Alcazaba de Mérida

Nombre: Alcazaba de Mérida, Alcazaba Maridí

Localidad: Mérida

Provincia: Badajoz

Comunidad: Extremadura

Tipología: Alcazaba

Estado: Bueno

Visita: Horarios

Localización: N38° 54.894′ W6° 20.810′

Esta gran fortaleza fue erigida en la Mérida musulmana por el emir omeya Abderramán II en el 835 de nuestra era. El encargado de trazarla fue el arquitecto Abd Allah. Para ejecutar esta Alcazaba, la más antigua de la península, éste se inspiró en modelos bizantinos. La finalidad de ese recinto fortificado era múltiple: servir como sede de las dependencias administrativas omeyas y residencia del gobernador local, pero sobre todo fue el filtro de acceso a la ciudad desde el puente romano, el refugio de la minoría árabe durante las reiteradas algaradas locales contra el poder cordobés y la plaza donde se acantonaban tropas del emir, bien para sofocar las revueltas de los mozárabes meridíes, bien para efectuar incursiones de hostigamiento en los reinos cristianos del Norte.

Alcazaba de Merida 2
Alcazaba de Merida 3

Todo el perímetro de esta extensa alcazaba estaba rodeado por un gran foso, salvo el lateral que da al Guadiana. A tramos se van distribuyendo 25 torres macizas embutidas en la propia muralla. Las torres albarranas, es decir, que se alzan separadas del cuerpo principal de la fortaleza, se erigieron con posterioridad por la Orden de Santiago.

Sus muros, de 2,70 metros de anchura, nos muestran unos paramentos hechos a base de sillares y otros materiales reutilizados de épocas precedentes. El núcleo de estos muros es de cascajo, tierra y piezas de granito.

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Accedemos a este conjunto a través de una brecha, antaño ocupada por un lienzo de muralla con una puerta de acceso y sendas torres flanqueándola. Era el cierre de un fortín de planta cuadrada en cuyo lienzo oriental se abre la puerta que da acceso a la ciudad y en el meridional la puerta de ingreso al recinto de la alcazaba. Sobre esta puerta se puede ver una réplica de la inscripción cúfica en la que consta la fecha de conclusión de este recinto.

En el patio de este fortín podemos ver restos arqueológicos de época romana: la calzada principal de la ciudad así como los cimientos de la muralla y de una puerta monumental con dos vanos y dos torres. Por cierto, se trata de la puerta que, desde hace siglos, es el blasón de esta ciudad en base a las representaciónes que, de ésta, se hicieron en algunas emisiones monetales de Augusta Emerita.

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En el interior destaca la presencia de un aljibe, ejemplar único de la arqueología peninsular, ejecutado con piezas de arquitectura decorativa romanas y visigodas. Sobre éste se ubicó una mezquita, de la que se conserva su planta, luego convertida en iglesia. No se conserva el que fuera tercer piso de este conjunto, en el que quizá se ubicara una torre de señales.

Otra áreas excavadas de la fortaleza nos muestran restos previos a su construcción: un tramo perfectamente conservado de una calle romana, la misma que se prolonga en la Zona Arqueológica de Morerías. A esta calle da una vivienda romana urbana en la que se aprecian múltiples reformas. Por último, podemos ver un tramo de la muralla romana fundacional, a la que, como en el caso de la Zona Arqueológica de Morerías, se adosa un potente refuerzo de piezas de granito reutilizadas, refuerzo que parece obra ya del siglo V d.C.

Bibliografía

www.turismomerida.org

Anfiteatro Romano de Mérida

Nombre: Anfiteatro Romano de Mérida

Localidad: Mérida

Provincia: Badajoz

Comunidad: Extremadura

Tipología: Anfiteatro romano

Estado: Ruina

Visita: Horarios

Localización: N38° 54.971′ W6° 20.273′

El anfiteatro de Mérida es un antiguo recinto para espectáculos de luchas de gladiadores que fue construido por el Imperio romano en la colonia de Augusta Emerita, actual Mérida, a finales del siglo I a. C..  Su construcción se planificó junto a la del adyacente y famoso teatro romano, con el que conformaba la gran área pública de espectáculos de la capital de la Lusitania. Fue abandonado hacia el siglo IV d. C. y hasta principios del siglo XX permaneció parcialmente enterrado. En 1912 fue nombrado Bien de Interés Cultural1 y desde 1993 es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como parte del Conjunto arqueológico de Mérida.

