Muralla de Illescas

Nombre: Muralla de Illescas, Arco de Ugena, Puerta de Ugena

Localidad: Illescas

Provincia: Toledo

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Puerta de muralla

Estado: Restaurada

Visita: Libre

Localización: N40° 07.610′ W3° 51.059′

Se cree que data del s. XI. Denominado Arco de Ugena, también conocido como “Puerta de Ugena”. Su construcción se atribuye a Alfonso VI, rey que recuperó la villa para la cristiandad en el año 1.085.

Este monarca comenzó la repoblación y colonización del lugar. Debido a la inestabilidad del momento y al crecimiento del número de habitantes, dispuso una fortificación de carácter defensivo que, además, permitía la fiscalización y control de las mercancías y personas procedentes del territorio señorial circundante. Con este objetivo, rodeó la zona de una muralla con cinco puertas de acceso, la “Puerta de Madrid”, la “Puerta de Toledo”, la “Puerta de Talavera”, la “Puerta del Sol” y la “Puerta de Ugena”, conservada esta última parcialmente y, cuyo aspecto actual, corresponde a la restauración llevada a cabo en el año 1995.

Este recinto amurallado del que conocemos, además, la construcción de un alcázar en el s. XIV junto a la “Puerta del Sol”, sufrió desperfectos durante los siglos posteriores, en las revueltas de Álvaro de Luna y en la Guerra de las Comunidades, motivando que en el siglo XVIII ya no quedasen apenas restos de la fortificación.

Es una edificación singular, de estilo gótico – mudéjar, en su primera fase de gestación, por la morfología y el entorno histórico en que se desarrolló la construcción. Es un cuerpo de edificación de planta cuadrada, abierto por dos arcos, apuntado en su cara norte y de medio punto en la cara sur que abre hacia la villa, habiéndose perdido la bóveda entre ambos; cierra por los otros dos costados en su orientación este y oeste. La fábrica es de ladrillo y mampostería.También llamada puerta de peregrinos, es una de las puertas del recinto amurallado que construiría el rey Alfonso VI en el año 1.085. De unos 2.300 metros de perímetro, cada veinte o veinticinco metros se levantaba una torre, bien almenada con una elevación de diez metros y espesor de tres.La muralla, construida en mampostería de ladrillo y piedra, alternando con tapiales de tierra, fue objeto de restauraciones diversas, la primera por el Rey Sancho IV (1284 – 1295), más tarde por D. Pedro Tenorio (1377 – 1399, en tiempos del Arzobispo de Toledo), se reconstruyó la puerta del Sol. Posteriormente, las murallas fueron gravemente dañadas en las luchas de Álvaro de Luna, y reparadas en 1503 por orden del Cardenal Cisneros. También fueron dañadas durante las revueltas de las guerras de las comunidades. Renovadas, después, en algunas de sus partes por un muro de piedra, que con el paso del tiempo, se desmoronó a finales del S. XVII. En 1788 todavía quedaban vestigios de las murallas y de las puertas de Ugena y Madrid, y restos de las de Toledo y Talavera. La puerta del Sol se destruyó durante la guerra de la independencia. Hoy queda únicamente esta Puerta o Arco de Ugena. El aspecto actual de este arco es producto de la restauración llevada a cabo en 1995.

Es una construcción de estilo mudéjar, está construido en mampostería de piedra caliza, abundante en esta comarca y ladrillo. Tiene planta cuadrada abierta por dos arcos: uno orientado hacia la zona central del municipio, de medio punto y otro hacia el Parque Manuel de Vega, ligeramente apuntado, y cerrada por los otros dos costados con orientación este y oeste. Las dimensiones en planta son de 5.60 metros por 8.70 metros, siendo el espesor de los muros de 1.30 metros. Ocupa una superficie aproximada de 48.72 metros cuadrados. La altura media es de 5.50 metros. En su origen contaba con una bóveda y un adarve o paseador cubierto para la guardia.

Bibliografía

http://illescas.es

 

 

Muralla de Yepes

Nombre: Muralla de Yepes

Localidad: Yepes

Provincia: Toledo

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Muralla

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

Localización:

La Villa de Yepes, posiblemente tuviese origen hebreo. Se la conoce en la comarca como la Toledillo, por su importancia histórica y su riqueza monumental. Las primeras informaciones sobre este lugar datan del siglo XIII, con motivo de la cesión del señorío que hizo el rey Alfonso VII a los arzobispos toledanos, que lo mantuvieron hasta la llegada de Felipe II. Al año siguiente, Alfonso VIII hizo entrega de Yepes al arzobispo Jiménez de Rada, y en el año 1223 éste otorgó a la villa el fuero de población.

