Castillo de Villafeliche

Nombre: Castillo de Villafeliche, Castillo de Villafeliz

Localidad:  Villafeliche

Provincia:  Zaragoza

Comunidad: Aragón

Tipología:  Castillo

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

Localización: N41 11.741 W1 30.552

El castillo ya existía en época de la dominación musulmana, y fue reconquistado por Alfonso I el Batallador en 1121, durante su campaña en la cuenca del Jalón. En 1131 se señaló como límite de la Comunidad de Calatayud, y en 1133, Alfonso VIII de Castilla, durante su breve dominio en Aragón occidental, donó el castillo al obispo de Sigüenza, pero desde 1142 perteneció a la Comunidad de Daroca.

Pedro II se lo dio en 1205 a su madre doña Sancha, recuperándolo posteriormente y entregándoselo en 1211 a los monjes del Monasterio de Piedra. Jaime I recuperó para la Corona de Aragón el estratégico castillo de Villafeliche en 1219, aunque lo donó en 1253 al obispado de Tarazona y cuatro años más tarde a Sancho Fernández de Azagra.

Desde 1366 perteneció a los López de Luna, por matrimonio de una Azagra con Fernán López de Luna, señor de Ricla.

Se sitúa sobre la falda de un promontorio cercano a la localidad, sólo accesible por uno de los lados, en el que se encuentra la puerta de ingreso; en el lado opuesto hay un estrecho foso que lo separa de la ladera montañosa; los otros dos flancos está defendidos por altos paredones rocosos, aunque por su posición era fácilmente abatible desde la montaña contigua.

Consta de un recinto amurallado cuya planta forma un trapecio rectangular con el lado mayor ligeramente curvado. Se aparejo es de piedras y tapial. En una de las esquinas que da al monte se levanta la torre del Homenaje, de planta cuadrada de unos siete metros de lado; ha perdido el remate y parte de sus muros, pero debió ser muy robusta.

Conserva algunos elementos interiores: la puerta de ingreso en arco de medio punto, situada a media altura y una ventana con guarnición de ladrillo en una cara. En las otras dos esquinas conserva sendos torreones también cuadrados. Uno de ellos, más moderno y mejor conservado, es alto y estrecho; su función consistía en proteger las gradas de subida al castillo y la puerta de ingreso; hoy está enlucido y su utiliza como palomar. Del otro, que debió ser más robusto a juzgar por la ruinas visibles, únicamente queda la base.

El recinto conserva un parapeto aspillerado que posiblemente fuera construido durante la época de las guerra carlistas, ya que parece realizado para armas de fuego. En la parte baja de la roca en la que se asienta, se pueden observar y son accesibles cuevas y grutas de gran profundidad, que seguramente serían utilizadas como almacén.

En el castillo se han realizado obras de acondicionamiento, como en la rampa de subida, etc. y también se ha consolidado el torreón que remata en la espadaña. Al lado del castillo, se encuentra el calvario, único del Reino de Aragón en el que antiguamente las familias del lugar podían enterrar a sus difuntos.

Bibliografía

www.turismodezaragoza.es

Castillo de Sádaba

 

Nombre: Castillo de Sádaba, Castillo de Los Bañales

Localidad: Sádaba

Provincia: Zaragoza

Comunidad: Aragón

Tipología: Castillo

Estado: Restaurado

Visita: Horarios

Localización: N42° 16.868′ W1° 16.040′

 

El castillo de Sádaba o también conocido como castillo de Los Bañales, se encuentra erguido sobre la roca, en lo alto de un pequeño cerro, sobre la localidad de Sádaba (Sadaba en aragonés), en la comarca de Cinco Villas, a 90 kilómetros al norte de Zaragoza, a 20 kilómetros del municipio de Ejea de los Caballeros y en la frontera con la comunidad autónoma de Navarra. Cerca de ella corre el río Arba, afluente del Ebro. El castillo está elevado unos quince metros sobre la villa que estuvo en un principio a sus pies, pero en el siglo XV se trasladó al otro lado del río.

