Fortines de Las Rozas. Arroyo de La Puentecilla

Nombre: Fortines de Las Rozas. Arroyo de La Puentecilla

Localidad: Las Rozas

Comunidad: Madrid

Tipología: Nidos de ametralladora

Estado: Yacimiento arqueológico

Visita: Libre

El arroyo de La Puentecilla, en época de lluvias, va recibiendo las aguas de otros arroyos menores que, comenzando en torrenteras en las partes altas, terminan conformando llamativas barrancas, cárcavas, cerros y cortados. Esta especial orografía fue aprovechada durante la guerra por los republicanos para establecer su línea de frente en este sector, una línea que experimentaría diversas modificaciones hasta el final de la contienda. Uno de los principales problemas con los que tuvieron que enfrentarse los republicanos en esta zona fue la superioridad táctica con la que contaban los franquistas desde sus posiciones de La Cumbre (que discurrían en paralelo a la actual M-851). El control y dominio de esas alturas suponía una clara ventaja, tanto en lo referido a la visibilidad, como en lo concerniente al campo de tiro, lo que proporcionó a las guarniciones franquistas un excelente plan de fuegos contra las posiciones republicanas del sector.

LR 26 Nido ametralladora

La batalla de Brunete (julio de 1937) supuso importantes modificaciones en las posiciones que los republicanos tenían en torno al arroyo de La Puentecilla, ya que consiguieron avanzar sus líneas y ocupar algunas cotas y lomas estratégicas que les permitieron establecer en esta zona un sistema defensivo más sólido y eficaz, minimizando en parte la ventaja con la que contaban las posiciones franquistas de La Cumbre. Es a partir de ese momento cuando los republicanos comienzan a desarrollar en la zona de La Puentecilla una intensa actividad fortificadora que se alargará hasta el final de la contienda.

La primera medida que se toma es la de mejorar las fortificaciones antiguas, las cuales, como podemos comprobar en un informe fechado en agosto de 1937, se consideran insuficientes y muy defectuosas:

LR 27 Nido ametralladora

“La construcción de las trincheras es sumamente defectuosa, pues tienen muy poca profundidad y faltan aspilleras para tiradores y aquellas que están construidas, (lo están) de forma muy deficiente, imposibilitando que el tirador pueda efectuar un tiro seguro y continuado. Así mismo, la mayor parte de la zanja es sumamente estrecha, notándose que las de evacuación tienen un zig-zag tan pronunciado, que imposibilita la evacuación en camilla desde la primera línea.”

También se considera prioritario sustituir los antiguos fortines de rollizos, por otros de mampostería y cemento, construyendo nuevos emplazamientos y modificando todo el sistema de fuegos, ya que se considera que los existentes, además de insuficientes, están mal ubicados y no permiten establecer una línea defensiva en profundidad.

LR 28 Nido ametralladora

Desde ese momento, en las posiciones que discurren en torno al arroyo de La Puentecilla, las compañías de zapadores iban a trabajar intensamente, siendo capaces de resolver buena parte de los problemas que la especial topografía y orografía del lugar presentaba, y, todo ello, bajo el constante hostigamiento que las cercanas guarniciones franquistas ofrecían, lo que no deja de tener su mérito.

En julio de 1938, está zona del frente, cubierta ya por la 111ª B. M., se encontraba integrada en el Centro de Resistencia nº 6. Un informe de esta Brigada daba cuenta de los trabajos realizados entre mayo y diciembre de 1938. Según dicho documento, a lo largo de esos meses se habían realizado la mayor parte de los atrincheramientos y se habían colocado más de 1.500 m de alambrada. También se habían construido varios emplazamientos de mampostería para arma automática, y se informaba del arreglo, reforzamiento y entibamiento de puentes y pasarelas en diferentes barrancas y vaguadas para facilitar el enlace y la comunicación entre las posiciones.

LR 29 Nido ametralladora

En un “Plan de fortificaciones del Subsector de esta Brigada”, fechado en julio de 1938, podemos leer que la Línea Principal de Resistencia establecida en La Puentecilla se encontraba ya “en condiciones aceptables con gran cantidad de refugios ligeros y algunos, muy pocos, construidos contra artillería mediana y gruesa, con puestos de tirador diversos (escuadra, individuales o dobles), puestos mixtos de tiradores y granaderos, puestos de granaderos, emplazamientos para lanzabombas, fusiles ametralladores y ametralladoras con capacidad de resistencia, por lo menos, contra morteros del 81 y alguno de ellos, contra artillería de mediano calibre” , además de contar con una línea de obstáculos compuesta de alambradas y minas.

LR 30 Nido ametralladora

A pesar de todo ello, los mismos informes de ingenieros y zapadores siguen haciendo reiteradas menciones y alusiones a la complejidad de la orografía para establecer un completo y eficaz sistema defensivo, y al permanente riesgo que supone la ventajosa posición que ocupan las guarniciones enemigas en la zona, por lo que los trabajos de fortificación, comunicación y enlace, así como la organización y reorganización defensiva del frente a base de Centros de Resistencia, Línea Principal de Resistencia y Línea de Sostenes, serán constantes durante toda la contienda.

LR 31 Nido ametralladora

En febrero de 1939, poco antes de concluir la guerra, en la zona de La Puentecilla se situaban parte de los Centros de Resistencia nº 3 y nº 2 del III Subsector del frente, posiciones defendidas cada una de ellas por un batallón de la 111.ª Brigada Mixta, de la 8.ª División, perteneciente al II Cuerpo de Ejército.

