Castillo de Alcolea de las Peñas

Nombre: Castillo de Alcolea de las Peñas

Localidad: Alcolea de las Peñas

Provincia: Guadalajara

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Desaparecido

Visita: Libre

Localización: N41° 12.556′ W2° 47.005′

Alcolea de las Peñas es un municipio localizado al norte de la provincia de Guadalajara, junto al límite con la vecina provincia de Soria. La localidad de Alcolea de las Peñas, ha estado ocupado desde la prehistoria, ya que está documentado el asentamiento humano al menos desde el Calcolítico. Durante la Alta Edad Media va a tener un protagonismo significativo al formar parte de la frontera media de Al-Andalus. En las fuentes documentales de la época aparecen referencias a varias de las algaradas o razzias sobre este territorio por parte de los reinos cristianos, además Alcolea de las Peñas es un municipio localizado al norte de la provincia de Guadalajara, junto al límite con la vecina provincia de Soria. La localidad de Alcolea de las Peñas, ha estado ocupado desde la prehistoria, ya que está documentado el asentamiento humano al menos desde el Calcolítico. Durante la Alta Edad Media va a tener un protagonismo significativo al formar parte de la frontera media de Al-Andalus. En las fuentes documentales de la época aparecen referencias a varias de las algaradas o razzias sobre este territorio por parte de los reinos cristianos, además de enfrentamientos bélicos llevados a cabo en la frontera, muchas de ellas recogidas en la Crónica Silense, que derivan a su vez de una obra anterior, la Chronica de Sampiro.

Dentro de este contexto surge el aprovechamiento de la eminencia rocosa de Alcolea como punto fortificado, cuya función sería la de controlar el paso del valle del río Alcolea, itinerario secundario para alcanzar el valle del Henares, dejando de lado los puntos fortificados más importantes como Riba de Santiuste y Atienza, pues se trata de uno de los pocos pasos que permiten cruzar la sierra en sentido norte- -sur, esquivando el control de estos otros enclaves. Atienza, que según rezan las fuentes fue centro del poder andalusí en esta época, habría de ejercer el control de todos los pasos del entorno, sirviendo como primer  “cortafuegos” ante cualquier incursión norteña. Este control, y la posible dotación de estos enclaves, debió ser poco efectiva a juzgar por las diversas razzias antes comentadas.

El conjunto fortificado está localizado al este del casco urbano de Alcolea de la Peñas, configurándose como una eminencia de roca arenisca orientada hacia el valle del río Alcolea. Este punto fortificado, ofrece un alto nivel de control visual sobre el espacio circundante, al tiempo que supone un hito topográfico en el paisaje, ejerciendo su dominio sobre uno de los escasos pasos naturales de la sierra hacia el sur. La fortificación se compone de dos espacios diferenciados, uno exterior, localizado en la parte superior de la roca, y otro interior, horadado en el afloramiento de arenisca, bajo el primero.

Exteriormente se observa como todos los bordes de la roca han sufrido modificaciones para acentuar su verticalidad, lo que pone de manifiesto un objetivo predominantemente defensivo. En el ámbito de estas actuaciones sobre la roca encontramos en el lado oeste del conjunto un acceso escalonado orientado a la plataforma superior, que se interpreta como el ingreso primitivo, ya que el otro acceso existente, que es directo al espacio interior, se ha efectuado en época contemporánea. La plataforma superior del conjunto está caracterizada por la localización de diversos sistemas de apoyo de construcciones de  tipo perecedero, fundamentalmente huellas para el encastre de grandes postes distribuidos a lo largo de los bordes exteriores del afloramiento, fundamentalmente en su lado occidental. La función de estos postes sería la de servir como apoyos fundamentales de una empalizada de madera que, junto a otras obras construidas en mampostería, supondría elevar la capacidad defensiva del sitio. Los restos conservados de muros de mampostería son muy escasos, encontrándose los más antiguos sobre el borde este de la roca. Por otro lado también se conservan  modificaciones de la roca que han servido como cimentaciones para muros aparejados en mampostería. Además de las obras de compartimentación, tanto muros como empalizadas, cabría destacar en la superficie de la roca las “sendas” excavadas que permiten el tránsito por el borde exterior del conjunto. Además, una de estas sendas conduce al acceso histórico que comunica con el interior del conjunto fortificado.

