Castillo de Batres

Nombre: Castillo de Batres, Casa-fuerte de Batres

Localidad: Batres

Comunidad: Madrid

Tipología: Castillo

Estado: Bueno

Visita: Exterior

Localización: N40° 12.655′ W3° 55.400′

El castillo de Batres fue construida durante el Renacimiento, se conservadose en muy buen estado. Levantado entre los siglos XV y XVI. Ha estado vinculado históricamente con los señores de Batres, que lo utilizaban como residencia palaciega. Uno de sus más destacados moradores fue el célebre poeta toledano Garcilaso de la Vega (1501 o 1503–1536), que heredó el título de señor de Batres de su madre, Sancha de Guzmán.

La propiedad pasó posteriormente a los Condes de Oñate y después a los Marqueses de Riscal. En la década de los setenta, fue adquirido por el arquitecto Luis Moreno de Cala y Torres, que procedió a su restauración, al tiempo que constituyó, dentro del recinto, la Escuela de Jardinería y Paisajismo Castillo de Batres.

El castillo de Batres se encuentra situado sobre un altozano, que conforma, en su base, un foso natural, por el que discurren algunos arroyos que vierten al Guadarrama, río que pasa cerca de la fortaleza. Está rodeado de una frondosa arboleda, integrada por especies características de la vegetación mediterránea, como la encina, el pino o el ciprés, así como por árboles y arbustos de jardinería.

Fue construido en ladrillo cocido, si bien sus cimientos son de pedernal. De planta cuadrangular, el edificio se articula en torno a la torre del homenaje, su parte más antigua, que destaca sobre todo el conjunto, dada su ubicación adelantada con respecto al resto de la fortaleza.

Su portalón principal es de estilo gótico isabelino. Está presidido por un escudo de las familias de los Laso de la Vega y Guzmán, rama surgida en el siglo XV a raíz del matrimonio entre Garcilaso de la Vega, comendador mayor de León, y Sancha de Guzmán, heredera del señorío de Batres. De sus siete hijos, la figura más destacada fue el poeta y militar Garcilaso de la Vega.

El estilo plateresco domina el patio central, que consta de una doble galería con columnas toledanas y balconada de hierro, del siglo XVI. En el centro del patio, se sitúa un pozo de estilo gótico.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Batres en su versión del 30 de noviembre de 2015, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

 

 

Castillos con Historia. Visitas teatralizadas y talleres medievales

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Si te apetece un plan divertido y en familia, ahora lo tienes fácil gracias a la iniciativa de la Red de Castillos de la Comunidad de Madrid, que con el título ‘Castillos con Historia’ nos ofrece una serie de visitas teatralizadas y talleres medievales en los que podrás disfrutar hasta el próximo 10 de julio. ¡No te lo pierdas!

Durante los próximos meses, los principales castillos de la Comunidad de Madrid nos ofrecerán visitas teatralizadas y talleres de temática medieval dirigido a todos los públicos, donde también tendrá cabida el público infantil.

Con el objetivo de dar a conocer la historia de estas edificaciones, la Red de Castillos de la Comunidad de Madrid, nos sorprende con esta iniciativa que no te dejará indiferente ya que podrás conocer su historia de una manera amena y divertida. Todas las actividades propuestas, son gratuitas y están incluidas en el precio de la entrada.

En los castillos de Villarejo de Salvanés, La Alameda (Barajas), la Coracera (San Martín de Valdeiglesias) y Arroyomolinos, caballeros, juglares, damas, nobles y sirvientes contarán los secretos que encierran los muros de estos castillos medievales mientras recorren sus fosos, lizas, adarves y torres del homenaje.

En el castillo de Manzanares El Real se llevará a cabo un taller didáctico sobre la historia de la escritura, sus soportes (tablas de arcilla, papiro, cera, metal y papel), y sus herramientas (cañas, cinceles, cálamos y plumas).

Por último, en el castillo de Buitrago del Lozoya y Recinto Fortificado, los participantes en el taller recorrerán dicho recinto en una emocionante yincana que revive la vida cotidiana en la Edad Media.

