Muralla de Torrelaguna

Nombre: Muralla de Torrelaguna

Localidad: Torrelaguna

Comunidad: Madrid

Tipología: Muralla

Estado: Ruina

Visita: Exterior

Situada en un valle, según tradición oral, en la plaza de la iglesia es donde estaba la laguna y la torre, tema representando en su escudo municipal. De esto nada queda aunque sí sus murallas. Formaba parte de las defensas musulmanas de la línea del Jarama, punto estratégico entre el llano y la pre-sierra, y además lugar de cruce hacía Uceda, o Talamanca desde la plaza fuerte de Buitrago de Lozoya.

Alfonso VI la donó a la Iglesia de Toledo, y posteriormente Juan I la segregó y le concedió el título de villa real en 1930. Tenía entonces gran importancia. En 1436 nace aquí Francisco Jiménez Cisneros, que sería después Regente de Castilla, fundador de la Universidad de Alcalá de Henares y promotor de la toma de Orán en Argelia.

Felipe II en 1574 la incorporó a la Corona, separándola de la Iglesia a la que volverá en el reinado siguiente. Una tradición muy arraigada nos cuenta que Santa María de la Cabeza, esposa de San Isidro Labrador, muerta en 1180 era natural de Caraquiz, uno de los barrios de Torrelaguna. No se han conservado los pliegos relativos a esta villa en las relaciones de Felipe II. Don Pascual Madoz no recoge nada de obra militar en Torrelaguna.

Iglesia

El trazado de la muralla es sensiblemente rectangular, defendida al este por un arroyo que separaba el arrabal de la villa y donde estuvo la judería. En el centro de la población amurallada está la iglesia parroquial de Santa María Magdalena y su plaza. Aun, se conserva la Puerta de Burgos y el rehecho Arco de Santa Fe. Tuvo además otras dos puertas, de modo que casi estaban orientadas a los cuatro puntos cardinales.

Esta muralla se empieza a percibir más debajo de la calle Cardenal Cisneros, siguiendo la antigua ronda, hasta llegar al arrollo Matachivos, donde torciendo a la izquierda encontramos la Puerta de Burgos, que se abre entre dos torreones de planta cuadrada, todos en piedra caliza.

El de la izquierda según entramos se conserva mejor, y el de la derecha está prácticamente incrustado en una fea casa moderna, y se ve que fue más alto y grueso. El arco de la puerta es de medio punto y con una hornacina encima con una cruz.

Continuando por esta misma calle, aparecen nuevos restos con bastantes metros de longitud, hasta una torre desmochada mudéjar, de 7 metros de altura aproximadamente y planta cuadrada. Siguiendo encontramos un buen lienzo de muralla, con el único resto de almenaje, formado por tres almenas tronco-piramidales en sillarejo muy primitivo.

Por la calle de San Sebastián, siguiendo hacía el cementerio, aparecen nuevos lienzos, más una torre maciza, toda de sillarejo a la que se le han quitado las piedras bien labradas, conservada sólo en una altura de siete metros y con planta cuadrada. A su lado y próxima estaba una de las puertas de ingreso a la población.

Por último el Arco de Santa Fe, sencillo arco de medio punto recubierto de cal, da paso a la calle de su nombre en la Plaza de Montalbán. Continuando la calle llegamos al punto inicial de nuestro recorrido.

Fuente

Guía de los Castillos de Madrid, Jorge Jiménez Esteban – Antonio Rollón Blas

Muralla de Alcalá de Henares

Nombre: Muralla de Alcalá de Henares

Localidad: Alcalá de Henares

Comunidad: Madrid

Tipología: Muralla

Estado: Bueno

Visita: Exterior

Localización: N40 28.891 W3 22.367

Tras la conquista de Alcalá en el año 1118 por al arzobispo de Toledo Bernardo de Sedirac, la localidad iniciaría un periodo de desarrollo y prosperidad económica que planteó la necesidad de aumentar las medidas defensivas.

En el siglo XIII se inició la construcción de un primer recinto amurallado que cien años después se extendería hasta integrarse con el sistema defensivo del Palacio Arzobispal. Así, en tiempos del arzobispo Tenorio la muralla contaba con 22 torreones y siete puertas de acceso a la Villa. Estas eran la de Madrid, la de Santa Ana o del Postigo, la del Vado, la de Fernán Falcón, la de Guadalajara, la de la Judería, y la de Burgos.

A mediados del siglo XV, el desarrollo descontrolado de los asentamientos extramuros hizo necesaria la construcción de un segundo recinto amurallado que extendía sus lienzos hacia el este y el sur, lo que obligó a variar el emplazamiento de algunas de las puertas y construir otras nuevas.

Este segundo recinto sería prácticamente destruido durante el siglo XIX, conservándose en la actualidad solamente el lienzo que rodea al Palacio Arzobispal, la Puerta de Madrid, la Puerta de Burgos y el Arco de San Bernardo.

La Puerta de Burgos es el más antiguo de los accesos de la muralla medieval que ha permanecido en pie. Es una edificación de doble planta, con vanos de arcos ojivales y una escalera que comunica con el adarve. Esta puerta fue cerrada en el siglo XVII al quedar integrada en los muros del Convento de San Bernardo. Por este motivo fue preciso construir un nuevo paso, el Arco de San Bernardo, de sencilla factura de ladrillo, que todavía hoy cumple esa función.

Respecto a la Puerta de Madrid, la original fue derribada en el siglo XVIII y reemplazada por una totalmente nueva de estilo neoclásico, cuya composición sigue el modelo de los arcos del triunfo entonces tan en boga.