En la actualidad, en torno al arroyo de La Puentecilla se conservan numerosas fortificaciones y atrincheramientos en diverso estado de conservación, muchas de ellas, poco o nada conocidas.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

 

Bibliografía

139) Arroyo de La Puentecilla

 

 

 

Fortines de la Rozas. Posición Rubio

Nombre: Fortines de la Rozas. Posición Rubio

Localidad: Las Rozas

Comunidad: Madrid

Tipología: Nidos de ametralladora

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

Finalizados los combates de enero de 1937, ambos ejércitos comenzaron a fortificar su territorio en la zona noroeste de Madrid. Pero una cosa es la ocupación teórica de un territorio y otra muy distinta conseguir un eficaz control del mismo. La línea de frente que poco a poco se fue desarrollando fue el resultado de un largo proceso de trabajos, golpes de mano y acciones locales desarrolladas a lo largo de toda la guerra. En líneas generales, se tardo bastante en establecer un frente sólido y bien fortificado. Incluso, en algunas zonas y durante cierto tiempo, costó bastante el poder definirlo claramente.

El sector de Las Rozas fue uno de los de mayor contacto con el enemigo. Las tropas franquistas habían ocupado el pueblo y su estación el 4 de enero de 1937, sin que los esfuerzos republicanos por recuperar el terreno perdido hubieran tenido éxito. Desde el caserío de Las Rozas, el frente discurría hacia el Oeste, con la carretera de El Escorial como divisoria aproximada del mismo, hasta el Vértice Cumbre, una de las posiciones más importantes del dispositivo franquista. Desde aquí, la primera línea de fuego discurría en paralelo a la carretera de Villanueva del Pardillo (actual M-851), donde se fueron construyendo importantes centros de resistencia hasta las posiciones de Cabeza Negra, ya en Majadahonda. Por su parte, los republicanos tenían el Arroyo de la Puentecilla como eje principal de su línea de resistencia hasta la carretera de El Escorial, frente a la cual fueron estableciendo sus defensas en dirección a Las Rozas, rodeando el pueblo hasta enlazar con las posiciones de El Pardo.

La zona comprendida entre el Vértice Cumbre y el pueblo de Las Rozas fue una de las más calientes a lo largo de la guerra. La carretera de El Escorial (más o menos desde su kilómetro 1 al kilómetro 3) se convirtió en una tierra de nadie que dividía a ambos ejércitos. Las pocas alturas que podían dominar el terreno fueron objeto de una constante lucha por lograr su control, lo que supuso abundantes golpes de mano y acciones de combate de cierta envergadura. La gran proximidad a la que se encontraban los contrincantes (apenas unas decenas de metros en algunos puntos) facilitó una constante actividad de minas y contraminas. Toda la zona fue objeto de un constante forcejeo, en el que la sangre corría por dominar un pequeño puñado de tierra.

Uno de los puntos más disputados fue la loma que en los mapas recibe el nombre de Cerro Alto y que en los documentos militares de la época aparece como Cota 720. Ubicada en torno al kilómetro 2,500 de la carretera de El Escorial, suponía un punto de gran importancia estratégica, pero su control eficaz resultaba realmente complicado para uno y otro ejército. Es por ello que esta zona será objeto de reiterados ataques y contraataques, un pulso intenso que supondrá una constante ganancia y pérdida de pequeños palmos de terreno.

LR 18 Nido ametralladora

A finales del verano de 1938, este sector del frente estaba protegido por la 20 División del Primer Cuerpo del Ejército Nacional, constituyendo el Centro de Resistencia “D”. Las posiciones republicanas en Cerro Alto y en el Barranco de Mataborricos suponían un verdadero problema para los franquistas, un punto débil entre el Vértice Cumbre y la denominada Loma de Caballería (en las ondulaciones que dominaban el acceso al caserío de Las Rozas, totalmente urbanizadas hoy en día). Para intentar resolver esta situación de una forma definitiva, el Mando Nacional planificó una acción de combate encaminada a ocupar la Cota 720 y establecer en ella una posición fuerte frente al enemigo.

De esta manera, en la noche del 31 de agosto de 1938, una Sección Ofensiva y dos Secciones de Zapadores del Ejército Nacional entran en acción y consiguen ocupar puestos avanzados en Cerro Alto, procediendo a su inmediata fortificación. La reacción republicana no se hace esperar y en la noche del 1 al 2 de septiembre comienzan los ataques para intentar desalojar a los franquistas de sus nuevas posiciones. La Orden de Operaciones de la 111 Brigada Mixta, fechada el 1 de septiembre de 1938, ordena la misión de “Desalojar al enemigo de las posiciones que ocupó en la noche anterior”. Para ello dispone:

“A las 17 horas 30 minutos la Agrupación de Morteros de la Brigada, emplazada en las inmediaciones del Canal Viejo del Guadarrama al final del Arroyo de Mataborricos, efectuará corrección de tiro y fuego de hostigamiento sobre las posiciones enemigas anteriormente citadas. El resto de la Agrupación más tres piezas del 81 agregadas de la 44 Brigada y emplazadas en las inmediaciones de Casa Curia harán fuego sobre las posiciones mencionadas y Casa de Peones Camineros de Las Rozas respectivamente.

Con el apoyo de estos fuegos y el que a continuación marcaré para las ametralladoras y el apoyo de la artillería Divisionari,a a las 20 horas 30 minutos la Sección de Especialidades de la Brigada junto a una compañía del 444 Batallón atacarán la posición enemiga, partiendo media Sección de Especialidades y una compañía del 444, de la base de partida en el Arroyo de Mataborricos hacia el Sur, cruzando la carretera un pelotón por el puente del kilómetro 2,350 de la Carretera de El Escorial; el resto de la Sección y la media de Especialidades se dirigirán al ataque por encima de la carretera a dicha posición. El movimiento del pelotón del ala izquierda será envolvente.