El espacio interior se compone de dos niveles excavados en la roca, comunicados entre si por un corredor descendente. El nivel superior (Nivel 1) presenta una planta irregular compuesta de una gran estancia, desde la que parten varios pasillos: dos de ellos comunican este espacio con el exterior, mientras que un tercer pasillo desciende hacia el nivel inferior o Nivel 2, conocido como popularmente como “El Calabozo”. Este Nivel 2 está compuesto por una única estancia, de planta más regular y reducidas dimensiones, que presenta un único punto de luz, excavado en la pared de la estancia. De la misma manera, en el extremo opuesto, se abre un orificio en el suelo a modo de letrina.

La adcripción cronología altomedieval para este conjunto se fundamenta tanto el topónimo Al-qula’ya, (diminutivo de al-qal’a, castillo o fortaleza), que relaciona este enclave con el periodo andalusí, documentado por las fuentes y otros hallazgos arqueológicos. También se puede fundamentar esta cronología en la razón de ser de esta fortificación en este lugar determinado, puesto que su clara funcionalidad se adivinaría obsoleta a partir de que esta zona dejara de ser fronteriza a partir de finales del siglo XI, al no existir a priori la necesidad de proteger y fortificar todos los pasos norte-sur y, en especial, un paso secundario como este.

En cuanto a su tipología y sus aspectos constructivos, como ocurre con todos los ejemplos de edilicia rupestre, es difícil hacer aproximaciones, puesto que la adaptación de la construcción a los recursos disponibles es crucial y condiciona enormemente la configuración de tipologías. Existen otros sitios de tipología similar localizados fundamentalmente en el Alto Aragón que, sin ser exactamente iguales, ya que carecen de fases subterráneas, presentan características análogas que apoyan esta aproximación cronológica.

Bibliografía

Enrique Daza Pardo. (2013): “La Cárcel de Alcolea de las Peñas (Guadalajara): un ejemplo de fortificación semirrupestre”

 

Castillo de Viana de Mondejar

Nombre: Castillo de Viana de Mondejar

Localidad: Viana de Mondejar

Provincia: Guadalajara

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: 40°38’55.4″N 2°33’44.9″W

El nombre de «Viana» es indicativo de la existencia de una vía de comunicación en las cercanías de núcleo urbano, así se repite por toda la geografía nacional, incluso existe otra Viana  en Guadalajara: Viana de Jadraque. Viana se levanta junto al cruce de dos vías de comunicación correspondientes al valle del Arroyo de Solana y al camino que cruza los montes desde el puente de Trillo hasta las Tetas de Viana. Aún pueden verse entre la maleza del monte, mojones de distancia en leguas de aquel camino, e incluso tramos empedrados que conviene conservar. Un testimonio del paso de las gentes por estos parajes desde siglos, atestiguado por el tránsito aún en la actualidad, de los peregrinos del Camino de Santiago.

El asentamiento de Viana de Mondejar se localiza sobre un imponente farallón de roca caliza que posee un gran valor defensivo y estratégico. A la par, constituye un bello conjunto urbano que poseía parte de sus casas en el borde del precipicio, de forma similar a las existentes en Cuenca, aunque actualmente la mayoría están en ruinas.

Esas circunstancias hicieron que existiera una fortificación en dicho enclave desde el siglo XV, y seguramente construida sobre otra tan antigua como la que citan las fuentes históricas para el castillo que había en las Tetas de Viana. el caserío de Viana surgiría junto aquella construcción militar, desde la muralla del castillo hacia abajo, aprovechando aquel canchal rocoso.

Unas de las primeras menciones detalladas sobre el tipo de construcción del castillo se hace en 1580, con motivo de las respuestas a las Relaciones Topográficas de España: «Respuesta 29: a los veinte y nueve capítulos declararon: que ay una fortaleza fundada sobre peña en lo mas alto de esta Villa, la qual es de cal y canto, y tapia y ladrillo.»