 Fuente:

www.phcm.es

Muralla de Talamanca de Jarama

Nombre: Muralla de Talamanca de Jarama

Localidad: Talamanca de Jarama

Comunidad: Madrid

Tipología: Muralla

Estado: Ruina

Visita: Libre

La primera muralla defensiva fue construida en el año 860 (siglo IX) por orden del emir cordobés Muhamad I, mientras que la segunda llegaría en el siglo X, formando recintos amurallados concéntricos, siendo ampliáda con el paso de los años. Los cristianos conquistaron el enclave militar levantando su propia muralla en los siglos XIII y XI,  cubierta hasta este siglo por toneladas de tierra bajo a la tapia de La Cartuja, recientemente recuperada.

La localidad de Talamanca se encuentra situada en un pequeño cerrete junto al arroyo Valdejudios, que le serbia por los lados de foso natural, separando la villa del arrabal, como todavía se conocen ambos poblamientos. Forma un polígono casi regular excepto en su lado este que se ciñe a las irregularidades del terreno, presentando ciertos entrantes y salientes. El recinto amurallado conserva restos de once torreones siendo los mas destacados:

  1. la que formaba parte de una puerta, viniendo de Torrelaguna, una vez pasado un puentecillo de origen medieval, obra de sillarejo, de gran altura y que ha sido consolidada para evitar su derrumbe actual.

  2. una torre contigua a la Puerta de la Villa, con diferentes épocas. La primera en piedra y la segunda en mudéjar Toledano. Esta desmochada, pero presenta gran altura y saeteras en sus tres lados. Corresponde a las reformas  del S. XIV de las murallas.

  3. los restos de tres torres musulmanas de los siglos IX al XI, con zarpas o escalonamientos en sus bases, a base de ladrillo y piedra, semejante labor a las torres de la muralla árabe de Madrid, del castillo de Gormaz y a otras obras de esta época.

Parece lógico pensar que hubo una ciudadela o almudaina en la parte mas alta, lado sur, donde estuvo hasta primeros de siglo la iglesia de Santa María de la Almudena como en Madrid y de la que las Relaciones de Felipe II nos proporciona el siguiente dato: que antiguamente solía ser mezquita de moros y es al modo de la de Córdoba con mármoles de jaspe en ella.

El arco de la villa es la única puerta existente. Se abre con entrada directa sobre dos torres cuadradas, formadas de tapial con revestimiento de sillarejo y son obra islámica. El arco y el muro inmediato a este, es obra mudéjar con zócalo de sillares bien labrados y el resto con las características del mudéjar toledano. el arco es de medio punto y sobre el hay un relieve en piedra conocido con el nombre de la Tostonera obra del bajo Imperio Romano y que parece representar la Virgen Sedente y el Niño. Quedan los restos de las quicialeras para las puertas de madera.

Cabe destacar, que al igual que Madrid, Talamanca medieval estaba rodeada de corrientes de agua a los que había que cruzar mediante puentecillos. Si existió un castillo o alcázar, nada queda y nada sabemos de el, aunque parece lógico que no existiera ya que ningún dato por parte cristiana o musulmana lo menciona y así en cambio las murallas.

Talamanca es nombre pre-romano con el sufijo –anca característico de varios pueblos alcarreños. En la provincia de Barcelona y en Ibiza hay otras dos Talamancas de notoria antigüedad. Lo que si es seguro es una asentamiento visigodo, pues parte de los materiales decorativos de este pueblo del norte, a quedado reutilizado en obras posteriores, como los frisos visigodos de la iglesia parroquial de san Juan, o en el ábside de los Milagros, o en casas de la villa.

Fortificado con murallas el núcleo visigodo por los árabes, va a ser el emir Muhammad I (873-886) quien levantara o arreglara las murallas de esta villa junto con las de Madrid, ya eran puntos fronterizos, de cara al enemigo, que había intentado atacar Toledo saqueando tiempos antes ambas poblaciones.

En el año 930 el califa de Córdoba Abderraman III nombra como gobernador de Talamanca a Garsiya ibd Ahmad, evidentemente de apellido cristiano. De esta misma época es el famoso tradicionista y comentarista del Corán, Umar al-Talmanquí (951-1038) nacido en esta villa y que ejerció su profesión en Córdoba. Fue maestro del historiador Ibn Hazam.

Se tienen noticias de otros musulmanes ilustres, como Ahmad ibn Abd  Allah al Layti, que fue gobernador de Madrid, en el año 936 y que murió sorprendido por un escuadrón cristiano cuando volvía de una alceifa. su cadáver fue conducido y sepultado en Talamanca.

En el año 940 según nos relata Ibd Hayyan, cronista de Abderraman III los salamanqueses rechazaron una incursión cristiana en este mes y tras estos partes, llego otro de Mutarrif b. Dil-Num, mencionando una incursión suya y de sus compañeros a las fronteras de Talamanca, al saber que el enemigo salía hacia ella. Los castigo, pues Dios les dio la victoria y los persiguió en derrota, causándoles muchas bajas hasta que las tinieblas los separaron y marchándose victoriosos tras haberle cogido muchos caballos, cuyo numero detallaba. Estos triunfos se sucedían por todas partes con general jubilo, hasta olvidarse los musulmanes de la rota de Alhándega.

Talamanca fue atacada en 1047 y 1059 por los cristianos aunque sin éxito. En 1083 Talamanca esta en manos cristianas. Hay documentos relativos a la donación de la mezquita mayor a la iglesia para su uso en el 1089. Toda la villa y su alfoz pasaría como donación de Alfonso VI a la iglesia de Toledo. Fernando III le confirmo fuero en 1223. Perdido su carácter militar fronterizo, se fue desplazando su población y le gano en importancia la vecina Torrelaguna.

Ya en el siglo XVI se da como antiguas y un poco maltrechas las murallas de Talamanca: A los treinta e dos capítulos dicen que como han dicho la dicha villa esta en llano su asiento y que esta cercada por partes y es de ladrillo la cerca y torres como dos estados de alto, por donde consta haber sido de importancia el pueblo y toda la cerca será de alto hasta cinco o seis estados de a diez pies, aunque por algunas partes se ha caído parte de la cerca y por otros se va cayendo y esta torreada a la redonda. Hoy día, parte de su antiguo recinto amurallado, esta en pleno campo, debido a la fuerte despoblación sufrida en el siglo pasado, aunque están surgiendo extramuros nuevos barrios residenciales a base de chalets.

