Atalaya de Altomira

Nombre: Atalaya de Altomira, Atalaya de Mazarulleque
Localidad: Mazarulleque
Provincia: Cuenca
Comunidad: Castilla La Mancha
Tipología: Atalaya
Estado: Ruina
Visita: Libre
Localización: N40° 10.951′ W2° 49.501′

La Atalaya árabe de Altomira está situada en la sierra del mismo nombre, en el término municipal de Mazarulleque, junto a la Ermita Nuestra Señora de Altomira.

La atalaya se levanta sobre un cerro rocoso dominando los valles que le rodean. Construída en mamposteria, se conserva en estado ruinoso, en el que se conserva una pequeña ventana.

Muralla de Huete

Nombre: Muralla de Huete

Localidad: Huete

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Muralla

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

Localización:

La muralla rodeaba Huete partía de los extremos del castillo, formando un rectángulo, encontrandose la cerca dispersa por la localidad formando parte de las construcciones o de forma aislada.

Se supone la existencia de ocho puertas en la muralla de Huete, Ávila, Lara, Almazán, Castejón, Daroca, Atienza, Medina y El Salvador. Están localizadas las de Almazán, Castejón, Daroca y Medina. A ellas habría que añadir el postigo del Obispo, o de Santa Justa; junto a la ermita de Santa Justa y Rufina, patronas de la Ciudad, en los lienzos septentrionales del muro, y el postigo del Arcipreste o puerta Postigo; al sur. Las más importantes por su tráfico fueron las de Castejón. por la que se accedía al mercado, Almazán, justo ante la plaza que sirvió de sede al concejo, y Medina, de donde partía un eje que encaminado hacia el oeste llevaba a los campos de cultivo del entorno urbano, Pero apenas quedan en la actualidad unos pocos y escondidos rastros del antiguo cinturón amurallado, y de las puertas casi nada permanece, salvo los restos de la de Medina que, con forma acodada, todavía hoy pueden contemplarse. Los postigos de Santa Justa y del Arcipreste se podrían correponder con las puerta de Atienza y del Salvador. La de Lara estaba en la parte más alta del cerro, junto a la parroquia de Nuestra Señora de Lara, y de la de Ávila se desconoce su localización. La puerta de Almazán se conoce desde finales del siglo XV con el nombre del Reloj, pues a su lado estaba la torre en el que éste quedó emplazado.

Numerosas casas se fueron construyendo pegadas a la muralla, tanto a intramuro como a extramuro, quedando la muralla inserta entre los edificios. En 1430 los miembros del concejo consideraron que Huete estaba «malpara de torres y adarues». Para la reparación del recinto amurallado se llegó a obligar a los albañiles locales a trabajar en ella y trayendo con el mismo fin peones de los pueblos de la tierra. Se empezó a levantar también una barrera que resguardase los arrabales. Para acometer esta obra acuerda el Cocejo repartir tres maravedíes a cada casa de los arrabales, los afectados protestaron fuertemente, aseverando que debía pagar todo el común de Huete, incluyendo los que poblaban el recinto cercado. Las reclamaciones debieron ser insistentes porque se suspendió el repartimiento y apenas tres meses más tarde se dio orden de quitar y vender las puertas que se habían puesto en las nuevas barreras, con la finalidad de obtener dineros para el reparo urgente de las conducciones de traída de aguas . De todos modos, las tapias del arrabal persistían todavía en los años noventa y sus entradas dieron motivo a denominaciones como la llamada puerta de Cuenca», ante el camino que partía con tal dirección, y que se puede documentar hacia 1514, o la que se denominaba del Campo, algo más allá de la terminación de las calles San Benito y Civera.(1)

Puerta de Daroca. Posee diferentes fases constructivas que, ocupando un mismo espacio, se sustituyen, reaprovechan o refuerzan entre sí, pero siempre respetando la ubicación de la mencionada puerta, cuya existencia es permanente desde su origen hasta la actualidad en forma de calle de acceso a la población.