El aforo es limitado, por lo que no olvides reservar tu plaza en el teléfono 639291831.

Descubre en el folleto adjunto las fechas y horarios de los castillos.

Fuente: http://turismomadrid.es

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Recreación histórica en el Castillo de la Alameda de Osuna

El Domingo día 1 de Junio de 2014, Castillos del Olvido tuvo la oportunidad de asistir a la primera Recreación histórica en el castillo de la Alameda de Osuna, del que dejamos inmortalizado este evento en nuestras fotografías, espero que os gusten.

Los días 31 de mayo y 1 de junio, en las calles y plazas del distrito de Barajas y en el castillo de la Alameda de Osuna resonaron disparos de fusil y fuego de cañón, recordando los importantes momentos de los que, hace ahora 200 años, los madrileños fueron protagonistas. Fue la guerra de la Independencia, combatiendo al invasor napoleónico.

La asociación histórico-cultural “Voluntarios de Madrid 1808-1814” será la encargada de recrear estos episodios de la historia. El sábado 31, a partir de las 12,30 horas, los 130 recreadores desfilaran con sus uniformes y armas de época desde la glorieta de la Ermita hasta la plaza de Mercurio donde, en formación, se realizará una presentación de todos los actos por parte de Pepa Aguado, concejala presidenta de la Junta Municipal barajeña, y por Gabriel González presidente de la mencionada asociación.

A continuación, miembros de la asociación explicarán a los vecinos los detalles de los hechos acaecidos y que serán recreados a partir de las 18,30 horas, reviviendo de una manera ficticia los eventos de la caída, en diciembre de 1808, de Barajas y Madrid, cuando civiles y soldados resistieron contra los franceses.

Tras la ocupación de Madrid y Barajas, población donde hubo más de 600 franceses acuartelados, y una de sus iglesias fue usada como establo, empezó el infierno para los invasores, que tuvieron que recluirse en iglesias y edificios fortificados, desde donde salían sólo para intentar aprovisionarse de víveres.

Con el ejército español luchando en otras regiones, la guerrilla tomó el relevo en Madrid. Surgieron grandes líderes, luego integrados en el ejército regular. De entre ellos destacó especialmente Juan Martín, el Empecinado, cuyas hazañas fueron pronto leyenda que corrió de boca en boca.

A la cabeza de sus voluntarios de Madrid y otras fuerzas, principalmente de Guadalajara y Cuenca, el Empecinado liberó definitivamente Madrid en 1813. Los fuertes de los que los invasores no pudieron huir a tiempo fueron atacados y rendidos uno a uno. En 1814 llegó la victoria.

El domingo 1 de junio, a partir de las 12,00 horas, fueron recreados, en el extraordinario emplazamiento del castillo de la Alameda de Osuna, estos ataques españoles del final de la guerra.

Con apoyo de cañones, las fuerzas regulares, ayudadas por la guerrilla, recuperarán, tras dura lucha, el castillo para España.

Los recreadores históricos son voluntarios de todas las edades y profesiones, mujeres, hombres y familias que se dedican, en su tiempo libre, a revivir la historia de España.

La asociación histórico Cultural “Voluntarios de Madrid 1.808-1.814” que es uno de los grupos de recreación histórica de mayor tradición en España, lleva haciendo este tipo de recreaciones más de 13 años.

Recreación realizada por Voluntarios de Madrid: www.voluntariosdemadrid.es

Castillo de Calatalifa

 

Nombre: Castillo de Calatalifa

Localidad: Villaviciosa de Odón

Comunidad: Madrid

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N40 19.745 W3 56.771

 

Fortificación de época de Adl al-Rahman III situada en los enclaves del Guadarrama con la finalidad estratégica de vigilar la vía de penetración hacia Toledo. Las excavaciones realizadas han demostrado una ocupación de finales del IX o principios del X. Tras la conquista, Calatarifa aparece como límite entre los territorios de Segovia y Toledo y pasa sucesivamente de las manos del Arzobispado de una al de la otra.. El lugar se despobló hacia el 1270.