La Cartuja, mejor dicho la bodega de la Cartuja, la iglesia de San Juan y las murallas merecen una visita.

El itinerario para la realización de la Ruta Geo monumental de Talamanca de Jarama contempla 10 paradas, que permiten observar la práctica totalidad del recinto amurallado conservado hasta la actualidad.

1 Puerta Este de Uceda

De origen tardo-romano se encuentra consolidad. En su origen el perímetro alcanzaría los 1200 metros, mientras que, actualmente, apenas se conservan 400 metros de lienzo integrados en el Pueblo. El material de construcción varía según época o periodo de rehabilitación: piedra, ladrillo, mortero y tierra. La altura de la muralla no supera lo 5 metros a excepción de los torreones y muros de contención que pueden llegar hasta los 15 metros. El grosor varía entre los 0,45 y los 2,60.

2 Torreón y Muro Sur

Situada en el margen arroyo Valdejudíos, cerca de la fuente del pueblo, la etapa constructiva: El torreón se encuentra restaurado, construido en ladrillos, sillería y mampostería de piedra caliza y dolomítica. 2ª y 3ª etapas (s.XIII – XIV y s.XV – XVII). El muro se encuentra consolidado, construido de tierra, ladrillos, mampostería caliza, dolomía y cantos de río. 1ª etapa (s.IX – XII).

3 Puerta Sur de la villa, del Arco o de La Tostonera

Esta puerta no tenía carácter defensivo, sino de abastecimiento de la Villa. Su arco de medio punto sustituye a un arco de herradura de estilo mudéjar de los siglos 1ª etapa (s.IX – XII) – 2ª etapa (s.XIII – XIV), 3ª etapa (s.XV – XVII). La puerta presenta una placa de caliza con un bajorrelieve antropomorfo de época bajoimperial. Esto indica la existencia de una puerta romana usada para enlazar Talamanca del Jarama con Valdetorres. Fábricada de ladrillos, tierra, sillería, mampostería de piedra caliza, dolomítica y de cantos de río.

4 Muro Sureste (Talud del arroyo de Valdejudios).

Localizada en el margen del arroyo de Valdejudíos, al suroeste de la puerta de la Villa. La etapa constructiva corresponde a la 2ª etapa (s.XIII – XIV), 3ª etapa (s.XV – XVII). Fábricada de ladrillos, mampostería de piedra caliza y dolomía. Ha sido consolidada.

5 Restos de la base de dos torres

Zarpas escalonadas localizadas en la zona Sur de la Muralla, junto al camino de Ronda. La etapa constructiva corresponde a la 2ª etapa (s.XIII – XIV). Fábricada de ladrillos, mampostería de piedra caliza, dolomía y cantos de río. Ha sido consolidada.

6 Muro Suroeste

Localizada en el extremo suroeste de la muralla, junto al camino de Ronda. La etapa constructiva corresponde a la 1ª etapa (s.IX – XII), 3ª etapa (s.XV – XVII). Fábricada de ladrillos, tapial, mampostería de piedra caliza, dolomía y de cantos de río. Ha sido consolidada.

7  Torreón, y muro de la Cartuja

Localizado en la calle cordel de al Soledad, la etapa constructiva corresponde a la 2ª etapa (s.XIII – XIV), fue construido en ladrillo y tapial, en el zócalo y revistiendo tapiales hay mampostería de piedra caliza, dolomía y de cantos de río.

8 Muralla medieval

La muralla medieval de del siglo XIII, ha sido recientemente recuperada tras estar cubiertas por toneladas de tierra bajo a la tapia de La Cartuja, siete torreones se han encontrado, conservandose las juntas, el ladrillo y los sillares. Los restos se encuentran muy bien conservados superando la altura de tres metros en los lienzos y más de dos en los torreones, distantes 21 metros de la siguiente torre. La recuperación del volumen original se han usado materiales y técnicas tradicionales, como cal, arena y ladrillo, además de las piedras originales que se han encontrado entre los escombros, diferenciandose lo reconstruido de lo original

Estelas visigodas

Se han encontrado cuatro piezas visigodas ricamente talladas en varios puntos de la muralla.

9 Muro Noroeste

Localizada en las calles Soledad y Uceda. La etapa constructiva corresponde a la 1ª etapa (s.IX – XII). Fabricada de ladrillos, tapial y sillería, sillarejo y mampostería de piedra caliza, dolomía y cantos de río.

10 Muro Este

Localizada en la calle Uceda, la etapa constructiva corresponde a la 1ª etapa (s.IX – XII). Fábricada de ladrillos, tapial y en la base (zócalo), mampostería de piedra caliza, dolomía y sobre todo de cantos de río. Su estado es muy malo.

 

Fuente

Guía Turística de la Mancomunidad de Municipios Jarama

Rafael Fort, Elena Pérez-Monserrat y MªJosé Varas. La muralla de Talamanca de Jarama

 

Muralla de Madrid

Nombre: Muralla Musulmana y Cristiana de Madrid

Localidad: Madrid

Comunidad: Madrid

Tipología: Muralla

Estado: VestigiosVisita: Libre

Localización:

Mayrit, nombre árabe de Madrid, ha tenido a lo largo de su historia varias murallas y cercas. Unas tenían fines defensivos y otras servían para control fiscal y sanitario.