La 2ª Sección de la compañía iniciará el ataque partiendo desde la base por el kilómetro 3,200 de dicha carretera en dirección NO-SE, procurando bordear la posición enemiga por el flanco Sur para enlazar con las fuerzas que atacan por el flanco izquierdo. La 3ª Sección ocupará la trinchera en construcción desde las líneas propias a la posición enemiga y los fortines empezados a construir a inmediaciones de la carretera. Esta será la Sección de reserva de la Compañía. El esfuerzo principal corresponderá a las fuerzas atacantes del flanco izquierdo”.

Aquella noche fue movidia. Los republicanos, tras una intensa preparación artillera, atacan con decisión, pero las tropas franquistas se defienden con energía y aunque están a punto de perder la posición en diferentes momentos, la llegada de refuerzos logra neutralizar el ataque enemigo. En el Parte de los Combates de la 20 División Nacional se informa:

“En la noche del 1 al 2 de septiembre fue atacada la posición por el enemigo que intentó siete veces el asalto, siendo en todas rechazado. Antes del segundo ataque, había sido reforzada la guarnición con otra Sección Ofensiva y al amanecer, coincidiendo con el último asalto, con una tercera. Estos ataques impidieron el trabajo de los zapadores que, no obstante, construyeron 130 m de camino cubierto de acceso a la posición”.

Por su parte, en el Parte de Operaciones de la 111 Brigada Mixta podemos leer:

“A las 20:30 horas se inició un golpe de mano con objeto de desalojar al enemigo de las posiciones que ocupó en la noche anterior. Dicha maniobra se llevó a cabo previa preparación de mortero, efectuando el ataque fuerzas de la 4ª Compañía del 444 Batallón y el Grupo de Especialidades de la Brigada, llegando estas hasta la alambrada enemiga, pero debido al intenso fuego de fusilería y granadas de mano, apoyados por el de enfiladas desde los otros fortines enemigos, se vio obligada a replegarse. Reorganizada nuevamente intentó dos veces ocupar la posición, consiguiéndolo únicamente en parte (…) Ante nuestro ataque, el enemigo recibió refuerzos en cantidad superior a dos Compañías realizando cinco contraataques que fueron totalmente rechazados, causándole regular número de bajas y dejando abandonados en el campo cuatro cadáveres. Las bajas enemigas pasan del medio centenar”.

LR 19 Nido ametralladora

Los combates continuaron durante la noche del 2 al 3 de septiembre, pero los franquistas no pudieron ser desalojados. Las bajas (muertos, heridos, prisioneros y desaparecidos) fueron numerosas en uno y otro bando, quedando varios muertos enganchados a las alambradas de espino y esparcidos por el terreno, que tardaron en poder ser retirados. Entre los republicanos, el Batallón 444 de la 111 Brigada Mixta, al corresponderle el esfuerzo principal, fue el que más daño sufrió. Los nacionales tuvieron importantes bajas en todos los Batallones que participaron en la acción (Batallones 10º de Pavía, 3º de Lepanto y 4º de Toledo). Quizás, la pérdida más significativa fue la del Alférez del 4º Batallón de Toledo, Don Juan Galán Rubio, muerto por bala enemiga, y que mereció la calificación de “Distinguido” por su actuación en el combate. Precisamente, en recuerdo de Juan Galán Rubio, la nueva posición recibió el nombre de “Posición Rubio”.

Aunque los ataques republicanos de los días 1, 2 y 3 de septiembre no tuvieron éxito y los zapadores franquistas procedieron a un intenso trabajo de fortificación, la Posición Rubio fue constantemente hostigada, haciéndose muy delicada y peligrosa la situación de las tropas que en ella se encontraban. El hostigamiento de fusiles y armas automáticas, el fuego artillero y de morteros y diferentes golpes de mano, en los que se recurrió al uso de galerías subterráneas (minas) para volar la posición, crearon una situación insostenible para los defensores de la Posición Rubio. Tal fue así, que para octubre de 1938, el Mando Nacional ordena la destrucción de las fortificaciones construidas y el repliegue de la Posición Rubio 200 metros a retaguardia, en un punto más defendible.

En esta nueva ubicación se procede a un intenso trabajo de fortificación, construyéndose refugio subterráneo, trincheras y dos nidos de hormigón para arma automática, cuyos restos aun pueden verse. Estos trabajos fueron realizados por la 22 Compañía del Batallón de Zapadores nº 8, que dejaron su “firma” en sendas placas situadas sobre los accesos a los dos fortines.

He visitado lo que queda de la Posición Rubio con frecuencia. Cerro Alto y la Cota 720 han sufrido una radical transformación. Junto al descontrolado y habitual vertido de escombros y otros residuos, toda la zona ha sido profundamente modificada. La ampliación de la carretera de El Escorial y la construcción del Polígono Industrial de Las Rozas supuso la destrucción parcial de Cerro Alto. Pero ha sido la construcción de la M-50, sus salidas y accesos, lo que ha supuesto los deslomes más importantes. El cerro ha sido cortado “a cuchillo” en diferentes puntos y atravesado por carreteras, lo que hace muy difícil hacerse una idea de cómo era el lugar en los años treinta del siglo pasado. Como indicaba antes, quedan los fortines que, aunque inundados de arena y basuras, constituyen un buen recuerdo de aquellos días de guerra. Todo ha cambiado mucho, pero conociendo un poco de lo que se vivió aquí, resulta inevitable imaginar y evocar a sus protagonistas. Muchos de ellos anónimos y desconocidos, olvidados para siempre en los pliegues del pasado. De otros, como el Alférez que dio nombre a esta posición, nos han llegado algunas referencias.