Yepes siempre fue, por privilegio real, gobernada por el estado llano, lo que implicaba que los hidalgos no formaran parte del Concejo. Más tarde, en el año 1576, con la autorización del papa Gregorio XIII, Felipe II vendió la villa a su ayuntamiento. Conserva parte de los dos recintos amurallados revelando su antiguo carácter defensivo, quedando de estas estructuras defensivas:

Del primer recinto amurallado de Yepes quedan dos torres albarranas del siglo XIV.

La torre Norte se encuentra situada en el interior de una manzana de la calle Santa María, muy cerca del acceso al recinto amurallado por la Puerta de la Villa. Se trata de una torre albarran, siglos XIII-XIV, construida con mampostería y algunas hiladas de ladrillo, con un frente plano y otro lateral semicircular coronada por merlones prismáticos con capitel piramidal de ladrillo y piedra. Tiene cuatro plantas a las que se accede por una escalera lateral, y cuante con pequeñas ventanas de arco de medio punto. De la parte redondeada sale al exterior un can, y en una de las claves de la bóveda aparece el escudo de arzobispo Don Pedro Tenorio, es el primitivo escudo de la Villa.

La torre Sur situada en la calle Fray Diego, esta construida en mampostería encintada. Contaba con cuatro pisos en altura a las que se ascendía por una escalera lateral. En la actualidad reformada, le falta el último piso y está rematada por una cúpula, conservando restos de ladroneras con canes de sostén.

Del Segundo recinto amurallado de Yepes quedan cuatro puertas de la muralla del siglo XIII:

La Puerta de Toledo o Puerta del Carmen esta precedida por dos torres semicirculares con saeteras y matacanes. Hacia intramuros tiene una imagen de Nuestra Señora del Carmen sobre retablo barroco. Su  nombre  se  debe a la proximidad del convento  contiene en la parte superior, dirigida hacia el interior de la villa.

La puerta de Madrid o de San Miguel, esta formada por un arco de medio punto adovelado flanqueado por dos torres semicirculares, con saeteras, merlatura y remate almenado. Cobija un cuadro con la imagen de San Miguel Arcángel, como símbolo protector de la villa.

La puerta Ocaña o de la Villa, pudo ser el antiguo camino a Ocaña, está precedida de dos torres, con saeteras, merlatura y almenas, conservando una línea de canecillos del antiguo matacán. En el arco, hacia el interior de la villa, se sitúa la imagen de San Cristóbal sobre un pequeño retablo, escultura popular.

La puerta Nueva o de la Lechuguina,  conducía a las eras de la Villa, su nombre deriva de ser la última que  se construyó. Tan sólo se conservan parte de las dos torres laterales rematadas en sillares esquineros, y arco adovelado de medio punto, habiendo desaparecido el remate almenado.

Bibliografía

www.castillosnet.org

www.yepes.es

Castillo de Huerta de Valdecarábanos

Nombre: Castillo de Huerta de Valdecarábanos

Localidad: Huerta de Valdecarábanos

Provincia: Toledo

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Castillo

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización: N39° 51.971′ W3° 36.759′

Fue construido a finales del XII por la Orden de Calatrava, quienes conservaron bien el castillo hasta 1538 en que el regidor talaverano Álvaro de Loaysa compró la Encomienda de Huerta, desmantelando el edificio, que en 1575 ya estaba casi abandonado. En el siglo XVIII se le describe como sin puertas, madera ni techo y sin rejas.

Su planta es de forma hexagonal y muy alargada (60 metros por 15) conforme al cerro donde se asienta, y con extremos en curva. Tuvo dos recintos exteriores al principal y un foso, y quedan indicios en su centro de un aljibe, o quizá la entrada a un subterráneo, no explorado.

Se encuentra en estado de ruina avanzada. Fue vendido y abandonado del todo a finales del siglo XIX, y parte de sus piedras fueron llevadas a Huerta de Valdecarábanos para construir el cementerio municipal.

Fuente

www.castillosnet.org

Muralla de Orgaz

Puerta de Toledo (Arco de Belén)

 

 

Nombre: Muralla de Orgaz

Localidad: Orgaz

Provincia: Toledo

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Puertas de muralla

Estado: Vestigios

Visita: Libre

Localización:

 

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Durante la ocupación árabe contó Orgaz con una alcazaba con gran torre en su centro, estando la población dotada de murallas que cerraban su perímetro, dotadas de rastrillos, para la defensa de los asedios cristianos.

De la existencia de la alcazaba y de la torre tenemos testimonios escritos, pero no restos arqueológicos. Y de las murallas nos quedan pocos restos, si bien la actual Ronda sigue marcándonos su trazado, bordeando el casco antiguo de la población, que tiene forma de almendra.