Muy posteriormente, en el año 1851 Basilio Castellanos de Losada publica otra descripción de los restos tras visitar el lugar: «Al mediodía de este pequeño pueblo que tendrá setenta vecinos, se ven aún las ruinas del antiguo castillo de los señores de Mondejar, sus señores (hoy el Marqués de Bélgica, Conde de san Juán), que debió ser de consideración, y según su fortísima portada, única cosa que se conserva en buen estado, debió construirse hacia el siglo XV si ya antes no lo fuese. Sobre este portón de almenada fortaleza se ve esculpido un escudo de armas cuyo blasón es de gran campo. Los naturales cuentan que en aquel castillo estuvo presa la reina doña Blanca. Las piedras de la fortaleza son cuadradas y sentadas sin argamasa unas sobre otras, pero labradas a todas fases al parecer.» Además este autor señala el dato de unos hallazgos acontecidos en el paraje escribiendo de este modo: «Dicen los de el pueblo que un obús de hierro muy antiguo y unos morriones de armadura que tenia el pueblo, los pidió el jefe político de Guadalajara para el Museo Provincial a donde se han llevado hace cuatro años.» Al respecto de esto último Juan Catalina García López, apunta lo siguiente en una nota aclaratoria de su obra: «…dice el autor que hacía poco tiempo se habían llevado al museo provincial de Guadalajara una culebrina o cañón de hierro y unos cascos de armadura: tampoco sé lo que ha sido de ellos.»

En palabras de Juan Catalina García López: «No puede dudarse de que la fortaleza se construyó en el siglo XV, acaso sobre las ruinas de otra primitiva, así por los caracteres de construcción, como por lo declarado la inscripción que en otro lugar menciono, y que nos da fecha de Julio de 1445 como la propia del acabamiento de este castillo (…) … una inscripción todavía existente, y que sin duda al arruinarse la fortaleza fue trasladada al umbral de la puerta de la iglesia parroquial. Esa inscripción, escrita en mayúsculas alemanas, dice que en Julio de 1445 se acabó el castillo por mandato de Pero Nuñez de Prado, señor de Viana.

El umbral y el arco de entrada al patio de la iglesia fue destruido hace años y la piedra con la inscripción hecha varios pedazos. Los fragmentos quedaron empotrados e el muro de contención de la calle contigua a dicho patio. De la fortificación medieval apenas quedan restos, hoy tan solo podemos ver la puerta de la muralla, junto al frontón, y un resto de muro aislado junto al precipicio en la parte norte del casco urbano.

Actualmente en la zona donde se situaba el castillo, tan solo es posible apreciar varios bancales se eras soportados por muros trabados en seco, que ocultan los restos de estructuras del castillo medieval. En referencia a esto, Juan Catalina comentó en una de sus anotaciones: En 1887 que visité este pueblo por primera vez, se conocía en una de las eras del castillo la entrada de una cisterna. En definitiva, solo una investigación arqueológica podría arrojar mas datos al conocimiento del pasado se esta importante localidad alcarreña.

Fuente

1 El patrimonio municipal: Viana de Mondejar. Antonio Batanero Nieto

2 Castillos Net

Castillo de Anguix

Nombre: Castillo de Anguix

Localidad: Anguix

Provincia: Guadalajara

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Ruina

Visita: Finca privada

Localización: N40° 25.757′ W2° 47.468′

El castillo de Anguix se alza sobre un cerro de cierta altura, cercano al río Tajo y al denominado Mar de Castilla, asentado en la roca, y recortada ésta formando un desfiladero de amplias dimensiones, custodiando desde su atalayada altura los caminos de la comarca que se extiende a poniente de las Entrepeñas, en plena Alcarria, algo alejado de la localidad de Anguix.

Su historia se remonta a época árabe, que es cuando empieza a aparecer en las crónicas. Abderramán III cita en sus famosas crónicas la zona donde se sitúa la fortaleza de Anguix, haciendo referencia a la impresionante morfología de la zona, con desfiladeros de gran profundidad y peñas recortadas. Junto a esto destaca también la referencia que hacen las fuentes al salto que realiza el Tajo a su paso por la zona.

Su reconquista acaeció entre los años 1085-1117. La historia de esta fortaleza es la de su territorio en torno, que fue siempre disputado entre diversos señores feudales y familias influyentes de la comarca alcarreña. El término o heredad de Anguix pasó durante la Edad Media, por donación del Rey Alfonso VII, al caballero toledano Martín Ordóñez, quien llegó a poseer amplias propiedades en la parte baja de la Alcarria. Se adueñó de este terreno en 1136, y por entonces se levantó el primitivo castillo.