En principio podemos hablar de las siguientes:

Muralla árabe, Muralla cristiana, Cerca del Arrabal, Cerca de Felipe II, Cerca de Felipe IV

En el plano superior, hemos marcado con chinchetas azules la localización de los restos que aquí mostramos fotografiados. Con rojas, los lugares de Madrid donde existen restos conocidos de ellas, pero que no mostramos en esta página. Por último, con las amarillas señalamos aquellos puntos donde se piensa que existían puertas y torres significativas de la cuales hoy ya no queda ningún resto. Los recorridos de las murallas y cercas los presentamos con los siguientes códigos de colores: verde, para la muralla árabe; azul, para la cristiana; roja, para la cerca del arrabal; violeta, la de Felipe II; y naranja, la de Felipe IV.

Muralla Árabe

La primera muralla, y quizás la fundación de Mayrit, se puede situar en el siglo IX, cuando el Emir Mohamed I ordenó construir una atalaya en el lugar donde hoy tenemos el Palacio Real. Madrid formaba parte del sistema defensivo de atalayas a lo largo del valle del Tajo que controlaban el posible paso de los cristianos por Somosierra, Tablada y La Fuenfría hacia Segovia, Zaragoza o Toledo. Asimismo, ordenó también construir una muralla que protegiera la villa ya existente alrededor de la atalaya. Dicha muralla, construida en pedernal y abarcando una extensión de 9 hectáreas de terreno, tenía 3 puertas, además de un portillo que se ha descubierto recientemente en las excavaciones cercanas a la Plaza de la Armería:

La Puerta de la Sagra, o de la Xagra, estaba situada en el lienzo Norte de la muralla árabe, en el Campo del Rey, frente a lo que hoy es la Plaza de la Armería. Luego, con la primera ampliación cristiana, la que se construyó al Este adoptó el mismo nombre. Ésta se ubicó en el nuevo trozo de muralla que unía la almudena con el Alcázar, a la altura de la intersección de las calles Rebeque y Requena, siendo derribada en 1548.

El Arco de Santa María, llamado así por estar cerca de la Iglesia de Santa María, era también conocido como «de la Almudena» por comunicar la antigua almudena con la Medina. Se derribó en 1570 con objeto de ensanchar la calle para el paso de Ana de Austria, última esposa de Felipe II, construyéndose en 1672 una nueva puerta a la que también se llamó Arco de Santa María.

La Puerta de la Vega, quizás muy parecida a la Puerta de Bisagra, en Toledo y una de las dos puertas por donde se dice que entró Alfonso VI a Madrid; la otra posible entrada es por la de Guadalajara. Tenemos los cimientos de su torre defensiva derecha en el lienzo de muralla existente en la Cuesta de la Vega, en el parque de Mohamed I. Este lienzo, visible parte de él en la fotografía superior, tiene unos 120 metros de largo, 8 de alto y 2 de ancho. Cuenta con un portillo y se pueden adivinar en él 6 torres, de las que 4 aún están en pie. En el parque, también podemos observar la maqueta de las murallas árabe y cristiana que vemos en la fotografía de la izquierda.

En las excavaciones que se están realizando en la zona comprendida entre la Plaza de la Armería del Palacio Real y la Catedral de la Almudena, donde se está construyendo el futuro Museo de las Colecciones Reales, han aparecido restos de la muralla y torres árabes que, por su disposición, muestran que el castillo árabe y la muralla no estaban unidos, siendo aquel externo a ésta. Asimismo, se han encontrado restos de casas musulmanas, las primeras que aparecen en Madrid y que nos permiten descubrir cómo eran. Tenían unos 90 metros cuadrados y disponían de sótano, planta baja con pozo y planta alta.

La Torre de los Huesos es una atalaya islámica que podemos observar en los aparcamientos subterráneos de la Plaza de Oriente. Su misión durante la dominación árabe era la vigilancia del entonces existente barranco del Arroyo del Arenal.

Con la conquista cristiana, fue incorporada como torre albarrana a la muralla cristiana para proteger la Fuente de los Caños del Peral (en la hoy Plaza de Isabel II) y asegurar la Puerta de Valnadú (situada en la confluencia de las calles Unión y Vergara).

La muralla cristiana

La segunda muralla de Madrid fue construida por Alfonso VII en el siglo XII y era el triple de extensa que la primera, rodeando 35 hectáreas de terreno. Constaba de 4 puertas, hoy inexistentes al haber sido derribadas en diferentes momentos: Puerta de Valnadú, Puerta de Guadalajara, Puerta Cerrada y Puerta de Moros.

Se conservan los siguientes restos de la muralla:

Calle de los Mancebos. En los números 3 a 5, como antigua pared medianera, se conserva un trozo corto y deteriorado.

Aquí llegamos al lugar donde estaba la Puerta de Moros sobre la actual Plaza del Humilladero, entre las calles Almendro y Cava Baja. Esta puerta fue demolida en el siglo XVII.

Calle del Almendro. En los números 15 a 17, existe un lienzo de 16 metros de largo y 11 de alto que se conserva en muy mal estado en el fondo de un solar.

En la Cava Baja quedan los siguientes restos:
– En el número 30, existe un lienzo de 19 metros de largo por 11,5 de alto en un patio interior.
– En el número 22, tenemos restos de los cimientos de la muralla y de un torreón circular. No son visitables.
– En el número 10, bajo la escalera del edificio, encontramos un lienzo de 7 metros de largo con una altura de 1 a 4 metros y un torreón semicircular. Sí son visitables.
– En la Plaza de Puerta Cerrada, en los números 4 a 6, dentro de viviendas particulares, existe un trozo de la muralla entera hasta la coronación, incluido el adarve o camino de ronda, así como su pretil y un torreón semicircular.

El nombre de la plaza le viene dado, evidentemente, por ser el lugar donde antiguamente se encontraba la desaparecida Puerta Cerrada, así llamada por estar normalmente en esa situación ya que, al ser una puerta con muchos recovecos donde podían esconderse malhechores y debido al alto grado de desgracias allí ocurridos, se decidió cerrarla. Así se mantuvo hasta poblarse el otro lado de la muralla. Se demolió en 1569, al entrar en la ciudad Isabel de Valois, esposa de Felipe II.