El camino real de Toledo a Sevilla cruzaba de norte sur la población (por lo que actualmente llamamos Calle Real, Plaza Mayor y Calle San José), situandose en ambos extremos las puertas de Toledo y Yébenes.

Testimonio escrito en el año 1576, por el párroco Berico:

Está cercada la dicha Villa de una muralla de tierra de anchor de cinco pies y de seis varas de altor aunque por muchas partes está caída la dicha cerca.

Jean-Pierre Molenat hablando de la importancia de las villas en la Baja Edad Media, cuando estudia su morfología hace alusión a los recintos de las ciudades fortificadas y confirma la existencia de la muralla de Orgaz:

Por regla general, el recinto fortificado existe solamente en las poblaciones semi-urbanas, ya erigidas en villas… Este es el caso de Santa Olalla… Igualmente existen murallas en los siglos XIV y XV en Maqueda, Orgaz, Illescas, Casarrubios del Monte, Escalona, todas localidades señoriales y cabeza de circunscripciones territoriales…
Aunque no haya podido consultar algún documento medieval donde se haga alusión a la muralla de Orgaz, la existencia del cerco de la localidad en la Baja Edad Media no ofrece ninguna duda, es perfectamente legible sobre los mapas actuales y en las fotografías aéreas.

De aquellas murallas nos quedan pocos restos, si bien podemos seguir con facilidad su trazado por la Ronda, recorriendo un circuito casi circular o en forma de almendra, que marca el perímetro del casco antiguo de la población, hoy declarado Bien de Interés Cultural.

Son dos las puertas de la muralla que, como testimonio, han llegado hasta nuestros días: El Arco de Belén (que fue la Puerta de Toledo) y el Arco de San José (que fue la Puerta de Yébenes); la Puerta de Mora desapareció, pero ha quedado su recuerdo en el callejero. Lo mismo ocurre con la Puerta de San Martín, que debió estar situada al final de la calle del mismo nombre.

Puerta de Yébenes

Esta Puerta de San Martín y la Puerta de Yébenes son citadas por Francisco Martín Luengo en su biografía, terminada de escribir en el año 1656, cuando nos relata cómo su confesor un día al salir de la iglesia le llevó a dar un paseo por el campo:

[…] Llevóme hasta salir a la Puerta de Yébenes, y en el banco de un herrador que estaba junto a ella me senté, […] llevóme por fuera del lugar dando vuelta por todo el cerro que llaman la cañada de  de Pedro Grueso hasta llegar al camino de Marjaliza […] y anduve hasta la Puerta de San Martín en donde me volví a sentar rendido, desde allí vinimos a mi casa […]

Se trata de una puerta de la antigua muralla árabe que cerraba en su interior el casco urbano de Orgaz. Antigua puerta de Los Yébenes, o de Sevilla, ya que por aquí cruzaba el camino de Toledo a Andalucía. Hoy se la conoce como Arco de San José. Es de medio punto enmarcado por dos pilares de mampostería.

Puerta de Toledo (Arco de Belén)

Se trata de una puerta de la antigua muralla árabe del pueblo. Antigua Puerta de Toledo, por entrar por ella el camino que viniendo de Toledo se dirige a Andalucía. Hoy se la conoce como Arco de Belén. También de medio punto, como su hermana la puerta de Los Yébenes, tiene un matacán en uno de los lados, y está coronada de merlones totalmente escalonados.

Bibliografía

www.villadeorgaz.es.

Gómez Fernandez- Cabrera, Jesús: Villa de Orgaz

Alcazar de Toledo

Nombre: Alcazar de Toledo

Localidad: Toledo

Provincia: Toledo

Comunidad: Castilla La Mancha

Tipología: Alcazar

Estado: Bueno

Visita: Horarios

Localización: N39° 51.481′ W4° 01.227′

El Alcázar de Toledo se encuentra cimentado sobre roca granítica en el promontorio más alto de Toledo, dentro de las murallas de la ciudad, pero, a la vez, dominando a ésta. Está en el extremo este de Toledo, próximo al puente de Alcántara y al hospital de Santa Cruz (hoy Museo Arqueológico) y a unos pocos metros de la plaza de Zocodover.

Gracias a su estratégica ubicación, el Alcázar representa un resumen de los principales episodios de nuestra historia nacional, pues ha sido escenario tanto de aventuras medievales como testigo de guerras del siglo XX. Se trata, por tanto, de un edificio más valorado por su historia que por su arquitectura, lo cual resulta lógico si se tiene en cuenta todas las reconstrucciones que ha sufrido a lo largo de su dilatada historia.

La ocupación permanente del lugar tiene lugar en tiempos de la dominación de los romanos, cuando, en el siglo III d. C., construyeron, en la cima de la colina, un ‘pretorio’ con guarnición militar permanente.

