Torre de Torrevega

Nombre: Torre de Torrevega

Localidad: Torrevega

Comunidad: Principado de Asturias

Tipología: TorreEstado: Vestigios

Visita: Exterior

Localización: N43° 23.379′ W4° 54.572′

La torre época bajomedieval de Torrevega, es de propiedad del conde de la Vega del Sella. Solo conserva la fachada oriental, gracias a una construcción mas moderna adosada a la misma. Siendo su fábrica de mampostería con sillares en las esquinas y los encuadres de los vanos. Tiene una puerta está coronada por un arco apuntado, a la que se llega por una escalera de piedra exterior, una ventana y varias saeteras.

 

Atalaya de San Pedro

Nombre: Atalaya de San Pedro

Localidad: Llanes

Comunidad: Principado de Asturias

Tipología: Atalaya

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N43° 25.410′ W4° 45.157′

Situada sobre la Playa del Sablón, la atalaya fue utilizada durante siglos para el oteo de ballenas, bancos de peces o barcos enemigos (en épocas de guerra o de ataques de piratas).

Actualmente se ha convertido en un frecuentado mirador.

Atalaya de la Punta de Jarri-la Talá

Nombre: Atalaya de la Punta de Jarri-la Talá

Localidad: LLanes

Comunidad: Principado de Asturias

Tipología: Atalaya

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N43° 25.683′ W4° 46.016′

A las afueras de la localidad de Llanes, en la Punta de Jarri o de la Torre se encuentra una atalaya de vigilancia, datada en el siglo XVII, la cual estuvo en uso hasta finales del siglo XIX.

Actualmente se encuentra en ruinas. Se construyó para avistar posibles amenazas como piratas, corsarios, y vigilancia de pesqueros.

Castillo de Peña Alba

Nombre: Castillo de Peña Alba

Localidad: Carreña

Comunidad: Principado de Asturias

Tipología: Yacimiento arqueológico

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N43° 18.714′ W4° 50.679′

En Asturias también hubo castillos en la Edad del Hierro, consistentes en torres situadas en lugares de difícil acceso, protegidas por fosos si bien institucionalmente tales castillos prerromanos eran muy diferentes de los medievales.

Las causas de la aparición o, mejor, retorno de estas construcciones defensivas en la Edad Media, fueron la fragmentación del territorio peninsular y la debilitación del podér central o superior. Lo mismo que el cese de su construcción o utilización específica tuvo, a su vez, por causas la unificación politica y territorial y el robustecimiento del poder rear. En este orden de cosas existe cierto paralelismo entre la Edad del Hierro y la Edad Media y entre la Epoca Romana y la Edad Moderna. Durante la Edad del Hierro, la población asturiana agrupada en tribus y gentilidades, se vio en la necesidad de protegerse particularmente en sus poblados y castillos; mas, tras la conquista rómana, el Imperio se encargó de esta función y las fortalezas se tornaron in ŭtiles. Con la llegada de los bárbaros y la Edad Media, al encontrarse otra vez la población insegura, se amurallaron ciudades y pueblas y se erigieron los castillos.

Cara sur de Peña Alba Croquis del castillo

Para el conocimiento de los castillos medievales asturianos existen dos clases de fuentes principales: escritas y arqueológicas.

Entre las fuentes escritas, pueden contarse los diplcimas cróriicas medievales, la epigrafía, la heráldica y toda clase de documentos y obras literarias. En este aspecto, Asturias es una región española privilegiada, pues para época tan lejana como los primeros siglos de la Reconquista, cuenta con una abundante documentación procedente de la cancillería real y de los monasterios, aparte de las crónicas cristianas y musulmanas. En tales fuentes, los castillos aparecen generarmente bajo las denominaciones de castrum, castellum o sus derivados. Pero no estará demás apuntar que tales voces poseen también otras acepciones, para no sufrir efectos de espejismo, como les ha ocurrido a algunos escritores regionales por desconocer que, a veces, estos vocablos aluden a sitios donde existen restos prerromanos y otras que, empleadas en sentido figurado, se refieren a ciertos accidentes topógráficos como picos, periascos y roquedales.