Estremece el pensar que sobre este mismo suelo que hoy piso, se sucedieron brutales combates a vida o muerte.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

 

Blbliografía

http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com

 

 

 

Fortines de la Rozas. Vértice Cumbre

Nombre: Fortines de la Rozas. Vértice Cumbre

Localidad: Las Rozas

Comunidad: Madrid

Tipología: Nidos de ametralladora, Puesto de Mando

Estado: Ruina

Visita: Libre

Situado muy próximo al cruce de la carreteras M-505 (carretera de El Escorial) con la M-851 (carretera de Las Rozas-Villanueva del Pardillo), ocupa el lugar exacto del vértice geodésico número 714. De hecho, uno de los fortines que aun existen en la zona, ha sido utilizado como base para colocar la correspondiente señal del Instituto Geográfico.

Fue ésta, una posición clave y muy disputada durante los duros combates de enero de 1937 (Batalla de la Carretera de La Coruña), cambiando de manos en diferentes momentos. Inicialmente protegida por tropas republicanas de la XXXV Brigada Mixta (antigua Columna Barceló), el 4 de enero de 1937 fue conquistada por las tropas nacionales al mando de Iruretagoyena. En el contraataque republicano iniciado el día 11 de enero de 1937, tropas de la XIV Brigada Internacional reconquistaron esta posición, que perderían de nuevo el día 16, cuando fuerzas al mando de Asensio, en colaboración con las guarniciones locales, expulsan las últimas infiltraciones republicanas en el sector.

Desde entonces, el Vértice Cumbre queda en poder de las tropas de Franco, pero sufrirá numerosos ataques y hostigamientos por parte de los republicanos a lo largo de toda la contienda. Sin ninguna duda, el momento más complicado para sus defensores se vivió a finales de julio de 1937, en las últimas fases de la batalla de Brunete (se alargó desde el 6 al 25 de julio de 1937).

LR-20 Nido de ametralladora

En aquel momento, con ambos ejércitos enzarzados durante más de quince días en una terrible guerra de desgaste, el Mando republicano buscó alternativas para descongestionar la que se conoció como “bolsa de Brunete” (Villanueva del Pardillo-Villafranca-Villanueva de la Cañada-Brunete-Quijorna). La idea era presionar sobre el saliente Las Rozas-Majadahonda, intentando romper las líneas nacionales para caer sobre su retaguardia. El primer objetivo se fijó en el Vértice Cumbre, contra el que se desencadenó un contundente ataque que chocaría con una firme y decidida resistencia de sus defensores.

Estos combates, que en palabras de J. M. Martínez Bande “no desmerecen en dureza de los que tienen lugar dentro de la bolsa de Brunete”, se desarrollaron, de manera ininterrumpida, durante casi veinte horas, provocando cientos de bajas en ambos ejércitos. El Vértice Cumbre no cayó, pero los ataques supusieron importantes modificaciones en las líneas republicanas del sector (La Cervera, La Puentecilla…).

Es precisamente a partir de la batalla de Brunete cuando ambos ejércitos comienzan en este sector una profunda reorganización de sus líneas defensivas. Hasta entonces, el frente comprendido entre Las Rozas y el Río Perales constituía una línea discontinua, con diversos puntos fuertes distribuidos por el territorio, pero con importantes boquetes y fisuras defensivas. A partir de entonces, esta situación va a ir cambiando, desarrollándose una constante labor fortificadora que dará lugar a un sólido y bien organizado frente defensivo.

LR-21 Nido de ametralladora

Un documento altamente secreto del I Cuerpo del Ejército Centro (Nacional), fechado el 28 de julio de 1937 (recién terminada la Batalla de Brunete), emite una Orden General a la 11 División (que en aquel momento cubría el frente comprendido entre el Río Perales y El Plantío, en la carretera de La Coruña). En ella, podemos leer:

“Retenida la ofensiva enemiga y castigado el contrario duramente, el Mando ha dispuesto la construcción en profundidad de una línea a retaguardia del río Perales y entre los ríos Aulencia y Guadarrama.”

El documento define esta línea como de “carácter defensivo”, insistiéndose en la necesidad de imprimir a los trabajos “la mayor actividad” para que esté disponible en un “plazo brevísimo”.

La nueva organización del frente debe de atender a diferentes aspectos: por un lado, se ordena la construcción de nuevas posiciones de resistencia; también se indican los elementos de enlace necesarios entre las diferentes organizaciones defensivas del sector y, por supuesto, se señalan las mejoras y perfeccionamientos que han de llevarse a cabo en las posiciones que ya existen: “Se completarán y se perfeccionarán hasta el extremo de que tengan el máximo de garantías para la defensa y para la prohibición de filtraciones enemigas.” Entre éstas últimas, la primera que se menciona es, precisamente, el Vértice Cumbre.

LR-22 Nido de ametralladora

El elemento clave del nuevo plan defensivo serán los llamados “centros de resistencia de batallón”. A este respecto, en el documento del que estamos hablando, se indica:

“Los centros de resistencia de batallón ocuparán una superficie de 500 m de frente por 600 de profundidad, estableciendo sus elementos en orden escaqueado.

En los centros de resistencia de primera línea (como es el caso del Vértice Cumbre) se organizará además una línea de vigilancia de centinelas dobles situada en el mismo río o arroyo que sirva de protección, cortándose la margen de los ríos o arroyos en forma que sea imposible el acceso de los carros.

(…) Todos los elementos de las posiciones estarán rodeados de su correspondiente alambrada, siendo doble la establecida en la primera línea y en la de los puestos de vigilancia.

