcón, para que dispusiese se hiciese obra en dicho castillo por estar muy arruinado. Así de expresivo es dicho documento: … Garsía Rodrigues de Alcañavate dixo al dicho Lope de Alarcón que bien sabía en como él le había encomendado la tenencia del castillo del dicho logar de Alcañavate¿ e que bien sabía como el castillo está muy malparado en muchas partes e no tenía dentro casas donde él ni otros pudiesen habitar ni para tener ni poner en él armas ni prouisión alguna. Por ende no lo podía guardar ni defender para el dicho señor rey. E por cuanto reçelaua que el dicho castillo le podía ser tomado e furtado e que por ello él caería en mal caso, le requería e requirió una e dos e tres veses e que le quitase el pleito e omenaje que le tenía fecho saluo si primeramente fuese reparado e adobado e fechas las casas para poder estar e tener sus armas e bastimentos según se requiere al dicho castillo… Si en el año 1430 el castillo ya se encontraba tan viejo y malparado, era señal de que su edificación debió acometerse muchísimos años antes y de que, muchos y adversos debieron ser los embates que tuvo sufrir.

No hay constancia de si fueron o no atendidas las reiteradas peticiones que el teniente del castillo, García Rodríguez de Alcañavate hizo a Lope de Alarcón, pero es posible que se hiciesen las reparaciones solicitadas porque, en otro documento fechado en Madrigal el 19 de Mayo de 1439, Juan II de Castilla manda a Lope de Alarcón que entregue los castillos de Alarcón y de Alcañavate a su primo el rey de Navarra, resistiéndose por dos veces Lope de Alarcón, apoyado por el concejo de la villa, a cumplir tales órdenes.

A la muerte de Enrique IV (1474), se desató una guerra dinástica entre los partidarios de los Reyes católicos, Isabel y Fernando y don Diego López Pacheco, Marqués de Villena, defensor de los derechos de Juana la Beltraneja que se había atrincherado en los castillos de Alarcón, El Cañavate, Garcimuñoz y Belmonte. Vencidos los partidarios de del marqués de Villena en 1480, los Reyes Católicos castigaron muy severamente la altivez de Marqués ordenando desmochar y derruir las torres y almenas del castillo de El Cañavate, sirviendo parte de sus piedras para construir parte de la ermita que conocemos, monumento de siglo XVI.

Unas legendarias y desoladas ruinas delinean el camino que sube a la ermita. Un paredón con su ojo siempre vigilante y unos apenas emergentes restos de murallas, temerosas de decir su edad y de contar intrigantes y lejanas historias, coronan el cerro en el que creció un castillo. Castillo que deliberadamente empequeñeció su nombre llamándose Castillejo porque a sus espaldas quiso crecer una gran ermita con un gran nombre: Trascastillo.

El acceso al castillo y al poblado íbero denominado Istonium, discurría por un lugar distinto al actual camino de la ermita. Si se tiene curiosidad y se observa detenidamente la falda sur del cerro, descubrimos con suma facilidad, a mitad de ladera, una visible roza transversal que se iniciaba en las proximidades de la llamada fuente del Derramaor y llega hasta la pequeña cornisa de piedra situada casi encima de la abandonada cantera inmediata al pueblo. En determinadas piedras de la ladera y sobre todo en el portillo practicado en la cornisa pueden identificarse con toda claridad las hendiduras que en su día dejaron las ruedas de los carros que accedían al primitivo poblado y al posterior castillo.

Actualmente, lo único que queda es un paño de muro con una ventana, hecho de mampostería.

Bibliografía

www.castillosnet.org