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 La construcción del anfiteatro se planificó junto con la del teatro y se levantó muy poco después. Según se deduce de las inscripciones halladas en su interior, fue inaugurado en el año 8 a. C. Con esta obra se completaba el proyecto de dotar a la colonia Augusta Emerita, ya entonces capital de la provincia Lusitania, de una gran área pública para espectáculos, acorde con su categoría política y administrativa. Este edificio estaba destinado a las luchas entre gladiadores, entre fieras o entre hombres y fieras, las denominadas venatio, que junto a las carreras en el circo fueron las preferidas por el pueblo romano.
Tras su abandono, ligado a la oficialización del cristianismo en el siglo IV d. C., parte de su estructura se fue ocultando bajo tierra y la que quedó descubierta, sobre todo la summa cavea, sirvió como cantera de extracción de materiales para otras obras.3 Desde el siglo XVI algunos autores llamaron al edificio naumaquia con la creencia errónea de que era el lugar de celebración de simulacros de batallas navales, para lo que se basaban en la profundidad de su foso central y la proximidad de algunos tramos de acueducto. Las excavaciones a partir de 1919 subsanaron el error y le devolvieron su verdadera identidad.
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El anfiteatro tiene forma elíptica, con un eje principal de 126 m y uno menor de 102 m, mientras que la arena mide 64 m por 41 m. Las gradas o cáveas de su lado este se construyeron sobre el cerro de San Albín, al igual que las del teatro adyacente. Dieciséis puertas se abren al exterior en la fachada, la principal de las cuales es la que se encuentra en el extremo del eje occidental. Dos de las puertas situadas al noreste están cerradas por la muralla y no hay opinión unánime del por qué de ello.
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Como en casi todos los edificios romanos de este tipo, sus gradas se dividen en tres sectores: ima, media y summa cavea —inferior, media y superior—. De la superior no quedan apenas restos y en la ima cavea se pueden observar las restauraciones que efectuó José Menéndez Pidal a mediados del siglo XX. Sobre las primeras gradas se construyeron dos tribunas, una en cada extremo del eje menor del anfiteatro. A la del oeste, reservada para las autoridades, se accede por dos escalerillas que parten de la galería que viene de la puerta principal. La del este, que cuenta con dos escaleras que la comunican directamente con la arena, era ocupada por la persona que financiaba el espectáculo. En los frentes de ambas estuvieron colocadas las inscripciones que han permitido conocer la fecha de inauguración del edificio y que hoy se hallan en el cercano Museo Nacional de Arte Romano (MNAR). Algunos restos encontrados hacen suponer la existencia de otros dos palcos de honor sobre las puertas de acceso a la arena que se abren en los extremos del eje mayor.
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La arena, de forma elíptica, era donde se desarrollaban los espectáculos. Está separada de la cávea por un alto podio para proteger al público. En la antigüedad este murete estuvo recubierto de mármol, rematado por una cornisa y decorado con las pinturas murales que hoy se custodian en el MNAR y que representan los espectáculos que se desarrollaban en el anfiteatro. En el centro de la arena se cavó una gran fosa en forma de cruz sobre la que se han vertido numerosas opiniones. Casi sin ninguna duda estuvo recubierta por un entarimado que la hacía invisible y su interior sirvió para almacenar las jaulas de las fieras y material escénico.

Dos largas galerías en los extremos del eje mayor permitían, además del acceso a las gradas, la entrada de los gladiadores a la arena. A ambos lados de cada una de ellas, junto a la arena, se abren habitaciones reservadas para los gladiadores o para las fieras. Según se deduce de una inscripción encontrada en la galería sur, es probable que algunas de estas estancias estuvieran dedicadas al culto de la diosa Némesis, a la que se encomendaban los participantes en los juegos.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Anfiteatro de Mérida en su versión del 25 abril 2017 , por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

Teatro Romano de Mérida

 

Nombre: Teatro Romano de Mérida
Tipología: Teatro Romano
Localidad: Mérida
Estado: Yacimiento arqueológico
Provincia: Badajoz Visita: Horarios
Comunidad: Extremadura
Localización: 38° 54.906′ W6° 20.314′

El Teatro romano de Mérida es un teatro histórico levantado por la Antigua Roma en la colonia Augusta Emerita, actual Mérida (España). Su creación fue promovida por el cónsul Marco Vipsanio Agripa y, según una fecha inscrita en el propio teatro, su inauguración se produjo hacia los años 16-15 a. C. «Príncipe entre los monumentos emeritenses», como lo denominó José Menéndez-Pidal, arquitecto que dirigió su reconstrucción desde 1964, el teatro es Patrimonio de la Humanidad desde 1993 como parte del Conjunto arqueológico de Mérida.