Se pondrá especial empeño en que todas estas posiciones reúnan los requisitos que aconsejan las modernas armas, no ser vistas desde los observatorios enemigos y tener campo de tiro y Puestos de Mando dispuestos y disimulados en forma tal que sea difícil su localización por la artillería enemiga.”

LR-23 Posición artillera

Desde este momento, se procederá a una incesante labor fortificadora. Sobre la marcha de los trabajos, se desarrollará también una constante revisión de los aspectos teóricos y técnicos de la misma, estudiando cada caso concreto y buscando soluciones específicas para cada posición. Esto dará lugar, en no pocas ocasiones, a diversas acciones de combate (golpes de mano, escaramuzas, etc.) encaminadas a eliminar salientes o entrantes en las líneas de frente, desalojar al enemigo de algún punto complicado o hacerse con el control de alguna altura importante.

Por lo que respecta al Vértice Cumbre, para octubre de 1937 existían ya “varios nidos de ametralladoras blindados y un puesto de mando”, así como “varios abrigos de 7 x 3 de hormigón.” También se dio una atención especial a las defensas antitanques, por encontrase en una zona muy apropiada para el uso de este armamento por parte del enemigo (como se había podido comprobar en diferentes ocasiones). Un informe de los trabajos de fortificación, fechado en noviembre de 1938, notifica la finalización de dos puestos antitanques en el Vértice Cumbre.<

Estos trabajos van a continuar hasta el final de la guerra, convirtiendo al Vértice Cumbre en una de las posiciones más importantes de la orilla oriental del río Guadarrama. Por este sector pasaron las Divisiones 11 (hasta junio de 1938), 16 (junio-julio de 1938) y la 20 (desde agosto de 1938 hasta el final de la guerra en marzo de 1939).

Serían principalmente zapadores de la 20 División (Batallón de Zapadores nº 8) quienes, desde octubre de 1938, reorganicen la posición, mejorando, ampliando y perfeccionando los trabajos anteriores, y dándole el aspecto que hoy en día tiene.

LR-24 Puesto de Mando

El movimiento de unidades y tropa por este sector fue constante a lo largo de la guerra, pero para hacernos una idea del tipo de guarnición que cubría normalmente el Vértice Cumbre nos fijaremos en un documento de la 20 División, fechado el 21 de diciembre de 1938. Según este informe, en aquel momento eran la 1ª y 3ª Sección, del 2º Batallón, del “Regimiento de Infantería de Toledo Nº 26”. Un total de 114 hombres (Oficiales: 3, Suboficiales: 5, Tropa: 106). Entre otro armamento, contaban con 100 fusiles Mauser 7 mm; 2 ametralladoras Hotchkiss y 2 fusiles-ametralladores modelo Breda.

En la nomenclatura de guerra, el Vértice Cumbre, integrado en el «Centro de Resistencia D”, recibió el nombre técnico de “Posición 40-Vértice Cumbre”. En enero de 1939, el Ejército Nacional procedió a una nueva designación de sus posiciones. Desde ese momento, el “Centro de Resistencia D”, pasó a denominarse “Centro de Resistencia IV”, en él, el Vértice Cumbre integraba los “Islotes de Resistencia” nº 82, 83, 84 y 85.

En la actualidad, son numerosos los restos que, en diverso estado de conservación, pueden visitarse en el Vértice Cumbre (Puesto de Mando, nidos de ametralladoras, posición antitanque…). Resulta especialmente interesante una placa (cada vez más deteriorada) situada en una de las construcciones. En ella dejó su “firma” una de las unidades de zapadores que por aquí pasaron. Hoy está fragmentada, pero en su día podía leerse:

“Bon. de Zapadores Nº 8. 22 Compa. Octubre 1938. III Año Triunfal” con el castillete del Cuerpo de Ingenieros.

Por este palmo de tierra combatieron, en las lejanas jornadas de la batalla de la carretera de La Coruña, gentes de la 35 Brigada Mixta, regulares y legionarios a las órdenes de Iruretagoyena (VI tabor de Tetuán y Tiradores del Ifni, entre otras tropas peninsulares), batallones de la XIV Brigada Internacional….

Poco después, en el infernal verano de 1937, soldados de la 3ª Brigada, de la 11 División Nacional (Tabor de Alhucemas nº 5, 3 Batallón de Tenerife…) aguantaron el ataque de la 30 Brigada Mixta bis, en una jornada que se cobró un importante tributo en bajas.

Desde entonces, comenzó una cruda guerra de trincheras. Cientos de hombres (de las Divisiones 11, 16 y 20) sufriendo unas durísimas condiciones de vida y de muerte durante dos años. El topónimo de Vértice Cumbre es una referencia constante en los informes y documentos de ambos ejércitos (fuego casi diario de la artillería, hostigamiento a posiciones enemigas, golpes de mano, acciones de descubierta, trabajos de las compañías de zapadores, labores de propaganda y contrapropaganda, listas de bajas y enfermos…), siempre en el ojo del huracán. Sin ninguna duda, una de las posiciones más duras a las que un combatiente podía ser enviado.

…muchos lugares tienen su propia Historia, su fuerza, su personalidad. El Vértice cumbre es uno de ellos.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

Blbliografía

http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com

 

Fortines de Las Rozas. Arroyo de la Retorna

LR 13 Nido de ametralladora

Nombre: Fortines de Las Rozas. Arroyo de la Retorna

Localidad: Las Rozas

Comunidad: Madrid

Tipología: Nidos de ametralladora

Estado:Yacimiento arqueológico

Visita: Libre

A principios de enero de 1937, Las Rozas fue escenario de duros combates. Terminada la batalla de la carretera de La Coruña, el pueblo quedó en poder de las tropas de Franco, convirtiéndose en primerísima línea de un frente que poco a poco se iría llenando de trincheras, casas fortificadas, nidos de ametralladoras, refugios y todos los elementos característicos de una guerra de posiciones.

