Castillo de Becerril del Carpio

Nombre: Castillo de Becerril del Carpio

Localidad: Becerril del Carpio

Provincia: Palencia

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Exterior

Localización: N42° 42.599′ W4° 18.165′

El castillo de Becerril del Carpio estuvo emplazado en la parte más elevada de un hermoso y agreste valle, donde en la actualidad se levanta la iglesia parroquial dedicada a Santa María, de origen románico aunque apenas se conservan restos de esa época debido a las numerosas reformas que ha sufrido.

La iglesia está construida sobre las ruinas de el antiguo castillo, aprovechando los restos de un torreón macizo de planta cuadrada, de unos 5 metros de lado, con una pequeña zarpa en la base y una altura de 8 metros. Sobre él se levanta una airosa espadaña de estilo románico fechada en 1262. En la construcción del torreón se ha empleado mampostería reforzada en las esquinas con sillería. Cerca del templo mana una fuente que se alimenta de un pequeño aljibe subterráneo que pudo pertenecer a la fortaleza.

Bibliografía

www.castillosdepalencia.es

 

Castillo de Castrillo de Villavega

Nombre: Castillo de Castrillo de Villavega

Localidad: Castrillo de Villavega

Provincia: Palencia

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N42° 27.310′ W4° 28.780′

El castillo está articulado en torno a una gran torre del homenaje rodeado por una cerca de hormigón y se encuentra en estado ruinoso. Restos Vacceos encontrados durante el asfaltado de las calles del pueblo, así como el cruce de dos vías Romanas, atestiguan el antiguo poblamiento de Castrillo. La calzada que venía desde Osorno la Mayor hasta Saldaña, vadeaba el río Valdavia justo en la base del pueblo, cruzándolo en sentido Sureste-Noroeste en dirección Itero Seco.

La otra vía era la que subía por el valle de La Valdavia hacia la zona de La Peña, cruzándose con la anterior vía justo en lo que hoy es el casco urbano de la localidad.

Esta importancia estratégica no pasó desapercibida durante la época de la Repoblación. Desde el Castillo de Saldaña, se dirigió la repoblación del valle de La Valdavia a partir del Castillo de Agüero en Buenavista de Valdavia, 24 km río arriba.

Fue desde este castillo desde donde se ofreció protección a las familias de foramontanos que abandonando su refugio montañoso en la Cornisa Cantábrica, fueron poblando las orillas del río Valdavia.

Estos antiguos poblamientos son el origen de la mayoría de los pueblos que actualmente jalonan las orillas del río Valdavia, los cuales aún mantienen el nombre en muchos casos, de los fundadores como por ejemplo, Abastas (Villabasta), Melendro (Villamelendro), Félix (Villaeles), Cíxila (Villasila) ó Nuño (Villanuño).

En esta situación es cuando se erige el Castillo de Castrillo con un doble objetivo. Primero como un elemento avanzado que protegiese al Castillo de Agüero de posibles ataques musulmanes en su flanco Sur, segundo, para garantizar el vado del río Valdavia a su paso por Villavega de Castrillo.

Estamos a finales del siglo IX o principios del siglo X, durante los procesos de repoblación de los reyes asturleoneses Alfonso III y su nieto Ramiro II. El primero rescata a los mozárabes que vivirían en Tierras Sarracenas, y el segundo, con tras la victoria en la Batalla de Simancas, consigue alejar el peligro árabe hacia el Sur, permitiendo la repoblación definitiva de esta zona.

Dada su antigüedad y tipología, éste es uno de los más escasos y valiosos ejemplos de la arquitectura militar alto-medieval en toda España.

La cita más antigua del castillo, y por consiguiente del nombre del actual pueblo la proporciona el primer testamento de Alfonso VIII en 1204, unos 300 años después de su fundación, cuando ordenaba la entrega del Castillo de Villavega a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, conocida como Orden del Hospital, lo que revela su importancia estratégica:

Mando preterea quod ordini et fratribus hospitalis detur pro salute anime mee castellum de Villauega et castellum de Cabannas cum omni iure suo.