Desde ésta, la muralla continuaba hasta la que quizás era la puerta principal de la ciudad: la Puerta de Guadalajara. Para llegar a ella, la muralla recorría un trayecto paralelo a lo que ahora son la Calle de Cuchilleros y la Cava de San Miguel y que entonces eran su foso. Esta puerta se destruyó en un incendio fortuito y no se reconstruyó al no tener ya utilidad.

Calle del Espejo. Desde la Puerta de Guadalajara, la muralla continuaba paralela a las que hoy son calles del Mesón de Paños y de la Escalinata para llegar a la Puerta de Valnadú y, desde ésta, hasta el Alcázar para finalizar allí su perímetro.

Hay restos de esta parte de la muralla (o quizás de una posible ampliación de ella que describimos mas adelante) en:
– Calle del Mesón de Paños, en los números 11-13 y 15.
– Calle del Espejo, en el número 14, donde tenemos un trozo de lienzo de 2,5 metros de altura.
– Calle del Espejo, en el número 10, en el que hay un torreón semicircular sobre el que se ha construido posteriormente.

Plaza de Isabel II. Finalmente, tenemos en el número 3 de la Plaza de Isabel II, en los sótanos de un local de restauración, un trozo de muralla con un portillo. Y es aquí donde podemos observar los cambios realizados en el terreno a lo largo de la historia ya que lo que es sótano a un lado de la puerta es superficie al otro lado, en la Calle de la Escalinata.

Antes de llegar a la Puerta de Valnadú, existía una torre albarrana llamada de Alzapierna, o también Gaona, que tendría como misión proteger el abastecimiento de agua desde la Fuente de los Caños del Peral. A continuación teníamos la Puerta de Valnadú, demolida en 1567, y la Torre de los Huesos, ya mencionada al principio; además, continuaba la muralla hasta unirse al Alcázar y terminar su recorrido.

Como ya mencionamos antes, existe la posibilidad de que la muralla cristiana se ampliase de tal forma que, donde giraba siguiendo el recorrido hoy marcado por la Calle del Espejo, se prolongara hasta el final de la Calle de la Escalinata, convirtiendo las torres albarranas en torres de la muralla, uniéndose primero a la Torre de Alzapierna y adelantando la Puerta de Valnadú para continuar por la Torre de los Huesos hasta el Alcázar.

Cerca del Arrabal

Es muy posible que esta cerca se construyera en 1438 por una epidemia de peste en la ciudad. Debido a ella, se decidió construir un hospital y una cerca que uniese los arrabales a la villa. El hospital se situó junto a la Puerta de Guadalajara y sería luego el Hospital del Buen Suceso, que permaneció en la Puerta del Sol hasta 1854, año en que fue derribado.

Según otros autores, algunos de los arrabales ya contaban con su propia cerca y lo que se hizo fue unirlos todos a la villa en el año de la peste. Tenía ocho puertas y postigos:

– La Puerta de Santo Domingo estaba situada en la plaza del mismo nombre, viniendo ambos del Convento de Santo Domingo el Real, fundado por Santo Domingo de Guzmán en 1212.
– El Postigo de San Martín, nombrado así por el cercano convento del mismo nombre. Estaba enclavado originariamente en el cruce de las calles San Martín y Navas de Tolosa; posteriormente, fue trasladado hasta la altura de la actual Plaza del Callao.
– La Puerta del Sol, cuyo nombre proviene, según algunos historiadores, de un Sol dibujado en el castillo construido durante la guerra de las Comunidades de Castilla para defender la villa de los comuneros. Posteriormente, en 1539, se construyó una puerta en su lugar que perduró hasta 1570. Durante un tiempo, se la conoció como «la puerta de la pestilencia» por el cercano Hospital del Buen Suceso.
– La Puerta de Atocha, primera de este nombre. Estaba situada donde la actual Plaza de Jacinto Benavente.
– El Postigo de San Millán, que tenía este nombre por la cercana ermita del mismo nombre, estaba situado en la hoy plaza de Cascorro.
– La Puerta de La Latina estaba en la Calle de Toledo, frente a la Plaza de la Cebada. En un principio, se llamaba Puerta de San Francisco por llegar hasta el convento del mismo nombre, en la hoy Basílica de San Francisco el Grande, para luego tomar el nombre de La Latina al tener al lado el hospital homónimo. Éste, al igual que el Convento de la Concepción Jerónima, fue fundado por Beatriz Galindo «La Latina», preceptora de Isabel «la Católica» y de sus hijos y considerada una de las mujeres más cultas de su época. El barrio de La Latina se llama así por haber vivido ella en él.
– La Puerta de Moros era la misma puerta ya existente de la muralla cristiana.
– La Puerta de la Vega, sobreviviente de la muralla árabe.

Cerca de Felipe II

Calle Bailén. En 1566, Felipe II ordena construir una nueva cerca por motivos fiscales y sanitarios, no defensivos. Eran unas 125 hectáreas de terreno cercado y no se conocían restos de ella hasta que en 1991, en unas obras de ampliación del Senado en la Calle Bailén, aparecieron los restos que se ven en la fotografía. Para algunos expertos, pertenecen a la anterior Cerca del Arrabal y, para otros, a la de Felipe II. De todas formas, son los únicos restos de cualquiera de ellas hasta ahora conocidos. Lo que sí es cierto es que, una vez trasladada su situación al plano superior, no coincide ésta con el recorrido conocido de ninguna de estas cercas. Luego, o alguna de ellas era mayor, o estábamos hablando de otra cerca diferente, una cerca de un arrabal independiente.