Se han documentado hasta tres fases constructivas: La más antigua, fechada en época emiral (siglos IX-X), fue la formada por una torre de tapial de tierra que flanqueaba la Puerta de Daroca por el sur, y un tramo de muralla de tapial de tierra, levantada sobre un zócalo de mampostería encofrada, que desde dicha torre continuaba en dirección sur.

Posteriormente, las anteriores defensas fueron sustituidas, reparadas o complementadas por una nueva torre semicircular, que envolvió la anterior, y un nuevo lienzo de muralla que sustituyó al antiguo —ahora, empleando una mampostería encofrada—. Esta segunda fase se correspondería también con el periodo andalusí, pero quizás ya dentro de una fase almorávide (1ª mitad del siglo XII).

La última actuación sobre las defensas en esta zona de la muralla se dataría poco después de la conquista castellana de Huete, datándose probablemente en la segunda mitad del siglo XII. Consistió en el adosamiento por el exterior de una potente muralla de mampostería concertada y de una gran torre cuadrangular de mampostería encintada que dobló el grosor de las defensas torreadas del anterior dominio andalusí.(2)

Puerta de Medina. Es la única medieval que se ha conservado del recinto murado. Tiene forma acodad, lo que indica que el acceso a este punto de la ciudad se realizaba de forma lateral. Probablemente fuese construida a finales del siglo XII, poco después del asedio almohade a Huete en 1172, en el que, según las autopropagandístas crónicas musulmanas, «la ciudad fue asediada por casi 100.000 musulmanes» que, aunque rebasaron la línea de muralla y saquearon las diferentes parroquias, no consiguieron la conquista de la fortaleza. El nombre de medina debe hacer referencia a la procedencia de los repobladores de este barrio de Huete, que sería ocupado por gentes de Medinaceli.(3)

Puerta de Almazan. Es, junto con la de Daroca y Medina, una de las tres puertas conservadas del recinto de la muralla de Huete, de las diez que tenía en época medieval. Su estructura no es original, ya que ha sufrido varias reparaciones y transformaciones a lo largo de su historia, y su fábrica actual se debe a la construcción de la Torre del Reloj en el siglo XVIII, sobre un cubo de la muralla.(4)

Fuente

1 http://palomatorrijos.blogspot.com

2 www.nrtarqueologos.com

3 Panel informativo

4 www.turismocastillalamancha.es

Castillo de Huete

Nombre: Castillo de Huete, Alcazaba de Wabda, Castillo de Luna

Localidad: Huete

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N40° 08.866′ W2° 41.656′

El castillo de Huete, también denominado alcazaba de Wabda y castillo de Luna, es un castillo medieval, al noroeste de la ciudad española de Huete (Cuenca) y al oeste del barrio de Atienza de dicha localidad. Ocupa lo que fue un importante enclave geoestratégico desde el que se domina una amplia zona hasta la sierra de Altomira al oeste, desde el valle del Mayor hasta las alcarrias de Sacedón hacia el norte, la entrada hacia la serranía conquense al este y los primeros cerros de la Manchuela al sur.

Es un castillo de cerro, de tipo alcazaba y de planta rectangular muy alargado, siguiendo la forma de norte a sur del mismo cerro sobre el que se asienta. Para su construcción se utilizó piedra en sillarejo, quizás aprovechando también el material de la antigua ciudad romana de Opta (cerro Albaráñez). Se rodeó de quince torreones y se alzó un decimosexto intramuros. La torre sureste, restaurada en parte en el siglo XX, fue la mayor de la alcazaba con una altura de unos 12 metros y un diámetro de unos 22. Los muros que surgen de la torre principal ostentaron otras torres emirales (siglo IX) y califales (siglo X) menores, de unos 4 metros de altura y 3 de profundidad, formadas por tizones con talud de tres escalones en sus partes inferiores. De la torre situada al norte partiría la muralla con cinco torres que rodearía la población hasta enlazar con el extremo sur del castillo.

En su interior se asientan cinco silos y un aljibe de unos 25 m² de superficie dividido en dos compartimentos.

