Muralla de Zaragoza

Nombre: Muralla de Zaragoza

Localidad: Zaragoza

Provincia: Zaragoza

Comunidad: Aragón

Tipología: Muralla

Estado: Ruina

Visita: Libre

Localización:

Recinto amurallado de planta rectangular y ángulos redondeados con muros de 3,80 a 5 m de espesor y lienzos de unos 14 m entre las torres de planta semicircular y de unos 8,30 m de diámetro.
De la muralla más antigua, realizada en hormigón, el tramo más significativo es el de San Juan de los Panetes. Dicho tramo está situado por detrás y debajo de la muralla de piedra bajoimperial y conserva un cubo de 10¿96 m muy peraltado. El segundo punto importante de esta primitiva muralla lleva al torreón del Paseo de Echegaray y Caballero, siendo una obra con macizo de opus caementicium y aparejo externo de opus quadratum.

En la segunda mitad del siglo III tenemos noticias de la reedificación o remodelación de las murallas de Cesaraugusta. Estas murallas han sido llamadas ¿las murallas del miedo¿ y en su construcción se utilizó la piedra de los numerosos restos de edificios y posiblemente también de lo que quedaba del puente de piedra impidiendo con la demolición de este último el acceso de los invasores desde el norte. Esta segunda muralla encierra todo el perímetro de la ciudad y prácticamente se superpone a la primera. Se conservan dos tramos en la zona de San Juan de los Panetes, tramo de unos 80 m con lienzos de 14 m flanqueados por torreones de 8¿30 m de diámetro, y en el Convento del Santo Sepulcro, ambos visibles. Son notables las diferencias en los sillares, que evidencian tanto la procedencia diversa de los mampuestos como su cronología amplia. Este tramo se superpone directamente sobre el fuerte macizo de opus caementicium de la época de Augusto, dejando entre ambos un espacio vacío relleno de sillares dispuestos sin orden y mezclados con tambores de fustes de columnas, capiteles y materiales diversos, con una anchura total de 3¿20 m.

 Este tramo aprovecha buen número de sillares del recinto inicial y se constata en las medidas de los sillares y en el tipo de tratamiento de los mismos con algunos casos de facetados y anathyrosis, además del uso inconstante de mortero pobre en cal. Destaca la preocupación defensiva de este recinto frente al escaso número de torres en la época augustea. El tramo del Convento del Santo Sepulcro conserva dos torreones de diámetro algo menor que los anteriores, 7¿40 m, alzándose todo el conjunto sobre un nivel de arcillas aluviales. Estos torreones son visibles desde el interior del convento y en general la obra es de distinto carácter que la primera mencionada, con dos hiladas de sillares en resalte en su base. En esta zona se conservó el torreón augusteo del Paseo de Echegaray, lo cual hace pensar, más que en una construcción de nueva planta, en un reforzamiento de zonas y en el mantenimiento de otras.

La ciudad se cercó con una fuerte muralla en la que hay que diferenciar dos etapas, la fundacional del siglo I d. C. y una segunda levantada en la segunda mitad del siglo III y la primera mitad del siglo IV, durante el Bajo Imperio. Ambas formaban parte de un recinto amurallado de planta rectangular y ángulos redondeados, con muros de gran espesor y lienzos entre las torres de planta semicircular que se distribuían a lo largo de la muralla.

Su perímetro total fue de unos 3.000 m abriéndose en los muros cuatro puertas, una en cada uno de los puntos cardinales, de las que apenas se sabe. Se han descubierto lienzos de muralla a lo largo de todo el perímetro de la ciudad. En el plano del mercado del año 1460 se conoce la existencia de un amplio tramo de muralla de once torres, hoy perdido, juntamente con la denominada Puerta de Toledo. También se citaron trozos de muralla en los bajos del Palacio de la Audiencia y en las casas vecinas. Igualmente en los cimientos de la torre noroeste de la Basílica del Pilar se encontraron restos a 3 m de profundidad. En el Coso, embutidos en el muro de medianil de dos casas se constataron algunos restos de la muralla que fueron reutilizados. Finalmente, podemos hablar de otros restos de muralla en la desembocadura de la calle San Jorge, y en el hall del Teatro Principal se localizó el relleno de opus caementicium con grandes cantos trabados con argamasa de un torreón aislado. Por último, se han localizado los sillares de una de las torres que flanqueaban la Puerta de Valencia en el sótano del edificio situado en el 147 del Coso.(1)

