Castro de Castilviejo

 

Nombre: Castro de Castilviejo, Castilviejo de Guijosa

Localidad: Guijosa

Provincia: Guadalajara

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castro

Estado: Yacimiento arqueológico

Visita: Libre

Localización: N41 05.915 W2 33.168

 

Se encuentra en una elevación de base caliza, con una máxima altura de 1.1150 m por el oeste, desde donde se domina las tiérreas agrícolas del río Henares, que se complementan con los ricos pastos de las serranías próximas, que alcanzan alturas superiores a los 1.200m.

Los restos arqueológicos más visibles, hallados en este cerro, corresponden a la ocupación celtibérica, que se dotó de un complejo sistema defensivo. Actualmente en proceso de limpieza y excavación, pueden verse con claridad los diferentes elementos del sistema defensivo. Un cartel explicativo nos servirá para compreder mejor el castro.

Se accede por una senda de la cara este del cerro al llegar a la cima se entra en el espacio interior del poblado, justamente al lado contrario de la zona amurallada. Por tanto los distintos puntos a visitar serán los siguientes:

1.- Interior del poblado

2.- Paramento y derrumbe interior de la muralla

3.- Puerta de acceso y salida entre la muralla y el escarpe norte

4.- Exterior de la muralla: conjunto del sistema defensivo (piedras hincadas, foso y muralla).

Los trabajos de excavación han podido diferenciar en este cerro tres momentos diferentes de ocupación, sin continuidad cronológica entre ellas:

-La primera corresponde al final de la Edad de Bronce (siglos XII-X a.C.)

-El segundo momento pertenece a un poblado de época celtibérica (s. III a.C.), al que corresponde el sistema defensivo más visible.

-La ocupación más moderna debió de pertenecer a una atalaya-fortaleza islámica (s. X-XI d.C.).

El interior del castro es de forma triangular y está muy arrasado, apreciándose en las antiguas catas algunos restos de casas de estructura cuadrada o rectangular, apoyadas directamente sobre la roca de base. Es posible, que en la zona de la muralla, las casas se apoyaran en ella por su pared trasera.

El lado más largo del poblado es el lado oeste, cerrado por la muralla, que tiene una longitud de 90m de largo, mientras que el eje este-oeste mide unos 60m, lo que representa una superficie de entre 3.000 y 4.000m2.

Este castro concentra sus elementos defensivos artificiales en su lado oeste, que es el más accesible, ya que el resto de su perímetro está bien defendido por escarpes naturales. Esto elementos defensivos son la muralla, el foso y una barrera de piedras hincadas.

Los trabajos de excavación realizados en estos últimos años permiten ahora contemplar una parte del sistema defensivo limpio y recuperado, y su contraste con una parte sin limpiar y excavar, lo que resulta sumamente didáctico.

La muralla parece estar colocada sobre una elevación del terreno, que parece artificial, lo que unido al pequeño foso delantero contribuye a realzar su tamaño.

Este muro, que cierra el lado oeste, mide aproximadamente 90m y está trazada en dirección norte-sur y tiene un espesor medio de 2m. Está formada por una doble hilera, al interior y exterior, de calizas tableadas mejor trabajadas, sobre todo en la cara exterior, estando rellena, la zona intermedia, de tierra y piedras de distinto tamaño.

Presenta una estructura acodada o en zigzag, rematada en el extremo sur por una torre, presentando cinco tramos diferenciados:

-El primero, al norte del yacimiento, mide casi 7 m hasta el primer codo, se incia con la puerta de acceso, sin ningún tipo especial de protección, sobre el cortado natural.

-El siguiente tramo es mayor, mide de 25m y llega hasta el segundo codo.

-El tercer tramo tiene una longitud de 19m, llegando hasta el tercer codo.

-Un cuarto tramo, idéntico al segundo, tiene también 25m y remata en una torre.

-La muralla remata, en el escarpe rocoso de la zona sur, en una torre (sería el quinto tramo), que está constituida sencillamente por el engrosamiento de la pared en un codo más y tiene forma rectangular (13 por 6m). Se construyó en sucesivas hiladas escalonadas y tendría como misión, además de impedir el acceso por el lado sur, servide control del valle natural que se abre hacia ese lado, por donde trancurre el paso o camino natural.

Delante de la muralla se observa un pequeño foso, que a parte de servir de elemento defensivo, se extrajo en su realización parte de la piedra para construir la muralla.