Restos de la Edad de Bronce hallados en la zona dan cuenta de un posible asentamiento prerromano en la zona. Claudio Ptolomeo citaba en su Geografía un asentamiento celtibero a la que denominó Istonium, siendo una de las posibles ubicaciones de este castro celtibero el cerro de Alvar Fáñez.

En el siglo VI a.c., los romanos situaron en su cima Julia Opta (en castellano actual, ‘recinto fortificado’ o ‘plaza fuerte’, dando constancia al carácter fortificado del asentamiento) del cual aún queda algún resto. Este asentamiento romano tuvo cierta importancia debido a la explotación del yeso especular, muy abundante en la comarca.

La decadencia de Roma lleva al gobierno a los visigodos a finales del siglo V d.c., que poco dejaron legado en la antigua Opta.

Ya en el siglo VIII los bereberes llegan a la antigua Julia Opta y sobre sus restos Al-Mutamid, rey taifa de Sevilla, funda en el siglo IX Wabda (en el castellano actual ‘río’ o ‘valle’, dando referencia al valle del río Borbotón hacia el que se extiende Huete) y se levanta la alcazaba sobre el cerro de Álvar Fáñez.

Es en 1150 -las crónicas de la época datan en el 19 de julio- cuando Wabda cae en manos cristianas de manos de las tropas del rey Alfonso VII de Castilla. Se daría entonces lugar a la ubicación actual de Huete, cuyo poder se disputarían los Castro y los Lara en 1164, recayendo la batalla en favor de los últimos. La alcazaba sufre reformas a lo largo de este siglo X y queda convertida en el castillo de la Luna. Todavía este castillo tendría un último cometido en 1174 cuando los almohades sitiaron a Huete en el castillo, donde el pueblo resistió produciendo así la huida de los sitiadores.

El desplazamiento al sur del frente de batalla entre los reinos cristianos y los musulmanes dejó en un segundo plano, por inutilidad, el castillo de Huete cayendo en el incipiente abandono en el cual se encuentra en la actualidad.

El castillo de Huete es de propiedad municipal y de acceso libre a través de un ancho camino que sale desde la parte más alta del barrio de Atienza y que concluye en la cima del cerro, donde se sitúa el monumento del Sagrado Corazón de Jesús asentado sobre un gran pilar realizado con piedras extraídas del propio castillo. Tan solo quedan algunos muros en pie, restos de la muralla que circundaba el pueblo y el torreón reconstruido en el extremo sureste, así como algunas dependencias en su interior correspondientes a silos, aljibe y canalizaciones.

Fuente

Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Huete en su versión del 26 de Mayo de 2018, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.

Muralla de Cuenca

Nombre: Muralla de Cuenca

Localidad: Cuenca

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Muralla

Estado: Ruina consolidada

Visita: Exterior

Localización:

La cerca bajo la Alcazaba y Torre de Mangana

La muralla de Cuenca, construida en época musulmana entre los siglos X y XI, fue modificada tras la conquista cristiana de la ciudad y, posteriormente, entre los siglos XV y XVI, momento en que se le abrieron nuevos postigos y se le realizaron diferentes obras de consolidación. A partir de este último siglo, van surgiendo nuevas construcciones que, anexándose a la misma, utilizan la propia muralla como parte de la edificación, algo que aún se puede ver en las calles Moneda y Retiro y junto a la Plaza del Carmen, donde se encontraba la Alcazaba.

 

Más tarde, en los siglos XVIII y XIX, fue desapareciendo gran parte de sus puertas y de sus lienzos, habiéndose salvado algunos de los elementos actualmente conservados por formar parte vital de algunos edificios. La muralla estaba fabricada, en su mayor parte, de mampostería con refuerzos de sillares en algunos puntos, como las esquinas de varias de sus torres.

Paños de la muralla en la Calle de Palafox y calle de Santa Lucía

Las puertas de la muralla tenían una doble función, ya que además de permitir la entrada y salida de personal, constituían un medio de fiscalizar las mercancías que entraban y salían de la ciudad mediante los impuestos que por ello se cobraban, estando su apertura y cierre regulada por un horario que se adaptaba a las particularidades situaciones de riesgos bélicos o epidemias. Su construcción era de madera reforzada con barrotes y planchas de hierro, existiendo algunas (la del Castillo, la de San Juan y la de Valencia) que además contaban con rastrillos o puentes levadizos. En un principio, se cree que la ciudad tenía seis puertas y tres postigos, habiendo variado su número a lo largo de la historia.