La viuda de este Martín Ordóñez entregó la fortaleza, en 1174, a la Orden Militar de Calatrava, que a la sazón ya comenzaba su asentamiento también en estas norteñas tierras, y cuya encomienda de Zorita extendía por el Tajo y sus afluentes una notable influencia.

En el siglo XIV, encontramos otra vez a Anguix en la propiedad del rey castellano, incluido jurisdiccionalmente en el Concejo de Huete. Alfonso XI se lo regaló a su montero Alfón Martínez, y su hijo Lope López, al casar con una Carrillo, lo transmitió a esta familia de poderosos y revoltosos nobles, vecinos de Huete. Así, a lo largo del siglo XV, lo veremos en la posesión de Juan Carrillo y de su hermano Luis. En 1464 toma esta fortaleza para sí el rey Enrique IV, posiblemente por compra. Pero en 1474 se lo entrega a su camarero mayor, Lope Vazquez de Acuña, también de la familia de los Carrillo, y muy heredado por las riberas del Tajo.

Finalmente, este noble se lo vendió, en 1484, al primer conde de Tendilla, Don Iñigo Lopez de Mendoza. En la casa de estos magnates continuó ya en pacífica posesión durante muchas generaciones y largos siglos. Fue en 1847 que adquirió por compra el territorio entero, y la fortaleza incluida, Don Justo Hernández, vecino de Brihuega. Luego pasó a ser propiedad de una conocida familia mondejana.

Anguix es un torrejón, en el sentido de fundamentar su estructura en torno a la torre del homenaje o primitiva fortaleza. La planta actual es de tipo pentagonal, y ofrece murallas muy elevadas, de unos seis metros de altura, con restos de torreones cilíndricos en las esquinas, y otro hacia el medio de la cortina de poniente, que abomba y amplía con su desarrollo lo que fue primitivamente una estructura paralepípeda.

Tenía un recinto exterior con barbacana más baja que le circundaba por los costados de poniente y mediodía, los más facilmente accesibles a la hora de un ataque, mientras que por sus lados de levante y septentrión, lo abrupto y pendiente del apoyo impedía cualquier ofensiva a ese nivel.

En el interior, muy irregular hoy por los sucesivos derrumbes y la acción del tiempo, se encuentra aún la entrada a un aljibe que ocuparía el patio central. Este patio era muy pequeño, pues la fortaleza no llegaba a alcanzar los 25 metros de longitud en su eje más largo.

Sobre la esquina suroeste de la fortaleza se alza la fuerte torre del homenaje, que constituye lo más destacado de todo el conjunto arquitectónico. Esta torre se conserva hoy en una situación bastante aceptable, y confiere al edificio su prestancia antañona y fuertemente evocadora. Su planta es cuadrada, de elevación superior que el resto de los muros del castillo, 18 metros, y posee en sus cuatro esquinas otros tantos cubos circulares. Se supone que tuvo cuatro pisos aunque en la actualidad sólo se conservan tres. El acceso a esta torre se realizaba por una puerta de estilo gótico, a continuación de la cual había una escalera. En la torre aún quedan algunos ventanales amplios, con asientos de piedra adosados al muro, desde los que puede gozarse de una vista panorámica excepcional sobre el curso del río Tajo. En el interior aparecen dos ventanas con arco rebajado. Una escalera de caracol lleva a la terraza. En su centro, todavía hoy se ve un orificio redondo por el que se podía establecer comunicación con el recinto inferior, totalmente cerrado en su origen, y hoy accesible gracias a un boquete abierto en la parte baja de la torre. Se trataba de un aljibe, aunque también pudiera ser un calabozo. Existía también un pozo qe hoy se ha perdido.

De cualquier manera, y a pesar de no tener una excepcional importancia en el aspecto arquitectónico, el castillo de Anguix es una de las piezas más bellas del nutrido plantel de los castillos de Guadalajara.

El material que se utiliza para la construcción de esta maravilla arquitectónica es la piedra, usando la técnica del sillarejo, es decir la elaboración escasa o nula de la misma. La piedra se utiliza en la mayoría de estos edificios pues es un material de enorme dureza y de fácil adquisición debido a su abundancia en la naturaleza.