El 26 de abril de 1279 Alfonso X hacía merced del castillo a Juana Gómez de Manzanedo y a su hijo Luis.1 Juana era hija de Gómez Rodríguez de Manzanedo—hijo de Rodrigo Rodríguez Girón—y de Mencía Pérez, que ya en 1275 se encontraba viuda del infante Luis de Castilla, hijo de Fernando II.2 El 21 de julio de 1305, al no tener descendencia después de la muerte de su hija Berenguela, Juana donó Castrillo, junto con la mi casa fuerte que yo e en Castriello de Villa Vega, la cual Tenya buen aposente para el alcaide della y çercada de sus cavas y barvacanas y çercada alrededor y tenya sus puentes levadiços, a su sobrina Mencía de Manzanedo, hija de su hermano Gonzalo y esposa de Arias González de Cisneros. Estos últimos fueron los padres de Juan Rodríguez de Cisneros, adelantado mayor de León, esposo de Mencía de Padilla, y padre de Mencía de Cisneros, la madre de Leonor de la Vega la Ricahembra, madre del poeta marqués de Santillana y origen del linaje de los duques del Infantado, en quienes recae el señorío del lugar en 1514.

En el siglo XV con la amenaza árabe ya olvidada, y el sistema Feudal en decadencia, la Fortaleza ya se hallaba deteriorada.

En 1832 es cuando se emplean sus materiales más nobles en la construcción de la torre parroquial, dada la calidad de sus sillares, así como la dificultad para encontrar materiales del estilo en la zona. Hoy sólo queda un muñón. Mide unos 20 metros de largo por otros tantos de ancho. La parte inferior de los restos actuales está formada por tierra apisonada. Un túnel de perfil ligeramente apuntado la atraviesa de parte a parte. Los lienzos superiores fueron construidos a base de conglomerado de canto rodado y barro.

La torre es de planta rectangular con unas medidas interiores de 6,30 × 6,7 m. Conserva parte del lienzo sudoeste, el noroeste completo, mientras que del nordeste falta una esquina, y el sudeste prácticamente ha desaparecido quedando únicamente la esquina sur del mismo.

Está construida con muros de cal y canto rodado de trece dm de espesor, sin que se conserven vestigios de su revestimiento de mampostería de sillares calizos de color blanco, utilizados en la construcción de la torre parroquial como se ha mencionado. En la parte sur del montículo se encuentran parte de una fuerte barrera de hormigón macizo, con dos metros de espesor y varios de altura, que seguramente rodeaba la base del montículo excepto por el Este donde el propio talud y el río servían de barrera natural. Probablemente la parte superior de dicha barrera estuviera reforzada por alguna empalizada de madera, de adobe o de cal y canto.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Castrillo de Villavega (Palencia) en su versión del 11 octubre 2016, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

Castillo de Belmonte de Campos

Nombre: Castillo de Belmonte de Campos

Localidad: Belmonte de Campos

Provincia: Palencia

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Ruina

Visita: Exterior

Localización: N41 56.517 W4 59.265

El castillo se sitúa sobre una pequeña mota en un extremo del pueblo. Esta formado por una magnífica Torre del Homenaje y restos de un recinto irregular que encierra una plataforma a la que se accede por una puerta custodiada por un torreón circular.

La torre es de planta casi rectangular, de 20 metros de altura. Cuenta en su interior con cuatro plantas, de las que han desaparecido los forjados de madera correspondientes a los pisos segundo y cuarto. Estos forjados se apoyaban en arcos rebajados que les servían de soporte. Una bóveda de cañón separa el segundo piso del tercero. Por último la cuarta planta se cubre con una bóveda de crucería.

El acceso se realizaba inicialmente por medio de una estrecha puerta elevada con arco apuntado, a la altura del tercer piso, y que hoy se encuentra tapiada al haberse abierto otro acceso en la segunda planta, que comunica por medio de tres tramos de escaleras con la planta inferior. Ambas entradas se encuentran en la fachada este.

La comunicación entre las plantas superiores se realiza por medio de una escalera de tramos rectos abovedados alrededor de un machón cuadrado que contaba con numerosas puertas a diversos niveles.

Una construcción posterior, con aspecto cilíndrico y que contiene en su interior una escalera de caracol, pone en comunicación la primera planta con la segunda, adosándose lateralmente al acceso original a este piso. Esta planta inferior cuenta únicamente con una aspillera, mientras que existen dos en el segundo piso.

La primitiva entrada de la torre, se encuentra tapiada como se ha comentado anteriormente. Aún se ven los goznes sobre los que giraba la puerta y el hueco en el muro, a su derecha, donde se ocultaba la tranca con la que se aseguraba la misma. Subiendo tres peldaños, en el descansillo de la escalera, existe una aspillera para su defensa.