La primera referencia escrita relativa al asentamiento islámico de Calatalifa, en la orilla oriental del río Guadarrama, se debe a Ibn Hayyan y a su obra Muqtabas V –conjunto de crónicas sobre Abderramán III—remontándose el dato al año 939 cuando el primer Califa cordobés, el gran Abderramán III, pasara por allí camino de una aceifa hacia Simancas y fuera sorprendido por un eclipse de sol. Impresionado por lo que él consideró un augurio, el omeya ordenó la fundación de Qal´at Jalifa –traducido como Castillo del Califa—informándonos así mismo la crónica del levantamiento al año siguiente de una serie de importantes fortificaciones y el envío de una guarnición con su correspondiente caid como responsable del poblamiento y la defensa de la zona–. Complementando las anteriores referencias islámicas –quizás en exceso cargadas del sabor de la leyenda– las recientes excavaciones realizadas en el yacimiento informan de niveles de habitación correspondientes a los años finales del siglo IX o principios del X, lo cual supone la existencia de un asentamiento previo a la fundación califal si bien posiblemente de escasa entidad y sin defensas –detalle éste que permitiría todavía ciertos visos de verosimilitud a la leyenda de la fundación de Calatalifa–.

La primera referencia escrita relativa al asentamiento islámico de Calatalifa, en la orilla oriental del río Guadarrama, se debe a Ibn Hayyan y a su obra Muqtabas V –conjunto de crónicas sobre Abderramán III—remontándose el dato al año 939 cuando el primer Califa cordobés, el gran Abderramán III, pasara por allí camino de una aceifa hacia Simancas y fuera sorprendido por un eclipse de sol. Impresionado por lo que él consideró un augurio, el omeya ordenó la fundación de Qal´at Jalifa –traducido como Castillo del Califa—informándonos así mismo la crónica del levantamiento al año siguiente de una serie de importantes fortificaciones y el envío de una guarnición con su correspondiente caid como responsable del poblamiento y la defensa de la zona–. Complementando las anteriores referencias islámicas –quizás en exceso cargadas del sabor de la leyenda– las recientes excavaciones realizadas en el yacimiento informan de niveles de habitación correspondientes a los años finales del siglo IX o principios del X, lo cual supone la existencia de un asentamiento previo a la fundación califal si bien posiblemente de escasa entidad y sin defensas –detalle éste que permitiría todavía ciertos visos de verosimilitud a la leyenda de la fundación de Calatalifa–.

Poco queda de este castillo, el basamento de una torre, que mira al este, formado por piedra y ladrillos, obra islámica, con zarpas y escalonamientos, un pequeño aljibe, mas pequeño y poco profundo, obra de ladrillo que forma una planta rectangular abovedada y cubierta todavía de almagra, y los restos de otro, del que se conserva solo parte del mismo, al haberse desprendido la ladera donde se encontraba, situado al borde del mismo cerro en la cortadura del rio Guadarrama. Obra de ladrillo y que estuvo dividido en dos cámaras separadas por un arco también de ladrillo, cuyos arranques todavía pueden verse.

La importancia estratégica de la nueva ciudad de Calatalifa, toda vez que hacía las veces de puesto avanzado musulmán en el camino que, siguiendo el curso del río Guadarrama, llevaba de Toledo a las comarcas cristianas de Ávila y Segovia y por el cual no eran raras las penetraciones de las algaradas norteñas.

Conquistada Calatalifa, probablemente a raíz de la capitulación de la capital toledana en 1085, será adscrita al Arzobispado de Toledo, del cual pasará al de Segovia en 1161 al ser el lugar a la sazón el punto por donde pasaba la frontera entre ambos arzobispados con los consiguientes roces y recortes de territorio entre ambas instituciones eclesiásticas. Con todo, debía ser un lugar poco poblado toda vez que la primera referencia tras la conquista es del año 1118 –donde figura como lugar de medianedo, adherido en ese fecha al Fuero de Toledo junto a los lugares de Alamín, Madrid y Talamanca de Jarama–, no existiendo dato alguno que permita asegurar el paso por ella de las incursiones almorávides ni de las almohades de la centuria siguiente.