En el año 568, creció considerablemente la importancia de la ciudad de Toledo, debido a que el rey Leovigildo establece en ella la capitalidad política del reino visigodo, lo que dio origen a una progresiva ampliación y reforzamiento del primitivo recinto amurallado romano.

Ya en el 711, a causa de la invasión de España por los árabes, y, más tarde, por la serie de luchas que mantuvo Toledo frente a los emires de Córdoba, la incipiente fortaleza alcazareña, denominada por aquel entonces al-Hizan o Alfizén, fue objeto de sucesivas destrucciones y reconstrucciones. Destacan las obras ordenadas por el emir Abd-al-Rahman II en el año 836, complementadas por sus sucesores, de las que se conserva en la actualidad el arco original que enmarcaba el acceso por el ángulo sudoriental.

Pero fue a lo largo de su etapa medieval cuando el Alcázar se trasformaría en autentica fortaleza, creciendo y consolidando su estructura. En 1085,  la ciudad de Toledo fue tomada y anexionada a los territorios del reino de Castilla (de los que fue capital a partir de 1087) por las fuerzas castellanas dirigidas por el rey Alfonso VI, quien, tras conquistar la plaza, mandó reedificar el Alcázar para su utilización como morada real, al tiempo que reforzó su fortificación para prevenirse del peligro almorávide. Posteriormente, los sucesivos monarcas, Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX y Fernando III, la fueron ampliando y reforzando. Pero fue sobre todo en el siglo XIII cuando Alfonso X ‘el Sabio’ la embelleció, dotándola de su forma actual de cuadrilátero reforzado en sus ángulos por torres cuadradas, dando origen así al primer alcázar con esta forma. De esta época data su fachada oriental hacia el puente de Alcántara, la cual está dotada de matacanes.

Desaparecida definitivamente la amenaza musulmana tras la caída del reino nazarí de Granada en manos de los Reyes Católicos, el 1 de enero de 1492, el Alcázar acrecentaría su función de morada regia. A partir de esta época, el Alcázar adquirió gran importancia en la vida política, social y cultural de España, pues fueron muchos los reyes que lo habitaron y muchos también los nobles, guerreros distinguidos y mujeres ilustres que pasaron por sus estancias a lo largo de su dilatada historia.

Una etapa conflictiva por la que hubo de pasar la fortaleza fue la que tuvo lugar durante el levantamiento en armas de comuneros (1520-23), cuando el Alcázar se convirtió de nuevo en objeto de disputa, siendo controlado, en un primer momento, por las fuerzas leales a Carlos I y, posteriormente, por los comuneros. Derrotados finalmente los comuneros en la batalla de Villalar el 23 de abril de 1521, sus jefes, Padilla, Bravo y Maldonado, fueron ejecutados. Además, fue desde el Alcázar desde donde María Pacheco, viuda del comunero Juan Padilla, dirigió la defensa de Toledo contra las tropas imperiales, que habían puesto cerco a la ciudad. Resistió la viuda el asedio durante tres meses, de donde logró huir antes de que sus seguidores rindiesen la plaza.

Acabada la revuelta, la estancia del emperador Carlos I en el Alcázar con motivo de la convocatoria de Cortes en 1925 inclinó su decisión de agrandarlo y apartarlo definitivamente como mansión regia, adaptándolo a la altura de sus imperiales circunstancias, para lo cual encargó las trazas iniciales a su principal arquitecto, el toledano Alonso de Covarrubias, que empezó su remodelación hacia 1536. Covarrubias se encargó de la fachada norte, a la cual añade un portal plateresco, y, luego, será el arquitecto Villalpando quien desarrollará su trabajo en el patio central y en las escaleras.

Las obras fueron continuadas por su hijo Felipe II, quien encarga la continuación de las mejoras de la construcción a Juan de Herrera, que concibe la fachada sur de estilo churrigueresco e introduce su estilo en la decoración general del edificio. La fachada oeste es de estilo renacentista, y la este, medieval, con tres torreones cilíndricos y defensa almenada.

En 1561, Felipe II decide trasladar la Corte a Madrid, por lo que el Alcázar pierde su función de sede regia y comienza así una larga etapa de abandono y progresiva decadencia. A mediados del siglo XVII, se tiene constancia de que el edificio sirvió como cárcel y, posteriormente, como cuartel para la caballería.

Tras la muerte de Carlos II, acaecida en 1700, su viuda, Mariana de Nieburg, fue la última persona de estirpe real que llega a utilizar el Alcázar como residencia.

Fuente y mas información

EL ALCÁZAR DE TOLEDO. BOSQUEJO HISTÓRICO. Marina Lucía Ramírez Albarracín