Aunque aun se conservan interesantes vestigios, la mayor parte de las fortificaciones franquistas han desaparecido bajo la imparable expansión urbanística que vive el noroeste de Madrid desde hace ya varias décadas. Sin embargo, los restos de posiciones republicanas que aun pueden ser visitados en el término municipal de Las Rozas son numerosos y muy interesantes. Uno de los conjuntos más importantes lo constituyen los restos de lo que fue la Línea de Detención republicana en el sector.

LR 13 Nido de ametralladora LR 15 Nido de ametralladora

Las fortificaciones que aquí existen, son similares a las existentes en la Dehesa de Navalcarbón: nidos para arma automática construidos en mampostería, con cubierta abovedada (en su mayoría destruidas), planta cuadrada y frontal semicircular en el que se abren entre una y tres troneras. El tamaño de estas construcciones varía en función de que fueran empleadas para ametralladora o fusil ametrallador.

También aquí encontramos ejemplos de los nidos de ametralladoras de forma circular y construidos en hormigón, cuya planta, al contar con un tacón trasero por el que se accede al interior de la fortificación, recuerda al ojo de una cerradura. Estas construcciones, son auténticas joyas de arquitectura militar. Como sucede con todos los restos de la guerra civil existentes en Las Rozas, estos nidos se encuentran totalmente desamparados, y solo la solidez con que fueron levantados permite que aun se conserven.

LR 14 Nido de ametralladora

El Alto Mando Republicano dispuso que, en la medida de lo posible, y siempre que el terreno lo permitiera, debía de construirse una segunda línea de resistencia (Línea de Detención) a unos dos kilómetros de la Primera Línea de Fuego. Esta Segunda Línea, cuya ubicación debía ser cuidadosamente estudiada por cada jefe de sector, tenía que ser fuertemente fortificada con todos los elementos necesarios para su defensa, ya que, en caso de producirse una ruptura en la Primera Línea (algo bastante probable si el enemigo desarrollaba una ofensiva de envergadura), la Línea de Detención debía de suponer una barrera infranqueable para los atacantes.

No era necesario que esta línea permaneciera permanentemente ocupada por la tropa. Exceptuando ciertos puntos de la misma, en los que se situaban pequeñas unidades, el resto solía permanecer vacía, eso sí, con todos sus elementos (trincheras, refugios, puestos para armas automáticas, polvorines, observatorios, etc.) en perfecto estado de conservación, para hacer uso de ellos en caso de necesidad y poder ser ocupados en un tiempo máximo de quince minutos.

LR 16 Nido de ametralladora

Lo relativamente alejada que esta línea se encontraba de las posiciones enemigas, facilitaba los trabajos de fortificación, lo que permitía desarrollar un sistema defensivo más fuerte y completo. Como es lógico, uno de los elementos que se tenían muy en cuenta a la hora de establecer esta Segunda Línea, era el terreno. Siempre que era posible, se intentaban aprovechar los accidentes naturales (ríos, arroyos, barrancos…) que, en caso de ataque enemigo, suponían un obstáculo para la Infantería, pero sobretodo, imposibilitaban el avance de los carros y de otros vehículos blindados.

El Arroyo de La Retorna cumplía a la perfección esta función. Buena parte de sus casi cinco kilómetros de recorrido (que discurren desde su nacimiento, en los Altos de la Carrascosa, hasta su desembocadura, en el Río Guadarrama), corrían en paralelo a la carretera de El Escorial, convirtiéndose así, en una especie de foso natural que complementaba eficazmente las defensas republicanas de la zona. Con los barrancos y pronunciados desniveles existentes en Fuente del Cura, ocurría algo similar. Incluso, aunque a priori no lo parezca, la propia carretera de El Escorial podía convertirse en un serio problema para las tropas atacantes, ya que, lograr atravesar una explanada despejada, sin lugares en los que protegerse y perfectamente enfilada desde lejos por un plan de fuegos bien establecido, se volvía algo realmente complicado y temerario.

LR 11 Nido de ametralladora LR 12 Nido de ametralladora

Los republicanos sabrían sacar provecho de las características de este terreno, complementándolo con numerosos trabajos de fortificación que permitieron crear un sólido sistema defensivo. En realidad, esta Segunda Línea republicana quedaría sin terminar, como demuestran los últimos informes de fortificación del II Cuerpo de Ejército, en los que puede comprobarse que, apenas unos días antes del final de la guerra, las compañías de zapadores seguían trabajando intensamente en este sector. Con todo, fueron muchos los kilómetros de fortificación que se construyeron, cuyos restos, en parte, aun pueden apreciarse en diferentes puntos de Las Rozas.