El teatro ha sufrido varias remodelaciones, la más importante hacia el año 105, en época del emperador Trajano, cuando se levantó el frente escénico actual, y otra en época de Constantino I, entre los años 333 y 335. El teatro fue abandonado en el siglo IV d. C. tras la oficialización en el Imperio romano de la religión cristiana, que consideraba inmorales las representaciones teatrales.

El edificio fue cubierto de tierra y durante siglos su única parte visible fue la summa cavea, las gradas superiores, que fueron bautizadas por los emeritenses «Las Siete Sillas». Las excavaciones arqueológicas en el edificio comenzaron a principios del siglo XX y desde 1933 el teatro alberga la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. En 2007 el teatro fue nombrado uno de los 12 Tesoros de España.

La construcción de teatros en la Antigua Roma respondía más a intereses políticos que a los gustos del pueblo romano, que prefería acudir al circo a ver carreras de carros y al anfiteatro a ver combates entre gladiadores y animales. Desde el teatro la autoridad realizaba una eficiente propaganda de ella misma y del modo de vida romano, tanto a través de la majestuosidad del edificio y su decoración como de los mensajes que desde su escenario se podían transmitir. El teatro emeritense, promovido por el cónsul Marco Vipsanio Agripa, se inauguró entre los años 16 y 15 a. C., según se deduce de las inscripciones situadas sobre las puertas de acceso a la orchestra.

El uso del edificio durante varios siglos hizo necesarias algunas reformas. Así, hacia el año 105 se levantó el actual frente de escena, que se volvió a reformar entre los años 333 y 335 junto con la vía que rodea el edificio. Debido en gran medida a la implantación oficial del cristianismo en el siglo IV, religión que consideraba inmorales las representaciones teatrales, el edificio dejó de utilizarse y fue abandonado. Con el paso del tiempo algunas de sus partes se derrumbaron y otras se cegaron con tierra. Durante siglos únicamente fue visible la parte superior de su graderío con las bóvedas de los vomitorios hundidos, por lo que los habitantes de la ciudad creyeron ver siete grandes asientos, «Las siete sillas», donde según la leyenda se sentaban otros tantos reyes moros para deliberar sobre el destino de la ciudad.

Las excavaciones del teatro comenzaron en 1910 dirigidas por el arqueólogo José Ramón Mélida. Con escasos medios y una metodología no del todo adecuada que ha impedido reconstruir la evolución del teatro desde su abandono hasta finales del siglo XIX, se exhumó la mayor parte del edificio, se documentaron numerosas columnas, cornisas, estatuas y otros materiales del edificio, sobre todo del frente escénico. No fue hasta los años 60 y 70 del siglo XX cuando se reconstruyó el frente escénico, bajo la dirección del arquitecto y arqueólogo José Menéndez-Pidal y Álvarez. Desde 1933 alberga el desarrollo del Festival de Teatro Clásico de Mérida, actualmente Festival Internacional, con lo cual recupera su función original y trasciende el mero ornamento.

Levantado siguiendo fielmente las reglas de los tratados de Marco Vitruvio, el edificio responde a un modelo típicamente romano, ya establecido anteriormente en las construcciones de Pompeya y Roma.

El graderío (cávea) semicircular del teatro aprovecha la pendiente del cerro de San Albín. Con capacidad en su momento para 6000 espectadores, las gradas se dividen en tres zonas: ima cavea, media cavea y summa cavea, esta última muy deteriorada en la actualidad.

La parte inferior, en la que se situaban las clases sociales más acomodadas, tiene veintidós filas de asientos y se subdivide en cinco sectores radiales (cunei) delimitados por escaleras y, a nivel horizontal, por un corredor (praecintio) que lo separa de las graderías superiores. Seis puertas en su parte superior dan acceso a un corredor semicircular cubierto por una bóveda anular que facilita la entrada y salida por dos puertas en sendos extremos. Las caveas media y superior poseen cada una cinco filas de asientos y están sustentadas por un complejo sistema de arcos y bóvedas de cañón. En total, en el exterior trece puertas facilitaban el acceso y evacuación de los asistentes al teatro.

La orchestra es un espacio semicircular pavimentado de mármoles blancos y azulados destinado al coro. Está rodeada de tres gradas de honor para las autoridades y separada del graderío por un antepecho de mármol, del cual se conserva un fragmento. En su frente hay un murete que alterna tramos rectos y curvos y la separa del escenario.

El proscenio rectangular, el escenario o pulpitum, estaría pavimentado de madera en la Antigüedad y cuenta con varios orificios en el suelo que originalmente servirían para colocar los mástiles del telón y demás infraestructuras escénicas. El frente de la escena (scaenae frons) es la parte más espectacular y característica del teatro. Tiene 7,5 m de anchura, 63 de longitud y 17,5 de altura total; está formado por un basamento de sillares recubiertos de mármol rojizo sobre el que reposan dos cuerpos de columnas de orden corintio que combinan el mármol de vetas azuladas de sus fustes con el blanco de basas y capiteles.