La zona de Sádaba se empezó a repoblar en el siglo XI. En 1099 eran sus señores García Garcés y su esposa Blanquita (o Velasquita). R. del Arco publicó un documento firmado por Alfonso I en 1125 que hablaba del castillo. Sin embargo la fortaleza actual no puede coincidir por estilo con la del siglo XII, por lo que se considera que hubo un castillo anterior al actual datado en el año 1125, fundado por Alfonso I El Batallador. En 1159 era propiedad de un hijo de los señores, Don Pedro García, lo que significaba un señorío hereditario, algo nada común en Aragón durante el siglo XII.

Durante la minoría de edad de Jaime I de Aragón, Arnaldo de Alascún tiranizaba a los vecinos de Sádaba y realizaba correrías por la contigua Navarra, por la que Sancho VII «El Fuerte» actuó militarmente contra él y puso a Sádaba bajo su protección en 1215, coincidiendo con el reinado del poderoso Jaime I el Conquistador, benevolente con el reino de Navarra debido a su fuerte endeudamiento, propio y por herencia paterna con el monarca navarro.

En 1221, tuvo que repetir la operación contra el hijo de anterior, Fortanet de Alascún, y su madre María, los cuales entregaron la villa a perpetuidad. En 1223 ya figuraba Fernando de Leret como tenente en «Sádaba Nueva». Lo que incita a pensar que fue entonces cuando se construyó la fortificación actual. Su sucesor Teobaldo I devolvió la villa y el castillo a Fortanet en 1244, a ruegos del conde de Verán, pero con todas las obligaciones de un vasallo. Sádaba volvió a Aragón por solicitud de sus vecinos en 1261. Años después se puso en armas por la guerra contra Navarra y Francia en 1283.

Existe un documento de 1302 que revela que Jaime II debía 1.200 sueldos a Jordana Savial de Morgia, esposa de Ramiro Sánchez de Antillón, quienes habían comprado el castillo de Sádaba, y que entonces lo custodiaba G. de Castell Nou.

En la Guerra de los Dos Pedros, fue uno de los entregados en rehenes a Carlos II de Navarra durante las negociaciones entre ambos reyes. Pedro IV vendió la villa a Francisco de Villanueva en 1384, pero los vecinos compraron su libertad en 1399 y Sádaba ya no volvió a salir de la Corona de Aragón. En 1452 volvió a sufrir ataques navarros, al igual que otras localidades fronterizas.

El Castillo de Sádaba es de estilo bajomedieval con decoraciones cistercienses del siglo XIII. No muestra elementos defensivos, como la torre del homenaje o el foso o la barrera; las saeteras y los vanos son escasos y no posee matacanes. Como propias defensas tiene el grosor de sus muros, con torres cuadradas rematadas en almenas, y los adarves; a parte del acceso en recodo, de influencia árabe.

Se aprecia en él la transición del modelo de castillo arcaico -entendido como una torre principal al interior del recinto amurallado-, pasando a ser una especie de ciudadela defendida por torres y muros en su periferia. Responde a una nueva tipología de fortalezas que por aquel entonces se levantaban en algunas partes de Europa, y conocido como «Formula de Felipe Augusto».

El recinto amurallado es de planta rectangular, de 38×30 metros de lados, y ocupa una superficie de más de 1.000 metros cuadrados. Los muros están construidos en piedra labrada, en sillares perfectamente trabajados y colocados en hileras horizontales. Su altura uniforme y considerable. En varias de las torres y muros hay ventanas estrechas de arco semicircular y saeteras muy rasgadas.

Presenta en torno a su patio siete torres también de planta rectangular y muy diferentes unas de otras, cuatro de ellas en las esquinas. La situada en la parte suroeste, conocida como torre del rey (5), es un poco mayor que las restantes y es la que tiene la puerta de ingreso al recinto fortificado sin que por ello pueda considerarse como la del homenaje. En este mismo muro, a la derecha de la puerta de acceso (1), se sitúa la conocida como torre de la reina (6). En los muros oeste y norte, se encontraban las estancias (7) y salones.

En el patio de armas (2) destaca el aljibe (3), de gran capacidad, con tres arcos apuntados que sostenían una bóveda que actualmente no se conserva. Un estrecho camino de ronda atraviesa todo el adarve por las torres por pasadizos, y da entrada a una especie de zaguán descubierto por el que se accede al patio de armas.