Tenía las siguientes ocho puertas y postigos:

– La Puerta de Santo Domingo era la de la Cerca del Arrabal.
– El Postigo de San Martín, era el mismo de la cerca anterior.
– La Puerta de la Red de San Luis estaba frente a los caminos de Hortaleza y Fuencarral. Su nombre lo tomó de una red que se ponía en un mercado de pan cercano para que no lo robaran y de la Iglesia de San Luis Obispo, situada en la Calle Montera y ya inexistente.
– La Puerta del Sol, una nueva puerta que sustituyó a la del mismo nombre y que se situó más adelantada conforme a la nueva cerca.
– La Puerta de Antón Martín, ubicada en la plaza homónima. Su nombre lo tomó del Hospital de San Juan de Dios, más conocido por el nombre de su fundador Antón Martín.
– La Puerta de Toledo sustituía a la Puerta de La Latina.
– La Puerta de Segovia era por donde partían los caminos de Castilla y Extremadura y se sustituyó en el siglo XVII por otra más cercana al Puente de Segovia.
– La Puerta de la Vega, la misma de la muralla árabe, fue sustituida en 1708 y definitivamente demolida en 1814.

Cerca de Felipe IV

Al haberse quedado pequeña la cerca de Felipe II por el aumento de población, Felipe IV ordena en 1625 construir una nueva cerca de ladrillo, argamasa y tierra. Su construcción estaba motivada por motivos fiscales y de vigilancia, no era una muralla defensiva y lo que se buscaba es que todos los productos que entraran en la villa pagaran su correspondiente impuesto, así como vigilar a las personas que llegaban a la ciudad.(1)

En el año 1625 el rey Felipe IV rodeó a la ciudad de Madrid con una cerca que fijó el nuevo límite de la ciudad. Esta cerca estuvo en pie hasta el año 1868, lo que motivó que Madrid apenas creciera ordenadamente desde 1625 hasta 1868. Todavía hoy podemos ver un fragmento de esta cerca en la Ronda de Segovia, casi en las inmediaciones de la Puerta de Toledo. También se observan algunos lienzos en el parque de la Cornisa, bajo San Francisco el Grande.
Los límites de esta muralla eran, por el Sur, las Rondas de Toledo, Embajadores y Valencia, por el Oeste corría por detrás del alcázar, por el actual Campo del Moro; al Norte por los bulevares de Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera y por el Este los paseos del Prado y de Recoletos. Su construcción se debió sobre todo a la pretensión de controlar los movimientos de mercancías y personas y a evitar un crecimiento de la ciudad que causara problemas de infraestructura o de salud. Conviene recordar que en 1606 la capitalidad volvió definitivamente a Madrid lo que llevó a un aumento considerable de la población. En 1868 Madrid rondaba los cuatrocientos mil habitantes.
Ya en 1860 la aprobación del denominado Plan Castro (Carlos María de Castro) evidenciaba que la capital tenía que comenzar a desarrollar un urbanismo ordenado y romper los viejos corsés. La demolición de la cerca de Felipe IV comenzó tras el derrocamiento de Isabel II con el pretexto de que era uno de sus símbolos, aunque se hubiera levantado dos siglos antes. Hemos encontrado pocas noticias referentes al derribo. El Diario de Avisos de Madrid publicó una breve noticia el 11 de octubre de 1868 en la que leemos:
Las obras con que cuenta el ayuntamiento para dar ocupación a los infinitos trabajadores que acuden a las Casas Consistoriales, son: Derribo de las tapias o antigua muralla de Madrid, como asimismo la que empieza en San Francisco el Grande, hasta el portillo de Valencia, estando incluidos los portillos de Gilimón, Valencia y Embajadores.
A final de diciembre de ese mismo año el ayuntamiento popular anunció la subasta del material de construcción aprovechable tras el derribo de los distintos tramos de las tapias.
Los arrabales fueron creciendo al abrigo de la cara exterior de la cerca. Con la muralla desaparecieron otros edificios que estaban adosados a ella.(2)

Puertas y portillos:

Portillo de San Vicente. Por él se accedía a los caminos de El Pardo, La Granja y El Escorial. Construido en 1726, tenía sobre el arco central una imagen de San Vicente Ferrer, de quien adoptó el nombre. Carlos III ordenó en 1770 su derribo con el fin de rellenar el barranco que formaba la cuesta y así disminuir su pendiente. En 1775, Sabatini construyó una nueva puerta igual a la actual que fue demolida en 1890, desapareciendo sus restos; no se sabe si fueron reutilizados en otras construcciones o si aún permanecen guardados en algún almacén municipal. Cuando en 1995 se decidió su reconstrucción, y al no encontrarse sus restos, se decidió construir una réplica basándose en las molduras de las cornisas superiores y los planos que todavía se conservaban, así como en una foto de J. Laurent, fechada en 1890, de dicho monumento. El resultado fue el que se puede ver en la fotografía. Una curiosidad de su emplazamiento actual es que está orientada al revés que la original: la cara que ahora da frente al Palacio Real antes daba al paseo de la Florida y viceversa con la otra cara.