La Puerta del Carmen se encuentra, actualmente aislada, en el Paseo María Agustín de Zaragoza. Fue construida en el año 1789 por el arquitecto Agustín Sanz e inaugurada en el año 1792. Su interés arquitectónico no es mucho, pero tiene el valor histórico de haber sido testigo de acontecimientos trascendentes para la ciudad. Durante la guerra de los sitios (1808-1809) la puerta sirvió de bastión a la resistencia aragonesa, aún quedan visibles en su estructura las huellas de los proyectiles. También fue la puerta por la que entró en la ciudad el ejército en 1838 durante la Primera Guerra Carlista.

Como dato anecdótico, el 23 de febrero de 1997 un autobús colisionó de madrugada con el monumento desencajando varios sillares y poniendo en peligro su estabilidad. La puerta fue convenientemente restaurada y, en la glorieta se añadieron unas piezas protectoras para evitar futuros accidentes.

Era una de las doce puertas de entrada a la ciudad (las otras son 4 romanas y 7 medievales), actualmente aislada en el Paseo María Agustín de Zaragoza. De estilo neoclásico, la puerta del Carmen tiene estructura de arco triunfal romano con un arco central y dos menores laterales. Recibió el título de monumento nacional en la exposición hispano-francesa de 1908 y es Bien de Interés Cultural.(2)

Bibliografía

1 www.sipca.es

2 www.castillosnet.org

Muralla de Villarroya de la Sierra

Nombre: Muralla de Villarroya de la Sierra
Localidad: Villarroya de la Sierra
Provincia: Zaragoza
Comunidad: Aragón
Tipología: Muralla
Estado: Restaurada
Visita: Exterior
Localización: Puerta Alta N41° 27.903′ W1° 47.156»- Puerta Vieja N41° 27.819′ W1° 46.948′

Villarroya de la Sierra conserva un importante conjunto fortificado de origen medieval, compuesto por dos castillos levantados sobre dos cerros y una muralla que los une. Durante los siglos XIII al XIV todo el recinto de la villa se encontraba amurallado, fortificándose especialmente toda la población con una muralla alta, a mediados del siglo XIV a raíz de las continuas guerras con Castilla.

De la muralla apenas se conservan algunos elementos como lienzos entre las viviendas, algunos restaurados, y una torre puerta con un arco ligeramente apuntado y sin remate. Este arco se refuerza con ladrillo adquiriendo cierto aspecto mudéjar. De las cuatro puertas principales que al parecer jalonaban la muralla medieval, se conservan dos, la Baja y la Sumo Aldea, una a cada lado del pueblo. 1

Los restos de la muralla permanecen en la zona N; los elementos conservados suman una longitud total de unos 176 m; están realizados fundamentalmente con tapias de tierra calicostradas cuyos mechinales de encofrado presentan cobijas de ladrillo o piedra; permanecen algunos merlones del almenaje de cierre horizontal; las torres de flanqueo conservadas, de planta rectangular o trapezoidal, son macizas; se conserva una puerta en torre (Puerta de Sumo Aldea) y otra sencilla (Puerta Baja o del Muro).

La mayor parte de las obras de la muralla parecen corresponder a las contundentes obras de 1407. 2

La Puerta Alta o Portal de Suma Aldea (siglo XIV) es una de las dos puertas que perviven del antiguo recinto medieval amurallado. Se sitúa en el extremo oeste del que fuera principal eje de comunicación de la villa o calle Real antes de la construcción de la carretera. se orienta al noroeste, en dirección a Castilla y al barrio Arrabal del Samantano.