El castillo fue propiedad, durante algún tiempo, de la Orden de San Juan y así lo constata la cruz de Malta inscrita en círculo que aparece en una puerta de la Capilla (4) del patio. Su exterior lo decoran una pareja de semicolumnas adosadas en el lado norte de la puerta de acceso, que se interrumpen con su capitel liso. Dos pilastras en cada ángulo sustentan arcos apuntados, y en el diedro que forman las mismas, columnas rematadas en capitel con decoración geométrica muy sencilla en la que apean las nervaduras triples de la bóveda de crucería.

Fue escenario de numerosas guerras. En el siglo XVI se mantuvo en buen estado pero se abandonó en los siglos siguientes. Durante muchos años la fortaleza de Sádaba se mantuvo en total y absoluto abandono. En la actualidad ha pasado a manos de la administración provincial de la Diputación General de Aragón que se encarga de su restauración y conservación, ya que se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. Gracias a ello hoy en día es visitable por medio de la Oficina de Turismo de Sádaba.
En su interior se organizan actividades culturales como exposiciones de arte y talleres.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Sádaba en su versión del 24 junio de 2018, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

 

Castillo de Mesones de Isuela

Nombre: Castillo de Mesones de Isuela, Castillo de los Luna

Localidad: Mesones de Isuela

Provincia: Zaragoza

Comunidad: Aragón

Tipología: Castillo

Estado: Bueno

Visita: Horarios

Localización: N41° 33.055′ W1° 32.188′

El Castillo de Mesones de Isuela que se encuentra en el lo alto de un pueyo rocoso sobre la localidad de Mesones de Isuela (Aranda), es uno de los castillos de mayor superficie de Aragón. Perteneció a los templarios y a la casa de Luna. La primera referencia que hay al castillo es la donación de Sancha de Abiego a los templarios en 1175. La Orden del Temple lo conservó hasta el fin de su existencia.

En el siglo XIV era de los Fernández de Luna. El arzobispo de Zaragoza Lope Fernández de Luna mandó construir el edificio que hoy se puede ver y lo cedió en su testamento junto con los pueblos de Tierga, Jarque de Moncayo, Sestrica, Nigüella y Lucena de Jalón a su hermana Toda. Cuando murió el arzobispo Lope Ferrández de Luna en el año 1382 el castillo fue casi abandonado. Pasó a a manos de los Ximénez de Urrea a la muerte de Toda.

La fortaleza de Mesones de Isuela está levantada en piedra caliza y consta de planta rectangular cuyo perímetro está jalonado por seis torreones, uno en cada ángulo y dos en la mitad de los lados mayores, de planta circular al exterior y poligonal al interior articulados en dos pisos separados por piso de madera y apoyados sobre arco de medio punto sobre ménsulas.

La Torre 1, situada en el extremo sureste, carece de piso superior. En la Torre 2, situada en el extremo noreste, la planta superior hace de capilla y el piso inferior sirve de cripta. La Torre 3, situada en la parte central del flanco norte, tenía acceso en alto. Mirando al patio tiene adosados dos fragmentos de muros que se prolongarían hasta la torre de enfrente. La Torre 4, situada en el extremo noroeste, alcanza los 15 metros desde el nivel del patio. En el piso inferior abre la puerta de acceso, dos miradores al exterior y la puerta que da a la caja de escaleras por las que se accede al segundo piso. En éste, abren también otros dos miradores, una puerta que comunica con el adarve norte y otra a las escaleras que conducen hasta la azotea de la torre y al paseador oeste. La Torre 5, situada en el extremo suroeste, es de planta circular al exterior y cuadrada al interior. Se conserva tan solo la planta baja y tres puertas en arco de medio punto, de las cuales una comunica con un mirador corrido. En el muro suroeste se dispuso un oratorio particular cubierto por bóveda de crucería sencilla abierta a la sala con un arco apuntado. La Torre 6, situada en el centro del muro sur, está levantada sobre una planta circular al exterior y octogonal al interior cubierta por bóveda de paños. Está comunicada mediante un mirador corrido sobre el muro sur con la torre anterior.