– El Portillo de San Bernardino, llamado inicialmente de San Joaquín por el cercano convento de igual nombre cuando estaba en la calle de la Princesa, frente a la calle del Rey Fernando. Posteriormente, fue denominado San Bernardino por otro cercano convento de este nombre, cuando fue trasladado frente a la calle de Quintana. Fue demolido en 1868.
– El Portillo del Conde Duque, en la intersección de las calles de Amaniel y Conde-Duque. Su nombre lo tomó del cercano Palacio del Conde-Duque (en el lugar donde hoy vemos el Palacio de Liria y el cuartel del Conde-Duque). Se le llamaba también Portillo de los Guardias, por ser de los guardias de Corps. Se derribó en 1868.
– El Portillo de Fuencarral, denominado así aunque su verdadero nombre era Portillo de Santo Domingo. Ubicado en la calle de San Bernardo, a la altura de la calle de Santa Cruz de Marcenado. Construido por Juan de Mora en 1642 y derribado en 1867.
– El Portillo de las Maravillas, que recibió este nombre por el cercano convento de las Maravillas y que estaba situado en la intersección de las calles de Ruiz y Divino Pastor.
– La Puerta de Bilbao, llamada inicialmente de los Pozos de la Nieve por estar cerca de éstos. Fue construida en 1625 a la altura de las calles Fuencarral con Divino Pastor para ser trasladada en 1690 más hacia el norte, a la actual glorieta de Bilbao. Después se llamó de San Fernando hasta que en 1837 adoptó el nombre de Puerta de Bilbao en memoria de esta ciudad y sus defensores. Tenía un cartel adosado a ella donde podía leerse: «A los heroicos defensores y libertados de la invicta villa de Bilbao, los habitantes de Madrid».
– El Portillo de Santa Bárbara, situado en la plaza homónima, al final de la calle Hortaleza. Ambas adoptaban el nombre del cercano convento de Santa Bárbara.
– El Portillo de Recoletos, ubicado el primero frente a la Biblioteca Nacional en el Paseo de Recoletos y siendo sustituido en 1756, cuando Fernando VI construyó la cerca de las Salesas Reales, por una nueva puerta considerada la mejor de todas las existentes hasta que se construyó la de Alcalá. Desarmada en 1863 para su traslado a otro emplazamiento, estuvo tanto tiempo abandonada y deteriorándose en el campo que los daños sufridos hizo que no se reconstruyera, siendo sus restos usados en construcciones.

Puerta de Alcalá

Han sido dos las puertas con este nombre. La primera estaba situada en la calle de Alcalá, frente a la calle de Alfonso XI, y se construyó en 1599 por la llegada de la esposa de Felipe III, Margarita de Austria. Se derribó en 1764 para construir una mayor que conmemorase la llegada del nuevo rey, Carlos III, a Madrid. Éste rechazó varios bocetos de Ventura Rodríguez y fue Francisco Sabatini quien comienza su construcción en su emplazamiento actual en el año 1778.

Las diferentes formas de ambas caras están motivadas por el hecho de proceder de dos diseños distintos, uno con pilastras y otro con columnas adosadas que se decidió unir en uno solo. A pesar de su monumentalidad, cuando se construyó seguía siendo una de las puertas de registro de la villa, estando unida a la antigua cerca de Felipe IV.

– El Portillo de la Campanilla estaba en la Avenida de Cataluña frente al convento de Atocha.
– La Puerta de Atocha. Inicialmente, en la Glorieta de Carlos V estaba la Puerta de Vallecas, que en 1748 se sustituyó por otra con el nombre de Puerta de Atocha, derribada en 1850 al construir la Estación de Ferrocarril de igual nombre y sustituida por otra nueva en 1852. Ésta desapareció definitivamente en 1868 con el derribo de la vieja cerca de Felipe IV.
– El Portillo de Valencia se llama, en el plano de Teixeira, Puerta de Lavapiés, al estar ubicado al inicio de la calle Lavapies, en la hoy calle Valencia, frente a la calle Doctor Fourquet. En 1778, se construye un nuevo portillo que adopta el nombre de Portillo de Valencia por estar en el inicio del camino de Levante. Se derriba junto a la cerca en 1868.
– El Portillo de Embajadores original era del siglo XVII y en 1782, al construir la Ronda de Toledo, se adelantó su posición hasta la hoy Glorieta de Embajadores. Al igual que el anterior, se derribó en 1868.
– El Portillo del Campanillo del Mundo Nuevo se construyó en 1856 con el fin de impedir que el camino seguido por el ganado desde que entraba en la villa hasta el Matadero de la Plaza del General Vara de Rey empezara en la calle de Toledo y recorriera varias calles llenándolas de inmundicias.

Puerta de Toledo

Con la construcción de la cerca de Felipe IV, su posición se adelanta hasta la altura de la calle Capitán Salazar Martínez hasta 1813, año en que es derribada. Es en este año cuando se inicia la construcción de la actual Puerta de Toledo en el lugar donde hoy podemos verla para celebrar la llegada al trono de José I. Sin embargo, cuando se termina su construcción en 1827 es para celebrar su derrota y la restauración de Fernando VII. Aquí comenzaban los caminos de Toledo y Andalucía.
– El Portillo de Gilimón, situado al final de la calle San Bernabé.
– El Portillo de las Vistillas se llamaba así por las vistas que desde allí se tenían.
– La Puerta de Segovia, construida a mediados del siglo XVII y cercana al Puente de Segovia, del que tomaba el nombre Puerta de la Puente. Demolida en 1849 y construida otra nueva al año siguiente, sería definitivamente derribada, al igual que la cerca, en 1868.
– La Puerta de la Vega original fue derribada y se construyó otra en su lugar en 1708 que también fue demolida en 1830 y sustituida por un portillo de madera hasta que se decidiese qué hacer. Este portillo se derribó en 1850 al transformar la empinada cuesta en las rampas que hoy tenemos allí. Aquí debemos hacer mención a la historia de la Virgen de la Almudena que, según la tradición, había estado oculta desde la ocupación árabe de Madrid en el año 712 hasta su conquista por Alfonso VI, en 1085. La imagen de la Virgen se encontró en un cubo de la Puerta de la Vega y, al derribarse la segunda puerta, se colocó a la Virgen en una hornacina de la cuesta de la Vega. La que hoy vemos allí es de 1941.(1)

Fuente

1 www.unaventanadesdemadrid.com

2 www-madridiario-es

Muralla de Buitrago del Lozoya

Nombre: Muralla de Buitrago del Lozoya

Localidad: Buitrago del Lozoya

Comunidad: Madrid

Tipología: Muralla

Estado: Bueno

Visita: Horarios

Localización: N40 59.761 W3 38.027

La privilegiada situación geográfica de Buitrago del Lozoya, situado en el camino que comunica las dos mesetas, es el principal motivo que nos invita a creer en su población ya desde tiempos prehistóricos. Las primeras referencias históricas fiables de Buitrago se remontan a finales del siglo XI, cuando la comarca fue conquista al Islam por las tropas del rey castellano Alfonso VI, dentro de la campaña bélica que tenía como objeto alcanzar la ciudad de Toledo.