La puerta se abre en un arco ligeramente apuntado en ladrillo, lo que le otorga un cierto aire mudejar. está incorporada a un tramo restaurado de muralla y bajo un torreón de planta cuadrada en mampostería.

La puerta Vieja, baja o del Muro (siglo XIV), se ubica junto a un torreón defensivo en una esquina de la muralla y bajo el cerro fortificado de la Torre del Rey. Gran parte de los restos del amuralamiento de este sector fueron derribados a principios del siglo XX por amenaza de ruina.

Fuente

1 www.castillosdeespaña.es

2 www.sipca.es

Muralla de Calatayud

Nombre: Muralla de Calatayud

Localidad: Calatayud

Provincia: Zaragoza

Comunidad: Aragón

Tipología: Muralla

Estado: Ruina

Visita: Exterior

Localización:

El recinto amurallado de Calatayud cuenta con un perímetro aproximado de 4 kilómetros de desarrollo que permanece prácticamente sin modificaciones fuera del casco urbano desde su construcción en época islámica. La primitiva muralla debió construirse en la primera mitad del siglo IX, englobando todo el núcleo urbano y uniendo las fortificaciones del Castillo Mayor, el Castillo de la Torre Mocha, el Castillo de Doña Martina y el Castillo Real.

En el siglo XIII se produjo una ampliación, aunque no se sabe exactamente por dónde discurría su trazado. Algo similar ocurre con la muralla del siglo XIV, ya que en esta época la ciudad había crecido hacia el río Jalón y se desconoce si es en este momento cuando los muros llegan hasta allí, o bien lo habían hecho antes.

Las puertas con las que el recinto contaba en este momento fueron: la Puerta de Soria y la de Valencia en la Ciudad Alta, con origen en el siglo IX pero probablemente modificadas después; la Puerta de la Torre Mocha, la Puerta de Zaragoza o de Sonajas, la Puerta de Terrer y un Postigo en la Judería, todas ellas en la Ciudad Baja musulmana con origen en el siglo XII pero también con modificaciones posteriores.

Actualmente sólo se conservan con modificaciones la Puerta de Soria y la puerta de Zaragoza, anteriormente llamada puerta de Somajas o de Somalíes, fue construida en 1818 por orden de Luis Carpintero, y está flanqueada por dos torres de planta cuadrada.

La Puerta de Terrer antes llamada puerta del Matador, es de estilo bajo renacentista, y fue construida con posterioridad a 1580. Consta de dos torreones semicilíndricos de ladrillo rematados por tejadillos cónicos de aguja, unidos por un arco rebajado sobre el que descansaba el ángel de la ciudad, que desapareció en la segunda mitad del siglo pasado, y en cuyo lugar hay hoy un balcón, a cuyos lados lucen sendos blasones con las armas de Calatayud uno y las de los Austrias el otro.

Merece mención aparte la llamada Puerta Emiral del siglo IX, situada en el lienzo de muralla que enlaza el Castillo Mayor con la Puerta de Soria, denominada así por datar de la época del emir Mohamed I de Córdoba. Ha sido datada hacia el año 862, por lo que se la puede considerar como el elemento arquitectónico musulmán más antiguo de cuantos se conocen en la península.