Descendiendo tres escalones comunicaba directamente con la tercera planta, en la que se observa un ventanal con rejas y asientos a ambos lados, así como una chimenea. La estancia es de 9 metros de largo por 7 de ancho, a excepción del espacio de 2 metros por 1 que ocupa la entrada y que corresponde con la escalera. Contaba con una puerta de doble hoja que se podía cerrar desde el interior, recogiéndose la tranca en el muro de la torre, a su izquierda.

El acceso a la cuarta planta se realizaba directamente desde la tercera por medio de una escalera situada en una esquina, a la izquierda del ventanal, y de la que se aprecian las marcas. En la planta superior, hoy inaccesible al haber desaparecido el piso, se encuentra un espléndido balcón renacentista sobre una gran repisa de cantería construido con posterioridad a la estructura de la torre, lo que se aprecia por la distinta piedra utilizada para los sillares del último piso.
En la parte exterior cuatro torrecillas o garitones en las esquinas arrancan desde el cuarto piso y alojan en su interior bellas escaleras de caracol sin pilar central (caracol de Mallorca). Son más decorativas que útiles dada la estrechez de las escaleras, como se puede ver perfectamente al estar una de ellas parcialmente destruida.

Cuenta con un alto parapeto volado que une estas torrecillas, en el que las almenas se decoran con bolas a semejanza del castillo de Turégano en Segovia. Este parapeto se inicia por debajo del nivel de la azotea sobre modillones y contaba con gárgolas que representaban águilas, aunque sin utilidad aparente ya que una segunda línea de gárgolas, a mitad de altura del parapeto y que simulan cañones, son las que realmente evacuan el agua.

La azotea, de 13 metros por 10, está formada por losas engarzadas entre sí, con una suave inclinación a cuatro aguas que vierten a unos canalillos, que son los encargados de conducirlo hasta las gárgolas y a un depósito con aliviadero.

Al recinto adosado a la torre se accede por medio de una puerta con arco de medio punto formado por grandes dovelas. Esta entrada estaba protegida, a su derecha, por un torreón circular en el que se ven las ménsulas donde se apoyaban las almenas, una tronera de buzón y una escalera de caracol, que de no encontrarse arruinada, permitiría el acceso a la terraza de la mencionada torre.

A la izquierda de la puerta de entrada existió hasta el pasado 29/04/2013, en que fue derribado por el fuerte viento, un hastial de gran altura que pudo ser parte de una edificación palacial, presentaba indicios de una construcción de tres plantas y restos de una ventana enrejada, como se puede ver en la fotografía anterior. El castillo figura en la Lista Roja del Patrimonio de la Asociación Hispania Nostra.

Entre el lienzo que une la torre circular con la del Homenaje, cuyas almenas fueron destruidas en 1931, se construyeron tres grandes salas abovedadas, lo que permitió nivelar la altura del patio del castillo. El acceso a estas salas se realiza por medio de una escalera recta que parte del torreón circular.

A mediados del siglo XIV aún no existía la torre. El lugar era de los hijos de Pedro Díaz de Cavergina, aunque aparece en el Becerro de las Behetrías como yermo. A finales de siglo lo adquiere la familia Sarmiento que posteriormente vende villa y castillo a Inés de Guzmán, señora de Villalba de los Alcores y Fuensaldaña. En 1458, compra la villa Juan Manuel, consejero de Enrique IV. A su muerte, en 1463, le sucede su hijo, del mismo nombre, como segundo señor de Belmonte, contador mayor de Castilla y valido del rey don Felipe el Hermoso a quién sirve en Flandes antes de su llegada a España.

A la muerte de este rey huye a Flandes, donde es encarcelado, por su enfrentamiento con el rey Fernando el Católico. Carlos I lo libera y envía a Roma como embajador de donde regresa en 1523, siendo miembro del Consejo de Estado hasta su muerte en 1543. Casado con doña Catalina de Castilla en 1477, de sus nueve hijos destaca Pedro, obispo de León entre 1523 y 1534, para pasar posteriormente a ser arzobispo de Santiago.

Posteriormente perteneció a la familia Manrique, al conde de Oñate y poco después al marqués de Montealegre, dueño de Belmonte y Meneses.