Cada vez más centrado, con el paso de los años, el grueso del tránsito entre el Reino de Toledo y las tierras castellanas del norte por la vía Illescas-Madrid-Valle del Jarama-Henares y puerto de Somosierra en detrimento de la ruta del Guadarrama y el Puerto de los Leones –nunca muy empleada en el Medioevo—así como ciertamente lejana ya la frontera con el enemigo musulmán, Calatalifa se iría despoblando de forma progresiva hasta el punto de que en 1270 el Concejo de Segovia la entrega al Notario Real Don García Martín para que la repueble con fuero segoviano. Las excavaciones han demostrado fehacientemente este hecho al constatar un progresivo empobrecimiento de los materiales halladas a medida que se avanza en su cronología así como la utilización como cementerio en época más reciente de una parte de la ciudad antes habitada. En cualquier caso parece claro que Calatalifa nunca fue un lugar muy poblado en época cristiana toda vez que el 90 % del material cerámico encontrado corresponde a una cronología islámica.

Ejecutado en ladrillo con pobres restos de revoco impermeabilizador, queda de él un muro con un contrafuerte en el cual se aloja el arranque de un arco redondo –ligeramente de herradura– dispuesto en orden de dividir el aljibe en dos cámaras. Su ubicación actual, colgando literalmente de la ladera del cerro a unos cuantos metros de altura, evidencia que el antiguo recinto de la ciudad se extendía unos metros más hacia la orilla del río, habiéndose venido abajo posteriormente por efecto de la erosión sin duda cuando la ciudad ya estaba deshabitada. Este detalle, aparte de poner en peligro día tras día la conservación de estos restos del aljibe nos indica también la desaparición total de las estructuras defensivas con que un día hubiera podido contar por ese lado la ciudad de Calatalifa.

Enclavada en un lugar periférico en relación a las principales vías comerciales de la época así como rodeada de tierras más bien áridas—no tendría éxito, de manera que Calatalifa fue abandonada para siempre poco después –finales del siglo XIII–. Comenzaría así un largo periodo de sueño para los cada vez más arruinados restos, desaparecidos durante siglos y vueltos parcialmente a la luz merced a las citadas excavaciones de los últimos veinte años.

Los escasos restos supervivientes de la que fuera ciudad-fortaleza islámica de Calatalifa se hallan en la cumbre de un cerrete de considerable superficie, bastante más amplia que las de los mismos que le rodean, y fuerte pendiente hacia el lado del río Guadarrama –en cuya orilla oriental se alzan—si bien fácilmente accesible por el extremo opuesto, esto es desde el Sur y el Este, dada su baja altura y casi nula fragosidad.

Las mayores fortificaciones de Calatalifa fueron dispuestas en sus lados meridional y oriental, los más vulnerables, sectores a la sazón donde se han encontrado restos de murallas. El extremo del río debió carecer probablemente de cualquier otra defensa más allá de algún muro corrido, a buen seguro sin torres amén de ejecutado en algún material de pobre factura que no ha soportado el paso del tiempo.

En cuanto a la división interna de la antigua ciudad califal, existen algunos indicios que permiten apuntar a la típica distribución dual musulmana consistente en la puebla civil por un lado y una ciudadela/alcazaba político-militar por otro, normalmente más o menos aislada de la primera. Así parece señalarlo, en efecto, la presencia de dos aljibes en el cerro de Calatalifa: uno de menor tamaño hacia la parte occidental del cerro y otro mayor en el extremo oriental. Si además consideramos que la citada parte oriental es al menos el triple de grande que la occidental amen de situada a una cota ligeramente más baja y que ambas partes se encuentran separadas por un suave vaguada quizás en tiempos más marcada –artificialmente—resulta del todo plausible la posibilidad de que el sector oriental del cerro albergara las casas de la ciudad propiamente dicha mientras que el occidental hiciera propio con la alcazaba o recinto militar y de gobierno de la ciudad, provista a la sazón de su propio aljibe y mejor dotado para la defensa que el civil al dar al río por dos de sus lados.