Debido a los avatares históricos nos ha llegado en evidente estado de ruina. Con las tropas austriacas y concretamente con la batalla de Villaviciosa, el edificio perdió algunas de sus partes. El piso superior de la torre Homenaje se destruyó por completo al igual que otras partes interiores y exteriores del edificio. A pesar de sus pérdidas todavía se puede observar su majestuosidad.

El castillo se encuentra dentro de una propiedad privada, vallada desde la misma carretera, y ni siquiera es posible transitar por la carretera de acceso a Anguix, que también está cortada por una gran valla, salteada con carteles que advierten de la existencia de detectores de presencia humana, por lo que no es posible acercarse a menos de unos 2 kilómetros del castillo. Aún así, es posible verlo desde lejos desde algunos puntos elevados de la carretera CM-2009.

Bibliografía

 

Castillo de Cobeta

Nombre: Castillo de Cobeta

Localidad: Cobeta

Provincia: Guadalajara

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Restaurado

Visita: Exterior

Localización: N40° 51.893′ W2° 08.623′

La primera mención documental sobre este castillo es de mediados del siglo XIV. Perteneció a la familia de los Laras, luego al cabildo seguntino, y más tarde a las monjas de Buenafuente, de las que vino a dar en la familia de los Tovar y Zúñiga.

Castillo de Cobeta 2 Castillo de Cobeta 5

Don Iñigo López Tovar rehizo la antiquísima torre existente y construyó sobre el pequeño cerro un castillo al estilo de la época, para que sirviera no sólo de defensa contra las incursiones de los aragoneses y navarros, sino de morada para él y su familia. Allí murió, en 1491, este señor, que dispuso ser enterrado en la parroquia de la villa.

Castillo de Cobeta 4 Castillo de Cobeta 3

Del castillo de Cobeta, que tenía un recinto cuadrado con cubos en las esquinas, y una torre del homenaje cilíndrica con almenas sobre el grueso moldurón de su remate, sólo quedaba la mitad de ésta, hueca y desalmenada, en inestable equilibrio con la vertical y la historia, ya tan lejana, de pasados siglos, hasta que hace pocos años la reconstruyeron con esfuerzo sus vecinos, viéndose hoy de nuevo entera y verdadera.

Sobre la puerta del castillo tenía colocadas, Don Iñigo López Tovar, sus armas talladas en piedra. En el año 1996 se restauraron la torre del homenaje y el aljibe.

Bibliografía

CastillosNet


Castillo de Ocentejo

Nombre: Castillo de Ocentejo

Localidad: Ocentejo

Provincia: Guadalajara

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N40° 46.352′ W2° 23.813′

Los restos del castillo de Ocentejo, construido hacia el año 1200, y destruido parcialmente en 1810, se adptan al pequeño cerro. De planta ovalada de 25 x 3 ms., tuvo dos torres, un aljibe y escaleras para acceder al mismo.

Castillo de Ocentejo 1 Castillo de Ocentejo 2

Durante la Edad Media debió ser ocupado de moros, y tras la reconquista de la zona, cuando toda la serranía conquense fue definitivamente recobrada por Alfonso VIII, este lugar quedó incluido en el Común de Villa y Tierra de Medinaceli, que por estos lugares llegaba hasta el Tajo. Posteriormente, en el siglo XIV, fue entregado este enclave a la familia conquense de los Carrillo de Albornoz en la cual permaneció largos siglos. Ocentejo tuvo, desde entonces, el título de Villa.

Castillo de Ocentejo 3 Castillo de Ocentejo 4

Aquí estuvo refugiada, una temporada, durante la Guerra de la Independencia, la Junta Provincial de Guadalajara, y los franceses que castigaban duramente la zona, en la que actuaba el Empecinado, volaron el puente y éste aprendiz de castillejo.

Castillo de Ocentejo 6

El castillo se asienta en una pequeña, aguda y altiva roca que preside el pueblo. Levantado quizás en antigüedad remota, fue fortificado por sus señores, los Carrillo de Albornoz, y construido de fuerte argamasa y sillarejo, no pasando nunca de simple torreón de vigilancia.

Bibliografía

www.herreracasado.com