A mediados del siglo XVIII, la localidad es señorío del Duque de Arcos; con un censo de treinta y nueve vecinos, en el que se incluyen dos eclesiásticos y se cuentan dos viudas como uno. El núcleo urbano lo forman treinta y nueve casas, habitadas dos de ellas por dos vecinos. En 1904 el castillo fue adquirido por varios vecinos del pueblo en la cantidad de 2.800 pesetas.

La parte más antigua de la torre fue construida entre finales del siglo XV y principios del XVI, y su construcción puede ser atribuida a Gómez de Isla al presentar varias similitudes con las torres de Fuensaldaña, Peñafiel o Torrelobatón.

A la vuelta de Roma de Juan Manuel, en 1523, se realizan importantes obras en la torre, a la que se añade un cuerpo más, en el que se aprecia en el exterior un cambio de piedra utilizada. Se añaden los arcos diafragmas a las salas ya existentes y se prolonga la escalera hasta el sótano interior mediante una escalera de caracol. También en estas reformas se crea el torreón y la puerta actual de entrada al recinto, así como las tres salas abovedadas. Todas estas reformas se pueden atribuir a Juan de Badajoz «El Mozo», ya que muchos detalles aparecen también en otras obras realizadas por este arquitecto.

 El castillo de Belmonte de Campos es monumento histórico-artístico desde el 3 de junio de 1931. Desde su elevada azotea se ve, además de una magnífica vista de Tierra de Campos, las siluetas de las fortalezas de Montealegre y Torremormojón.

Fuente

Castillos de Palencia

Castillo de Gama

Nombre: Castillo de Gama

Localidad: Gama

Provincia: Palencia

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Ruina

Visita: Libre

Localización: N42 44.729 W4 12.503

El castillo se levanta sobre la meseta de Recuevas, en las estribaciones de las Tuerces. Se trata de una pequeña fortaleza roqueda que se adapta a la estrechez de su emplazamiento, de la que aún se conservan parte de sus muros y la torre del homenaje.

En el lienzo Norte, el que se observa desde la villa, esta situada la puerta de entrada. Cuenta con un arco de medio punto y nada más cruzarla se encuentran varios escalones para acceder al interior. Falta el muro en la zona central, lugar donde se produce un estrechamiento de la superficie.

A la izquierda de la torre, en el muro Este, se sitúa un portillo muy deteriorado del que solamente quedan las grandes dovelas interiores de su arco.

Se conservan varios trozos del lienzo Sur, que esta construido sobre el mismo borde de un alto farallón, siendo el frente de más difícil acceso. Por último, se cerraba el recinto por el Oeste con un simple muro de unión de los lienzos Norte y Sur, del que únicamente se aprecia en arranque en la esquina Suroeste. La construcción de los muros se ha realizado en su mayor parte con mampostería, aunque también se aprecia el uso de sillería y sillarejo. Los muros más expuestos y la torre tienen un grosor de 1,20 metros.

El interior del recinto mide 60 metros de largo por un máximo de 9 de ancho, presenta una superficie irregular con grandes rocas y alberga en el centro, que corresponde a la parte más estrecha, la ermita de Nuestra Señora del Castillo, patrona del lugar.

A finales del siglo XI la villa y su pequeño alfoz pertenecía a Ferrán Roiz, hasta que en 1096 el rey Alfonso VI se lo concede a Nuño Pérez de Lara. Posteriormente, durante el siglo XV, es de la Casa de la Vega.

En mayo de 1513 pertenece al conde Osorno don Pedro Manrique, emparentado con el marqués de Aguilar con quién mantuvo varios enfrentamientos por la posesión del valle. A esa época hace referencia la siguiente coplilla popular:

Castillito de Aguilar,
dime quién te derrotó.
El castillito de Gama,
que pudo más que yo.

El valle de Gama, formado por las localidades de Renedo de la Inera, Puentetoma, Val, Villacimo y con cabecera en Gama, figuraba en el censo de 1591 con 46 vecinos pecheros.

Posteriormente, tanto la villa como el castillo fueron propiedad de la Duquesa de Alba, motivo por el que aparecen sus escudos de armas en el interior de la ermita del castillo.

A mediados del siglo XVIII, en las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada, aparecía la villa como señorío de la Casa de Alba, por el cual no percibía renta alguna. Contaba la población con 12 viviendas habitables con un censo de por 12 vecinos y medio. En 1789 figura como cabeza de jurisdicción de las localidades antes mencionadas.