El recinto amurallado es el conjunto fortificado más singular y mejor conservando de la Comunidad de Madrid. Fue declarado monumento nacional en 1931 y en 1993, quedó integrado dentro del Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural de Buitrago del Lozoya. Es presumible que el muro original de tapial fuera construido por los musulmanes o en los primeros tiempos de la conquista cristiana entre los siglos XI y XII. A partir de este momento se ha visto sometido a varias transformaciones aunque siempre respetando el antiguo trazado. La muralla está constituida por dos elementos principales en un recorrido de unos 800 m: el llamado adarve bajo y los sur y suroeste.

Muralla de Buitrago del Lozoya 3

El lado sur de la muralla o muralla alta se puede ser visitado en horario restringido con un precio de entrada de 1 euro. El acceso se localiza junto a la iglesia de Santa María del Castillo. El adarve bajo puede ser recorrido de manera libre. El acceso se puede realizar en dos lugares: junto a la Plaza del Castillo, o bien, desde el Jardín Medieval.

Hay que destacar además la Torre del Reloj (s. XIV) se localiza en la Plaza de la Constitución. La base de la torre aloja el acceso principal al recinto amurallado. Tiene 16 metros de altura y una planta pentagonal. Aunque el reloj data de mediados del siglo XX, su maquinaria es la original del siglo XIX.

La muralla de Buitrago del Lozoya es de origen musulmán. Es probable que la primera construcción fuera edificada entre los siglos IX y XI, en el contexto defensivo de la Marca Media, una extensa zona situada en el centro de la Península Ibérica que la población musulmana fortificó para detener el avance de los reinos cristianos y asegurar la plaza de Toledo.

En concreto, protegía el paso hacia el puerto de Somosierra, una de las principales vías de entrada de las incursiones cristianas. Existen restos de otras murallas musulmanas en Alcalá de Henares y en Madrid, levantadas en la misma época con una finalidad similar.

Sin embargo, la construcción que ha llegado hasta nuestros días es fruto de sucesivas ampliaciones y reformas acometidas por los cristianos, una vez que Buitrago del Lozoya quedó integrada dentro de la Corona de Castilla. Éstas se prolongaron desde el siglo XI, cuando la primitiva ciudadela musulmana fue conquistada por el rey Alfonso VI, hasta el siglo XV.

En este periodo, el recinto amurallado cumplió un activo papel dentro del proceso de repoblación emprendido por los cristianos, en primer término, como enclave militar que favoreció la consolidación de las plazas arrebatadas a los musulmanes (siglos XI y XII) y, posteriormente, ejerciendo el control social y económico de su zona de influencia (siglos XIII a XV).

El trazado y fábrica de la muralla denotan su origen musulmán. Siguiendo las pautas de la arquitectura militar andalusí, presenta numerosas torres de planta rectangular y escaso saliente, así como mampostería encintada con ladrillo en numerosos tramos.

La muralla de Buitrago del Lozoya mide más de 800 m de perímetro y cuenta con tres entradas. Se asienta sobre un pronunciado meandro del río Lozoya, configurado a modo de península. De ahí que su recorrido presente forma de triángulo escaleno. El río, actualmente contenido en el embalse de Puentes Viejas y antiguamente encajado en un desfiladero, actuaba como barrera defensiva natural por sus caras este, norte y noroeste.

Muralla de Buitrago del Lozoya 11

Este enclave configura dos tramos bien diferenciados: en los citados lados, contiguos al río, la muralla está conformada únicamente por un adarve bajo, mientras que en los restantes flancos, la construcción es mucho más sólida y consistente, ante la ausencia de una defensa natural. Esta parte consta de un adarve alto, alrededor del cual se articulan doce torres adosadas, una torre albarrana, una barbacana, un foso, un castillo y una coracha, entre otros elementos característicos de la arquitectura militar medieval.

La protección ofrecida por el cauce del río Lozoya hizo innecesario edificar en la cara norte, nordeste y noroeste torreones o cubos, que sí están presentes hacia el sur. El adarve que integra este tramo tiene una altura aproximada de 6 m y un grosor de unos 2 m, magnitudes muy inferiores a las del lado meridional, donde la muralla se eleva por encima de los 9 m, con un ancho de 3,5 m. Es la parte arquitectónicamente más homogénea de todo el recinto, si bien la uniformidad se rompe en el flanco nororiental con la presencia de diferentes contrafuertes.

Los lados sur y sureste (los más alejados del río) cuentan con numerosos elementos defensivos, entre los que cabe destacar los siguientes:

Torres. Se conservan casi en su totalidad. Son macizas, de planta rectangular y poseen una altura idéntica a la de los paños.

Torre del Reloj. Se trata de una torre albarrana de 16 m de altura y de planta pentagonal, llamada así por el reloj instalado a principios del siglo XX, en su parte superior. Su función era proteger la entrada principal del recinto.

Entrada principal. La entrada principal al recinto amurallado, situada bajo la Torre del Reloj, está dispuesta en recodo. Está rematada por un doble arco de herradura hacia el interior, y uno ojival hacia el exterior.

Barbacana o antemuralla. Mide aproximadamente 4 m de altura y 2 m de grosor. Sólo se mantiene en pie el tramo situado en la cara suroeste.

Coracha. Es uno de los elementos más importantes de la muralla, dado su buen estado de conservación. Fue levantada como un apéndice, en dirección al cauce del río, para cubrir el acceso al agua por parte de los habitantes en caso de asedio.

Fuente

Buitrago del Lozoya – Comunidad de Madrid