Estas columnas sustentan un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa ricamente decorados. Un gran muro revestido de mármol cierra la parte trasera de la escena. La decoración de esta parte se completa con la disposición de esculturas entre las columnas —cuyos originales se custodian en el cercano Museo Nacional de Arte Romano— de los dioses Ceres, Plutón, Proserpina y de otros personajes con togas y corazas que se han interpretado como retratos imperiales. Tres puertas permiten la entrada de los actores a escena, una central —valva regia— y dos laterales —valva hospitalia—. En los laterales y la parte posterior existen varias dependencias que eran usadas por los actores y por los técnicos de las representaciones.

Tras la escena se construyó una zona ajardinada de planta cuadrangular rodeada de columnas y pórticos, el peristilo, que se usaba como área de esparcimiento. Al fondo de este jardín, en eje con la puerta central de la escena, existe una pequeña sala dedicada al culto imperial, según se deduce del hallazgo de un retrato escultórico del emperador César Augusto ataviado como Pontifex Maximus. En la esquina norte del peristilo, elevadas sobre el nivel del jardín, están las letrinas, y al oeste los restos de una casa construida tras el abandono del teatro. Esta residencia cuenta con un patio rodeado de columnas y pilastras y varias habitaciones, algunas rematadas con forma de ábside y la mayor de todas con pinturas murales que representan figuras humanas a tamaño natural.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Teatro romano de Mérida en su versión del 7 mayo 2017 , por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

Templo de Diana. Mérida

Nombre: Templo de Diana
TipologíaTemplo romano
Localidad: Mérida
Estado: Restaurado
Provincia: Badajoz VisitaExterior
Comunidad: Extremadura
Localización: N38° 54.993′ W6° 20.661′

El Templo de Diana es un templo romano construido hacia finales del siglo I a. C. en Augusta Emerita, que más tarde se convertiría en capital de la provincia romana de Lusitania, actual Mérida. Se levantó en el foro municipal de la ciudad romana siguiendo la configuración habitual de los templos clásicos grecorromanos y es el único edificio religioso romano que ha perdurado en Mérida en un aceptable estado de conservación. Desde 1993 está declarado Patrimonio de la Humanidad como parte del Conjunto arqueológico de Mérida.

El templo fue erigido cuando la fundación de la ciudad a finales del siglo I a. C., en época del emperador César Augusto, por lo que es uno de los edificios más antiguos de la colonia romana. Construido con roca granítica, su estructura sigue la de otros edificios religiosos grecorromanos, pues es un templo de planta rectangular, períptero (es decir, rodeado de columnas) y con un pórtico hexástilo (seis columnas en su frente). Su fachada principal, orientada hacia el foro municipal, está coronada por un frontón en forma de arco de medio punto. Ante esta fachada se extendía una escalinata, el acceso principal al templo, que ya no se conserva. La columnata, de basas áticas, fustes acanalados y capiteles de orden corintio, descansa sobre un alto podio de sillares y está coronada por una cornisa moldurada. Para dar una mayor sensación de riqueza, el basto granito de las columnas se revistió de estuco pintado de rojo que imitaba el mármol, hoy desaparecido. Como parte del conjunto religioso, a ambos lados de la fachada existían dos estanques con sus respectivos canales. Todo el complejo estaría rodeado por un criptopórtico (galería porticada subterránea) que delimitaba por el norte el espacio del foro.

En el siglo XVI se construyó en la cella, la sala interior del templo, el Palacio del Conde los Corbos, un inmueble que en parte ha asegurado la pervivencia de la obra romana. Este palacio tiene portada, ventanas y una doble galería de estilo renacentista para cuya construcción se aprovecharon materiales romanos y visigodos. En dos de sus ventanas se aprecian detalles decorativos de gusto mudéjar.

El templo se llama de Diana desde que en el siglo XVII así lo identificara el historiador local Bernabé Moreno de Vargas. Sin embargo, en las excavaciones arqueológicas que comenzaron en 1972 se descubrió que no era un templo dedicado a la diosa Diana, sino al culto imperial, pues los arqueólogos hallaron esculturas que representan a miembros de la familia imperial, la del Genius Augusti (símbolo de la divinización del emperador) y la del Genio del Senado (representación del carácter divino del senado romano). Este conjunto escultórico está en la actualidad custodiado en el Museo Nacional de Arte Romano, ubicado en la propia Mérida.

Bibliografía

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Templo de Diana (Mérida) en su versión del 15 septiembre 2017, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.