El recinto fortificado está formado por cinco castillos que se unen a través de una serie de murallas formando un recinto de planta irregular y 25 hectómetros cuadrados. En la actualidad corresponden a los barrios de Morería, Barrera, Reloj o Lo Picado, La Paz, Puerta de Soria, Verde y Consolación. La muralla está construida en tapial con paramentos de piedra de yeso, asentada sobre la roca viva que se talló a pico, a fin de aumentar artificialmente la altura y resistencia del recinto. Un foso seco excavado alrededor subsiste todavía en algunos puntos. El recinto esta dividido en ocho sectores. El castillo más importante es el de Ayub, en estado muy ruinoso: es de grandes dimensiones, de planta irregular y 100 por 50 metros. La construcción es de tapial, de gran dureza; los muros tienen la característica estructura en cremallera de las construcciones musulmanas, a excepción del muro que mira hacia la ciudad porque la gran pendiente hace innecesario este sistema defensivo. En la fortaleza existen dos torrecillas octogonales sobre planta cuadrada, cuyo interior es cilíndrico, cubierto con sendas bóvedas de casquete de piedras alargadas, y tienen la escalera empotrada en el muro. Este muro presenta dos contrafuertes en forma de pequeños cubos rectangulares y un gran cubo, terminado en semioctógono, del cual sale una cortina que desciende hasta la muralla exterior. Hacia el oeste, todavía dentro del perímetro del castillo, aparecen dos torreones rectangulares y uno más semioctogonal.

Fuente

www.listarojapatrimonio.org

Muralla del Monasterio de Piedra

Nombre: Muralla del Monasterio de Piedra

Localidad: Nuévalos

Provincia: Zaragoza

Comunidad: Aragón

Tipología: Muralla

Estado: Bueno

Visita: Libre

Localización: Torre  N41° 11.603′ W1° 47.073′, Muralla  N41° 11.472′ W1° 46.772′

El Real Monasterio Cisterciense de Santa María de Piedra fue fundado en 1195, edificado en un área doblemente inestable, ya que se asienta sobre un centro militar preexistente, en un lugar elevado y, mantiendo su sentido de plaza militar construida en una zona que no perdió su valor estratégico, pues era fronteriza con el Islam al Sur y con Castilla al Occidente. Al estar más expuesto a ataques e incursiones de castigo fue necesaria la construcción de un buen recinto amurallado.

Combinando el uso de documentos y restos materiales se reconocen cuatro fases constructivas. La primera es el castillo Malavella, anterior a la fundación de la abadía, obra interesante de la arquitectura militar de mediados del siglo XII, que el rey Alfonso II donó a los monjes que lo usaran como punto de partida a la hora de construir la abadía.

Del castillo que los Malavella tuvieron en este lugar se sabe muy poco, aunque quedan evidencias de haber tenido una torre puerta, apenas reconocible, a la altura del mandatum y restos con abovedamientos de cañón en la cillería y el pasadizo de conversos.

La clave central de la sala capitular del Monasterio de Piedra, construida entre 1195 y 1218, está decorada con un relieve que representa un emblema heráldico en cuyo campo figura un castillo con dos torreones almenados, cubiertos con tejado a cuatro aguas, unidos entre sí por un lienzo de muralla recto en el que se abre una puerta en arco de medio punto. Este primitivo emblema del Monasterio de Piedra parece indicar que, en su origen, este castillo poseía dos torres fortificadas protegiendo una puerta, cosa común a toda la arquitectura militar del siglo XII en las áreas fronterizas de Aragón.

La presencia del escudo de las dos torres permite relacionar este emblema con el del señorío de Piedra cuando estaba en manos de la familia Malavella. Cuando los cistercienses de Piedra se hicieron con este señorío, mantuvieron el emblema asociándolo a un báculo.Frente a la escasez de documentos y restos materiales para interpretar el castillo Malavella, tenemos bastantes más recursos documentales y materiales para estudiar el recinto amurallado y la torre puerta.

Durante los siglos XIII y XIV los monjes de Piedra vivieron sujetos al relativo peligro que se desprendía de vivir en un lugar “desierto”, expuesto al ataque musulmán y al ataque de los ejércitos castellanos y sin poder invocar rápidamente a la protección del rey. La construcción de un buen recinto defensivo se hizo absolutamente necesaria. Constaba, de una cerca amurallada, jalonada de torreones cilíndricos y presidida por una torre puerta bastante monumental.La segunda fase es contemporánea de la fundación de la abadía y debe datarse en el primer tercio del siglo XIII. A esta segunda fase debe corresponder el trazado del recinto amurallado externo y la monumental torre puerta. La muralla y las torres mantienen un uso plenamente militar y estratégico.