En el sector oriental del cerro, como se dijo el que un día ocupara la puebla, se halla un segundo aljibe de dimensiones bastante menores que el anterior aunque ejecutado también por entero en ladrillo.

De planta rectangular, se cubría con una bóveda aproximadamente redonda –conservada sólo en parte- verificada merced a la intersección de dos bovedillas anexas curvilíneas. Al interior aparece revestido de almagra –mortero impermeabilizante—encontrándose también dos orificios en la parte inferior de una de sus esquinas sin duda relacionados con las vía de entrada de agua al aljibe.

Por fin, como únicos elementos de fortificación propiamente dichos, las recientes excavaciones han exhumado la cimentación del vértice suroriental de la que fuera muralla de Calatalifa. Así, se trata de la misma esquina Sureste la cual tuerce en ángulo recto desde el frente Sur hacia el Norte dando lugar al flanco oriental del recinto amurallado, en el cual aparece, transcurrido un par de metros de cortina –de un metro y medio de espesor aproximadamente–, la planta de una torre rectangular de escaso saliente y maciza: típicamente califal en definitiva.

Estos restos se encuentran verificados en una tosca mampostería ligada con argamasa de cal de buena calidad hasta unos ochenta centímetros de altura. A partir de ahí se localizan dos hiladas de ladrillo como único paramento preservado. Destaca también la zarpa o escalonamiento en que se apoyan estos muros, muy sólida en verdad, y que en el punto mismo del vértice Sureste luce dos grandes sillares cúbicos como refuerzo.

Boibliografía

http://cuandoespanaeradepiedra.blogspot.com.es

Castillo de Alcalá la Vieja

Nombre: Castillo de Alcalá la Vieja

Localidad: Alcalá de Henares

Comunidad: Madrid

Tipología: Castillo militar medieval

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N40 28.958 W3 20.215

Se trata de una fortaleza medieval, levantada por los musulmanes, cuyas primeras referencias datan del siglo X. De la antigua fortificación, sólo se mantienen en pie una torre defensiva, recientemente restaurada, y distintos restos de algunos torreones, que se encuentran en estado ruinoso.

El castillo se levanta sobre un promontorio arcilloso, cercano al cerro testigo conocido como Ecce Homo (836 m), en pleno valle del río Henares. En sus proximidades se halla la Ermita de Nuestra Señora del Val. Emplazada en un cerro cortado a pico por su lado norte que es el que da al rio. Es una grandiosa ruina, que ha merecido varias campañas de excavaciones arqueológicas.

Castillo de Alcalá la Vieja 2

Forma un polígono irregular aprovechando la topografía del cerro, cortado también por sus lados, sur,este y oeste mediante profundos barrancos, que lo aíslan totalmente. Presenta restos de nueve torres, mas una consolidada, un gran aljibe, mas los cimientos y parte de una puerta que se abría de herradura.

La torre consolidada, que es la que llama mas la atención por su volumen, es de planta cuadrada, sin sillares con sus esquinas y macizas hasta su primer piso. Pudiera ser obra islámica reconstruida posteriormente el siglo XIV. Tiene unos doce metros de altura, presentando la característica de ladrillos en sus esquinas y bandas de este mismo material enmarcado la piedra.

Las otras torres, caídas la mayoría son obra mixta de tapial en su interior recubierto en su interior. Mas allá de la torre consolidada y junto a los informes restos de otra torre, se ha excavado una puerta formada por un paso en que se abrían dos arcos de herradura, de las que perduran las dovelas de una de ellas. Serian del mismo estilo de las Puertas de Alcántara o Valmardón en Toledo.

El aljibe esta hacia el norte, y consta de una gran nave abovedada, reforzada por arcos fajones, todo ello en ladrillo y con unas dimensiones notables. Presentan sus muros restos de almagra o pintura rojiza para evitar filtraciones, así como un agujero para la conservación del agua potable y su ventilación.

El área de la fortaleza es de 40 hectáreas, como calculo Torres Balbas, lo que hace pensar que es una de las mayores obras militares musulmanas en la provincia en la provincia. Merecería la pena que continuasen las campañas arqueológicas y la consolidación de sus muros y la limpieza del aljibe.