Por delante del foso, se puede apreciar una barrera de piedras hincadas para desestabilizar a los atacantes, distribuidas en dos grupos de manera regular (el del lado norte tiene 56m de largo por 18m de ancho y el del sur unos 40m de largo por 24m de ancho), rematando en el borde de los cortados cortado, lo que impide el acceso al poblado, salvo por un pasillo central de unos 4m de anchura, que se abre paso entre los dos grupos de piedra.

Bibliografía

www.celtiberiahistorica.es

 

Castillo de Guijosa

Nombre: Castillo de Guijosa, Casa fuerte de Guijosa
TipologíaCastillo
Localidad: Guijosa
Estado: Restaurado
Provincia: Guadalajara
Visita: Exterior
Comunidad: Castilla La Mancha Localización: N41 05.890 W2 34.494

El Castillo de Guijosa fue levantado, en el lejano siglo XIV, por don Iñigo López de Orozco, uno de los terratenientes más poderosos que ha tenido la tierra de Guadalajara a lo largo de las pasadas centurias.

Si al parecer fue dueña de Guijosa doña Beatriz, reina de Portugal e hija de doña Mayor de Guillén, la amada de Alfonso X el Sabio; o lo fue el infante don Juan Manuel, escritor y guerrero, español por los cuatro costados, hoy no queda constancia documental de éllo. La pertenencia a los Orozco queda probada por el escudo en piedra tallado sobre lo que fuera portalón de entrada al castillo. Muy desgastado por tantos inviernos cernidos sobre el cascote de arenisca, aún se ve el campo español centrado de una cruz floreteada escoltada de cuatro lobos colmados de asombro, con la bordura repleta de las cruces de San Andrés que prueban la participación de su propietario en la conquista de Baeza. Es la enseña heráldica de los Orozco, constructores de aquella monumental “casa“.

Fueron luego los marqueses y duques de Medinaceli, terratenientes de aquellos fríos páramos que cubren entrambas Castillas, quienes se instalaron señores de Guijosa, de su castillo que siempre tuvieron por “casa fuerte” y al que nunca dieron otro cometido que albergar servidores, alcaides cómodos y algún que otro caballo restableciéndose de alguna herida. Lejos de sus palacios de Sevilla o de Cogolludo, los Medinaceli no supieron de aquella posesión sino por los recados de sus propios, que les pedían dineros para arreglarlo. Sería en alguna de esas guerras terribles y reincidentes que, con diversos nombres, han enfrentado entre sí a los españoles, la que acabaría con su silueta valiente, y le dejara en la triste figura en que hoy, desde la distancia, se ofrece a los viajeros.

De planta cuadrada, los torreones semicirculares adosados a las esquinas, las voladas cornisas y las almenas puntiagudas. Murallones herméticamente cerrados, y en el interior una torre también cuadrada, con entrada a la altura del primer piso. Tendría estancias, chimeneas y escaleras interiores, pero todo se hundió con el paso de los siglos, y ha quedado solo el cascarón exterior, que no es poco. No tuvo Guijosa recinto exterior, y en torno a la fortaleza actual hubo un pequeño foso ya relleno. (1)

La planta de este castillo es cuadrangular con torreones macizos cilíndricos en cada una de sus cuatro esquinas y sobre ellos unos cuerpos huecos sobre volados canecillos, a modo de garitones almenados, al que se accede desde el adarve por una puertecilla de arco semicircular. Estos forman, en cada esquina de patio un chaflán, montados sobre una piedra cruzada y sostenida en su punto medio por otra que hace de escuadra. Sus muros están almenados y en cada uno de ellos hay un matacán. Al adarve se subía por una escalerilla desde el patio interior. Rodeaba el castillo un foso, pero no contaba con puente levadizo.

Su puerta principal de entrada al castillo, hoy en día semitapada por una casa y tapiada la otra parte, consta de un arco de medio punto, sobre los que se ven dos de los tres escudos con los que contó, representativos del señor que lo mandó edificar, Íñigo López de Orozco. En la actualidad se accede al castillo por una puerta abierta en este mismo muro y sin ningún valor arquitectónico.

La torre del homenaje se levanta en la mitad del patio, altiva y hermosa, reconstruida recientemente. De planta cuadrada tenía la puerta de entrada a la altura del piso principal. En sus cuatro muros se abren ventanas y balcones en forma de matacán.

Bibliografía

1 www.herreracasado.com

2 www.castillosdeguadalajara.es