La tercera fase corresponde a inicios del siglo XV y es la adaptación de la torre puerta a diversos usos litúrgicos al serle añadido un balcón manifestatorio para exhibir el Sacro Dubio de Cimballa, la más importante reliquia que tuvo el monasterio en la Edad Media.

La cuarta fase es la consolidación y reconstrucción de la cerca murada en el primer tercio del siglo XVII, época en que fueron sustituidos los pendones de tela con los emblemas por escudos labrados en piedra, asumiendo, una serie de valores políticos y simbólicos nuevos.

La torre puerta es quizá la obra más atrayente y singular del Monasterio de Piedra y una de las torres más hermosas del reino de Aragón, está construida en buena piedra caliza surada y porosa entre dorada y rojiza por su contenido ferruginoso, bien escuadrada en sillares, aproximadamente isódomos, dispuestos a soga y tizón, unidos entre sí con argamasa de cal hidráulica. Frente a ella existe una pequeña plaza cuadrada al lado de la que estaban las eras donde se trillaba (hoy espacios urbanizados), dominando un campo yermo.

Es la única torre desarrollada en altura de todas las que se disponen jalonando el recinto amurallado y se ajusta perfectamente a la planta cuadrada mientras las demás torres son cubos cilíndricos. Se trata de un robusto edificio fortificado, imponente por su altura que se ajusta a planta cuadrada, de 5,5 metros de lado y algo más de 15 metros de alto. La torre protege la que durante siglos fue la única puerta que daba acceso al recinto monacal, desarrollada en forma de arco de medio punto. Esta puerta da acceso a un pequeño pasillo cubierto con bóveda de medio cañón corrido en posición axial, es decir, en eje con el arco de la puerta. Algunos estudiosos, como Vicente de la Fuente y Sarthou Carreres, piensan que la torre puerta es un resto de la antigua fortaleza de los Malavella, anterior a la construcción del monasterio, pero tal cosa se ha puesto en duda y los documentos no acaban de aclarar si es o no parte conservada del castillo Malavella. Martínez Buenaga considera la torre puerta de Piedra un edificio anterior a 1195. Con mucha libertad se la llama “castillo de los moros” en algunas guías de viaje poco rigurosas, lo que ocasiona cierta confusión con el yacimiento de época almohade emplazado en Piedra Vieja.

Sin embargo, desde el punto de vista técnico, el tallado de la piedra coincide con la técnica constructiva de la parte de la iglesia abacial que fue consagrada en 1218 (la cabecera) y se aleja mucho del sillarejo torpemente escuadrado de los restos del castillo Malavella, identificados en la parte que corresponde al actual pasillo de los conversos y la cillería. La conclusión inevitable es que la cronología de la torre puerta debe ser retrasada al primer tercio del siglo XIII, pero con fuertes pervivencias de los modelos arquitectónicos románicos ya que sus arcos son de medio punto y las bóvedas que forman sus cubriciones son de medio cañón corrido (es decir, sin arcos fajones) en posición axial en el hall de entrada y en posición transversal en los pisos superiores, detalle que singulariza esta construcción y que constituye una excepción interesante dentro de la arquitectura militar, puesto que lo más habitual es que las dos bóvedas superiores estén edi cadas en la misma orientación que las inferiores. Por su situación, dominando los valles con excelente visibilidad, podría pensarse que, pudo ser, en su origen, una atalaya o, cuanto menos, cumplir la misma función. “Cristóbal Guitart, buen conocedor de este tipo de construcciones, fecha la torre puerta entre los siglos XIII y XIV. Esta cronología sería, además, coherente con la propia fábrica de la muralla y, sobre todo, con su sentido militar, teniendo en cuenta la fuerte rivalidad que se genera en ese momento en esta parte de la frontera con Castilla”. Martínez Buenaga afirma que: “la arquitectura cisterciense fue capaz, en base a su pragmatismo, de adoptar ciertas fórmulas y técnicas góticas, pero sin renunciar a un modelo de construcción que sigue anclado en la tradición, sobre todo como consecuencia de la importante contribución de mano de obra local”. Esta afirmación en la que se admiten las pervivencias románicas en la arquitectura cisterciense, es común a otros muchos autores y puede ser aplicada no sólo a la torre puerta.