Se cree que aparte del castillo había una población civil en el cerro vecino, donde aparecen restos de tejas, ladrillos y fragmentos de cerámica medieval, árabe y cristiana. El escudo de Alcalá de Henares no es otro, sino la representación de esta fortaleza con el rio a sus pies.

La fundación de Alcalá la Vieja se debe a los musulmanes, que eligieron este lugar próximo a las ruinas de Complutum e incluso aprovecharon parte de sus materiales. El nombre completo de la población es el Al-Qall àt Abd-al-Salam, que quiere decir: el castillo de Abdelsalam, nombre propio. Su situación es estratégica frente a la llanura de la Campiña y separado por el foso que forma el Henares.

Poco se sabe o mejor dicho, poco nos ha llegado de la historia de Alcalá durante los tres siglos de dominio musulmán, solo alguna cita, como castillo intermedio entre Madrid y Guadalajara. Pasó a poder cristiano tras la cesión de los territorios del reino de Toledo en 1085 o Alfonso VI de Castilla. el gobernador cristiano de este castillo, junto con Alvar Fáñez de Minaya, el Rey Alfonso VI, su hijo García Ordoñez y numerosos caudillos tomaron parte en la batalla de Uclés, contra los almorávides en 1108, donde fueron derrotados, muriendo ese mismo año el rey.

Castillo de Alcalá la Vieja 10

Vanos fueron los esfuerzos para mantener la zona fuera del peligro almorávide, llegando estos al año siguiente tomar Alcalá la Vieja que permaneció en su poder hasta 1118, en que el arzobispo D.Bernardo lograría, teniendo en cuenta que estas tierras se las había concedido el rey, a la iglesia toledana y le urgía recuperarlas.

Alfonso VII confirmo la donación y dispuso en 1135 poblar el llano, dando curiosas prebendas para que la población se quedase en Alcalá la Vieja, como que pagaría una cuarta, el que morase en el castillo, la mitad que en la villa. En 1195 fue asaltada por Yaqud al-Mansur caudillo almohade que razió también los campos entre Madrid y Guadalajara.

Poco a poco fue perdiendo población y ganado importancia la nueva Alcalá de Sant Luste (de Henares) surgida alrededor del lugar del martirio de los Santos Niños Justos y Pastor durante la época romana. Pese a todo se atenderá las obras de conservación del castillo hasta bien entrada el siglo XVI. Están datadas las obras en la fortaleza durante el arzobispado de D. Pedro Tenorio en 1396.

En el siglo XVI se describe Alcalá la Vieja como una fortaleza grande, aunque mucha parte de la muralla estaba maltratada y distaba media legua de Alcalá.n Tiene las siguientes armas: 6 ballestas de pie, 4 de garrucha y 4 lanzones, 19 casquetes, 27 paveses, 1 arnés viejo y otras armas viejas abandonadas.

Era alcaide Lope de Mendoza, hijo de Lope Alonso de Mendoza, caballero natural de Alcalá que tenia allí su casa y hacienda y era hombre de bien. No tenia gente mas de dos o tres criados suyos, y si la fortaleza se había de velar, precisaba nueve hombres para tres estancias y no velándose, bastarían con o tres con el alcaide.

Madoz nos dice; en un cerro en la orilla izquierda del Henares sobre el cual se describen solo las ruinas del antiguo castillo y algunas cristianas o aljibes pertenecientes sin duda ala fortificación que fue ganadas a los moros por el arzobispo Don Bernardo, quien situó a sus tropas en un cerro llamado Malvecino.

Por ultimo, cuenta la tradición que cuando iba a ser tomada Alcalá la Vieja y habiendo decaído el animo cristiano, apareció en un cerro próximo una cruz brillante, que tomaron los cristianos como milagro y señal de victoria, uniendo sus esfuerzos, lograron tomar la fortaleza, desde entonces una capilla conmemora el feliz suceso y el cerro se llama por esta circunstancia de la Vera de la Cruz.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Alcalá la Vieja (Alcalá de Henares) en su versión del 25 agosto 2016, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.