LR 17 Nido de ametralladora

Si sumamos estos restos a los existentes en la Dehesa de Navalcarbón y a los que hay en algún otro punto de Las Rozas, nos encontramos con un impresionante conjunto arqueológico y un buen fragmento, relativamente completo y bien conservado, de lo que fue la Línea de Detención, o Segunda Línea, que el II Cuerpo del Ejército Republicano construyó en el sector. Completando estas construcciones, se conservan también numerosos atrincheramientos y otras huellas bélicas, quizás menos llamativas y sugerentes que los fortines, pero igual de interesantes e importantes para conocer y poder interpretar los sistemas defensivos de Las Rozas.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

 

Bibliografía

http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com/2010/08/arroyo-de-la-retorna-y-fuente-del-cura.html

 

 

 

Fortines de Las Rozas. Dehesa de Navalcarbón

Nombre: Fortines de Las Rozas. Dehesa de Navalcarbón 

Localidad: Las Rozas

Comunidad: Madrid

Tipología: Nidos de ametralladora, refugios, trincheras, observatorios

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

A principios de 1937, durante la fase final de la batalla de la carretera de La Coruña, el municipio de Las Rozas de Madrid se convirtió en un cruento campo de batalla que obligó a la evacuación de toda su población. Los vecinos pasarían el resto de la guerra como desplazados y refugiados en pueblos alejados de las zonas de combate, tales como Torrelodones y, sobre todo, Hoyo de Manzanares. El 4 de enero, tras intensa lucha, las tropas de Franco ocupaban la población y se establecían en plan defensivo, siendo capaces de resistir los duros contraataques republicanos que se desarrollaron hasta mediados de ese mismo mes. Como consecuencia de esta batalla quedó perfilada una línea de frente en la que el caserío de Las Rozas se convirtió en primerísima línea de fuego. La estabilización de ese frente dio paso a una guerra de trincheras que se alargaría hasta el final de la contienda, y en la que ambos ejércitos seguirían protagonizando pequeñas acciones de combate (golpes de mano, guerra de minas, operaciones locales…) y continuas labores de fortificación encaminadas a mejorar y consolidar sus respectivas posiciones. Los trabajos de fortificación alcanzarían su máxima expresión a partir de mediados de 1938, momento en el que las comandancias de ingenieros desarrollaron sistemas defensivos meticulosamente estudiados y planificados. A este periodo pertenecen la práctica totalidad de las fortificaciones que se conservan en Las Rozas.

Tras la guerra, comenzaron las labores de reconstrucción del pueblo, llevadas a cabo principalmente por el organismo denominado Regiones Devastadas. En los primeros años de posguerra, las numerosas fortificaciones y demás obras defensivas sufrieron una intensa actividad chatarrera encaminada a recuperar todos los elementos metálicos de sus estructuras, lo que supuso la destrucción parcial de muchas de estas construcciones. Durante décadas, estas fortificaciones quedaron a merced del paso del tiempo y del olvido.(1)

A unos tres kilómetros al noroeste del pueblo de Las Rozas, en el kilómetro 21 de la carretera de La Coruña, se encuentra la Dehesa de Navalcarbón. Aunque muy alterada y deformada, sigue constituyendo un pequeño recuerdo de las dehesas y montes poblados por robustas encinas, así como otras especies vegetales (quejidos, enebros, jaras, majuelos, retamas…) típicas de esta zona y que, en la actualidad, prácticamente han desaparecido por la utilización que se ha hecho del suelo, principalmente con fines urbanísticos.

La Guerra Civil, la Dehesa de Navalcarbón constituye un espacio privilegiado para los interesados en el estudio de la arquitectura militar. En su interior se han conservado numerosos restos de aquellos tiempos, convirtiendo el lugar en un magnífico conjunto histórico y arqueológico. Hasta la fecha se han podido catalogar un total de doce estructuras en muy diferentes estados de conservación. Además de estas construcciones, podemos encontrar numerosos trazados de atrincheramientos y otras huellas que señalan lo que fueron posiciones defensivas, alojamiento de tropas, almacenamientos, refugios, etc.

Todos estos elementos defensivos (la mayoría realizados por el Batallón de Zapadores del II Cuerpo y por la I ª Compañía del 55 Batallón de Obras y Fortificaciones) formaban parte de la denominada “Línea de Detención”, que el Ejército Popular de la República construyó en este Subsector del frente desde mediados/finales de 1938, y cuya defens, en aquel momento correspondía a la 111 ª Brigada Mixta, adscrita a la 8ª División.

LR 1 Nido de ametralladora

Esta “Línea de Detención” consistía en un complejo entramado defensivo que se extendía a retaguardia de la primera línea del frente o línea principal de resistencia. Su función era frenar una posible rotura del frente por parte del enemigo. Para ello, se desarrollaba un intenso plan de obras y fortificaciones en un lugar estratégico en el que pudiera trabajarse con más eficacia y seguridad, lejos del constante hostigamiento enemigo de las primeras líneas que, lógicamente, intentaba dificultar e impedir el fortalecimiento del adversario.

Según un documento de la 8 ª División Republicana, fechado el 21 de febrero de 1939 (cerca de un mes antes de que terminase la guerra), esta “Línea de Detención” se extendía por:

“Ocho Hermanas-Palacio de Zarzuela-Portillera de Las Rozas-Casa de Castrejón-Casa Próculo-Alto de la Carrascosa-Vértice Lazarejo”

Y estaba constituida por ocho Centros de Resistencia, siendo el Centro de Resistencia n º 7, en el que estaban integradas, además de las fortificaciones de la Dehesa de Navalcarbón, las que en la actualidad existen en Fuente del Cura y Nava los Santos (de las que hablaremos en otra ocasión).

LR 4 Nido de ametralladora

Según este informe:

Desde el Alto de la Carrascosa hasta el Arroyo de la Retorna, hay construidos bastantes nidos de ametralladoras, en hormigón y en mampostería, así como otros en mampostería para fusil ametrallador. También existen trincheras en condiciones de ser ocupadas y algunos refugios, aunque insuficientes. Desde el Arroyo de la Retorna, hasta el Río Guadarrama, también existen ligeras organizaciones que actualmente se completan”.