La arqueología podría informarnos sobre los castillos asturianos en muchos aspectos, pero aun no se ha ocupado de ellos. Estos llegaron a nuestros tiempos en estado diverso. Integros, ninguno. Los mejor conservados, como el de Priorio, restaurado con poca fidelidad histórica, maltrechos. De la mayoría no, quedan más que ruinas o vestigios, si no es que desaparecieron casi totalmente, como los de Noreria, Oviedo, Tineo, y otros. Las causas inmediatas de la ruina de los castillos fueron varias. Algunos ya habrán sido destruídos en las contiendas medievales. Otros, por disposición real para atajar las rebeliones de la nobleza. Los más en tiempos modernos por abandono al, cesar la razón de su existencia.

Torre  Sur Torre Norte

El examen de los restos de los castillos medievales asturianos permite distinguir entre ellos, de conformidad con lo expresado, castillos en sentido estricto, torres y atalayas, y casas fuertes. A diferencia de los castillos propiamente dichos, que constan de varias edificaciones o de una sola con varias dependencias y elementos defensivos, las torres, aunque contasen a veces con algún complemento para su defensa, no consistían más que en un edificio turriforme, valga la redundancia; al igual que las atalayas en las que es condición esencial su situación en puntos dominantes. Hay que ariadir que de cada clase de construcción defensiva, no existe en Asturias un tipo único sino varios, cuya cronología y distribución sería interesante determinar. En términos generales, deberá suponerse que en el transcurso del milenio medieval, hubo en Asturias, como en todas partes, cierta evolución en la técnica y en la tipología de los fuertes defensivos. Pero estos son aspectos cuya develación está reservada a la arqueología.

Sin embargo de lo expuesto, no hemos de contemplar los castillos medievales como simples construcciones defensivas cuyas características materiales agotan el objeto de su conocimiento, sino como determinantes de complejas instituciones que condicionaban muchas actividades y manifestaciones de la vida regional en los tiempos de su vigencia. De aqui la importancia del estudio de los castillos para la historia de la Asturias, medieval.

Vista aérea de la torre Interior de la torre, fábrica de mampostería

Peña Alba es, como indica su nombre, una peña blanca, con restos de un castillo, situada sobre Carreria, capital del concejo de Cabrales. Constituye un contrafuerte del macizo que accidenta la vertiente derecha del río Casario, afluente del Cares, que cae verticalmente al Sur del pueblo de Carreria sobre el cauce del río. Tiene 402 metros de altitud sobre el nivel.del mar, unos 250 metros de elevación sobre el río y 70 sobre el collado que lo une al macizo por su lado meridional. Su parte superior es un periascal calizo con una pequeña explanada.

El castillo estuvo emplazado en dicha explanada, en cuyo borde meridional, sobre el collado, existen restos de una torre, de la que se conservan sus muros hasta una altura de dos metros por el interior. Es de planta rectangular de 4 por 4,50 metros de lado aproximadamente y muros de unos 90 centimetros de espesor, construidos con sillares cuadrados asentados con argamasa de cal. En su lado oriental, por el exterior, se deja ver entre las zarzas un zócalo en la base del muro, de la misma estructura que éste.

Vista sur desde la torre Peña Alba de Poo de Cabrales

Joaquin Vilar Ferrán decia en 1921 que los restos de Perña Alba, que él denomina Cueto de Alba, eran de un castillo de los romanos. Lo mismo que mis informantes del lugar de Asiego, situado en lo alto de la vertiente opuesta, quienes ariaden que el castillo de Perialba se comunicaba subterráneamente con el del Tárano que existió sobre dicho lugar.

Los restos del castillo de Peña Alba de Carreria fueron reconocidos por el autor, acompañado de don José Alonso González, el 6 de julio de 1965.

Bibliografía

José Manuel González F. Valles. Vestigios de siete castillos medievales asturianos

Castillo de Soberrón

Nombre: Castillo de Soberrón

Localidad: Soberrón

Comunidad: Principado de Asturias

Tipología: Torre

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N43° 23.383′ W4° 45.245′

En Asturias también hubo castillos en la Edad del Hierro, consistentes en torres situadas en lugares de difícil acceso, protegidas por fosos si bien institucionalmente tales castillos prerromanos eran muy diferentes de los medievales.