Arco de Bezudo y torres de la coracha

Puerta del Castillo, o de Bab al-Zudda, estaba situada al Noreste de Cuenca, y fue reedificada en el siglo XVI, adoptando el nombre de Puerta de los Hermanos Bezudo, en honor a los mismos, los dos primeros en entrar en la ciudad, algo que le costaría la vida a Pedro, uno de ellos, durante la ocupación de Fernán de Minaya.

Puerta del Mercado, situada entre el castillo y la ciudad, y también conocida como de San Pedro por estar cerca de esta iglesia.

Puerta de San Pablo, o de Santa María, situada al Este de la ciudad, junto a las Casas Colgadas, en particular por debajo de la Casa de la Sirena, e igualmente inexistente hoy.

Paño de la Puerta de Valencia y construciones integradas en las muralla

Puerta de Valencia, una de las principales y protegida, por ello, con forro de hierro en las puertas, puente levadizo y torres; se reconstruyó en el siglo XVI y fue definitivamente derruida a partir de 1865.

Puerta del Postigo, dotada de torres y con forma de codo, se encontraba al inicio de las calles de las Tablas y del Pósito, junto a las Escalerillas del Gallo; por ella entró Fernando «el Católico» en 1497 tras jurar previamente el Fuero de Cuenca y las Leyes de Castilla; en 1891, hubo de derribarse debido a las malas condiciones en que se encontraba.

Puerta de Huete, o de Puente Seca, era la entrada principal a la ciudad y la mejor protegida de todas; se encontraba situada al principio de la Calle Palafox, donde el edificio de igual nombre, tras un puente defendido por dos torreones y estaba dotada de recias compuertas que, al abrirlas, si el enemigo llegaba hasta ella, podían provocar una inundación con las aguas del Huécar que mantenía embalsadas.

Puerta de San Juan, o de Aljaraz, por donde, según cuenta la tradición, penetraron las fuerzas de Alfonso VIII que conquistaron la ciudad, ha formado parte de la muralla conquense desde la época musulmana, cuando tenía el nombre de Puerta de Aljaraz, desconociéndose el nombre de su constructor inicial, aunque no de quién la reconstruyó en el siglo XVI: el maestro cantero Juanes de Zubeta. Posteriormente, las reformas que se llevaron a cabo durante los siglos XVIII y XIX hicieron desaparecer los torreones que, según algunas fuentes, protegían la entrada, construyéndose, además, una serie de viviendas por encima de ella que la hicieron desaparecer casi por completo. En la actualidad, está formada por dos arcos de distintos tipos y comunicados entre sí mediante un pasadizo de piedra; el que se abre al interior de la ciudad, a la Calle General Mola, 2, es un amplio arco de tipo carpanel, y el que da al exterior es de tipo apuntado, estando comunicado este último con la Hoz del Júcar a través de una escalera igualmente de piedra.

Puerta de la Buharda, que no formaba parte de las puertas construidas inicialmente y se localizaba en la ribera del Júcar, por donde se podía cruzar el río, fuera de la muralla y protegida con un muro y una torre; destruida en 1468 por una inundación y posteriormente reconstruida, no se ha conservado hasta la época actual.

Postigo de San Martín, junto a la iglesia de igual nombre, desapareció a mediados del siglo XIII.

Postigo de San Miguelillo, desaparecido a finales del siglo XIX, se encontraba entre la muralla y la primera casa del Barrio del Retiro, y por él se llegaba hasta el Puente de Palo.

Postigo de los Descalzos, llamado también de San Bartolomé y Puerta Nueva, se levantaba cerca del Convento de los Franciscanos Descalzos de San Pedro Alcántara, en la Bajada de las Angustias.