La torre tiene tres plantas de altura y está coronada con una terraza almenada que desagua por canalones volantes de piedra, adornados con cabezas de animales y mascarones, toscamente labrados y hoy tan desgastados que son casi irreconocibles. La segunda planta deja volar un enorme balcón amatacanado doble, soportado por tres ménsulas y dos arcos trilobulados. Es difícil saber si el matacán fue construido también en el siglo XIII. El origen de los matacanes debe buscarse en la transformación de los cadalsos de madera del siglo XI y XII a material pétreo e ignífugo. En este caso el matacán carece de funcionalidad defensiva real, pues, aunque está construido sobre la puerta, desde allí no se puede disparar a un hipotético enemigo con un ángulo correcto en el tiro. La función militar de estos matacanes ha de ser descartada, pues todo parece indicar que los matacanes de piedra son puramente simbólicos y sustituyen a otros más antiguos de madera que tuvieron verdadero carácter defensivo en fecha ignota, posiblemente en ocasión de la reconstrucción de la cerca en 1600 o, más probablemente, en algún momento a nales del siglo XIV o inicios del XV, pues los arquillos del matacán son trilobulados y parecen obra bajomedieval algo tosca. El matacán sin función bélica serviría como imagen externa del poder y prestigio de la abadía. Este detalle parece confirmarse en el significativo hecho de ser el balcón donde se colgaba el pendón real en los días de esta mayor y cuando el abad impartía justicia, sentenciaba un delito o lanzaba el anatema de excomunión contra algún súbdito. El pendón constituía un símbolo indudable de la protección que los monarcas daban al monasterio. La torre puerta recibe el nombre de torre del homenaje porque era el lugar en el que se enarbolaba el pendón de Aragón que señalaba el patronato regio ejercido sobre el cenobio. El balcón tenía, por último, una importante función litúrgica, pues servía para exponer el Corpus Christi y el Sacro Dubio de Cimballa en ocasión de sus respectivas celebraciones. Ocasionalmente se usaba como conjuratorio contra tormentas, pestes, enfermedades y otras calamidades. En consecuencia, su presencia en la torre puerta debe ser estudiada dentro de lo que podríamos denominar balcones manifestatorios litúrgicos, sin que por ello la torre pierda nada de su aire militar. El balcón debió ser construido en relación con el milagro del Sacro Dubio de Cimballa.

Fuente

Muralla de Cetina

Nombre: Muralla de Cetina
Localidad: Cetina
Provincia: Zaragoza
Comunidad: Aragón
Tipología: Muralla
Estado: Vestigios
Visita: Libre
Localización: N41° 17.583′ W1° 57.761′

La población de Cetina estuvo amurallada y comunicada por puertas y postigos que salian a diferentes caminos y direcciones. Conocemos la existencia de la Puerta de los Huertos (N), la Puerta Vieja de la Villa, sustituida por la Puerta Nueva (E), la Puerta Nueva y el portillo (O), y la Puerta de Valderrey (S).

En el siglo XIV hay bastantes referencias a los muros de la villa. Todavía existen en la actualidad restos de muralla que cerraba la población, apiñada entorno a la iglesia de San Juan Bautista, con el castillo en un extremo. Uno de los restos más significativos es una esquina (posible torre) asentada sobre un banco de arenisca y con base en talud.

Fuente

www.castillosenaragon.es