Las causas de la aparición o, mejor, retorno de estas construcciones defensivas en la Edad Media, fueron la fragmentación del territorio peninsular y la debilitación del podér central o superior. Lo mismo que el cese de su construcción o utilización específica tuvo, a su vez, por causas la unificación politica y territorial y el robustecimiento del poder rear. En este orden de cosas existe cierto paralelismo entre la Edad del Hierro y la Edad Media y entre la Epoca Romana y la Edad Moderna. Durante la Edad del Hierro, la población asturiana agrupada en tribus y gentilidades, se vio en la necesidad de protegerse particularmente en sus poblados y castillos; mas, tras la conquista rómana, el Imperio se encargó de esta función y las fortalezas se tornaron in ŭtiles. Con la llegada de los bárbaros y la Edad Media, al encontrarse otra vez la población insegura, se amurallaron ciudades y pueblas y se erigieron los castillos.

Para el conocimiento de los castillos medievales asturianos existen dos clases de fuentes principales: escritas y arqueológicas.

Entre las fuentes escritas, pueden contarse los diplcimas cróriicas medievales, la epigrafía, la heráldica y toda clase de documentos y obras literarias. En este aspecto, Asturias es una región española privilegiada, pues para época tan lejana como los primeros siglos de la Reconquista, cuenta con una abundante documentación procedente de la cancillería real y de los monasterios, aparte de las crónicas cristianas y musulmanas. En tales fuentes, los castillos aparecen generarmente bajo las denominaciones de castrum, castellum o sus derivados. Pero no estará demás apuntar que tales voces poseen también otras acepciones, para no sufrir efectos de espejismo, como les ha ocurrido a algunos escritores regionales por desconocer que, a veces, estos vocablos aluden a sitios donde existen restos prerromanos y otras que, empleadas en sentido figurado, se refieren a ciertos accidentes topógráficos como picos, periascos y roquedales.

La arqueología podría informarnos sobre los castillos asturianos en muchos aspectos, pero aun no se ha ocupado de ellos. Estos llegaron a nuestros tiempos en estado diverso. Integros, ninguno. Los mejor conservados, como el de Priorio, restaurado con poca fidelidad histórica, maltrechos. De la mayoría no, quedan más que ruinas o vestigios, si no es que desaparecieron casi totalmente, como los de Noreria, Oviedo, Tineo, y otros. Las causas inmediatas de la ruina de los castillos fueron varias. Algunos ya habrán sido destruídos en las contiendas medievales. Otros, por disposición real para atajar las rebeliones de la nobleza. Los más en tiempos modernos por abandono al, cesar la razón de su existencia.

El examen de los restos de los castillos medievales asturianos permite distinguir entre ellos, de conformidad con lo expresado, castillos en sentido estricto, torres y atalayas, y casas fuertes. A diferencia de los castillos propiamente dichos, que constan de varias edificaciones o de una sola con varias dependencias y elementos defensivos, las torres, aunque contasen a veces con algún complemento para su defensa, no consistían más que en un edificio turriforme, valga la redundancia; al igual que las atalayas en las que es condición esencial su situación en puntos dominantes. Hay que ariadir que de cada clase de construcción defensiva, no existe en Asturias un tipo único sino varios, cuya cronología y distribución sería interesante determinar. En términos generales, deberá suponerse que en el transcurso del milenio medieval, hubo en Asturias, como en todas partes, cierta evolución en la técnica y en la tipología de los fuertes defensivos. Pero estos son aspectos cuya develación está reservada a la arqueología.

Sin embargo de lo expuesto, no hemos de contemplar los castillos medievales como simples construcciones defensivas cuyas características materiales agotan el objeto de su conocimiento, sino como determinantes de complejas instituciones que condicionaban muchas actividades y manifestaciones de la vida regional en los tiempos de su vigencia. De aqui la importancia del estudio de los castillos para la historia de la Asturias, medieval.(1)

La tradición asegura que los ro­manos, para batir a los difíciles astures, construyeron allí un «castillo roquero», aunque mas bien era un torreón de planta circular, del que todavía quedan vestigios arqueológicos, construído en mampostería.

El en verano de 2018 me encaminé en la busca de Castillo de Soberrón, una pequeña aventura, ya que los posibles senderos de acceso, se encuentran ocultos tras un inverno y primavera lluviosa en el norte peninsular. Conseguí llegar hasta la cima (cota 455) mas alta del cordal, gracias a las veredas del ganado, aunque me fue imposible acceder a la la peña donde estubo ubicada la torre. El año que viene lo volveré a intentar de nuevo.

Fuente

1 José Manuel González F. Valles. Vestigios de siete castillos medievales asturianos