Postigo Postiguillo de Santa Cruz, como el propio nombre indica, no tenía gran importancia y se desconoce cualquier información sobre él, excepto que estaba cerca de la Iglesia de Santa Cruz.

Postigo de Santa María, que se encontraba cerca del anterior y que igualmente no ha llegado hasta nuestros días.

Torreón del castillo de Cuenca, junto al Arco de Bezudo

Así, entre los restos de la fortificación conservados, quedan, además de los existentes en las dos calles antes mencionadas y algunos otros de menor importancia, los que podemos hallar en la parte más alta de la ciudad, en la zona conocida como el castillo de Cuenca, en donde se suceden, de Sur a Norte: una gran torre que formaba parte del antiguo castillo musulmán; a su lado, la Puerta de Bezudo; y por delante de ésta, cruzando el foso exterior de la muralla, excavado en la piedra, el Puente de Bezudo, ambos levantados inicialmente en el siglo XI y reconstruidos y modificados en el XVI; al otro lado de la puerta, hay otra torre, de más pequeño tamaño, que, junto a la mayor, servían de protección a esta entrada. A continuación, y siguiendo la dirección Noroeste de la muralla, se encuentran otras dos torres, la primera, separada unos 14 metros de la anterior y a unos 12 de la siguiente, tras la cual no hay sino otros 10 metros de muralla en desigual estado de conservación.

Fuente

www.unaventanadesdemadrid.com/cuenca.html

 

Castillo de Cuenca

Nombre: Castillo de Cuenca

Localidad: Cuenca

Provincia: Cuenca

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N40° 04.900′ W2° 07.613″

El alcazar musulman y posteriormente el castillo cristiano, estuvo situado en el barrio del castillo, en el acceso del arco de Bezudo, en la zona más alta de Cuenca, entre los ríos Júcar y Húecar, siendo durante siglos un importante enclave defensivo para la ciudad.

En el siglo IX los árabes construyeron una fortaleza y un conjunto amurallado, formando parte del dominio de los Beni Zennun, rebeldes que dominaron Uclés, Huete y Huélamo haciendo frente a Abderramán III, con quien al final tuvieron que pactar.

En el año 1177 la ciudad fue conquistada por Alfonso VIII tras meses de asedio con dos frentes de ataque.  Las tropas del Rey Alfonso VIII, situadas en el suroeste, y las tropas de Alfonso II de Aragón en el noreste. Se instalaron varios campamentos fortificados o albarranas. Convirtiendose la ciudad de Cuenca en un bastión fundamental para el avance de las tropas cristianas hacia el levante.

En 1325 el Rey Alfonso XI se lo entregó a Don Juan, hijo de Don Juan Manuel.

Los Reyes Católicos ordenaron la demolición del castillo, para acabar con los lugares defensivos de los señores feudales terminando con las deslealtades, siendo su demolición un símbolo de la caída del poder de los Hurtado de Mendoza.

En el siglo XVII, en el recinto del castillo se levantó la sede del Tribunal de la Inquisición, siendo utilizado como prision provincial hasta hace unos años. Este a su vez destruido de forma parcial en 1812, durante la Guerra de la Independencia Española y que desde finales del siglo XX y hasta la actualidad es sede del Archivo Histórico Provincial. Una serie de excavaciones y obras de limpieza han servido para la consolidación y puesta en valor de la fortaleza, de los restos de la muralla y de la gran torre que constituye el único resto visible del castillo y donde se puede subir gracias a unas escaleras metálicas.

El castillo está situado sobre una plataforma rocosa, construido mediante la técnica de soga y tizón, junto a un foso excavado enla roca, y un puente levadizo, que lo aislaba de la parte superior de la ciudadela.
Del castillo, datado en el siglo XIII, solo nos han llegado un torreón rectangular, de varias plantas, como lo delatan los mechinales que hoy vemos de sus forjados. También encontramos algunos fragmentos de muralla califal de diversas épocas de edificación. La estructura que hoy vemos, no corresponde al original fortaleza, sino a una parte de la misma que ha quedado integrada en las construcciones posteriores.