El interior la fortaleza se halla dividida en dos partes diferenciadas y articuladas por dos patios abiertos. En la parte oriental se concentraban las estancias defensivas en torno a un gran patio de planta cuadrada delimitado por las torres 1, 2, 3 y 6. En la parte sur, debió estar proyectado un pórtico que apearía sobre arcos y éstos sobre ménsulas decoradas con motivos escultóricos de carácter vegetal, animal y antropomorfos. Al norte se abrieron dos grandes estancias abovedadas y separadas por un muro abierto por tres arcos apuntados sobre las que se quiso situar otra sala, a juzgar por la señal que queda en el suelo del basamento de un muro. En el lado occidental se disponía la residencia palaciega y de servicios, cuyas estancias están adosadas a los lienzos de la fortaleza, norte, sur y oeste, y se articulan mediante la apertura a un patio de planta cuadrada abierto en su lado este. Al norte se situaron tres dependencias de servicio, abiertas al exterior por medio de miradores en arco rebajado, las dos primeras comunicadas entre sí y la tercera comunicada con la torre noroeste, a la que se accede desde el patio por medio de un corredor. Esta última estancia es un cubículo descubierto bajo el cual se encuentra el aljibe. Al oeste se encuentra la Sala Mayor, de planta rectangular y la de mayores proporciones, cubriéndose con un sistema de arcos de medio punto con dovelas biseladas, sobre ménsulas. Comunica con el patio mediante dos puertas, la central compuesta por tres piezas talladas en arco apuntado con tracerías góticas, todo enmarcado por un alfiz de perfil achatado. La segunda, abierta a la izquierda, abre en arco ligeramente apuntado coronado en su clave con un escudo de don Lope. Al sur se situaron las habitaciones de la residencia palaciega. La sala, abierta al patio por un acceso simple, consta de una planta trapezoidal cubierta por bóveda de cañón sobre arcos fajones apuntados que apean en ménsulas decoradas con motivos escultóricos.

En el interior del torreón del extremo nordeste, la denominada Torre 2, se habilitó la capilla del castillo cubierta por la techumbre de madera de estilo mudéjar y decorada con pinturas al temple de estilo italogótico de gran belleza. La capilla fue ampliada en 1680 con una pequeña nave. En conjunto el castillo de Mesones de Isuela constituye un ejemplar único dentro de la arquitectura militar aragonesa, su regularidad y unidad estructural junto con sus monumentales proporciones hacen de la fortaleza un ejemplo que se aparta del modelo regional. La modificación del terreno para conseguir la simetría y la regularidad, la articulación de los espacios interiores en torno a patios, así como la fusión de espacios claramente marcados por la función defensiva junto con las estancias de la residencia palaciega nos lleva a establecer relaciones con modelos de influencia gótica italiana tales como Valderrobres o Mora de Rubielos. Declarado monumento nacional en 1931.

Fuente

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de los Luna (Mesones de Isuela) en su versión del 24 de diciembre de 2017, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

 

Castillo de Jarque

Nombre: Castillo de Jarque

Localidad: Jarque

Provincia: Zaragoza

Comunidad: Aragón

Tipología: Castillo

Estado: Ruina consolidada

Visita: Exterior

Localización: N41° 33.286′ W1° 40.598′

Por noticias documentales sabemos que el lugar ya existía un pequeño castillo en 1118 con el nombre de Siarchum o Siarq, en el que Alfonso I ‘El Batallador’ dona a Lope Juan de Tarazona las localidades de Aliaga, Pitarque, Jarque (‘Siarg’), Abeja, Galve y Alcalá de la Selva. En 1285 pertenecía a Guillén de Alcalá, defensor de la frontera de Tarazona por orden de Pedro III, formando parte de los Luna transformandolo en residencia señorial, hasta 1382. Posteriormente pasó a depender de los Urrea y más tarde de los condes de Aranda, transformandolo de nuevo.

El castillo se alza sobre un pequeño espolón rocoso de la ladera del cerro conocido como «La Atalaya», delimitado por el lado oeste por un pequeño barranco donde se localizan restos de diversas edificaciones que pudieron albergar pajares o bodegas. Para poder asentar la espectacular mole de la fortaleza, se creo una fortaleza de piedra y argamasa, formando una falsa meseta de más de 700 metros cuadrados de superficie donde se situa el castillo. La planta es ligeramente trapezoidal y conserva restos de paño de muralla que oscilan entre los 28 y 34 m. de largo.

Los torreones aún conservan restos de las almenas que recorrían todo el perímetro de la fortaleza, rematadas en punta y similares a las que presentan otros castillos de la zona como el de Aranda de Moncayo.