El nombre de Gama viene del topónimo cántabro Garma que significa el lugar situado en terreno abrupto, fácil de despeñarse. En la población se encuentra la iglesia románica dedicada a San Andrés edificada en 1190, en la que destaca su portada. Asimismo, merece la pena subir al castillo para contemplar desde su altura un bellísimo paisaje de gran interés geológico, y a lo lejos, el legendario Monte Bernorio.

Fuente

http://www.castillosdepalencia.es

 

Castillo de Paradilla del Alcor

Nombre: Castillo de Paradilla del Alcor
Localidad: Paradilla del Alcor
Provincia: Palencia
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Castillo
Estado: Ruina
Visita: Finca particular
Localización: N41 57.953 W4 39.074

En el siglo XIV ya se menciona el caserío como Paradiella, la pequeña parada. Poco se conoce sobre la historia del castillo. Aparte de la mencionada disputa de Diego de Guevara con la ciudad de Palencia, durante la minoría de edad de Fernando III, el infante Juan Manuel puso guarnición en esta fortaleza cuando cercaba Palencia. En 1520 era propiedad de Ladrón de Guevara, partidario de las Comunidades, y que mantuvo varias reuniones con el obispo Acuña con el propósito de preparar la sublevación. Don Marcelino Serrano Moro, médico militar, compró la finca pocos años antes de su muerte (1903), aunque realmente fue su viuda, Cristina Moro Martinez, quien llevó a efecto la escritura de la compra (avalada por su padre y su hermano).

El castillo de Paradilla del Alcor y su recinto murado se encuentran en la llanura de Campos, junto a un pequeño barranco. Su emplazamiento no parece tener mucha importancia estratégica, pudiendo ser una fortificación rural para proteger la explotación agrícola.

Sus orígenes se remontan a la época de la Reconquista, pero lo que hoy puede verse es de época posterior, ya que en 1485 Diego de Guevara repara y reedifica el castillo, lo que provoca la queja de la ciudad de Palencia ante la Corona, protesta que no prospera.

Consta de un edificio almenado de planta cuadrada y una altura de dos pisos. En una de las esquinas tiene un torreón circular algo más alto que el resto del conjunto. El edificio está muy reformado, mezclando en su construcción desde mampostería a buena piedra de sillería. La antigua entrada se realizaba por medio de una pequeña puerta ojival situada junto a la derecha del torreón y protegida por una ladronera situada en la vertical. El acceso actual se hace por una puerta abierta en el frente principal, fruto de una reforma posterior, al igual que el balcón que se abre encima de ella y sobre el que aparece un reloj de sol.

El torreón, con una base maciza, tiene en su segundo piso una bóveda de sillería. Sobre las almenas se apoya un tejado, muy deteriorado, lo que ha provocado el derrumbe de parte de estas. Los accesos a la primera y segunda planta se realizan desde el interior del edificio. En el segundo piso, en la parte correspondiente a la fachada principal, se conserva una ventaja enrejada.

Las almenas del edificio fueron cegadas para cubrirlo con un tejado del que aún se aprecian restos. En los últimos años se ha derrumbado la fachada norte, gran parte de la fachada este y parte de la oeste, por lo que se han perdido los restos de una segunda ladronera existente en la esquina opuesta al torreón, así como varias ventanas, troneras y saeteras. Igualmente se ha perdido su pequeño patio interior con columnas octogonales.

Rodea al castillo un recinto de mampostería de extensión irregular y escaso valor defensivo, cuya entrada principal a través de un arco de medio punto está flanqueada por dos torrecillas rematadas con una doble ménsula. Sobre la puerta hay un escudo desgastado, con la fecha 1607, que puede ser la fecha de las obras de reforma del recinto y que corresponde a los apellidos Salcedo, Guevara, Rojas y Porras.

En la parte posterior una segunda puerta, con arco de medio punto, pudo dar acceso a un foso hoy cegado. Dentro de este recinto, existe otro más pequeño situado delante de la fachada principal del castillo.

Actualmente se encuentra en estado de ruina progresiva. El lastimoso estado en que se encuentra el castillo, ante la pasividad de los propietarios y de la administración, hacen presagiar que en pocos años no quede nada en pie.

Fuente

www.castillosnet.org