Efectivamente, la mayor parte de las construcciones que hoy en día encontramos en la Dehesa de Navalcarbón son fortines de mampostería, variando su tamaño en función de que su uso fuera para ametralladora o para fusil ametrallador. Éstas fortificaciones están construidas principalmente con piedra granítica (también encontramos algunos sillares de caliza), hormigón y ladrillo macizo. La planta suele ser cuadrada con un frontal semicircular (tienen forma de D) en el que se abren entre una y tres troneras de tamaño variable.

Todos los fortines de este estilo han perdido total o parcialmente su gran cubierta con forma de caparazón y construidas en hormigón reforzado con cascajo de piedra. La causa principal de este deterioro está en la actividad chatarrera que tras la guerra se desarrolló en la casi totalidad de los frentes. La estructura interior metálica de muchas de estas construcciones suponía una sugerente fuente de ingresos en los penosos años de la posguerra, siendo ésta, la principal causa de su destrucción. La erosión, el abandono y el paso del tiempo han hecho el resto. Esta misma tipología de fortificación de mampostería la podemos encontrar en otros muchos puntos de Las Rozas, y puede decirse que constituye el modelo de fortín más característico de la 8ª División republicana.

LR 3 Obsevatorio blindado

LR 2 Puesto de mando

También se conserva, muy deteriorada, una construcción en cuyos muros se combina la mampostería de granito con el hormigón armado, cuya tipología se diferencia claramente del resto. Se trata de un observatorio blindado, elemento muy importante en la organización del frente. Muy próxima al observatorio encontramos una pequeña y curiosa construcción de grandes sillares de caliza y planta cuadrada, correspondiente al puesto de mando de la posición.

LR 6 Nido de ametralladora

LR 8 Nido de ametralladora

Pero sin duda, los fortines más emblemáticos de la Dehesa de Navalcarbón son, precisamente, los que se encuentran en mejor estado de conservación. Se trata de dos nidos de ametralladora de estructura cilíndrica, con la planta en forma de “ojo de cerradura”, construidos en hormigón armado. Tienen tres grandes troneras frontales y una más pequeña en un lateral trasero, frente a la entrada. En su interior se conserva una estructura de hormigón para la colocación de un arma automática. De éstos, el que se encuentra junto a la residencia tiene en su cubierta una inscripción grabada en el cemento fresco difícil de descifrar, pero en la que puede verse perfectamente “1938”. De esta misma tipología existe una construcción similar y en buen estado de conservación en Monte Rozas, en el lugar conocido como “Nava los Santos” (actuales terrenos de la UNED). Hay otra más en “Fuente del Cura”, pero este fortín, al contrario que sus compañeros, se encuentra totalmente destruido. Otro de estos fortines de hormigón aramado desapareció al construirse el centro comercial Rozas Village.

LR 7 Trincheras

Junto a estas construcciones, que suelen resultar los restos más atractivos, podemos encontrar interesantes trazados de trincheras y otras huellas de donde debieron de ubicarse diversos parapetos y puestos excavados y reforzados con sacos terreros y otros elementos que no han soportado el paso del tiempo. Todas las fortificaciones estaban unidas por túneles, trincheras cubiertas y otros elementos que hoy sólo se conservan parcialmente.

Cortada la carretera de La Coruña tras los combates de enero de 1937, los republicaos tuvieron que buscar alternativas para mantener las comunicaciones entre la sierra y la capital y para abastecer los diferentes puntos del frente en este sector. Por ello, esta “Línea de Detención” tenía una gran importancia puesto que, además de constituir una segunda línea defensiva, aseguraba las vías de comunicación utilizadas por el II Cuerpo de Ejército. Dentro de este sistema de comunicación, los restos del viejo Canal del Guadarrama, convenientemente acondicionados como pistas militares, fueron muy útiles para el traslado de hombres y materiales a zonas muy próximas al frente.

LR 9 Nido de ametralladora

No todas las posiciones de esta “Línea de Detención” (algunas bastantes kilómetros alejadas del frente) estaban permanentemente ocupadas por la tropa. Muchos puntos permanecían desguarnecidos, pero procurando mantenerlos en buenas condiciones de conservación por si las circunstancias hacían necesario su utilización.

Respecto a las fortificaciones de la actual Dehesa de Navalcarbón (muy próximas a lo que fue el frente), y según el mismo documento que mencionábamos antes, dos de los Batallones de la 111 ª Brigada Mixta que acostumbraban a permanecer en reserva, tenían destacados en el “Alto de la Carrascosa” dos Compañías cada uno, al objeto de ayudar al personal de Ingenieros en los trabajos de fortificación. El resto de la tropa de reserva permanecía en sus acantonamientos pero preparados para poder ocupar la “Línea de Detención” entre la carretera de La Coruña y el Vértice Lazarejo en un máximo de 15 minutos.

LR 10 Nido de ametralladora

Los restos de la Dehesa de Navalcarbón, unidos a los existentes en Las Ceudas, Fuente del Cura y Nava los Santos, constituyen un impresionante conjunto de fortificaciones de la Guerra Civil. En un espacio relativamente pequeño y de agradable paseo, se conservan muchos elementos de lo que fue la “Línea de Detención” republicana en este sector del frente. Es una pena el poco interés que las diferentes administraciones e instituciones han mostrado hasta la fecha por este patrimonio histórico que, junto a otros muchos restos, convierte a Las Rozas en uno de los municipios madrileños más interesantes para el estudio de la arquitectura militar de la Guerra Civil.

Esperamos que este desinterés e indiferencia generalizada cambie lo antes posible y los importantes y numerosos restos que aun se conservan (posiblemente el patrimonio histórico más importante de los pueblos del noroeste madrileño) reciban la atención y consideración que se merecen.(2)

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

 

Blbliografía

1 http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com

2 http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com