La fachada principal es la del muro norte. En ella existe un zócalo de piedra de sillería perfectamente escudrado, tanto en el recorrido del lienzo como en sus flancos abaluartados, de considerable altura y sobre él se dispone la mampostería con el mismo aparejo que en el resto del castillo, incluídos los dos torreones mencioados del lado sur. A los pies de esta fachada se asienta la población.

Se accede al castillo por el muro norte cuyo talud conserva los restos de una escalera que desemboca en la puerta rematada con un arco ligeramente apuntado por dovelas de piedra. C. Guitart apunta la sugerente posibilidad de que en este arco se encontrase el escudo labrado en piedra de los Luna, igual al que se conserva en una de las puertas de la villa.

Su interior se encontraba colmatado con los restos de los materiales del castillo que habían caido cayendo a lo largo de los años, en especial casi todo el muro norte y el muro este que habían desaparecido, alcazando una profundidad de hasta 3 metros. En los paños oeste y sur existen restos de numerosos vanos con diferentes funciones (saeteras, ventanas, etc.) de una forma bastante aleatoria lo cual, como apunta C. Guiart, nos da una pista sobre su reconversión de construcción puramente militar en residencia señorial.

Dentro del castillo se aprecian los restos de lo que pudo ser la primitiva construcción de origen musulmán, sobre todo en el muro de la torre sureste y la esquina noroeste, consistentes en muros de tapia de tierra sin calicostra, reforzados con argamasa y yeso, en los que aún se puede apreciar las improntas o mechinales de las agujas que sujetaban las maderas de los encofrados, técnica que segun C. Guiart «es muy habitual en los castillos y las murallas de África». Esto nos muestra la existencia de dos fases constructivas: la primera en torno al siglo XI que quedo «envuelta» por la actual fábrica en el siglo XIV.

Entre los años 1985 y 1986 debido al avanzado estado de ruina del castillo y el peligro que suponía el posible desplome de la esquina noroeste, se realizaron una serie de intervenciones de urgencia. La más significativa fue la construción de un «contrafuerte» de hormigón para sujetar los muros en peligro.

Durante las obras de consolidación, al vaciar los rellenos del interior, han aparecido los restos de su última configuración, formada por un patio central porticado con una escalera de acceso al nivel superior y una serie de estancias a su alrededor con muros gruesos y de una altura importante.

Fuente

Panel informativo

Castillo de Arándiga

Nombre: Castillo de Arándiga

Localidad: Arándiga

Provincia: Zaragoza

Comunidad: Aragón

Tipología: Castillo

Estado: Ruina

Visita: Exterior

Localización: N41° 30.672′ W1° 30.046′

El Castillo de Arándiga es una fortaleza del siglo XII ubicada el municipio zaragozano de Arándiga. El origen del castillo parece ser musulmán del siglo XI, pero sin embargo el primer documento que ha llegado a nuestros días en el que se le menciona, corresponde al año 1188, en el que el rey Alfonso II lo entrega en tenencia a Pedro Jiménez de Osca, quien realiza reformas menores sobre la construcción preexistente. Posteriormente, ya en el siglo XIV, y con motivo de los conflictos castellano-aragoneses, se realizan una serie de refuerzos importantes en la fortaleza al igual que se realizaron en los vecinos castillo de Bijuesca y Berdejo, que han quedado reseñados en documentación fechada en 1357, 1361, 1363 y 1398, cuando se ordena específicamente al oficial real Pedro Crexençano la ejecución de la obras por parte del rey Martín I.

En 1437 el castillo fue vendido a los Martínez de Luna, señores de Illueca y Morata.

Se trata de un castillo roquero, situado en una peña desde donde se domina la confluencia del río Aranda con el río Jalón, enfrente del castillo de Chodes. Ajustándose al terreno, tiene una planta irregular y consta de dos recintos a diferente altura. El superior, último reducto defensivo, consta de tres torres de planta cuadrada, una en cada extremo del rectángulo y la tercera protegiendo la entrada. Del recinto inferior sólo se conserva un lienzo de la muralla. Toda la obra está realizada en mampostería y tapial y en la actualidad se está llevando a cabo un proceso de consolidación y restauración.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Hidrógeno en su versión del 1 de octubre 2017, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.